También conocido como
Hipersensibilidad
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08.02.2018.
¿En qué consiste?

Las alergias son estados de hipersensibilidad o reacciones exageradas del sistema inmune hacia sustancias que, en condiciones normales, no causan reacción alguna en la mayoría de individuos. Las sustancias que desencadenan estas reacciones reciben el nombre de alérgenos.

Se estima que a nivel mundial el porcentaje de personas que sufren algún tipo de alergia ha aumentado significativamente en los últimos 50 años; casi el 50% de los niños presenta algún tipo de alergia como mínimo a un tipo de alimento, insecto, fármaco, animal o sustancias vegetales.

A pesar de que todo el mundo puede desarrollar una alergia, el hecho de tener familiares con alergia aumenta el riesgo de desarrollarla. Sin embargo, aunque exista una predisposición, la persona no tiene porqué reaccionar de manera anómala a las mismas sustancias que sus familiares; depende del tipo de alérgeno al que se exponga y de la respuesta que genere su sistema inmune.

Las hipersensibilidades se agrupan en cuatro tipos (I a IV), según las partes del sistema inmune que estén activadas y en función del tiempo que tarde en aparecer la reacción alérgica.  

Dos de los tipos de hipersensibilidad comúnmente asociados a alergias son:

  • Hipersensibilidad inmediata de tipo I - las personas con este tipo de alergia producen, cuando se exponen a un alérgeno, unas proteínas conocidas como anticuerpos que consisten en inmunoglobulina E (IgE). Cuando estos anticuerpos se unen al alérgeno, se desencadenan en unos pocos minutos reacciones locales y a veces generales (o sistémicas).
  • Hipersensibilidad retardada de tipo IV - estas reacciones aparecen por interacciones entre alérgenos y una células inmunes específicas sensibilizadas conocidas como linfocitos T.

Tipo I
La hipersensibilidad de tipo I afecta principalmente a los sistemas respiratorio, intestinal y cutáneo. La primera vez que un individuo con predisposición se expone a la sustancia potencialmente alergénica, no se asocia a una reacción alérgica importante; sin embargo, esta persona, en ese primer contacto producirá anticuerpos de tipo IgE contra esa sustancia extraña (específicos contra el alérgeno en cuestión), quedando así definitivamente sensibilizada. Una vez una persona ya ha quedado sensibilizada, las exposiciones subsiguientes pueden provocar reacciones graves.

Los anticuerpos de tipo IgE producidos se adhieren en los tejidos a las células cebadas o mastocitos (un tipo de células especializadas) y en la sangre se unen a los basófilos (tipo de leucocitos). Esta unión pone en marcha al sistema inmune. En exposiciones posteriores al alérgeno, esta IgE específica reconoce el alérgeno, adhiriéndose al mismo e induciendo la liberación de mediadores químicos como la histamina; el resultado es el de originar una serie de signos y síntomas alérgicos característicos a nivel de la boca, la nariz o la piel (o cualquier otro punto de entrada del alérgeno).

La severidad de las reacciones alérgicas de tipo 1 es variable. A veces ocasionan inicialmente erupciones o urticaria, pero en contactos posteriores pueden producir una reacción alérgica aguda conocida como anafilaxis, que puede poner en peligro la vida del afectado. La anafilaxis consiste en una reacción multiorgánica que puede empezar con agitación, sensación de muerte inminente, palidez cutánea debida a una baja presión sanguínea (hipotensión) y/o desmayos o pérdida de conciencia. Sin la administración rápida de una inyección de adrenalina, la anafilaxis puede ser fatal.

Las reacciones alérgicas de tipo 1pueden producirse en respuesta a diversas sustancias, entre las que se incluyen:

  • Alimentos
  • Plantas - pólenes, semillas, hierba
  • Venenos de insectos
  • Saliva de perros y gatos, descamaciones de la piel de animales
  • Ácaros del polvo
  • Esporas del moho
  • Sustancias ocupacionales (látex)
  • Fármacos, como penicilina

También pueden existir reacciones cruzadas; por ejemplo una persona alérgica a la ambrosía puede también reaccionar anómalamente frente al melón, la sandía o los plátanos. La causa más frecuente de reacción anafiláctica grave causada por alimentos la constituyen los cacahuetes, los frutos secos como nueces y el marisco.

Tipo IV
Las reacciones de hipersensibilidad retardada de tipo IV suelen afectar a la piel y se definen así porque la reacción aparece de manera característica entre las 48 y 72 horas después de la exposición al alérgeno. Estas reacciones se producen cuando un antígeno interacciona con linfocitos T específicos y sensibilizados. Estos linfocitos liberan sustancias inflamatorias y tóxicas que a su vez atraen hacia el foco de la exposición a otras células sanguíneas de la serie blanca (leucocitos), resultando el proceso en una lesión tisular. En este caso, el sistema inmune no requiere de ningún mecanismo cebador; se puede desarrollar una reacción de tipo IV en el curso de la primera exposición al alérgeno. Un ejemplo común de este tipo de alergia lo constituye la reacción a la hiedra venenosa.

¿Qué es lo que no se considera una alergia?
Existen otras reacciones que ocasionan signos y síntomas similares a los de alergia pero que no son atribuibles a la activación del sistema inmune. Estas reacciones pueden obedecer a una causa tóxica y afectar a cualquier persona siempre que exista una exposición suficiente como sería el caso de una intoxicación alimentaria debida a toxinas bacterianas; o bien pueden deberse a una causa genética como intolerancia por deficiencias enzimáticas (por ejemplo, una incapacidad para digerir correctamente el azúcar de la leche generando una intolerancia a la lactosa, o una sensibilización al gluten en la enfermedad celíaca). En algunas personas pueden presentarse manifestaciones similares ante la ingestión de aspirina, de algunos antibióticos, de colorantes alimentarios y potenciadores del sabor como el glutamato monosódico. También se han descrito casos desencadenados por estímulos de tipo psicológico. A pesar de que todos los casos expuestos deben de ser investigados por un médico, no se trata en ningún modo de alergias y por lo tanto, no será posible identificarlos con las pruebas destinadas al estudio de alergias.

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Acerca de Alergias
  • Signos y síntomas

    Los dos tipos de hipersensibilidad asociadas a alergias son la hipersensibilidad inmediata de tipo I y la hipersensibilidad diferida de tipo IV.

    Signos y síntomas - tipo I

    • En la piel, una típica reacción alérgica aguda de tipo I causa urticaria, dermatitis y prurito (picor); en caso de cronificarse aparece dermatitis atópica y eccema.
    • A nivel respiratorio, la reacción alérgica aguda ocasiona tos, congestión nasal, estornudos, opresión en la garganta e incluso asma. Puede también producir enrojecimiento y escozor en los ojos.
    • En el tracto gastrointestinal, las reacciones alérgicas agudas empiezan a manifestarse en la boca con sensación de hormigueo, picor, sabor metálico, e incluso hinchazón de la lengua y de la garganta; posteriormente aparece dolor abdominal, espasmos musculares, vómitos y diarrea, pudiendo cronificarse con problemas intestinales diversos.

    La gravedad de las reacciones alérgicas de tipo I es variable. Los signos y síntomas pueden ser leves y de poca duración o bien graves y poner en peligro la vida del afectado. Cualquier reacción alérgica aguda puede potencialmente poner en peligro la vida del individuo, ocasionando anafilaxis. La anafilaxis consiste en una reacción multiorgánica que puede iniciarse con:

    • Agitación
    • Sensación de muerte inminente
    • Palidez cutánea debida a una baja presión sanguínea (hipotensión)
    • Pérdida de conciencia (desmayos)

    Otros signos y síntomas de anafilixis incluyen:

    • Erupción, urticaria
    • Inflamación de la garganta, dificultad para tragar
    • Sibilancias (silbidos al respirar), dificultades respiratorias, opresión en el tórax
    • Vómitos, diarrea, calambres

    En caso de no actuar rápidamente inyectando adrenalina, la anafilaxis puede ser fatal.

    Signos y síntomas - tipo IV
    Las reacciones de hipersensibilidad retardada de tipo IV suelen manifestarse a nivel cutáneo. Las reacciones al níquel presente en las joyas y otros metales constituyen un ejemplo común de este tipo de hipersensibilidad. La hipersensibilidad de tipo IV suele cursar con una reacción local (en el lugar de la exposición) con enrojecimiento, hinchazón, endurecimiento de la piel, eccema y dermatitis (inflamación de la piel), que se produce a las horas o incluso al cabo de algunos días de la exposición.

  • Pruebas relacionadas

    El diagnóstico de las hipersensibilidades de tipo I empieza por una revisión exhaustiva de los signos y síntomas que refiere el afectado, así como de los antecedentes personales y familiares, haciendo hincapié en: edad de presentación, conocer si las manifestaciones se presentan con carácter estacional, si aparecen después de estar en contacto con animales, o después de haberse expuesto al heno, al polvo, o si por el contrario se desarrollan más frecuentemente en ciertos ambientes específicos (trabajo, hogar). No debe olvidarse que el estilo de vida y otros factores ambientales como polución, tabaquismo, consumo de alcohol y de drogas, estrés, ejercicio, pueden exacerbar los síntomas. Una vez se ha considerado de entre los posibles alérgenos los más probables, puede iniciarse el estudio con pruebas específicas.

    Pruebas de laboratorio:

    • IgE específica para el alérgeno - es una prueba de laboratorio (inmunoensayo y RAST-radioalergosorbente-) útil para detectar en sangre anticuerpos IgE alérgeno-específicos. Se debe obtener una muestra de sangre y enfrentarla a los diferentes alérgenos sospechados. Debe procederse alérgeno por alérgeno. También existen paneles por ejemplo para alergias a alimentos que contienen los alérgenos más comunes, o paneles que incluyen  los alérgenos más habitualmente encontrados en el ambiente típico de la zona donde reside el afectado. Existen también pruebas muy específicas que permiten diferenciar claramente entre distintos tipos de alérgenos: abejorro frente a abeja, clara de huevo frente a yema de huevo, etc.

    El médico seleccionará el estudio frente a los alérgenos adecuados. Normalmente, sólo se es realmente alérgico a unas pocas sustancias (4 o menos). Si una prueba IgE específica resulta negativa, entonces es probable que no se sea alérgico a la sustancia estudiada. Una prueba positiva debe evaluarse en el contexto clínico de cada persona. Es posible tener un nivel bajo de este tipo de anticuerpos IgE y presentar reacciones graves ante exposiciones al alérgeno; contrariamente, pueden hallarse niveles elevados y no presentar nunca ningún tipo de reacción. Los niños que han superado ya alergias de tipo alimentario pueden seguir presentando pruebas positivas (IgE específica) durante muchos años.

    Nota: el método empleado tradicionalmente se conoce como RAST (por sus siglas en inglés), pero actualmente ha quedado ampliamente sustituido con otros métodos de inmunoensayo más específicos. A veces se sigue empleando el término RAST a pesar de que no sea la metodología en uso.

    • IgE total - a veces se solicita para evaluar como evoluciona un proceso alérgico. La prueba detecta la presencia de proteína de tipo IgE (incluyendo a los anticuerpos propios de la alergia) aunque no permite identificar alérgenos específicos. Los niveles de IgE total pueden estar aumentados por otros motivos distintos de una alergia.
    • Hemograma, recuento de leucocitos y fórmula leucocitaria - estas pruebas incluyen la medida de eosinófilos, que son un tipo de leucocitos o glóbulos blancos de la sangre. En personas con alergia el número de eosinófilos puede estar aumentado.

    Otra pruebas de alergia son:

    • Pruebas cutáneas (pinchazos o arañazos) - se realizan en la misma consulta médica por un profesional experto. Suelen utilizarse para detectar alérgenos ambientales como polen, polvo y moho. Sin embargo y debido al riesgo de generar una reacción grave, este tipo de pruebas no suele utilizarse para las alergias de tipo alimentario. En caso de estar medicándose con antihistamínicos o antidepresivos, es necesario dejar la medicación los días previos a la realización de la prueba; tampoco puede realizarse la prueba si la persona presenta un eccema. Si la cantidad de alérgeno inoculada es demasiado grande, incluso una persona no alérgica podría dar una respuesta falsamente positiva.
    • Pruebas de alergia intradérmicas - se basan en inyecciones de sustancias generando una pequeña ampolla bajo la piel; su uso no está muy extendido debido a la gran cantidad de resultados falsamente positivos.
    • Pruebas con parches cutáneos - los parches para hipersensibilidad retardada constituyen un método fácil para detectar las reacciones de hipersensibilidad retardada de tipo IV. Se aplica sobre la piel y bajo un parche adhesivo no absorbente una concentración determinada del alérgeno sospechoso, dejándose aplicado por un período de 48 horas. Si antes de que transcurra este tiempo aparece quemazón o escozor, se retira el parche. Se considera que la prueba es positiva si aparece enrojecimiento junto con tumefacción e hinchazón de la piel; a veces, pueden aparecer vesículas (o ampollas). Es posible que en ciertos casos las reacciones no aparezcan hasta después de retirarse el parche, por lo que también se sigue controlando la zona expuesta al parche a las 72 y a las 96 horas.
    • Pruebas de provocación con alimentos - son consideradas como el estándar ideal para diagnosticar las alergias de tipo alimentario. Son complicadas y requieren de una supervisión médica constante puesto que las reacciones pueden ser graves, desencadenando incluso una anafilaxis. Estas pruebas suponen administrar pequeñas cantidades de alérgenos de tipo alimentario ya sea en forma de cápsulas o de manera intravenosa, y observar las reacciones alérgicas que se desencadenan. En caso de resultados negativos, se repite la prueba con cantidades mayores de alérgeno.
    • La eliminación o supresión del agente desencadenante constituye otra manera de estudiar las alergias de tipo alimentario - se eliminan todos los alimentos sospechosos de la dieta y se van reintroduciendo de uno en uno, hasta dar con el alimento que origina la alergia.

    Otras pruebas de menor aceptación incluyen:

    • Inmunoglobulina G/G4 (IgG/G4) específica de alérgeno
    • Pruebas de provocación-neutralización
    • Pruebas de citotoxicidad
    • Kinesiología aplicada
    • Activación de basófilos con liberación de histamina
    • Prueba electrodérmica
  • Tratamiento

    Prevención. Existe cierta evidencia de que los niños que han seguido lactancia materna presentan menos reacciones de hipersensibilidad de tipo I y IV. Se piensa también que el hecho de convivir en un ambiente demasiado "higiénico" y libre de alérgenos favorece el desarrollo de alergias. Algunos estudios han demostrado que los niños que se han criado en granjas tienden a presentar menos alergias que aquellos que se han criado en ambientes libres de alérgenos.

    Evitar y eliminar el alérgeno. Una vez se ha desarrollado la alergia, la mejor manera de prevenir las reacciones es evitando en la medida de lo posible nuevas exposiciones. En el caso de los alimentos, puede suponer eliminar la sustancia en cuestión de la dieta durante un período más o menos largo de la vida del individuo, a la vez que se debe vigilar posibles ingredientes escondidos o no evidentes en comidas preparadas y en restaurantes. Por ejemplo, una espátula que ha estado en contacto con galletas de mantequilla de cacahuete antes de servir galletas de chocolate puede estar suficientemente contaminada para provocar una reacción alérgica en una persona alérgica al cacahuete.

    En el caso de alergia a insectos y animales, lo mejor es evitar el contacto con los mismos. En el caso de alérgenos ambientales como polen, césped, hierbas y otras plantas, limitar las salidas al exterior puede ayudar aunque no siempre evitará las reacciones alérgicas. Hay personas que prefieren mudarse a otras zonas para intentar eludir alérgenos locales; a menudo no resulta efectivo ya que individuos con alergias suelen desarrollar nuevas alergias a pólenes u otras plantas en la nueva área a la que se han mudado.  

    Desensibilización (inmunoterapia, tratamiento inmune específico, “inyecciones alérgicas”): es lo que a veces se recomienda si el alérgeno no puede ser evitado. Supone administrar al individuo inyecciones regulares del alérgeno, a dosis cada vez mayores de manera que el organismo se vaya acostumbrando al alérgeno. Las inyecciones disminuyen la cantidad de anticuerpos IgE en sangre a la vez que obligan al organismo a fabricar otro tipo de anticuerpos o inmunoglobulinas protectoras, de tipo IgG.

    Estas inyecciones, sin embargo, no están libres de efectos colaterales, como  urticaria y erupciones; además pueden desencadenar reacciones anafilácticas. La desensibilización resulta más efectiva para las personas que padecen fiebre del heno y alergias severas a aguijones de insectos. Muchas personas con fiebre del heno mejoran de tal modo que los síntomas disminuyen en 12 meses; además, en dos terceras partes de los individuos que lo prueban, suele ser eficaz. Se puede continuar con este tipo de tratamiento durante 3 años; a partir de ese momento, es recomendable abandonar el tratamiento. Algunas personas consiguen mantener la mejoría durante períodos prolongados; otras vuelven a recaer. No se recomienda el uso de la inmunoterapia en alergias de tipo alimentario.

    Tratamiento sintomático a corto plazo: se utiliza para aliviar los signos y síntomas. Por ejemplo, ante síntomas de tipo respiratorio, se prescriben antihistamínicos, esteroides tópicos nasales, esteroides orales y anticongestivos.

    Ante una anafilaxis o reacción anafiláctica se administra una inyección de adrenalina. Las personas con antecedentes de haber ya tenido reacciones graves deberían de llevar siempre consigo una dosis preparada de adrenalina para inyectársela. Cualquier tratamiento con adrenalina debe ser supervisado por un médico, ya que a menudo será además necesario un tratamiento de soporte y un buen seguimiento del mismo.

Bibliografía

NOTA: Este artículo está basado en las fuentes bibliográficas que se citan a continuación, así como en la propia experiencia del Comité de expertos y revisores mité de expertos y revisores de Lab Tests Online. Además, este apartado es revisado periódicamente por el Consejo Editorial, con el fin de mantenerlo actualizado.

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