También conocido como
AD, demencia de Alzheimer, demencia presenil
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15.02.2018.
¿En qué consiste?

La enfermedad de Alzheimer (EA) es una forma irreversible de demencia caracterizada por pérdida de memoria, por un deterioro progresivo de la capacidad intelectual y del lenguaje, y por cambios en el comportamiento y en la personalidad del afectado que interfieren en el día a día de la persona. La OMS estima que, actualmente en el mundo, unos 22 millones de individuos padecen de enfermedad de Alzheimer.

Si bien en la enfermedad de Alzheimer se producen algunos cambios neurológicos similares a los que acontecen a medida que el individuo envejece, éstos no pueden considerarse como parte normal del proceso de envejecimiento. La EA genera en el cerebro lesión y muerte de las células nerviosas, además de caracterizarse por la aparición de placas seniles (áreas de células nerviosas muertas con depósitos de proteína) y de acumulaciones de tipo neurofibrilar (filamentos de proteína enrollados en el interior de las células nerviosas). La destrucción de células nerviosas resulta en una disminución de los niveles de ciertos neurotransmisores en el cerebro como la acetilcolina; los neurotransmisores son sustancias químicas necesarias para asegurar la comunicación entre células nerviosas. Con el tiempo, en la enfermedad de Alzheimer se asiste a una disminución de la interacción normal entre las distintas áreas del cerebro.

Relación con la edad
El riesgo de padecer enfermedad de Alzheimer y otras demencias aumenta con la edad, de tal modo que aproximadamente entre un 10% y un 12% de la población presenta alguna forma de demencia al alcanzar los 65 años de edad, elevándose este porcentaje hasta  un 50% a los 100 años de edad. La OMS estima que en el año 2025, serán aproximadamente unos 35 millones de individuos los que estarán afectados de enfermedad de Alzheimer a nivel mundial.

Normalmente, la enfermedad de Alzheimer es de aparición tardía, aparece después de los 65 años de edad y no se corresponde con formas hereditarias. Contrariamente, existen casos de EA de aparición precoz, antes de los 65 años, que sí se asocian a factores genéticos; esta forma representa entre un 5% y un 10% de todos los casos de EA.

Relación con factores genéticos
La enfermedad de Alzheimer parece estar causada por una variedad de factores, si bien muchos de ellos todavía no están totalmente elucidados. Se han asociado tres genes con formas raras de EA familiares de aparición precoz (conocidas como enfermedad de Alzheimer tipo 3 o EA3). La presencia de algunas mutaciones en estos genes (conocidos como PSEN1 o presenilina 1, PSEN2 y APP) provoca la producción de proteínas anómalas que llevan a EA. En estos casos, existe una probabilidad del 50% de que la mutación se transmita a cada uno de los hijos del individuo afectado. Hasta la fecha, sólo han sido halladas mutaciones en estos tres genes en un número muy reducido de familias, sin haberse llegado a determinar con claridad el papel y la función que desempeñan estos genes.

Actualmente se dispone de pruebas para evaluar los genes PSEN1 en el cromosoma 14, PSEN 2 en el cromosoma 1 y APP en el cromosoma 21, aunque no se suelen solicitar.

Existen otros genes que no pueden considerarse como causantes directos de la enfermedad de Alzheimer aunque sí incrementan el riesgo de desarrollarla de manera tardía.  Estos genes de "susceptibilidad" permitirían explicar la razón por la que existe un riesgo aumentado de desarrollar EA de aparición tardía en individuos con antecedentes familiares de EA.

El gen de la ApoE es el gen de susceptibilidad más claramente establecido y asociado a EA de aparición tardía. Este gen gobierna la producción de apolipoproteína E, una proteína que contribuye a transportar las sustancias lipídicas (grasas y colesterol) por la sangre. El gen de la ApoE existe en tres formas distintas (alelos): e2, e3 y e4. Cada persona hereda dos copias del gen de la ApoE, que puede existir bajo una combinación de las tres formas citadas. El alelo más común, hallado en aproximadamente el 60% de la población, es el e3. La presencia del alelo e4 de ApoE se ha asociado a la mayor parte de casos familiares y con mayor riesgo de desarrollar enfermedad de Alzheimer.

El riesgo de padecer EA también depende de la raza, siendo el riesgo en Afroamericanos hasta cuatro veces mayor que en población de tipo caucásico. Otros factores de riesgo asociados a EA son los trastornos metabólicos asociados a diabetes de tipo 2 y a formas leves de resistencia a la insulina, a obesidad, a hipertensión, a dislipemia así como a presencia de marcadores de inflamación como la proteína C reactiva.

La mayor parte de individuos con síndrome de Down, causado por una trisomía anormal del cromosoma 21, puede eventualmente presentar alteraciones mentales a menudo asociadas a enfermedad de Alzheimer, normalmente a los 40 o 50 años de edad. Las alteraciones que se detectan en el cerebro de personas adultas con síndrome de Down son muy similares a las halladas en la EA. La copia extra del cromosoma 21 conlleva una producción aumentada de la proteína que se acumula y forma las placas seniles, de forma similar a lo que se observa en la EA. Los familiares de personas con síndrome de Down no presentan mayor riesgo de EA puesto que no tienen tres copias del cromosoma 21.

En el año 2011, un grupo de expertos liderado por la Alzheimer Association y el National Institute on Aging (NIA) de los National Institutes of Health publicó unos nuevos criterios diagnósticos de la enfermedad de Alzheimer.

Así, la enfermedad de Alzheimer quedaría definida según se detalla a continuación, con la finalidad de proporcionar el máximo de información acerca de la enfermedad, facilitar nuevas líneas de investigación y conferir un mayor uso de los biomarcadores.

  1. Enfermedad de Alzheimer en estadio preclínico - alteraciones medibles en los biomarcadores de la enfermedad aunque sin presencia de síntomas (útil con fines de investigación)
  2. Deterioro cognitivo leve (o MCI por sus siglas en inglés) debido a EA - alteraciones leves en la memoria y funciones del pensamiento que todavía no repercuten sobre las actividades diarias
  3. Demencia debida a EA - Alteraciones de la memoria, del pensamiento y del comportamiento asociados a EA que dificultan o imposibilitan la vida diaria
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Acerca de Enfermedad de Alzheimer
  • Pruebas relacionadas

    No existen pruebas diagnósticas de la enfermedad de Alzheimer (EA) que puedan aplicarse mientras el individuo está vivo. Actualmente, el único diagnóstico definitivo de EA lo constituye el examen microscópico de una sección de tejido cerebral del individuo afecto una vez ha fallecido. Los especialistas evalúan si existen placas seniles y las acumulaciones neurofibrilares características de la EA. Como tanto las placas como las acumulaciones pueden también producirse en el proceso normal del envejecimiento, siempre debe compararse la muestra con una muestra control de tejido cerebral sin EA, procedente de un fallecido sano de la misma edad.

    No obstante, los médicos pueden realizar un diagnóstico clínico de EA utilizando una serie de pruebas y de procedimientos que les permiten descartar otras causas posibles de demencia. Cuando un individuo acude con signos de demencia, el médico evalúa sus antecedentes personales y familiares (preferentemente de varias generaciones), realiza un examen físico y determina la edad de aparición de los signos clínicos; además, proporciona al individuo unas pruebas neuropsicológicas que evalúan su memoria, sus habilidades de lenguaje y otras funciones cognitivas.

    El médico puede emplear una serie de pruebas de laboratorio tradicionales para descartar deficiencias y otras enfermedades que podrían causar también pérdida de memoria en el individuo. También evalúa si la persona está sobremedicada y utiliza pruebas complementarias basadas en la imagen, como la tomografía computarizada (TAC) y la resonancia magnética (RMN), para descartar traumatismos, tumores y algún accidente vascular cerebral, que podrían también causar demencia. Finalmente, se examina si existe atrofia cerebral, normalmente observada en fases más evolucionadas de la EA.

    Es posible que si el médico sospecha una EA, realice otras pruebas de laboratorio (listadas en la siguiente tabla) que le permitirán diferenciar una posible EA de otras formas de demencia y podrá estudiar también otros factores de riesgo genético.

    Pruebas útiles para la categorización de las demencias

    Pruebas para descartar causas de demencia distintas de la enfermedad de Alzheimer

    PRUEBA

    MUESTRA

    ASOCIADA A

    Vitamina B12

    Sangre

    Déficit de vitamina B12

    T4

    Sangre

    Función tiroidea

    TSH

    Sangre

    Función tiroidea

    Hemograma

    Sangre

    Anemia, infección

    Electrolitos

    Sangre

    Sodio, potasio, cloruro, CO₂ y pH

    Proteína C reactiva, velocidad de sedimentación globular

    Sangre

    Inflamación

    Anticuerpos VIH

     

    Sangre

    SIDA

    Sífilis

    Sangre

    Sífilis

    Cribado de Drogas

    Orina

    Consumo de drogas de abuso

     
     
    Otras pruebas útiles para categorizar las demencias
    TIPO DE PRUEBA

    PRUEBA

    MUESTRA

     

     

    Pruebas de imagen

    TAC (tomografía computarizada)

    Todo el cuerpo

    Descartar EA o confirmarla en fases tardías

    Accidente vascular cerebral y atrofia cerebral (fases tardías de EA)

    RMN (resonancia magnética nuclear)

    Todo el cuerpo

    Descartar EA o confirmarla en fases tardías

    Accidente vascular cerebral y atrofia cerebral

    Pruebas de laboratorio menos frecuentes

    Péptido Amiloide Beta-42 y correlación con proteína Tau  (Tau/Aß42)

    LCR (líquido cefalorraquídeo)

    En contexto de investigación, para establecer si existen acumulaciones neurofibrilares y número de placas; de ayuda para diferenciar EA de otras formas de demencia; Aß42empleada en algunos ensayos clínicos

    En personas sintomáticas, disminución de niveles de Aß42  junto con niveles elevados de proteína Tau indican mayor probabilidad de EA, independientemente de la causa

     

    Genotipado de ApoE

    Sangre

    Determinar el genotipo ApoE como factor de riesgo; prueba accesoria para confirmar o descartar EA probable

    Cerca del 65% de personas con EA presenta como mínimo un alelo e4 de ApoE; personas con dos alelos e4 presentan un riesgo mucho mayor de EA, aunque este genotipo es menos prevalente

     

    PSEN1 (presenilina 1)

    Sangre

    Estudio de la mutación genética 

    Asociada a 50% de los casos de EA familiar de inicio precoz

     

    PSEN2

    Sangre

    Estudio de la mutación genética; disponible en muy pocos laboratorios

    EA familiar de inicio precoz; mutación muy rara, identificada sólo en algunas familias

     

    APP

    Sangre

    Estudio de la mutación genética; disponible en muy pocos laboratorios

    EA familiar de inicio precoz; mutación muy rara, identificada sólo en algunas familias

    La investigación se sigue centrando en el hallazgo y utilidad de nuevos biomarcadores.

  • Tratamiento

    Actualmente no existe prevención ni tratamiento para la enfermedad de Alzheimer (EA). Es posible vivir padeciendo EA durante 25 años, aunque el período más habitual es de 8 a 10 años. El tratamiento consiste en intentar retardar el progreso de la enfermedad, aliviando los síntomas, prestando especial atención a los aspectos referentes al comportamiento, y educando y dando soporte tanto a las personas afectas como a las que los cuidan. Al principio de la enfermedad, las personas con EA son capaces de llevar una vida relativamente normal y con poca asistencia; necesitan tan sólo reforzar la memoria y un ambiente bien estructurado. En esta fase, todavía son capaces de participar en decisiones referentes a su futura calidad de vida.

    Si se consigue diagnosticar la EA pronto, el individuo puede beneficiarse de un tratamiento con inhibidores de la colinesterasa, fármacos que preservan las funciones intelectuales merced a facilitar la función del neurotransmisor acetilcolina; ejemplos de estos fármacos pueden ser galantamina, donezepil y rivastigmina. Además, debe tenerse en cuenta otras medicaciones que esté tomando el individuo, y siempre que sea posible, se elimina aquéllas que puedan empeorar el estado de confusión existente, como depresores del sistema nervioso central, antihistamínicos, fármacos para conciliar el sueño y analgésicos.

    Es posible sin embargo que a lo largo de la progresión de la enfermedad sea necesario utilizar antidepresivos y otros fármacos; el entorno también debe adaptarse a las necesidades del individuo, de manera que el ambiente doméstico resulte familiar y seguro, para garantizar los aspectos asociados a la personalidad y al comportamiento, como depresión, agitación, paranoia y violencia. El individuo se sentirá así más cómodo y tranquilo.

    A pesar de que los esfuerzos actuales en investigación de sustancias protectoras y terapéuticas son prometedores, todavía no puede recomendarse agentes específicos para la enfermedad de Alzheimer. Cada una de estas sustancias conlleva unos riesgos asociados y unos efectos colaterales. Son necesarios más estudios para determinar su eficacia real y su seguridad a largo plazo.

  • Preguntas frecuentes

    1. ¿Cuáles pueden ser otras causas de confusión, pérdida de memoria y deterioro cognitivo?
    Los descuidos y pérdidas de memoria ocasionales no deben de ser un motivo de preocupación a menos que su frecuencia vaya en aumento o interfiriera con el día a día. No obstante, existen otras causas de deterioro cognitivo, como:

    • Interacciones medicamentosas, efectos colaterales o sobremedicación: es importante informar al médico acerca de todos los fármacos que se están tomando
    • Déficits nutricionales como déficit de Vitamina B12
    • Trastornos o enfermedades que pueden contribuir a la aparición de alteraciones mentales, como diabetes, hipertensión, enfermedad renal, enfermedad hepática o enfermedades tiroideas
    • Tumores cerebrales, traumatismos craneales, hidrocefalia
    • Enfermedades degenerativas, entre las que se incluyen el deterioro cognitivo asociado al envejecimiento, Corea de Huntington, enfermedad de Parkinson y enfermedad de Pick
    • Enfermedades infecciosas como infección por VIH o SIDA, Creutzfeldt-Jakob, meningitis, encefalitis o sífilis
    • Ansiedad, depresión
    • Intoxicación por metales pesados (por ejemplo por plomo)
    • Convulsiones

    2. ¿Existe alguna manera de participar en los estudios de investigación relacionados con la enfermedad de Alzheimer?
    Sí. Es posible participar en ensayos clínicos, tanto si se padece la enfermedad como si no. Además, se puede realizar donaciones del tejido cerebral de familiares fallecidos. Los investigadores necesitan muestras de tejido cerebral de individuos con EA así como de ancianos sanos para avanzar en el estudio de las causas y para hallar el mejor tratamiento a la EA. Si desea más información acceda a este enlace.

    3. ¿Existe alguna relación entre la enfermedad de las vacas locas y la enfermedad de Alzheimer?
    Hasta la fecha, no existe evidencia de conexión alguna entre ambas enfermedades a pesar de que las manifestaciones clínicas resulten ser similares.

Bibliografía

NOTA: Este artículo está basado en las fuentes bibliográficas que se citan a continuación, así como en la propia experiencia del Comité de expertos y revisores de Lab Tests Online. Además, este apartado es revisado periódicamente por el Consejo Editorial, con el fin de mantenerlo actualizado.

Los enlaces dirigidos a páginas web pueden no estar disponibles por causas ajenas a nuestra voluntad, por lo que pedimos disculpas y agradeceremos que nos informe de estas anomalías para poder subsanarlas.

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