mama
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Este artículo fue modificado por última vez el 21.06.2021.

La mortalidad del cáncer de mama ha disminuido considerablemente en los últimos años gracias al diagnóstico precoz y la mejora de los tratamientos. El índice de supervivencia alcanza hoy en día el 85%. Pero por otro lado, el cáncer de mama fue el tumor detectado con mayor frecuencia en el mundo en 2020, debido sobretodo al mayor cribado de la población y a factores sociales como el envejecimiento.

La proteína RANK juega un papel clave en el desarrollo de estos tumores. Esta proteína se localiza en la membrana de las células y, cuando se une a su pareja RANKL, envía señales que estimulan el desarrollo de la glándula mamaria. El mal funcionamiento de estas proteínas conduce a la multiplicación descontrolada de estas células y así al cáncer de mama

Expertos del Centro de Investigaciones Oncológicas (CNIO) y del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL) han publicado un estudio en el que demuestran que, en las fases iniciales del cáncer de mama, la presencia de concentraciones elevadas de la proteína RANK en el epitelio mamario, induce la senescencia de las células, lo que tiene un efecto protector y retrasa el desarrollo de tumores. Sin embargo, en fases más avanzadas se produce el efecto contrario. La senescencia favorece la acumulación de células madre en el tejido mamario lo que provoca un mayor crecimiento del tumor y una mayor agresividad.

En el trabajo publicado en la revista Developmental Cell estos autores describen cómo ocurre esta doble activación de la senescencia y de las células madre tumorales en respuesta a las altas concentraciones de RANK. Para este estudio utilizaron ratones que producían grandes cantidades de esta proteína en las células epiteliales del tejido mamario. Observaron que en las fases iniciales de la enfermedad, RANK activa la senescencia fundamentalmente de las células luminales del epitelio mamario (las más expuestas a la luz de los conductos mamarios). Sugieren que las células senescentes, no tumorales, liberan una serie de sustancias que actúan de forma paracrina –a distancia– sobre células luminales y basales, estas últimas alejadas de los conductos. En respuesta a este estímulo, las células receptoras adquieren características de células madre. Como consecuencia, a pesar del engañoso retraso inicial, los tumores resultantes son más agresivos, crecen más rápido y producen metástasis en el pulmón.

Estudios anteriores realizados por estos y otros autores ya apuntaban a que los inhibidores de RANK podrían prevenir el cáncer de mama y mejorar el pronóstico de las pacientes. Hay en marcha ensayos clínicos con compuestos de este tipo en pacientes portadoras del gen BRCA1. Su uso sería una alternativa mucho menos agresiva que la mastectomía.

Bibliografía

Benítez S, Cordero A, Santamaría PG, Collado M, Serrano M, González-Suárez E, et al. RANK links senescence to stemness in the mammary epithelia, delaying tumor onset but increasing tumor aggressiveness. Developmental Cell. 2021; 17 de mayo. DOI:https://doi.org/10.1016/j.devcel.2021.04.022.