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Este artículo fue modificado por última vez el 17.10.2017.

La nueva edición de la guía española para el cribado poblacional del cáncer de cuello de útero recomienda la detección del virus del papiloma humano (VPH) como primera prueba diagnóstica en mujeres de entre 30 y 65 años. En la elaboración y revisión de esta guía han participado expertos y líderes de opinión de diversas especialidades clínicas (Ginecología, Oncología ginecológica, Anatomía Patología and Citología) quienes han basado sus conclusiones en la evidencia científica y avances tecnológicos más actuales en este campo.

Hasta ahora, el cribado del cáncer de cuello de útero se ha venido haciendo preferentemente mediante la citología vaginal. La sensibilidad de esta prueba es sin embargo limitada y no permite detectar muchas de las lesiones precancerosas (alrededor del 50%).

La determinación del VPH es una prueba mucho más sensible. Detecta la presencia del virus, responsable del cáncer de cuello de útero, y ayuda a determinar el riesgo de que una mujer lo desarrolle en función de los genotipos de los virus detectados; esto permite al médico tomar las oportunas medidas preventivas. En caso de un resultado negativo, las guías recomiendan repetir la determinación a los 5 años. La capacidad de esta prueba de detectar posibles lesiones precursoras en mujeres asintomáticas la hace mucho más efectiva en la prevención del cáncer de cuello de útero que la citología vaginal. La posibilidad de espaciar las determinaciones ante resultados negativos la hace más coste-efectiva.

La nueva guía acepta todavía la citología vaginal como prueba de cribado única, pero recomiendan su substitución por la prueba de detección del VPH. La transición debería estar finalizada en 3-5 años.

Cabe destacar la aceptación unánime de esta nueva guía por parte de los profesionales de todos los campos clínicos implicados, como lo corrobora la firma conjunta de sus respectivas sociedades científicas: Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), Asociación Española de Patología Cervical y Colposcopia (AEPCC), Sociedad Española de Epidemiología (SEE), Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (SEMFYC), Sociedad Española Médicos Atención Primaria (SEMERGEN), Sociedad Española Médicos Generales Y Familia (SEMG). Esta unanimidad es un factor relevante para el éxito de la implantación del cambio de procedimiento diagnóstico propuesto.

Otra recomendación destacable es la implantación en nuestro país de programas de cribado organizados que fomenten la participación de las mujeres en edad de riesgo, ya que generalmente las que no participan o lo hacen en menor frecuencia suelen ser las que tienen mayor riesgo de desarrollar un cáncer de cuello de útero.

Con estas medidas se pretende combatir el cáncer de cuello de útero de manera mucho más eficiente.

Enlaces:
Torné Bladé A et al.  Guía de cribado del cáncer de cuello de útero en España, Rev Esp Patol. 2014; 47(Supl 1):1-43. http://www.vactodate.es/descargas/documentos/Patologia-Guia-cancer-2014.pdf