Gripe 2021
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Este artículo fue modificado por última vez el 10.03.2021.

En 2021 no hay gripe; apenas hay casos. El Sistema de Vigilancia de la Gripe en España (SVGE) solo ha registrado hasta el 14 de febrero 7 casos de virus de la gripe en la temporada 2020-2021: 4 de virus de tipo B y 3 de virus de tipo A.

Estos datos contrastan con los obtenidos en la misma semana de 2020 (previa a la pandemia de COVID-19) en la que la tasa global de incidencia de la gripe era de 233,3 casos por cada 100.000 habitantes y ya se habían notificado 6.927 virus gripales. 

Lo mismo puede decirse de otros virus respiratorios, tales como el virus respiratorio sincitial (VRS); su incidencia ha descendido mucho.

La situación en España se observa también en Europa y en el resto del mundo. El número de casos notificados al Centro Europeo para el Control y Prevención de Enfermedades (ECDC) desde el inicio de la temporada es muy bajo; tan solo 11 casos confirmados por laboratorio ingresados en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) y ningún fallecimiento. En el hemisferio sur, cuya temporada alta de gripe va por delante de la que se produce meses después en el hemisferio norte, también se observó una actividad gripal bajísima en el periodo de junio a agosto de 2020, que es el que constituye la temporada gripal típica en este hemisferio.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que los datos de vigilancia de la gripe deben interpretarse con cautela, porque la pandemia de la COVID-19 ha influido en el funcionamiento de los sistemas de vigilancia de la gripe de los países y puede haber distorsionado los resultados. Por esto, siguiendo las recomendaciones internacionales del ECDC y la OMS, se está implementando en España sistemas de vigilancia centinela en el ámbito de la Atención Primaria (AP) y hospitalaria basadas en la experiencia del SVGE y destinadas a vigilar gripe y COVID-19 conjuntamente esta temporada y que permanezcan en el tiempo como sistemas de vigilancia de infección respiratoria aguda (IRA) leve y grave. De esta manera se podrá vigilar, además de los virus de la gripe y la COVID-19, cualquier otro virus respiratorio o posible agente etiológico emergente en el futuro. Hasta el momento, ocho comunidades autónomas están ya trabajando en el establecimiento de esta estrategia. 

La razón principal de esta ausencia de gripe parece estar relacionada con las medidas de protección individual implantadas en todo el mundo para combatir el coronavirus: mascarillas, medidas de higiene y distanciamiento social. Estas medidas han sido mucho más efectivas con el virus de la gripe que con el coronavirus, debido probablemente a que este último es mucho más contagioso (R0 de 2,5-3 frente al 1,1-1,2  del virus de la gripe) y tiene un periodo de incubación mucho más largo, por lo que un infectado de COVID-19 puede infectar a otros durante más tiempo.

La falta total de inmunidad frente al coronavirus, por ser un virus nuevo, y la existencia de personas asintomáticas o con sintomatología muy leve que hacen vida normal y pueden seguir propagando la enfermedad, serían también factores determinantes.

También se ha apuntado como posible causa de la ausencia de gripe la interferencia viral. Esta se produce cuando las células infectadas con un virus se vuelven resistentes a la infección por otros virus. Esto no ocurre con todos los virus y es temporal. Hay datos que señalan en esta dirección, que los virus de la gripe y el coronavirus podrían ser excluyentes. Pero esta hipótesis no está confirmada.

La desaparición de la gripe ha sido un alivio extraordinario pues ha evitado una saturación aún mayor de los hospitales y las posibles coinfecciones que hubieran podido agravar aún más la enfermedad de la COVID-19. Está por ver si tendrá repercusiones negativas derivadas de la falta de información sobre las mutaciones que haya sufrido el virus de la gripe en esta temporada, falta de información que impedirá actualizar adecuadamente las vacunas. Otra consecuencia no deseable sería que la epidemia de la próxima temporada de gripe fuese más grave y duradera de lo habitual, debido al descenso de la población inmunizada. Cierto es que, en contrapartida, este año la campaña de vacunación ha sido masiva, lo que posiblemente haya podido suplir al menos en parte la falta de circulación del virus. 

Es poco probable que las medidas de protección individual se mantengan una vez pase la pandemia de coronavirus. Tal vez algunas personas conserven el hábito de usar mascarilla, sobre todo en ciertos ambientes tales como el transporte público, pero no parece probable que se puedan mantener las actuales medidas y restricciones para reducir la gripe estacional. 

Todo esto lleva a concluir que posiblemente la próxima temporada, vacunarse sea aún más importante que esta, aunque tal vez sea menos efectiva la vacuna.

Bibliografía

Sistema de Vigilancia de la Gripe en España (SVGE). Informe semanal de vigilancia de la gripe y otros virus respiratorios en España. Semana 06/2021 (08-14 de febrero de 2021). Nº636. 18 de febrero de 2021. Disponible online en https://vgripe.isciii.es/documentos/20202021/boletines/Informe%20semanal%20SVGE%20y%20otros%20virus%20respiratorios_2020-2021_062021.pdf. Último acceso el 22 de febrero de 2021.

Martín MR. Por qué ha desaparecido la gripe y por qué no es tan buena noticia como parece. Libertad Digital 20-02-21. Disponible online en https://www.libertaddigital.com/ciencia-tecnologia/salud/2021-02-20/coronavirus-gripe-desaparece-podria-ser-una-mala-noticia-por-que-epidemia-mas-grave-ano-que-viene-6710447/. Último acceso el 22 de febrero de 2021.