Virus respiratorios en invierno
Este artículo fue revisado por última vez el
Este artículo fue modificado por última vez el 13.11.2021.

La pandemia producida por el virus SARS-CoV-2 que causa la enfermedad COVID-19 cambió drásticamente el espectro de las enfermedades respiratorias en nuestro país y también a nivel mundial. La causa más importante de este cambio fue la implantación de las medidas preventivas dirigidas a impedir la transmisión del virus y disminuir la gran mortalidad que estaba produciendo; el confinamiento de la población, las mascarillas, las medidas higiénicas y la distancia recomendada entre las personas, dificultaron la capacidad de extensión del virus, aunque afortunadamente para nosotros la elaboración de la vacuna ha producido un cambio extraordinario en la infección producida por el virus. 

Ahora nos surge una pregunta ¿qué pasará este invierno con las infecciones respiratorias habituales que teníamos?

Después de relajar las medidas preventivas y al disminuir la incidencia del virus que provocó la pandemia, probablemente los virus respiratorios volverán a circular de nuevo entre la población.

Entre los virus respiratorios que infectan con mayor frecuencia a los seres humanos tenemos a los rinovirus, el virus respiratorio sincitial (VRS), el parainfluenza, el adenovirus, el coronavirus y el virus de la gripe, entre otros.

Habitualmente, estos virus producen enfermedades leves, como el resfriado o la faringitis, pero en algunas ocasiones y dependiendo de la situación física y médica de la persona, se pueden producir casos más graves.

El VRS es responsable de muchas bronquiolitis y cuadros importantes en los niños pequeños. Respecto a los coronavirus, como el SARS, MERS-CoV o SARS-Co-V2 ya conocemos sobradamente su capacidad para provocar enfermedades respiratorias graves como la neumonía o bien una insuficiencia respiratoria aguda, pudiendo llegar incluso a provocar un fracaso multiorgánico.

Según el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, la gripe es un importante problema de salud, tanto por la mortalidad que puede provocar directa o indirectamente, como por las complicaciones que puede ocasionar y los costes económicos y sociales que origina. En España, durante la temporada 2019-2020, 619.000 personas acudieron a las consultas de Atención Primaria por gripe, hubo 27.700 hospitalizaciones con gripe confirmada por ensayos de laboratorio, 1.800 ingresos en la UCI y 3.900 muertes asociadas a la gripe. Numerosas sociedades científicas, como la Sociedad Española de Cardiología (SEC) recomiendan la vacunación a los pacientes con enfermedad cardiovascular, por el hecho de prevenir la enfermedad y las complicaciones, ya que puede reducir el riesgo en un 54%.

En la actualidad disponemos de un elevado porcentaje de población vacunada contra el virus SARS-CoV-2, e incluso se está aplicando la tercera dosis en los grupos de población con más edad.

Por ello, seguir las recomendaciones de la vacunación frente a la gripe y el virus SARS-CoV-2 (debido a la posibilidad de coinfección) nos ofrece una importante protección, especialmente frente a la posibilidad de padecer estas infecciones de modo grave. Esto, unido a unas ciertas medidas higiénicas, nos puede ayudar a mantener una buena salud frente a estos virus respiratorios que vuelven de nuevo, siendo actualmente una incógnita el modo en que nos afectarán.