Nombre sistemático
Transfusión de sangre
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20.04.2018.

También conocido como: Banco de sangre

La medicina transfusional es la rama de la medicina que se ocupa del proceso de obtención de sangre, así como de su análisis, tratamiento, conservación y almacenamiento para su uso posterior (transfusión de sangre o de alguno de sus componentes). Constituye una pilar fundamental de la medicina de urgencias y de la medicina quirúrgica. Normalmente, la obtención de la sangre se realiza en centros de donantes. El banco de sangre es una sección de los laboratorios clínicos encargada de procesar, analizar y distribuir la sangre y sus componentes.

Las transfusiones de sangre, es decir la administración de sangre o de componentes de la sangre de una persona directamente en la circulación sanguínea de otra persona, son esenciales en casos de politraumatismos, de cirugía mayor y en casos de pérdidas importantes de sangre. Las transfusiones de sangre también se emplean en personas con anemia grave, que puede ser consecuencia por ejemplo de cáncer, quimioterapia, anemia falciforme y talasemia.

Distintos organismos nacionales e internacionales dedican muchos esfuerzos para garantizar la seguridad y el abastecimiento del suministro de sangre. En particular, controlan posibles problemas con el suministro, como la reducción del número de donantes de sangre, y el riesgo de transmisión de infecciones derivadas de una transfusión.

Este artículo proporciona una visión en cuatro aspectos clave de la medicina transfusional y de los bancos de sangre:

  1. Donar sangre
  2. Velar por la calidad de la sangre donada
  3. Verificar la compatibilidad entre donante y receptor
  4. Conocer e informar acerca de los riesgos asociados al proceso de donación y al de recepción de sangre
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Banco de sangre
  • Donación de sangre

    Los donantes de sangre son voluntarios que prestan un servicio muy necesario.

    ¿Quién puede donar sangre?

    Un donante de sangre debe reunir unos requisitos determinados, indespensables para no perjudicar ni su salud ni la del posible receptor. Entre estos criterios se incluyen:

    • Haber cumplido los 18 años
    • Gozar de un buen estado de salud
    • Pesar como mínimo 50 Kg
    • Someterse a una historia médica y a una exploración física antes de la donación

    La exploración física incluye la evaluación de la presión arterial, del pulso y de la temperatura así como la realización de una prueba sencilla para detectar una posible anemia.

    Para no perjudicar la salud del donante ni la del receptor, la historia clínica incluye preguntas acerca de posibles exposiciones a enfermedades transmisibles por transfusiones como infecciones por VIHvirus de la hepatitis B, virus de la hepatitis C,  HTLV1, HTLV2 así como acerca de enfermedades parasitarias como malaria, babesiosis y enfermedad de Chagas.

    Algunos motivos que impiden donar sangre incluyen:

    • Consumo actual o previo de drogas de abuso por vía intravenosa
    • Mantenimiento de relaciones sexuales entre varones, en cualquier fecha posterior a 1997 (podría modificarse en un futuro próximo esta fecha y limitar la restricción a los últimos 12 meses)
    • Hemofilia
    • Resultado positivo a la prueba para detectar infección por VIH
    • Intercambio de sexo por dinero o drogas, en cualquier fecha posterior a 1997
    • Hepatitis, si se ha padecido a partir de los 11 años de edad
    • Babesiosis, enfermedad de Chagas
    • Enfermedad de Creutzfeldt-Jakob (CJD) o familiar afectado por CJD

    Además, pueden existir restricciones si se está tomando algún medicamento específico; es posible que no se pueda donar sangre hasta al cabo de un tiempo.

    Si desea más información acerca de los requisitos y limitaciones para donar sangre, acceda a este enlace.

    Los donantes deben comprometerse a no mentir sobre su estado de salud para no causar daños a un posible receptor. Deben proporcionar la máxima información acerca de enfermedades pasadas anteriormente o enfermedades a las que hayan podido resultar expuestos.

    ¿Dónde se puede donar sangre?

    Normalmente se puede donar sangre en hospitales, en bancos de sangre o en unidades móviles preparadas especialmente para tal fin. Existen muchas instituciones implicadas en el proceso de obtención de sangre con fines transfusionales.

    ¿Con qué frecuencia se puede donar sangre y en qué cantidad?

    Normalmente se extraen unos 500 mL de sangre, recogida directamente en una bolsa, por punción de una vena del antebrazo. El organismo repone el fluido perdido durante la donación en unas 24 horas, aunque la pérdida de hematíes (glóbulos rojos o eritrocitos) no se recupera hasta al cabo de unos 2 meses. Por esta razón sólo se puede donar sangre cada 2 meses. La aféresis es un tipo particular de donación de sangre en el que sólo se extrae de forma selectiva uno o varios de los componentes de la sangre (hematíes, plaquetas), devolviendo el resto al donante. La separación de los componentes se realiza mediante la centrifugación de la sangre en una máquina a la que el donante está conectado con un equipo completamente estéril y de un solo uso.

    ¿En qué consiste una donación autóloga de sangre?

    Se trata de un tipo de donación en la que el receptor actúa como su propio donante. Antes de una intervención quirúrgica programada, bajo control médico, se extrae sangre al individuo que será conservada y almacenada a 4ºC, para poder cubrir las necesidades que puedan surgir durante el acto quirúrgico. A pesar de que este proceso conlleva unos riesgos, una donación autóloga minimiza toda una serie de riesgos vinculados a incompatibilidad sanguínea, al recibir el receptor su propia sangre.

    Se puede donar sangre hasta 72 horas antes de la cirugía. Suelen ser necesarios suplementos con hierro o con eritropoyetina, para así hacer aumentar la producción y el recuento de hematíes. La sangre que no se utiliza en el acto quirúrgico suele descartarse aunque podría ser útil para otro receptor siempre que se hubiera analizado adecuadamente para asegurar la compatibilidad.

    El uso de la donación autóloga es variable y no todos los médicos la recomiendan; existe controversia acerca de los valores bajos de hematocrito que se detectan después de la cirugía. La decisión debe ser compartida, entre médico y paciente. Aunque no es frecuente, también existe la posibilidad de recuperar toda la sangre que se pierde durante la intervención quirúrgica para después reincorporarla al torrente sanguíneo del individuo.

    ¿Cómo se trata la sangre una vez realizada la donación?

    Se pueden separar los distintos componentes de la sangre para poder así transfundirlos a diferentes personas, de acuerdo a cada una de sus necesidades. Es poco frecuente que una persona necesite todos los componentes que se encuentran en la sangre.

    Si desea más información, acceda a este enlace.

  • Análisis para garantizar la seguridad de la transfusión

    En el laboratorio del banco de sangre se realizan determinadas pruebas en todas las unidades de sangre donadas. Se realizan además varios cribados para determinar el grupo ABO y el Rh sanguíneos. Entre las pruebas que se realizan se incluyen:

    • Detección de anticuerpos dirigidos contra los hematíes que podrían ocasionar reacciones indeseables en el receptor, como por ejemplo anticuerpos producidos a consecuencia de transfusiones previas o en el embarazo
    • Contaminación bacteriana en unidades donadas de plaquetas
    • Detección de infecciones, actuales o previas:

    La FDA (Food and Drug Administration) aprobó una prueba para detectar en unidades de sangre donada la infección asociada a enfermedad de Chagas. No se trata todavía de una prueba obligatoria si bien muchas instituciones ya la están empleando.

    La evaluación de estas enfermedades infecciosas se realiza mediante la detección de anticuerpos. No obstante, se dispone actualmente de nuevas pruebas que permiten detectar el material genético del virus y son capaces de detectar el virus en fases en las que la cantidad de anticuerpos no es suficientemente elevada como para permitir su detección. Se trata de pruebas de amplificación de ácidos nucleicos que progresivamente se están implementando para la detección de hepatitis y de infección por VIH en unidades de sangre donadas.

    Con el objetivo de descartar posibles falsos positivos, cualquier resultado positivo debe confirmarse con pruebas de confirmación (por duplicado). Si las pruebas de confirmación resultan negativas, se considera que el resultado del cribado inicial era realmente un falso positivo. Algunos centros descartan esas unidades de sangre mientras que otros consideran su posible empleo.

    Una vez realizadas todas las pruebas, se considera que la unidad de sangre ya está disponible para un posible receptor. La detección de alguna infección obliga a descartar automáticamente la unidad de sangre donada y se informa al donante acerca de los resultados, indicándole que no puede seguir donando sangre.

    Es importante recordar que es imposible detectar ciertas enfermedades infecciosas en el momento de la donación, como por ejemplo la malaria. Por esta razón es crucial insistir en que los donantes informen acerca de cualquier posible enfermedad infecciosa que hayan tenido o a la que crean que puedan haber resultado expuestos anteriormente.

    Almacenamiento seguro de la sangre

    El correcto almacenamiento de la sangre y de sus componentes es esencial:

    • Los hematíes deben conservarse refrigerados durante un máximo de 42 días, o bien se pueden congelar hasta 10 años
    • Las plaquetas pueden almacenarse a temperatura ambiente como máximo 5 días
    • El plasma congelado rápidamente puede mantenerse congelado hasta 1 año
    • El factor antihemofílico (AHF) crioprecipitado obtenido de plasma congelado puede almacenarse congelado hasta 1 año
    • Los granulocitos (tipo de leucocitos) tienen que transfundirse en las 24 horas posteriores a la donación
  • Tipaje sanguíneo

    Con el tipaje sanguíneo se evalúa si la sangre de una persona presenta o no ciertos antígenos en la superficie de sus hematíes. Dos de estos antígenos o identificadores de superficie son los marcadores A y B de los grupos sanguíneos. Se considera que las personas que presentan antígenos del tipo A en sus hematíes pertenecen al grupo sanguíneo A; las que tienen antígenos B, al grupo B; las que presentan ambos antígenos -A y B-, al grupo AB; y las que no presentan ninguno de estos dos antígenos, al grupo O. El organismo produce anticuerpos contra los antígenos ABO de los que no dispone en sus hematíes y por esta razón tan sólo se puede recibir sangre de donantes con un determinado grupo sanguíneo.

    Otro antígeno de superficie importante es el conocido como factor Rh. Si los hematíes lo presentan en su superficie, se considera que la persona es Rh+ (positiva), y contrariamente, si no lo presentan se considera que el individuo es Rh- (negativo).

    La distribución de los grupos sanguíneos según indica la Cruz Roja Española en la población es la siguiente:

    Grupo sanguíneo Porcentaje
    A Rh+ 36
    O Rh+ 35
    O Rh- 9
    B Rh+ 8
    A Rh- 7
    AB Rh+ 2.5
    B Rh- 2
    AB Rh- 0.5

    Siempre debe realizarse un tipaje sanguíneo en todas las unidades de sangre donadas. Las pruebas directas suponen la mezcla de una muestra de sangre donada con antisuero de tipo A (contiene anticuerpos frente al antígeno A) y con antisuero de tipo B (contiene anticuerpos frente al antígeno B). El grupo sanguíneo se determina en función de como se aglutinan las células entre ellas. En las pruebas indirectas, se mezcla suero de la persona evaluada con sangre conocida, ya sea de tipo A o de tipo B, y se observa la aglutinación. El grupo sanguíneo de una persona queda confirmado cuando estas pruebas son concordantes.

    Se procede de manera similar con el factor Rh. Se mezcla una muestra de sangre de la persona en cuestión con un antisuero que contiene anticuerpos anti-Rh. Si se produce aglutinación se considera que el individuo es Rh-positivo; si no existe aglutinación se considera que es Rh-negativo. La evaluación del factor Rh es especialmente relevante durante el embarazo, ya que la madre y el feto podrían ser incompatibles. Si la madre es RH-negativa y el padre Rh-positivo, el hijo podría ser Rh-positivo (tendría antígenos Rh). En consecuencia, la madre podría desarrollar anticuerpos frente a Rh que a su vez podrían destruir los hematíes del bebé. Para prevenir el desarrollo de anticuerpos Rh en mujeres Rh-negativas cuyo cónyuge es Rh-positivo, se administra a estas embarazadas una inyección de inmunoglobulina Rh durante la gestación, y nuevamente después del parto si el recién nacido es Rh-positivo.

    Pruebas de compatibilidad

    Las pruebas de compatibilidad se efectúan para determinar si una determinada unidad de sangre puede ser transfundida con total seguridad a un individuo concreto. Debe realizarse el tipaje sanguíneo  (ABO-Rh), un cribado de anticuerpos (para detectar posibles anticuerpos de hematíes que podrían ocasionar problemas al receptor) y pruebas cruzadas.

    Existen muchos otros antígenos además de A, B y Rh aunque normalmente no se evalúa su presencia ni en la sangre del donante ni en la del receptor. Sin embargo, a consecuencia de un embarazo o de transfusiones previas, se pueden desarrollar anticuerpos frente alguno de estos otros antígenos. Por lo tanto, será muy importante que de cara a futuras transfusiones, la sangre del donante no contenga alguno de estos antígenos; en caso contrario, el receptor podría desarrollar una reacción transfusional. La presencia de tales anticuerpos se determina mediante un cribado de anticuerpos, mezclando suero del individuo en cuestión con hematíes con una conformación antigénica conocida.

    Las pruebas cruzadas permiten evaluar si el posible receptor presenta anticuerpos que reaccionen con las células del donante. Si se produce reacción, se deben realizar pruebas adicionales para identificar el anticuerpo específico y localizar posteriormente unidades de sangre de donantes libres del antígeno específico del anticuerpo que presenta el posible receptor. Una vez localizada la unidad de sangre adecuada, se realizan nuevamente las pruebas para confirmar que realmente se podrá transfundir con total seguridad.

    Lo mejor es realizar una transfusión de sangre con sangre que sea totalmente compatible con la del receptor. No obstante, en caso de emergencia, todo el mundo podría recibir sangre del tipo O. Por este razón, las personas del grupo sanguíneo O (particularmente las Rh-negativas) se consideran como donantes universales. Las personas AB Rh-positivas pueden recibir sangre de cualquier otro grupo sanguíneo y se consideran como receptores universales.

  • Riesgos

    Actualmente se considera que no se corre riesgo alguno al donar sangre. En cada donación se emplea una aguja estéril por lo que una persona no puede resultar infectada por virus como los de la hepatitis o el VIH por el mero hecho de donar sangre.

    Por otra parte, se realiza un cribado exhaustivo de enfermedades infecciosas en todos los donantes con la finalidad de garantizar que su estado de salud es bueno y que no desarrollarán complicaciones a consecuencia de la donación. Como mucho el donante experimentará algunos efectos colaterales leves como escozor en la zona de punción, y a veces mareos. Puede ser que aparezca un hematoma en la zona de la punción. Es muy raro que un donante se desmaye o presente espasmos musculares.

    Sí que están descritos algunos riesgos en los receptores de transfusiones de sangre. A pesar de que existe el temor de contraer alguna enfermedad infecciosa, la sangre donada es analizada rigurosamente para asegurarse de que no pueda transmitirse ninguna enfermedad. Actualmente, el riesgo de contraer una infección a consecuencia de una transfusión es extremadamente bajo (en el caso de hepatitis B aproximadamente 1 de cada 600.000 unidades transfundidas, y en el caso de hepatitis C o VIH aproximadamente 1 de cada 2 millones). Las incompatibilidades ABO y las reacciones transfusionales constituyen una fuente de mayor preocupación.

    La incompatibilidad ABO ocurre cuando se transfunde una unidad de sangre a un receptor que presenta anticuerpos frente a los antígenosABO de la superficie de las células del donante (por ejemplo, un receptor del grupo O recibe una unidad de hematíes del grupo A). El receptor de la transfusión podría desarrollar una reacción inmunitaria grave (incluso letal) frente a los hematíes del donante. Se pueden desarrollar además otros tipos de incompatibilidad causantes de reacciones transfusionales ya que existen antígenos en otros elementos de la sangre como leucocitos, plaquetas o las mismas proteínas plasmáticas. El sistema inmunitario puede atacar y destruir las células del donante y esto conllevaría consecuencias graves para el receptor.

    Están descritos distintos tipos de reacciones transfusionales, como reacciones alérgicas y febriles. El tratamiento de las mismas dependerá del tipo de reacción y de los signos y síntomas que se presenten (por ejemplo, antihistamínicos para combatir las erupciones y aliviar el picor asociados a reacciones alérgicas; o bien acetaminofeno para disminuir la fiebre). Algunas reacciones transfusionales pasan desapercibidas y por ello no quedan registradas. Se estima que se produce 1 reacción transfusional por cada 1000 componentes sanguíneos donados, o 1 por cada 400 individuos. Se trata mayoritariamente de complicaciones no infecciosas; se incluyen errores en la transfusión, sobrecarga de volumen, reacciones febriles o alérgicas y lesión pulmonar aguda asociada a transfusión (reacción infrecuente, con dificultad respiratoria y a veces fiebre alta).

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Componentes de la sangre
  • ¿Cuáles son los componentes de la sangre?

    En la sangre existen distintos tipos de células suspendidas en un fluido conocido como plasma. El plasma contiene proteínas, como por ejemplo los factores de la coagulación, y otras sustancias. Cada uno de los componentes de la sangre desempeña una función importante.

    La separación de los distintos componentes sanguíneos se consigue evitando en primer lugar que se produzca la coagulación de la sangre, y dejando transcurrir un rato hasta que los componentes sólidos de la sangre vayan separándose de la porción líquida; el plasma queda en la fase superior. Se suele acelerar el proceso centrifugando la sangre extraída. Posteriormente, se separa el plasma y se coloca en una bolsa estéril. A partir del plasma se pueden preparar unidades de plaquetas y crioprecipitados de factores antihemofílicos, siempre que se vuelva a centrifugar el plasma para separar ahora las plaquetas. Se puede juntar plasma obtenido de diversos individuos y procesar (fraccionar) el conjunto para obtener proteínas plasmáticas purificadas como albúminainmunoglobulinas y concentrados de factores de la coagulación.

  • Sangre total

    La sangre total contiene hematíes o eritrocitos, que son las células que transportan el oxígeno a los tejidos, leucocitos o glóbulos blancos que combaten las infecciones, plaquetas que contribuyen a regular el proceso de la coagulación, y plasma que es la parte líquida o fluida. Antes de la transfusión de sangre se deben realizar pruebas de compatibilidad.

  • Hematíes

    Los hematíes representan en 40% del volumen sanguíneo. Contienen hemoglobina, que es una proteína encargada de fijar oxígeno en los pulmones para así transportarlo hacia órganos y tejidos. Los hematíes se obtienen separando el plasma de la sangre total y pueden transfundirse en caso de anemia, por ejemplo a consecuencia de insuficiencia renal, sangrados gastrointestinales o pérdidas de sangre por intervenciones quirúrgicas o traumatismos. Los hematíes del donante deben ser compatibles con el plasma del receptor. Antes de la transfusión de hematíes se deben realizar pruebas de compatibilidad.

  • Plasma fresco (reciente) congelado

    El plasma es la porción fluida de la sangre. Consiste en agua, grasas, azúcar, proteínas y sales. Entre sus principales funciones destacan el transporte por todo el organismo de las células de la sangre y de otras sustancias como nutrientes, factores de la coagulación, anticuerpos y productos de desecho. Contribuye a mantener la presión sanguínea y el equilibrio electrolítico y ácido-base. En caso de que no se disponga de concentrados específicos de factores de la coagulación y se necesite controlar un sangrado, se puede transfundir plasma.

    El plasma se prepara a partir de sangre total o de una aféresis, y se congela a -18ºC. El plasma del donante tiene que ser compatible con los hematíes del receptor. El plasma representa una fuente de proteínas plasmáticas muy útil para individuos que son deficitarios o que no tienen determinadas proteínas plasmáticas. Está indicado su uso en las siguientes situaciones:

    • Para reponer múltiples factores de la coagulación preoperatoriamente o en caso de sangrado
    • En transfusiones masivas, cuando existen deficiencias de la coagulación con significación clínica
    • Cuando se producen sangrados en personas tratadas con anticoagulantes orales
    • Para transfusiones o sustitución plasmática en individuos con pocas plaquetas o con plaquetas disfuncionantes (púrpura trombótica trombocitopénica)
    • En personas con deficiencias selectivas de determinados factores de la coagulación, para las que no se dispone de concentrados específicos de los factores deficitarios
    • Más raramente, en individuos con deficiencias específicas de determinadas proteínas plasmáticas
  • Plasma libre de crioprecipitado

    Se prepara a partir del plasma congelado por un proceso rápido de congelación, seguido de una descongelación y centrifugación para eliminar el crioprecipitado y obtener así un plasma deficiente en factor VIII, factor von Willebrand y fibrinógeno. Sin embargo, el plasma sigue contando con otras proteínas plasmáticas. Este preparado tiene que ser compatible con los hematíes del receptor.

  • Crioprecipitado con factor antihemofílico

    Los factores antihemofílicos (AHF) crioprecipitados derivan de plasma que contenga factores de la coagulación. Se emplean para el control de sangrados en personas hemofílicas y con la enfermedad de von Willebrand. A veces se usa si no se dispone de concentrados de factor VIII y de factor von Willebrand o en intervenciones quirúrgicas como producto hemostático (sellador de fibrina).

    El crioprecipitado de factores antihemofílicos se obtiene descongelando plasma fresco (reciente) congelado y recuperando posteriormente el crioprecipitado. Éste contendrá factor VIII, factor XIII, fibrinógeno, factor von Willebrand y fibronectina. Para la transfusión del crioprecipitado no es necesario realizar pruebas de compatibilidad; cualquier grupo ABO sirve.

  • Plaquetas

    Las plaquetas son fragmentos diminutos de células esenciales en el proceso normal de la coagulación. Las plaquetas pueden ser útiles en el tratamiento de leucemias y de otros tipos de cáncer o enfermedes en las que existe una disminución marcada del recuento de plaquetas (trombocitopenia) o una alteración en la función de las mismas.

    Una unidad de plaquetas equivale a un concentrado de plaquetas obtenido de una unidad de sangre total, resuspendida en una pequeña cantidad de plasma original. También pueden obtenerse las plaquetas por una aféresis específica (plaquetoféresis). A pesar de que las pruebas de compatibilidad no son imprescindibles, es preferible que las plaquetas del donante sean compatibles con los hematíes del receptor. Para la transfusión se acepta cualquier grupo ABO. Las plaquetas son indispensables para la hemostasia. La transfusión de plaquetas está indicada para tratar sangrados cuando estos se deben a una disminución marcada del recuento de plaquetas o cuando las plaquetas del individuo no funcionan normalmente.

  • Leucocitos

    Los leucocitos realizan una función esencial de defensa en el organismo. Protegen frente a infecciones y juegan un papel en la inflamación, respuestas alérgicas y procesos cancerosos. Los granulocitos constituyen uno de los tipos de leucocitos que pueden transfundirse para combatir infecciones que no responden a antibióticos, si bien no existe gran consenso acerca de la efectividad de esta forma de tratamiento.

  • Concentrado de factor VIII

    Los preparados de factor VIII pueden obtenerse de plasma humano o se pueden producir por tecnología recombinante. El factor VIII recombinante es el producto de elección para el tratamiento de la hemofilia A; deriva de líneas celulares de hámster y se cree que es muy seguro por lo que a transmisión de microorganismos infecciosos se refiere. El concentrado de factor VIII derivado de plasma humano (factores antihemofílicos, AHF) se prepara por fraccionamiento de una serie de plasmas humanos, congelados inmediatamente después de la extracción de sangre. El concentrado de factor VIII está indicado en el tratamiento o prevención de episodios de sangrado en personas con hemofilia A en las que la deficiencia congénita del factor en cuestión es moderada o severa.

  • Concentrados de factor IX
    • Los concentrados de factor IX se emplean en el tratamiento de personas con deficiencia de factor IX, comúnmente conocida como hemofilia B
    • Se dispone de concentrados de factor IX recombinante así como de derivados de plasma
    • El factor IX recombinante constituye el tratamiento de elección en personas que acaban de ser diagnosticadas de hemofilia B
  • Fracción albúmina y proteínas plasmáticas
    • La albúmina se obtiene a partir de la donación de sangre total o de una plasmaféresis (aféresis específica de plasma). Contiene un 96% de albúmina y un 4% de globulinas y otras proteínas. Se prepara por un proceso de fraccionamiento en frío. Estos productos no transmiten enfermedades víricas.
    • La fracción de proteínas plasmáticas es un producto similar al anterior y contiene un 83% de albúmina y un 17% de globulinas.
    • La albúmina se usa cuando el volumen sanguíneo es especialmente bajo (hipovolemia) y existe una baja concentración de proteínas (hipoproteinemia). Las indicaciones de la fracción de proteínas plasmáticas es la misma.
  • Globulinas inmunes

    Consisten en preparaciones de anticuerpos con capacidad de protección frente a ciertas enfermedades y derivan de diversos plasmas humanos.

    • Para uso intramuscular se dispone de toxinas o de preparados de gammaglobulinas y de preparados de globulinas hiperinmunes con elevados títulos de anticuerpos frente a agentes infecciosos específicos. Los productos intramusculares se administran principalmente para profilaxis.
    • Con los preparados intravenosos de gammaglobulinas se alcanzan picos de IgG inmediatamente después de la infusión.
    • Los preparados de globulinas inmunes pueden usarse para proporcionar una profilaxis pasiva con anticuerpos a personas susceptibles de contraer determinadas enfermedades y para realizar un tratamiento sustitutivo en estados de inmunodeficiencia primaria.
  • Expansores de volumen sintéticos

    Los expansores de volumen sintéticos son soluciones que no derivan de la sangre humana. Como su nombre indica, se sintetizan o fabrican. Estas soluciones se administran por vía intravenosa cuando se necesita aumentar el volumen de los fluidos en el organismo pero no es necesario realizar una transfusión de sangre.

    • Soluciones como suero salino normal o "Ringer lactato" son compatibles con el plasma. La solución salina contiene tan sólo iones sodio y cloruro, mientras que el "Ringer lactato" contiene también potasiocalcio y lactato. Ambas soluciones favorecen la expansión del volumen plasmático transitoriamente ya que pueden atravesar rápidamente las membranas capilares.
    • Entre las soluciones que se emplean para expandir el volumen se incluyen el dextrano y el hidroxietil almidón. Ambas soluciones se emplean como expansores plasmáticos en shock hemorrágico (shock debido a pérdidas my importantes de sangre) y en el tratamiento de grandes quemaduras.
  • Procesados de sangre

    Productos leucorreducidos
    Se preparan eliminando todos o prácticamente todos los leucocitos, quedando hematíes y plaquetas. Se emplean en personas con reacciones transfusionales febriles de repetición. Se sabe que el uso de estos productos se asocia a menor formación de anticuerpos HLA (presentes en leucocitos y dirigidos frente a antígenos leucocitarios humanos). También se asocia a menor riesgo de transmisión de infecciones por CMV asociadas a transfusiones.

    Productos sanguíneos irradiados
    Se trata de componentes sanguíneos expuestos a radiaciones gamma o a rayos X. Con este proceso se previene la enfermedad del injerto contra el huésped asociada a transfusiones (TA-GVHS, por sus siglas en inglés). En la TA-GVHD los leucocitos del donante producen una respuesta inmunitaria (ataque) frente a las células del receptor. La irradiación impide que los leucocitos del donante se repliquen en el receptor. Su uso está indicado en personas inmunocomprometidas (afectación de su sistema inmunitario).

Bibliografía

Este artículo está basado en las fuentes bibliográficas que se citan a continuación, así como en la propia experiencia del Comité de expertos y revisores de Lab Tests Online. Además, este apartado es revisado periódicamente por el Consejo Editorial, con el fin de mantenerlo actualizado.

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AABB Technical Manual, Eds Mark K. Fung, MD, PhD; Brenda J. Grossman, MD, MPH; Christopher Hillyer, MD; Connie M. Westhoff, PhD, MT(ASCP)SBB, AABB, 18th edition, 2014.

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AABB. National Blood Collection and Utilization Survey. http://www.aabb.org

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