Este artículo fue modificado por última vez el 06.12.2019.

Esta prueba no se realiza de manera rutinaria, pero se puede ofrecer a mujeres embarazadas que tienen un mayor riesgo de tener un bebé con ciertos trastornos cromosómicos, como el síndrome de Down, o anomalías genéticas, como la fibrosis quística. Entre la décima y duodécima semana de embarazo, se puede realizar un procedimiento de muestreo de vellosidades coriónicas en el que se inserta una aguja a través del abdomen de la mujer o un tubo insertado a través de la vagina y el cuello uterino de la mujer para obtener una muestra de tejido de la placenta. Estas células tienen la misma composición genética que el feto y se analizan para detectar trastornos cromosómicos y anomalías genéticas