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09.12.2017.
¿En qué consisten?

Las infecciones de la piel y de las heridas representan la invasión de los tejidos por una o más especies de microorganismos. Estas infecciones desencadenan una reacción por parte del sistema inmunológico, provocan inflamación y daño tisular y enlentecen el proceso de curación. La mayoría de las infecciones permanece confinada en una pequeña área, como un arañazo o un folículo piloso y normalmente se resuelven por sí solas. Otras pueden persistir y, de no tratarse, pueden aumentar en severidad y propagarse por el organismo. Algunas infecciones se diseminan hacia otros órganos y/o hacia la sangre provocando una infección sistémica (septicemia).

La piel es el órgano más extenso del organismo y constituye la primera línea de defensa. Aun cuando está limpia, la superficie de la piel no es estéril. Está poblada de una mezcla de microorganismos, que constituyen la flora normal de la piel. Esta flora normal es una barrera dinámica que ayuda a mantener a otros microorganismos (patógenos) alejados. También se puede tener algunos microorganismos patógenos en la piel. De vez en cuando en la población hay personas que son portadoras de un patógeno que desplaza su flora normal y coloniza regiones como las membranas mucosas de la nariz. La mayor parte de veces, la flora normal y la colonizadora no producen enfermedad ni activan el sistema inmune. Si se produce una ruptura en la piel o si el individuo está inmunocomprometido, entonces cualquiera de estos microorganismos puede provocar una infección de la piel o la herida.

Las heridas son rupturas de la integridad de la piel y los tejidos. Puede tratarse de cortes superficiales, rasguños o arañazos pero también pueden ser perforaciones, quemaduras o pueden ser el resultado de procedimientos quirúrgicos o dentales. Los microorganismos susceptibles de infectar estas heridas dependerán de la extensión y la profundidad de la misma, del ambiente en el que se ha producido la herida y de los microorganismos presentes en la piel del individuo. La piel está compuesta de tres capas: la epidermis (externa), la dermis (donde se localizan muchos folículos pilosos y glándulas sudoríparas) y la capa grasa subcutánea. Debajo de estas capas hay membranas que protegen el tejido conjuntivo, el músculo y los huesos. Las heridas pueden penetrar en cualquiera de estas capas y las infecciones de la piel se pueden propagar hacia ellas. El proceso de recuperación de las heridas es complejo e incluye muchos sistemas relacionados, sustancias químicas y células trabajando conjuntamente para limpiar la herida, sellar los bordes y producir nuevos tejidos y vasos sanguíneos.

Las infecciones de la piel y las heridas pueden interferir en el proceso de curación y crear un daño tisular adicional. Pueden afectar a cualquier persona pero las personas con una curación retardada de las heridas debido a otro trastorno subyacente presentan un mayor riesgo de infección. Algunos de los trastornos que pueden incrementar el riesgo de infección de heridas son:

  • Mala circulación
  • Diabetes
  • Sistema inmunológico debilitado o suprimido (por ejemplo, infección por VIH, SIDA, receptores de algún órgano trasplantado)
  • Baja movilidad o inmovilización (por ejemplo, encamados, parálisis)
  • Malnutrición

Cuando las infecciones penetran profundamente en el organismo y llegan a tejidos como el hueso o cuando se dan en tejidos con mala circulación, pueden ser muy difíciles de tratar y pueden cronificarse.

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Acerca de Infecciones de piel y heridas
  • Tipos

    Las heridas pueden clasificarse según su causa, el ambiente donde se han originado, su extensión y según si son limpias o están contaminadas. Tanto las bacterias como los hongos y los virus pueden provocar infecciones de la piel y las heridas. El tipo de microorganismos que infectan más comúnmente las heridas y la piel depende del ambiente en el que se ha producido la herida, del estado inmunitario del individuo y de la profundidad de la herida.

    Infecciones superficiales de la piel
    Las bacterias pueden clasificarse según el ambiente donde crecen: las que crecen en el aire (aeróbicas), las que crecen en ambientes con poco oxígeno (microaerofílicas) y las que crecen en presencia de muy poco oxígeno o en ausencia total del mismo (anaeróbicas). Las bacterias microaerofílicas y anaeróbicas suelen encontrarse en las heridas profundas y en los abscesos.

    Las infecciones superficiales afectan a las capas más externas de la piel, aunque pueden extenderse hacia capas más profundas.  Están causadas principalmente por microorganismos aerobios.

    Las infecciones bacterianas suelen estar producidas por bacterias de la flora normal, como especies de Staphylococcus (estafilococos) y de Streptococcus (estreptococos). También pueden estar causadas por bacterias colonizadoras o por bacterias resistentes a los antibióticos, como MRSA (por sus siglas en inglés, Staphylococcus aureus resistente a la meticilina). Las infecciones de heridas que se producen en aguas saladas o salobres suelen estar causadas por especies de Vibrio o Aeromonas. Las infecciones asociadas a bañeras de hidromasaje suelen ser por Pseudomonas aeruginosa. Cuando las heridas son profundas, los patógenos pueden incluir bacterias anaerobias como especies de Bacteroides o Clostridium.

    Las infecciones de piel más frecuentes son:

    • Foliculitis, forúnculos y carbúnculos
    • Impétigo - lesiones en la piel y vesículas
    • Ulceras por presión - se dan en personas que pasan mucho tiempo inmovilizadas. Este tipo de heridas puede contener diferentes clases de bacterias y realizar cultivos de las mismas no siempre proporciona información útil para su tratamiento
    • Celulitis - infección que afecta al tejido conectivo y subcutáneo de la piel, provocando enrojecimiento, calor e hinchazón
    • Fascitis necrotizante - infección grave aunque poco frecuente que se extiende rápidamente y destruye la piel, la grasa, el tejido muscular y la fascia o capa de tejido que recubre los distintos grupos musculares. En este tipo de infección normalmente se hallan estreptococos del grupo A, a veces también conocidos como bacterias carnívoras.

    Otras infecciones comunes de la piel como la tiña o el pie de atleta no están causadas por bacterias sino por hongos. Los hongos se pueden encontrar en espinas, astillas y vegetación muerta y pueden provocar infecciones profundas en heridas que requerirán medios de cultivos especiales para su detección e identificación. Las infecciones causadas por especies de levaduras Candida se dan en la boca (muguet) o en otras áreas húmedas de la piel.

    El microorganismo causante de una variedad de verrugas, las verrugas plantares, es el virus del papiloma humano (VPH). Otros virus, como los tipos 1 y 2 del virus del Herpes simple (VHS-1, VHS-2) son los responsables de una infección en la piel conocida como panadizo herpético.

    Mordeduras
    Las infecciones producidas por mordeduras tienden a estar causadas por los microorganismos presentes en la saliva o en la cavidad oral de la persona o animal que realizó la mordedura. Pueden encontrarse uno o más microorganismos aeróbicos, microaerofílicos y/o anaeróbicos.

    Las mordeduras humanas se infectan por una gran variedad de bacterias que forman parte de la flora oral habitual. La mayor parte de mordeduras animales son de perros o gatos y la bacteria más comúnmente hallada es Pasteurella multocida.

    Traumatismos
    Los traumatismos constituyen una amplia categoría de lesiones o heridas de causa física. Se incluyen todo tipo de heridas desde quemaduras a lesiones producidas por accidentes con vehículos a motor, heridas por aplastamiento, cortes por cuchillos u otros instrumentos afilados y heridas por arma de fuego. El tipo de infecciones que se observan en las víctimas de traumatismos dependerá básicamente  del ambiente en el que tuvo lugar la lesión, de la extensión de la lesión, de los microorganismos presentes en  la piel de la persona afectada, de los microorganismos a los cuales dicha persona ha estado expuesta durante el proceso de curación de la herida y del estado general de salud y del sistema inmunitario de la persona.

    Las heridas contaminadas ya de entrada,  como por ejemplo las que se ven en accidentes de coche, por la suciedad del entorno, o que  implican una gran extensión de tejido dañado, como las quemaduras severas, tienen más riesgo de infectarse. No es extraño encontrar más de un microorganismo aerobio y/o anaerobio en heridas profundas contaminadas.

    En una herida por pinchazo profundo pueden crecer bacterias anaerobias como Clostridium tetani (que provoca tétanos). Debido a que la mayor parte de la población está vacunada contra el tétanos, estos casos son excepcionales. La vacunación contra este microorganismo debe renovarse cada 10 años. La revacunación suele realizarse en los servicios de urgencias cuando una persona está siendo tratada por una herida profunda que suele requerir puntos de sutura.

    Post-quirúrgicas
    Las heridas post-quirúrgicas suelen infectarse por la flora normal de la piel del individuo o por flora gastrointestinal -son los mismos microorganismos que los vistos en el caso de las infecciones superficiales. Estas heridas también pueden infectarse por la exposición a microorganismos del entorno hospitalario. Las bacterias adquiridas en el hospital, como el MRSA (Staphylococcus aureus resistente a la penicilina) ofrecen, a menudo mayor resistencia al tratamiento antibiótico. Las heridas quirúrgicas profundas pueden infectarse de manera superficial con microorganismos aerobios y en capas más profundas con microorganismos anaerobios.

    Quemaduras
    Las quemaduras pueden producirse por líquidos ardientes o inflamables, por fuego u otras fuentes de calor, por agentes químicos, luz solar, electricidad y mucho más raramente por radiación nuclear. Las quemaduras de primer grado afectan a  la epidermis; las de segundo grado penetran en la dermis; y las de tercer grado penetran en todas las capas de la piel y frecuentemente dañan los tejidos subyacentes.

    Las heridas por quemadura son inicialmente estériles pero debido a la presencia de tejido muerto en el centro -la costra- y a la pérdida de la protección de la piel, se ven rápidamente colonizadas por la flora normal del individuo. La persona afectada tiene un alto riesgo de infección de la herida, de septicemia y de fallo multiorgánico. Las infecciones iniciales tienden a ser bacterianas. Las infecciones fúngicas por Candida, Aspergillus, Fusarium y otras especies aparecen de forma más tardía puesto que no están inhibidas por el tratamiento antibacteriano. También pueden darse infecciones víricas, por ejemplo por el virus del herpes simple.

  • Signos y síntomas

    Los signos y síntomas generales de la infección de una herida son:

    • Enrojecimiento y decoloración
    • Tumefacción, hinchazón
    • Calor
    • Dolor
    • Descamación, escozor
    • Pústulas, formación de pus

    La piel puede endurecerse o tensarse en el área de la herida y pueden aparecer manchas o estrías rojas alrededor de la herida. Las infecciones de heridas pueden ocasionar fiebre, especialmente si la infección llega a la sangre.

  • Pruebas relacionadas

    El diagnóstico de muchas heridas e infecciones superficiales de la piel se basa en la observación, el examen físico, los signos y síntomas y en la experiencia del médico. Además de la sintomatología general, muchas infecciones de la piel presentan signos característicos tales como la aparición de una verruga plantar o una localización típica en el organismo, como el pie de atleta que se suele desarrollar entre los dedos de los pies. Sin embargo, la evaluación clínica no da información precisa del microorganismo que está causando la infección o de la mejor opción terapéutica. Para ello se requieren algunas pruebas de laboratorio.

    Pruebas de laboratorio
    Las pruebas de laboratorio son muy útiles para establecer el diagnóstico de infección de una herida, ya que permiten identificar al microorganismo responsable de la infección y a determinar el tratamiento antimicrobiano que resultará más eficaz. A veces también se realizan pruebas para detectar e identificar infecciones fúngicas. Para la obtención de la muestra a analizar se suele frotar la herida con una torunda para así recoger células o pus; también se puede aspirar fluido de la herida con una jeringa o incluso realizar una biopsia de tejido. En caso de sospecha de infección fúngica, pueden realizarse raspados o rascados de la herida.

    Las pruebas de laboratorio pueden incluir:

    • Cultivo bacteriológico - es la primera prueba para diagnosticar una infección bacteriana. Parte de esta evaluación incluye la identificación de los Staphylococcus aureus meticilín resistentes (MRSA) en caso de que  estén presentes. Los resultados de los cultivos de heridas infectadas suelen tardar unas 24-48 horas en obtenerse. Los resultados de cultivos especiales de microorganismos de crecimiento lento como los hongos o las micobacterias pueden tardar semanas.
    • Tinción de Gram - se suele realizar conjuntamente con el cultivo. Se realiza una tinción especial que permite observar las bacterias al microscopio. Los resultados suelen estar listos el mismo día de la recepción de la muestra en el laboratorio. Esta prueba puede proporcionar una orientación al médico sobre el tipo de microorganismo que está causando la infección.
    • Antibiograma o susceptibilidad microbiana a los antibióticos -  una vez identificado el patógeno mediante el cultivo, esta prueba se utiliza para determinar la susceptibilidad de la bacteria a diversos fármacos. Esta información ayuda al médico a tomar decisiones acerca del antibiótico a prescribir. Los resultados suelen estar disponibles al cabo de unas 24 horas después de haber aislado el microorganismo causante de la infección.

    Otras pruebas que pueden solicitarse:

    • KOH -  prueba rápida para detectar hongos en una muestra. La muestra se trata con una solución especial, se coloca sobre un portaobjetos y se examina al microscopio
    • Cultivo de hongos - se solicita cuando se sospecha infección fúngica. Muchos hongos son de crecimiento lento y los resultados pueden tardar semanas
    • Cultivo de micobacterias -  se solicita cuando se sospecha infección por micobacterias. Son microorganismos de crecimiento lento y pueden tardar semanas en ser identificados
    • Hemocultivo - se solicita cuando se sospecha que la infección de la herida se ha extendido a la sangre (septicemia)
    • Pruebas moleculares para la detección de material genético de un microorganismo concreto
    • Otras pruebas de laboratorio - para detectar causas subyacentes que pueden afectar al proceso de curación de la herida, por ejemplo, la  glucosa para detectar una posible diabetes

    Otras pruebas ajenas al laboratorio
    En algunos casos, se pueden solicitar pruebas de imagen tales como tomografías computarizadas (escáner), ultrasonidos (ecografías) o radiografías para evaluar la extensión del tejido dañado y para buscar áreas con fluidos o pus.

  • Tratamiento

    El riesgo de infección de la herida puede minimizarse con una limpieza y un tratamiento rápidos. La mayor parte de las infecciones de heridas se cura.

    Muchas infecciones bacterianas o víricas superficiales se resuelven por sí mismas sin necesidad de tratamiento. Otras infecciones bacterianas solo requerirán tratamiento antimicrobiano tópico y en algunos casos se requiere incisión y drenaje. Las infecciones profundas y las que son persistentes suelen requerir tratamiento antibiótico oral. La elección del antibiótico se basa en el cultivo de la herida y en el antibiograma. Las personas cuyas infecciones presentan resistencias a fármacos antimicrobianos o las que tienen la infección localizada en una zona de difícil acceso, por ejemplo en los huesos, pueden requerir tratamiento con medicación intravenosa.

    En algunas heridas también puede ser necesario quitar el tejido muerto (desbridamiento) y/o realizar un drenaje, algunas veces en más de una ocasión. Los antibióticos tópicos y el desbridamiento de la herida también suelen emplearse en las quemaduras. En algunas lesiones extensas puede ser necesaria la cirugía e incluso injertos de tejido.

    Los planes de tratamiento pueden verse afectados por la presencia de trastornos subyacentes que enlentecen el proceso de curación como diabetes, malnutrición, infección por VIH, SIDA y otros trastornos que comprometen el sistema inmunitario. Es posible que el médico solicite pruebas adicionales para detectar dichos trastornos.

Bibliografía

NOTA: Este artículo está basado en las fuentes bibliográficas que se citan a continuación, así como en la propia experiencia del Comité de expertos y revisores de Lab Tests Online. Además, este apartado es revisado periódicamente por el Consejo Editorial, con el fin de mantenerlo actualizado.

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