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Este artículo fue modificado por última vez el 19.10.2017.

Para reducir la confusión y mejorar los beneficios que se obtienen de un cribado del cáncer, el American College of Pathologists (ACP) ha publicado recientemente unas guías para indicar la realización de pruebas en personas sin signos ni síntomas de cáncer o que no tengan un riesgo superior al de la población general, concretamente para cinco tipos mayoritarios de cáncer –mama, ovario, próstata, cérvix o cuello de útero y colon o colorrectal-. Las guías se han editado en Annals of Internal Medicine junto con un artículo en el que se esboza un marco que sea de utilidad a los médicos para comentar con sus pacientes los riesgos, beneficios y valor añadido del cribado del cáncer.

Para elaborar estas guías, el ACP se basó en la evidencia médica y otras guías de práctica clínica de distintos organismos y sociedades científicas: U.S. preventive Services Task Force, American Academy of Family Physicians, American Cancer Society, American College of Obstetrics and Gynecology, American Gastroenterological Association y American Urological Association. Las opiniones de estos grupos de expertos acerca del tipo y frecuencia con la que se deben realizar las pruebas  pueden diferir y pueden generar confusión entre la población y los mismos profesionales sanitarios.

El comité, conocido como High Value Care Task Force, define como atención de alto valor al conjunto de servicios que proporcionan beneficios, siendo el balance entre estos y los posibles daños y costes asociados favorables a los primeros. El objetivo del ACP es el de conseguir que los profesionales sanitarios conozcan las pruebas que realmente suponen una mejora para la salud y eviten posibles daños al individuo eliminando cualquier práctica que resulte inútil.

A los profesionales les preocupa tanto el cribado excesivo del cáncer como el cribado insuficiente. El cribado se recomienda en grupos de población determinados en los que se podría detectar el cáncer de manera precoz, justo cuando es más fácilmente tratable y antes de que se disemine por el organismo. Sin embargo, realizar pruebas más frecuentemente de lo necesario o en personas con un riesgo bajo de desarrollar cáncer, puede hacer aumentar la probabilidad de causar daños al individuo.

Algunos de los daños o efectos nocivos del cribado se derivan de la obtención de resultados falsamente positivos, es decir, que indican la existencia de enfermedad cuando en realidad no existe. En consecuencia, se realizan pruebas adicionales innecesarias y se genera preocupación al individuo afecto; también puede conducir a tratamientos innecesarios. Por ejemplo, el cribado del cáncer de próstata con el PSA puede detectar ciertos tumores que quizás no llegarían a suponer una amenaza para la salud. Esta es la razón por la que el ACP desea lograr un equilibrio entre el exceso o la insuficiencia del cribado.

El ACP pretende conseguir un cribado inteligente del cáncer informando a las personas acerca de sus beneficios y posibles daños. El objetivo es el de realizar el cribado en el momento adecuado, con una frecuencia adecuada y con la prueba idónea. Diversos estudios han demostrado reiteradamente que a menudo tanto pacientes como médicos sobreestiman los beneficios de las pruebas de cribado, y minimizan o no son conscientes de los daños potenciales de las mismas.

El informe del ACP es concordante con guías de práctica clínica elaboradas por expertos en los últimos años para estos cinco tipos de cáncer. A continuación se describen las consideraciones más relevantes aplicables a personas sin un riesgo elevado de cáncer (riesgo igual al de la población general):

Cáncer de mama:

  • Mujeres entre 40 y 49 años – discutir los beneficios e inconvenientes de la mamografía; si se opta por hacerse la mamografía, realizarla cada dos años.
  • Mujeres entre 50 y 74 años – realizar el cribado cada dos años; algunas organizaciones profesionales recomiendan sin embargo realizar el cribado anualmente. Si desea más información, acceda a este enlace.
  • No realizar otras pruebas de imagen, como resonancia magnética nuclear, con finalidades de cribado.
  • Mujeres menores de 40 años o mayores de 75 años – no realizar cribado alguno.

Cáncer cervical:

  • Inicio del cribado a los 21 años, con una citología vaginal; si esta es normal, no es necesario realizar pruebas del virus del papiloma humano (VPH).
  • En mujeres mayores de 30 años, cada 3 años, o en las que desean someterse al cribado con menor frecuencia (por ejemplo cada 5 años), se recomienda la combinación de citología vaginal y VPH. No obstante, algunos expertos recomiendan el cribado con la prueba del VPH sin la necesidad de realizar simultáneamente la citología vaginal en mayores de 25 años. Si desea más información, acceda a este enlace.
  • No es necesario realizar la prueba del VPH en menores de 30 años. Las infecciones por el VPH son frecuentes en este grupo de mujeres y a menudo se resuelven sin tratamiento.

Cáncer colorrectal:

  • Entre los 50 y 75 años – optar por alguno de los siguientes métodos de cribado:
    • Sangre oculta en heces anualmente
    • Sigmoidoscopia cada 5 años
    • Combinación de sangre oculta en heces cada 3 años y sigmoidoscopia cada 5 años
    • Colonoscopia cada 10 años
  • En menores de 50 años o mayores de 75 años, no se recomienda realizar el cribado de este cáncer más frecuentemente de lo indicado anteriormente.

Cáncer de ovario:

  • No se recomienda ningún cribado – no se dispone de pruebas adecuadas.

Cáncer de próstata:

  • Varones entre 50 y 69 años que desean determinarse el PSA – consultar previamente con el médico para valorar beneficios e inconvenientes de la realización del cribado del cáncer de próstata exclusivamente con esta prueba. La tasa de resultados falsamente positivos del PSA es elevada.
  • No realizarse un cribado del cáncer de próstata con PSA sin haberlo discutido con profundidad con el especialista.
  • No se recomienda el cribado del cáncer de próstata con PSA en menores de 50 años o en mayores de 69 o en personas con una expectativa de vida inferior a 10 años.
  • La combinación de PSA y realización de un tacto rectal puede resultar mucho más beneficiosa.

La introducción de nuevas pruebas para el cribado del cáncer y la reevaluación de las ya conocidas puede generar confusión entre la población general. Si desea más información acerca de las pruebas de cribado y las ventajas e inconvenientes que pueden aportar, acceda a este enlace.

Enlaces:
Timothy J. Wilt, MD, MPH; Russell P. Harris, MD, MPH; Amir Qaseem, MD, PhD, MHA; et al. Screening for Cancer: Advice for High-Value Care From the American College of Physicians. Annals of Internal Medicine, 2015. May 19. 162(10):718-725. http://annals.org/article.aspx?articleid=2294149

American College of Physicians Releases High Value Care Screening Advice for Five Common Cancers (2015). https://www.acponline.org/newsroom/hvc_cancer.htm?hp