Nuevo enfoque de la hipertension hta
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Este artículo fue modificado por última vez el 25.09.2018.

La hipertensión arterial (HTA) es el principal factor de riesgo evitable de infartos e ictus después del tabaco. La Sociedad Europea de Hipertensión ha actualizado recientemente las guías terapéuticas y, a diferencia de sus colegas americanos, ha mantenido los límites clásicos de 140/90 mmHg de presión para iniciar una terapia farmacológica.

En EE.UU. las guías terapéuticas recomiendan iniciar tratamiento por encima de los límites 130/80 mm Hg, esto ha provocado la aparición de 32 millones de estadounidenses hipertensos. Aplicando este criterio, la mitad de la población occidental es hipertensa.

Los expertos europeos aducen que no hay evidencia científica sólida de que iniciar el tratamiento en los pacientes de entre  130/80 y 140/90 sin riesgo vascular elevado reduzca la incidencia de eventos y mortalidad; más bien supondría un aumento significativo de la carga asistencial sin la certeza de una reducción de complicaciones cardiovasculares.

Se calcula que en Europa la HTA afecta un 25% de la población, si bien sólo el 50% de los hipertensos están actualmente en tratamiento. Por ello los responsables de las guías europeas apuestan por dedicar más esfuerzos al tratamiento de todos estos pacientes y en especial a mejorar el diagnóstico mediante una medida adecuada de la presión arterial, por ejemplo mediante la Medición Ambulatoria de la Presión Arterial (MAPA) durante 24 horas. Si los recursos lo permiten, la forma óptima de medir la presión arterial sería tras un reposo, en habitaciones adecuadas (cómodas, aisladas y en silencio) y con aparatos semiautomáticos que proporcionen la media de tres medidas efectuadas a intervalos de 3 minutos.

Una novedad de las nuevas guías europeas, desarrolladas conjuntamente por las sociedades europeas de hipertensión y cardiología es la recomendación de que se intente buscar la lesión silente de la HTA en el órgano diana (corazón o riñón). Por ello se recomienda realizar un electrocardiograma, un ecocardiograma y un estudio de excreción de albúmina en orina.

Estas guías también siguen la tendencia actual de individualizar el manejo del paciente. Así, por ejemplo, se modifica la actuación clásica en el paciente anciano, al que antes no se trataba si no superaba los 150 mmHg de presión. Las nuevas guías proponen actuar sobre el paciente anciano más según su estado fisiológico que según su edad, es decir, teniendo en cuenta su edad biológica en vez de la cronológica. En este sentido entrarían en consideración factores de fragilidad, dependencia y tolerancia al tratamiento, entre otros.

Otro de los cambios significativos en las nuevas guías es la importancia de las pautas en el estilo de vida para el tratamiento de la hipertensión. Así, en pacientes con hipertensión de entre 140 y 159 mmHg, proponen comenzar con medidas dietéticas (dieta mediterránea) y de actividad física durante 3-6 meses y solo comenzar el tratamiento farmacológico si en ese plazo no se consigue controlar la presión arterial. El tratamiento farmacológico inmediato solo sería aplicable en caso de presión arterial superior a 160 mmHg o en pacientes de muy alto riesgo (enfermedad cardiovascular establecida).

En definitiva, las guías europeas mantienen objetivos terapéuticos menos agresivos que los americanos y dan mayor valor a las pautas en el estilo de vida como primera medida a tomar frente al aumento de la presión arterial.

Bibliografía

Williams B, Mancia G, Spiering W, Agabiti Rosei E, Azizi M, Burnier M et al. 2018 ESC/ESH Guidelines for the management of arterial hypertension. Eur Heart J. 2018; 39(33): 3021-104