Hígado graso
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Este artículo fue modificado por última vez el 24.05.2018.

El hígado es el órgano depurador que nos ayuda a eliminar las toxinas que ingerimos y producimos, la sangre del cuerpo es filtrada a través del mismo y aquí se recogen esas sustancias nocivas para ser procesadas, metabolizándolas para ser fácilmente eliminadas del cuerpo. Además, este órgano, sin el que no podríamos vivir, fabrica la bilis que nos ayuda a digerir los alimentos y produce vitaminas tan importantes como la A, D, E y K, por lo que es muy importante mantenerlo sano para el buen funcionamiento del cuerpo.

En los último años se ha dado un incremento en la detección de alteraciones en el hígado no asociadas a infecciones víricas (Hepatitis B y C) ni asociadas al consumo de alcohol o fármacos, el denominado Hígado graso no alcohólico. Según un estudio publicado en 2016, en España lo padece un 26% de la población (33% en hombres y 20% en mujeres), y en EEUU, un 20% de adultos y un 5% de niños. El incremento de esta enfermedad es constante, ya que va muy de la mano de enfermedades como la obesidad y diabetes, cuya incidencia crece año tras año(*).

El Hígado graso no alcohólico forma parte de las denominadas enfermedades silenciosas ya que no presenta sintomatología clara hasta que no está muy avanzada. En general, puede notarse algún dolor abdominal inespecífico, cansancio, hinchazón abdominal, pero ningún síntoma claro e inequívoco. Lo que ocurre es que nuestro hígado queda infiltrado de ácidos grasos y triglicéridos y se colapsa, deja de funcionar correctamente, pudiendo llegar a producir lesiones permanentes que llegaran a la cirrosis y al cáncer de hígado en los casos más extremos.

¿Cómo detectarlo? Regularmente, bajo sospecha de mal funcionamiento del hígado, el doctor nos pedirá una revisión de los enzimas hepáticos en un análisis de sangre y en caso de detectar alguna alteración en los resultados, se complementará con una ecografía abdominal e incluso en algunos casos una biopsia de tejido del hígado.

Si el hígado graso se hubiera producido por una ingesta de alcohol o de algún fármaco, la solución sería tan sencilla como dejar de tomarlos. Sin embargo, en el caso del Hígado graso no alcohólico, las causas suelen llegar por otro lado, complicando su tratamiento. Las causa más frecuentes que provocan esta enfermedad son: trastornos del metabolismo, sobrepeso y obesidad, y diabetes. En estos casos, un control médico, dieta adecuada baja en grasas y deporte, serán los remedios más favorables para recuper la funcionalidad de este órgano tan importante.(**)

Como en tantas otras enfermedades, la prevención es esencial: evitar el sedentarismo y la obesidad a través del deporte y una dieta saludable y variada ayudarán, no sólo a nuestro hígado, sino también a nuestro cuerpo a permanecer saludables.

 

(*)(Véase artículo publicado 22-04-18 en este mismo foro: Uno de cada cinco españoles tendrá obesidad en 2030 según la OCDE).

(**)( Véase artículo publicado 10-04-2018 en este mismo foro : Nuevos beneficios de la dieta mediterránea para la salud ).

Bibliografía

1. AMERICAN COLLEGE OF GASTROENTEROLOGY:FATTY LIVER DISEASE.

2. MAYO CLINIC:Nonalcoholic fatty liver disease.

3. Jornadas  de primavera AEEH  2016, HOSPITAL CLINIC DE BARCELONA.