¿En qué consiste?
El VIH (virus de la inmunodeficiencia humana) es el virus que causa el SIDA (síndrome de inmunodeficiencia adquirida). El VIH destruye progresivamente las células del sistema inmunitario de tal manera que el organismo pierde la capacidad de luchar contra las infecciones y ciertos tipos de cáncer. Al infectar los linfocitos CD4, que son un tipo de leucocitos que ayudan a combatir las infecciones, el VIH debilita el sistema inmunitario. Estas células o linfocitos CD4 constituyen la diana principal contra la que dirige su ataque el VIH. El VIH se une a estas células, penetra en su interior para replicarse en ellas y finalmente puede destruirlas.
A medida que pasa el tiempo, la cantidad de virus, es decir, la carga viral aumenta, y paralelamente, el número o recuento de linfocitos CD4 en sangre disminuye. De no instaurarse un tratamiento, al cabo de los años el número de linfocitos CD4 disminuye tanto que se favorece la aparición de síntomas y trastornos asociados a SIDA. El tratamiento del SIDA, al reducir la cantidad de VIH en sangre, permite enlentecer la progresión de la enfermedad; simultáneamente, la cantidad de células CD4 en sangre va aumentando o bien se estabiliza.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el VIH sigue siendo un importante problema de salud pública mundial, después de haberse cobrado más de 44 millones de vidas hasta ahora. En 2024, alrededor de 630.000 personas fallecieron por causas relacionadas con VIH en todo el mundo. Si desea más información, acceda a este enlace
En España, en el año 2024, se notificaron 3.340 nuevos diagnósticos de infección por VIH, y se notificaron 412 nuevos casos de SIDA,. Si desea más información, acceda a este enlace.
El VIH puede transmitirse de las siguientes formas:
- Manteniendo relaciones sexuales sin protección con una persona infectada. El virus puede penetrar en el organismo a través de la mucosa de la vagina, de la vulva, del pene, del recto o de la boca. El hecho de tener alguna enfermedad de transmisión sexual (ETS) como sífilis, herpes genital, clamidia, gonorrea o vaginosis bacteriana hace que las personas sean más susceptibles a la infección por VIH y también se asocia a mayor riesgo de contraer la infección por VIH durante las relaciones sexuales con parejas infectadas.
- Mediante el uso compartido de agujas y jeringas (como el que se da en consumidores de drogas por vía intravenosa), que pueden estar contaminadas con pequeñas cantidades de sangre de alguna persona infectada por el VIH.
- Durante el embarazo o el nacimiento. Aproximadamente entre un 25%-35% de las mujeres embarazadas infectadas por el VIH que no se tratan pasará la infección a sus bebés. El VIH también se contagia a través de la leche materna. Si la madre se trata con alguno de los tratamientos antiretrovirales durante el embarazo, las posibilidades de transmitir la enfermedad al hijo se reducen de manera significativa.
- A través del contacto con sangre infectada.
- Actualmente, debido al cribado de la infección por VIH en la sangre de donantes y gracias al tratamiento térmico de los derivados sanguíneos, el riesgo de contagio por transfusiones es muy pequeño. Sin embargo, antes de que la sangre se analizara para detectar la presencia del VIH y antes de emplear determinadas técnicas para eliminar el VIH en los derivados sanguíneos (como el factor VIII y la albúmina), el VIH se podía transmitir a través de tranfusiones de sangre o de componentes sanguíneos contaminados. En zonas geográficas en las que no se realiza el cribado sistemático de la infección por VIH en las sangres donadas, existe todavía el riesgo de contraer la infección por este mecanismo de transmisión.
Es importante que las personas infectadas por el VIH lo notifiquen a los profesionales sanitarios así como a sus contactos sexuales o a personas con las que compartan jeringuillas.
Todos los nuevos casos de infección por VIH deben notificarse a las autoridades sanitarias pertinentes pasa mantener así un registro y poder establecer la incidencia de la infección y proporcionar medidas de prevención oportunas.
Desarrollo del SIDA
En la fase inicial de infección por VIH, hay gran cantidad de partículas víricas en sangre y en el organismo. Al cabo de unas 2 a 8 semanas de la exposición al VIH, el sistema inmunitario del individuo responde produciendo anticuerpos frente al virus. A medida que el virus infecta unas células inmunitarias conocidas como linfocitos T CD4 (o cooperadores), la cantidad de estas células disminuye. Tras la fase aguda, la infección entra en una fase crónica o de latencia clínica, durante la cual la persona puede permanecer aparentemente sana durante varios años. Sin embargo, si no se instaura tratamiento, el VIH continúa replicándose en el interior de los linfocitos CD4, destruyéndolos. El VIH puede acantonarse en sitios como el cerebro o los ganglios linfáticos, donde puede persistir a pesar de que se siga el tratamiento.
El SIDA corresponde a la fase más avanzada de la infección. Según los Centers for Disease Control and Prevention (CDC), se diagnostica SIDA cuando el número de linfocitos CD4 es inferior a 200 células/mm3.También se establece el diagnóstico de SIDA cuando una persona infectada por el VIH desarrolla alguna enfermedad relacionada con el SIDA, como tuberculosis o neumonía causada por el microorganismo Pneumocystisjiroveci ( anteriormente denominado Pneumocystis carinii).
Las personas con SIDA pueden contraer infecciones graves, incluso mortales, conocidas como infecciones oportunistas debido a que el sistema inmunitario está tan deteriorado que es incapaz de luchar contra bacterias, virus, hongos o parásitos. En personas sanas VIH negativas, estas infecciones no ocasionan enfermedad.
Las personas con VIH/SIDA presentan mayor riesgo dedesarrollar ciertos cánceres y otros trastornos, por ejemplo de tiponeurológico.
Acerca de la infección por VIH y SIDA
Signos y síntomas
La infección por VIH causa inicialmente un cuadro agudo con signos y síntomas inespecíficos similares a los de la gripe como fiebre, fatiga, dolor de cabeza, dolor de garganta y aumento de tamaño de los ganglios linfáticos. Algunas personas no presentan síntomas destacables. En la mayoría de individuos, los síntomas iniciales desaparecen en unas pocas semanas. La única manera de tener la certeza de que se ha contraído la infección es realizando alguna prueba de laboratorio para el VIH.
Si no se detecta ni se trata la infección, el VIH progresivamente infecta y destruye más células CD4 o linfocitos CD4, con lo que la cantidad de estas células disminuye. El sistema inmunitario del individuo se va debilitando y pueden aparecer los siguientes signos y síntomas:
- Aumento permanente del tamaño de los ganglios linfáticos.
- Fiebre recurrente.
- Pérdida de peso.
- Sudoraciones nocturnas.
- Cansancio.
- Diarrea persistente.
- Erupciones cutáneas.
- Llagas o úlceras en la boca, genitales o ano.
- Dificultad para concentrarse y pérdida de memoria.
En los niños infectados por VIH durante o antes del nacimiento, los síntomas suelen aparecer en un par de años. No es raro que presenten un retraso del crecimiento y que se pongan enfermos a menudo. La neumonía es bastante común en niños con infección congénita por VIH.
Algunas infecciones oportunistas frecuentes en personas con SIDA causan signos y síntomas como:
- Tos y dificultad respiratoria.
- Sudoración nocturna profusa.
- Escalofríos o fiebre alta durante varias semanas.
- Convulsiones y falta de coordinación.
- Dolor o dificultades al tragar.
- Síntomas mentales como confusión y olvidos.
- Diarreas persistentes y graves.
- Pérdida de visión.
- Náuseas, calambres abdominales y vómitos.
- Pérdida de peso.
- Fatiga extrema.
- Dolores de cabeza importantes.
- Coma.
Pruebas de laboratorio
Las pruebas de laboratorio asociadas a la infección por VIH suponen: detectar el antígeno p24 del VIH o los anticuerpos que la persona desarrolla frente al virus, medir la cantidad de virus, o bien detectar el ácido nucleico viral. Los objetivos de estas pruebas son:
- Realizar un cribado y diagnosticar las infecciones por VIH.
- Medir y monitorizar la cantidad de virus en sangre (carga viral).
- Evaluar la resistencia del VIH a los fármacos empleados en el tratamiento.
Pruebas de cribado
La única manera de tener la certeza de que se ha contraído la infección por VIH es realizando pruebas concretas de laboratorio. La detección y el tratamiento precoces y la monitorización de la función del sistema inmunitario permiten mejorar significativamente la salud del individuo a largo plazo.
Son muchos los organismos nacionales e internacionales que recomiendan el cribado sistemático de la infección por el VIH. Los Centers for Disease Control and Prevention (CDC), el American College of Physicians (ACP) y la U.S. Preventive Services Task Force (UPSTF) recomiendan la realización de una prueba de cribado de la infección como mínimo una vez a cualquier persona entre 13 y 64 años (CDC)); 13 y 65 (ACP) o 15 y 65 (USPSTF) y aembarazadas.
Además, se recomienda también el cribado en los siguientes casos:
- Personas diagnosticadas de hepatitis, tuberculosis o alguna infección de transmisión sexual (ETS).
- Personas que recibieron transfusiones de sangre antes del año 1985 o personas con parejas sexuales que recibieron una transfusión y que posteriormente han resultado ser VIH-positivas.
- Personal sanitario con exposición directa a la sangre.
- Cualquier persona que crea que puede haber resultado infectada.
Se recomienda un cribado como mínimo con carácter anual el personas con mayor riesgo, como en los siguientes casos:
- Personas que han mantenido relaciones sexuales sin protección con múltiples parejas desde la última prueba.
- Hombres que tienen sexo con hombres.
- Personas que se inyectan drogas de abuso, especialmente si se comparten jeringuillas u otros dispositivos
- Personas que mantienen relaciones sexuales a cambio de dinero o drogas
- Personas que mantentienen relaciones sexuales con una pareja VIH-positiva.
- Personas que tienen relaciones sexuales con alguien con conductas de riesgo o cuyo estado serológico se desconoce
Si desea más información acerca de las recomendaciones del cribado de la infección por VIH, acceda a los siguientes artículos de esta misma página web: cribado de adolescentes, cribado de adultos jóvenes, cribado de adultos, cribado de adultos mayores de 50 años, embarazo y cribado de los recién nacidos.
Se dispone de diferentes pruebas para el cribado del VIH:
- Prueba combinada (Antígenop24 + anticuerpos frente a VIH): es la prueba de elección. Detecta el antígeno p24 más los anticuerpos frente a VIH-1 y VIH-2 (VIH-1 es el tipo más común, VIH-2 tiene mayor prevalencia en zonas de África). El nivel de antígeno p24 y la cantidad de virus (carga viral) aumentan de manera significativa ya muy poco después de la infección. Con el antígeno p24 se detectan infecciones recientes, antes de que se hayan producido anticuerpos frente a VIH. A las 2-8 semanas de la exposición al virus, se producen anticuerpos en respuesta a la infección que permanecerán en sangre. Así, la prueba de detección de anticuerpos es útil para detectar infecciones algunas semanas después de que se haya producido la exposición al VIH. Al combinar la detección de anticuerpos y antígeno, esta prueba combinada aumenta la probabilidad de detectar la infección
- Determinación de anticuerpos frente al VIH: las distintas pruebas detectan la variedad VIH-1 y algunas de ellas además la VIH-2. Estas pruebas pueden realizarse en otros fluidos además de la sangre. Son útiles para detectar infecciones varias semanas después de la exposición, una vez que se han desarrollado anticuerpos.
- Determinación del antígeno p24: raramente se emplea como prueba aislada, tan solo si se cree que pueden existir interferencias con la prueba de detección de anticuerpos.
- Pruebas rápidas de VIH: son pruebas que detectan anticuerpos o antígeno/anticuerpo y ofrecen resultados en menos de 30 minutos. Se utilizan frecuentemente en campañas de cribado, urgencias y centros comunitarios. Un resultado positivo siempre debe confirmarse con pruebas de laboratorio en un centro de referencia con personal experto.
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Diagnóstico
Si cualquiera de las pruebas de cribado anteriores resulta positiva, debe realizarse una segunda prueba para confirmar el diagnóstico. Esta segunda prueba radica en una prueba de detección de anticuerpos distinta a la anteriormente citada. Si los resultados entre la primera y la segunda prueba son discordantes, debe realizarse una tercera prueba que consiste en la detección del material genético (ARN) del virus (prueba de amplificación del ácido nucleico o NAAT, por sus siglas en inglés). Si la prueba del ARN del VIH es positiva, existe infección.
Otras pruebas:
- Carga viral HIV: mide la cantidad de virus en la sangre. Se solicita una vez establecido el diagnóstico para determinar el estadio de la enfermedad y a intervalos regulares para monitorizar la eficacia del tratamiento.
- Recuento de linfocitos CD4: se mide el número de células T CD4 en la sangre. Se solicita en el momento del diagnóstico para disponer de un valor de base que oriente acerca del estado del sistema inmunitario, y a intervalos regulares para monitorizar el tratamiento. Si la evolución de la infección es favorable, se solicita anualmente.
- Resistencia genotípica del VIH al tratamiento: se solicita para determinar si la cepa del VIH que presenta el individuo es resistente al tratamiento del que se dispone. . Esta prueba detecta mutaciones en el material genético del VIH que se asocian con resistencia a determinados fármacos. Se solicita en el momento del diagnóstico para saber si el VIH es resistente a algún fármaco. También se solicita una vez se ha iniciado el tratamiento, o si éste se ha modificado, o si existe evidencia de la ineficacia del tratamiento.
- Determinación de la resistencia fenotípica del VIH: a veces solicitado en personas resistentes a múltiples tratamientos antirretrovirales. Esta prueba evalúa si la cepa de VIH que produce la infección puede inhibirse con diferentes concentraciones de fármacos antirretrovirales.
- En personas en las que se pretende administrar abacavir, puede analizarse HLA-B*5701. Si el resultado es positivo los individuos tendrán mayor riesgo de desarrollar reacciones de hipersensibilidad que pueden ser graves, y por ello se considerará la administración de un fármaco distinto. Si desea más información, refiérase al artículo sobre pruebas farmacogenéticas.
Normalmente, a una persona con infección por el VIH se le solicitan muchas otras pruebas. Pueden realizarse pruebas para la identificación de las infecciones oportunistas y para su monitorización, así como para controlar posibles complicaciones y toxicidades medicamentosas. También se pueden solicitar pruebas regularmente para evaluar el estado de salud del individuo y el funcionmeinto de sus órganos:
- Hemograma.
- Urianálisis.
- Pruebas para la detección de enfermedades de infección sexual: gonorrea, sífilis.
- Pruebas para detectar hepatitis, tuberculosis.
- Electrolitos, glucosa, urea, creatinina, perfil renal, perfil lipídico, perfil hepático, por citar algunos otros ejemplos.
Otras pruebas ajenas al laboratorio
Habitualmente se realizan pruebas adicionales, como radiografías de tórax u otras, para evaluar la situación clínica del individuo.
Prevención y tratamiento
Prevención
Actualmente, la infección por VIH no puede curarse ni existe vacuna para su prevención, sin embargo la mayoría de casos pueden prevenirse si se evita actividades de alto riesgo, como mantener relaciones sexuales sin protección o compartir jeringuillas. Los Centers for Disease Control and Prevention (CDC) recomiendan la realización de un cribado de manera rutinaria para detectar la infección en personas sin síntomas. Es muy importante el diagnóstico precoz de la infección para poder evitar su transmisión y para poder evaluar, monitorizar y tratar precozmente a cualquier persona infectada.
El tratamiento antirretroviral durante el embarazo, junto con medidas adecuadas durante el parto y tratamiento profiláctico del recién nacido, reduce el riesgo de transmisión maternoinfantil a menos del 1%.En entornos con acceso seguro a fórmulas infantiles se recomienda evitar la lactancia materna, y si no es posible se recomienda tratamiento farmacológico.
Recientemente, se encuentra disponible el PrEP(profilaxis preexposición) y PEP (profilaxis postexposición).
- PrEP es un tratamiento preventivo con medicamentos antirretrovirales que puede reducir significativamente el riesgo de infección por VIH en personas que no tienen VIH pero que pueden estar expuestas a él (por ejemplo a través de relaciones sexuales sin protección o el uso de agujas).Existen dos formatos de administración: PrEP diaria oral y PrEP inyectable(cada 2 meses).
- PEP es un tratamiento de emergencia con medicamentos antirretrovirales que se toma después de haber estado potencialmente expuesto al VIH, por ejemplo si: tuviste relaciones sexuales sin protección con alguien de riesgo, se rompió el preservativo durante la relación sexual, hubo exposición a través de agujas, jeringuillas, etc. Debes comenzar PEP lo antes posible y siempre dentro de las primeras 72 horas (3 días) tras la exposición y el tratamiento suele mantenerse 28 días.
Actualmente, en España, esta medicación está disponible para pacientes a través de los Servicios de Farmacia Hospitalaria, aunque el objetivo es que se pueda llegar a dispensar en oficinas de farmacia con receta médica.
Los profesionales sanitarios deberían de tomar precauciones (utilizar siempre guantes, no pincharse accidentalmente) para no contraer la infección.
Tratamiento
El tratamiento contra el VIH se denomina terapia antirretroviral (TAR) y consiste en una combinación de fármacos para controlar el virus. No existe cura, pero el TAR permite a las personas con VIH llevar una vida saludable, al reducir la replicación viral y proteger el sistema inmunitario.
Los objetivos del tratamiento de la infección por el VIH y del SIDA persiguen disminuir la replicación viral hasta niveles indetectables, preservando el sistema inmune del individuo y su salud. Las personas con VIH en tratamiento eficaz, con carga viral indetectable mantenida, no transmiten el virus (indetectable = intransmisible). El hecho de disminuir la replicación viral previene o inhibe posibles mutaciones del VIH y el desarrollo de resistencias a fármacos; además, enlentece la progresión de la enfermedad a la vez que permite que el número de células T CD4 vuelva a aumentar, mejorando así la función inmunitaria. También es importante tratar las complicaciones y las infecciones oportunistas, así como todos los efectos secundarios y la toxicidad asociados al tratamiento.
El U.S. Department of Health and Human Services (DHHS) Panel on Antiretroviral Guidelines for Adults and Adolescents y la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomiendan iniciar el tratamiento desde el mismo momento de la detección de la infección, incluso en embarazadas. Con los avances conseguidos hasta la fecha, las personas infectadas por VIH viven más y mejor. Una vez se ha empezado el tratamiento, es importante mantenerlo de por vida. Las interrupciones del tratamiento pueden conllevar aumentos de la cantidad de virus (carga viral) y se asocian a mayor riesgo de desarrollo de resistencia a fármacos, a disminución de la función del sistema inmunitario a la vez que favorecen la progresión de la enfermedad.
Selección del fármaco
Una persona puede infectarse por cepas de VIH resistentes o susceptibles al tratamiento. En el momento del diagnóstico ya se realiza un análisis de sangre para saber si existe o no resistencia al tratamiento. Existen varios tipos de fármacos antirretrovirales actualmente utilizados en el tratamiento de la infección por VIH/SIDA. . A pesar de que existen ciertas preferencias en cuanto a los fármacos a administrar, la medicación específica debe ajustarse para cada individuo y en función de la cepa que le causa la infección. Hoy en día existen diferentes regímenes de tratamiento de 3 o 2 fármacos. Una de las ventajas actuales del tratamiento frente al VIH es que existe la posibilidad de tratamiento en comprimido único, lo cual facilita la adherencia al tratamiento. Y también existe la posibilidad de tratamiento inyectable de larga duración (cada 1-2 meses).
Es posible que se evalúe y modifique el tratamiento si se detecta un fallo en la respuesta del individuo al mismo, lo que indica el desarrollo de resistencia a uno o más de los fármacos empleados. También se modifica el tratamiento si la persona experimenta efectos indeseables secundarios al tratamiento o toxicidad debida al mismo; esto se relaciona con la capacidad de cada persona para absorber y metabolizar los fármacos.
Es recomendable mantener un diálogo y un intercambio de opiniones entre paciente y médico durante toda la vida, para ajustar la medicación según las necesidades. A veces, el tratamiento de personas que han desarrollado resistencia a uno o más fármacos o clases de fármacos constituye un auténtico reto. Continuamente se están desarrollando nuevos fármacos que se van introduciendo como alternativas terapéuticas.
Enlaces
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Enfermedades de trasmisión sexual (ETS)
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Cribado de adolescentes (13 a 18 años)
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Noticias:
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En otras webs:
Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC): VIH
Ministerio de Sanidad: Vigilancia epidemiológica del VIH y SIDA en España 2023
Organización Mundial de la Salud: VIH y sida
National Institute of Allergy and Infectious Diseases (NIH): Division of AIDS
United Nations. UNAIDS: Joint United Nations Programme on HIV/AIDS
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