También conocido como
influenza, gripe aviar, gripe porcina, H1N1, gripe A, gripe B, H3N2, H5N1, H7N9
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¿En qué consiste?

La gripe es una infección viral respiratoria que se transmite entre las personas al toser, estornudar y por contacto con superficies contaminadas.

En los climas más fríos, la gripe es estacional. En nuestro entorno, lo habitual es que aparezca durante los meses de invierno. En las regiones cálidas, la gripe puede aparecer durante todo el año. En el curso de cada una de las estaciones gripales, pueden existir distintas cepas del virus, aunque lo más común es que solo predominen una o dos cepas en cada brote de gripe.

La gripe puede ocasionar desde una afectación leve hasta una enfermedad grave que en ocasiones puede resultar mortal. En un brote de gripe normal, las mayores tasas de infección se detectan en niños, embarazadas y en personas inmunocomprometidas (debilitamiento del sistema inmune) o con enfermedad pulmonar previa. Sin embargo, más del 90% de las muertes y más del 60% de hospitalizaciones se producen en las personas mayores de 65 años de edad.

Es difícil estimar el número real de casos de gripe ya que muchas de las personas afectadas no acuden al médico, y entre las que sí acuden, a muy pocas se les realizan pruebas para confirmarla. Es más habitual realizar las pruebas en pacientes hospitalizados. El porcentaje de casos de gripe confirmados por el laboratorio solo representa un pequeño porcentaje de los casos de gripe en la comunidad.

Están descritos tres tipos de virus de la gripe que infectan a las personas. Los virus de tipo A y B ocasionan pandemias anuales de gripe y la mayoría en forma de brotes epidémicos. El virus de tipo C puede causar afectación respiratoria leve y no se cree que sea responsable de epidemias.

Los virus de la gripe A y B sufren modificaciones con el tiempo. Pueden mutar (deriva antigénica), desarrollando cepas distintas. Las cepas de la gripe estacional pueden experimentar una serie de variaciones genéticas (derivas antigénicas) de tal manera que se deja de tener inmunidad (proporcionada por infecciones previas o por vacunas). Normalmente, durante una temporada de gripe, predomina una única cepa del virus A de la gripe, pero pueden existir combinaciones de los tipos A y B, ocasionando brotes simultáneos en la comunidad.

Las epidemias de gripe aparecen cuando una gran proporción de la población es susceptible al virus. La propagación del virus de manera generalizada reviste una relevancia particular, ya que se asocia a pandemias de gripe. El virus de la gripe de tipo A puede experimentar transformaciones genéticas importantes que hacen que la cepa del virus sea mucho más letal y/o fácil de propagarse.

Las vacunas de la gripe que se producen anualmente para combatir la enfermedad se basan en los datos que indican cuales son las cepas que con mayor probabilidad ocasionarán la gripe en la temporada en cuestión. Suelen contener formas atenuadas (debilitadas) del virus o virus inactivados, específicamente de dos cepas del virus A y de una cepa del virus B.

Las cepas de los virus de la gripe que afectan a las personas suelen ser distintas de las que afectan a los animales, como aves, cerdos, perros, ballenas, caballos y focas. Las cepas de la gripe humana se transmiten fácilmente de persona a persona. Contrariamente, la mayoría de las cepas causantes de gripe en animales raramente infectan a las personas. En el caso de que se produzca la transmisión de los animales a las personas, se debe a la existencia de un contacto muy íntimo con el animal en cuestión, como puede ser el caso de los criadores de pollos o cerdos. Estas infecciones no constituyen en principio un riesgo para la transmisión de persona a persona.

La preocupación permanente para la comunidad médica mundial es que una cepa que infecte a los animales, como aves o cerdos, mute suficientemente como para que pueda ocasionar una enfermedad grave e incluso la muerte en una persona (que no tiene anticuerpos protectores frente a ella) y que se convierta en una cepa que se transmita fácilmente entre los humanos.

Por ejemplo, la gripe estacional de los años 2009-2010, se asoció a una cepa estacional de gripe de tipo A, pero también a una nueva cepa que se identificó como H1N1 2009 (de tipo A). Según los Centers for Disease Control and Prevention (CDC), esta nueva cepa causó la mayor parte de infecciones de la gripe de 2009-2010 y por este motivo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoció al virus H1N1 2009 como pandémico, ya que ocasionó múltiples brotes de gripe simultáneamente por todo el mundo.

Acerca de la gripe

Tipos

Como ya se ha comentado, existen dos tipos de virus de la gripe, tipo A y tipo B, que habitualmente causan infección en los humanos, se transmiten entre las personas y causan las epidemias anuales de gripe. Algunos virus de la gripe pueden causar infección en los animales, como aves y cerdos, pero estos tipos raramente infectan a las personas y no se transmiten fácilmente entre los individuos. Tendría que existir un contacto muy íntimo entre persona y animal para que el virus se transmitiera a partir del animal.

Los virus de la gripe de tipo A se subclasifican en numerosos subtipos y se denominan con las designaciones H y N, en base a dos antígenos proteicos de la superficie del virus: hemaglutinina (H) y neuraminidasa (N). Los virus de la gripe A que más frecuentemente infectan a las personas pertenecen a los subtipos H1N1 y H3N2.

En la mayoría de los casos, el nombre específico del virus de la gripe causante de la infección solo presenta relevancia de cara a la comunidad médica y a los profesionales encargados de la vigilancia epidemiológica de la gripe. No obstante, en los últimos años, se ha hablado mucho de la gripe aviar y de la gripe porcina (H1N1).

Otras características empleadas para clasificar los virus de la gripe incluyen el tipo de gripe, el lugar en el que se aisló por primera vez, el número de la cepa y el año en el que se aisló por primera vez. Por ejemplo, la cepa predominante durante el brote de los años 2003-2004 se conoce como A/Fujian/411/2002 (H3N2).

Gripe aviar

Existen cepas de la gripe de tipo A que afectan a nivel mundial a las aves acuáticas silvestres, como gaviotas y patos. Pueden causar infección en las aves domésticas de corral, como pollos y ocas. Normalmente no infectan a los humanos, pero han producido algunos casos esporádicos. Al personal de salud pública le preocupa que los virus puedan cambiar y desarrollar la capacidad de infectar fácilmente a las personas y propagarse entre las personas, causando una pandemia.

  • El subtipo H5N1 del virus A de la gripe aviar se detectó por primera vez en gansos en China en 1996 y se detectó por primera vez en humanos durante un brote en aves de corral en el año 1997 en Hong Kong. Desde entonces, se ha propagado a África, Asia, Medio Oriente y Europa. En 2014, Canadá notificó el primer caso humano de infección por H5N1. Esta cepa de virus de la gripe ha ocasionado una infección ave-persona, con una tasa de mortalidad en humanos mucho más elevada que la de la gripe estacional.
  • En el año 2013, se describió otra cepa del virus A de la gripe aviar, conocida como H7N9, a raíz de infecciones en aves y personas que se produjeron en China; el balance fue de 135 infecciones con 44 muertes. Hasta la fecha, no existe evidencia de una propagación ulterior de persona a persona del subtipo H7N9, aunque no se descarta que hayan podido existir algunos casos aislados en raras circunstancias. A pesar de que este subtipo no ha sido detectado en otros países, lo que más preocupa a la comunidad científica es la capacidad de que el virus se transmita fácilmente de persona a persona, y que pueda producir una pandemia.
Gripe porcina

El virus de la gripe porcina es un virus de la gripe de tipo A, que causa una infección respiratoria en los cerdos. Ocasionalmente, este tipo de virus puede producir infección en los humanos, la mayoría de los casos se dan en niños y personas menores de 18 años según el CDC; se habla entonces de virus variantes y se identifican con una "v" después del nombre del subtipo concreto. Algunos de los virus variantes que han ocasionado infección en los humanos incluyen H1N1v, H3N2v y H1N2v.

  • En la primavera del año 2009, surgió un nuevo virus de la gripe A (H1N1) que causó la primera pandemia de gripe después de 40 años, lo que supuso una propagación o diseminación mundial y la infección de muchos individuos. El virus H1N1 2009 se bautizó como virus de la gripe porcina debido a su similitud con el de la gripe que afecta a los cerdos. Ahora se sabe que consiste en una combinación de genes de virus de la gripe humana, aviar y porcina y que puede ocasionar infecciones de carácter estacional en cualquier parte del planeta. Se describió por primera vez como un nuevo virus de tipo A H1N1 en Méjico y en Estados Unidos.

La gripe estacional de los años 2009-2010 constituyó la pandemia más letal de la historia reciente y tuvo sus mayores efectos en las personas menores de 65 años de edad. Entre abril y diciembre del año 2009, cerca del 90% de hospitalizaciones debidas a gripe y del 88% de las muertes por esta causa se produjeron en los menores de 65 años.

La pandemia por el virus de la gripe A H1N1 de los años 1918-1919 llegó a infectar a un tercio de la población mundial (unos 500 millones de infectados) y ocasionó la muerte de 20 a 50 millones de personas.

  • El virus variante H3N2v de la gripe porcina causa infecciones respiratorias comunes en los cerdos. En el año 2012 se produjo un aumento importante del número de casos en las personas, especialmente en Oriente Medio. La mayor parte de los casos en humanos se produjo en los niños que mantenían un contacto directo con los cerdos (granjas). 

La cepa que circulaba en la comunidad adquirió un gen del virus H1N1 que causó la pandemia del año 2009 en humanos, conocido como gen matriz (M). La presencia de este gen M en el material genético del virus H3N2v preocupa a los epidemiólogos ya que puede aumentar la capacidad de transmisión del virus desde los cerdos hacia los humanos, y entre las personas.

Signos y síntomas

En la mayor parte de los individuos, la gripe estacional produce una enfermedad moderada con signos y síntomas como:

  • Fatiga.
  • Fiebre, escalofríos.
  • Congestión nasal.
  • Dolor de garganta.
  • Dolor de cabeza.
  • Dolores musculares.
  • Debilidad.
  • Tos.
  • Diarrea y vómitos, con algunas cepas de virus determinadas.

Estos signos y síntomas pueden existir en otras muchas situaciones e infecciones víricas diversas.

Sin embargo, la gripe puede ser grave y producir complicaciones como una neumonía vírica o una neumonía bacteriana secundaria en los más pequeños, ancianos, embarazadas y en las personas con asma, enfermedades pulmonares, enfermedad cardíaca, diabetes, enfermedad renal o enfermedad hepática. También puede ser grave en las personas inmunocomprometidas (debilitamiento del sistema inmune) como puede ser el caso de las personas con cáncer o infección por VIH / SIDA.

El período de incubación de la gripe es de unos dos días, aunque puede oscilar entre uno y cuatro. Si no existen complicaciones, los síntomas se resuelven en unos 3 a 7 días. Las personas eliminan el virus y son potencialmente infecciosas desde un día antes de la aparición de los síntomas hasta cinco a diez días más tarde, o al cabo de 24 horas de que remita la fiebre. Los niños y las personas inmunocomprometidas pueden transmitir la infección durante más tiempo.

Pruebas relacionadas 

A muchas personas con gripe no se les realiza ninguna prueba. Puede ser que no acudan al médico o que en el caso de que lo hagan, el médico realice el diagnóstico en función de los síntomas, teniendo en cuenta si es temporada de gripe y si existen otros casos de gripe ya en la comunidad. Las pruebas rápidas para detectar el virus de la gripe no siempre pueden detectar la infección y otras pruebas de la gripe más sensibles no son útiles hasta transcurrido cierto tiempo. Para que las pruebas sean útiles y establecer un tratamiento, lo ideal es que se soliciten a los 3 ó 4 días después de la aparición de los síntomas.

Las pruebas se realizan principalmente en aquellos individuos que tienen una afectación importante (hospitalizados) o bien en las personas con mayor riesgo de padecer una gripe grave, en el caso de que contraigan la infección.

Pruebas de laboratorio

Entre las pruebas que se pueden solicitar se incluyen:

  • Pruebas diagnósticas rápidas (RDT, por sus siglas en inglés): generalmente se obtienen los resultados con relativa rapidez. Algunos han sido aprobados para su uso en el punto de atención al paciente y se pueden realizar en la consulta del médico o al lado de la cama de un paciente en el hospital. Algunos tipos solo pueden detectar la gripe A, otros pueden detectar tanto A como B, pero no distinguir entre los dos. Existen otros que pueden detectar y distinguir entre la gripe A y B, y algunos pueden diferenciar aún más entre las cepas de influenza A, como la H1N1.
    • Detección rápida de antígeno de la gripe: se utiliza para detectar los antígenos de la gripe en una muestra respiratoria. Estos tienen una sensibilidad limitada y generalmente detectan el 40-70% de los casos de gripe.
  • Pruebas moleculares (por ejemplo: RT-PCR, reacción en cadena de la polimerasa con transcripción inversa en tiempo real): estas pruebas detectan el material genético viral (ARN) de la gripe en una muestra. Por lo general, son más sensibles y específicos para el virus de la gripe que las pruebas rápidas de antígenos. Identificarán del 66% al 100% de los casos de gripe, según la prueba utilizada.
  • Cultivo viral: la disponibilidad de los cultivos virales está disminuyendo, ya que la mayoría de los laboratorios adoptan las pruebas moleculares para detectar las infecciones virales. Los cultivos virales son costosos y más difíciles de realizar y se tarda de 3 a 10 días en obtener el resultado, lo que los hace menos útiles clínicamente para evaluar a un individuo. El cultivo puede detectar gripe A y B y determinar la cepa y el subtipo, lo que ayuda a formular la vacuna contra la gripe para el año siguiente e identificar cepas emergentes que podrían conducir a una pandemia. Los cultivos pueden detectar otros virus respiratorios que pueden estar causando los síntomas de la persona.

Para obtener más información, consultar el artículo de las pruebas del virus de la gripe.

El médico puede solicitar otras pruebas de laboratorio además de las pruebas de la gripe como, por ejemplo:

  • Cultivo faringoamigdalar: para descartar la presencia del estreptococo del grupo A en la garganta.
  • Virus respiratorio sincitial (VRS): para descartar su presencia, ya que en los niños y ancianos puede asemejarse en su clínica a la gripe.
  • Cultivo de esputo: para buscar las causas bacterianas o fúngicas de las infecciones respiratorias.
  • Pruebas en sangre: como un perfil bioquímico o un hemograma para controlar la función de órganos como el pulmón o el riñón.
Otras pruebas ajenas al laboratorio
  • Radiografía de tórax: a veces se solicita para evaluar los pulmones en las personas con signos y síntomas de neumonía.

Tratamiento y prevención

Tratamiento

Normalmente, cuando se contrae la gripe, la afectación no suele ser grave y por esta razón no es necesario ningún tratamiento médico. Como medidas de soporte se recomienda tomar muchos líquidos, guardar cama y si es necesario aliviar los síntomas con medicamentos que se pueden comprar sin receta médica (para combatir la fiebre y el dolor).

No obstante, existen fármacos antivíricos. En el caso de que se empleen, deben tomarse cuanto antes después de la aparición de los síntomas; pueden contribuir a que la gripe dure menos y a que el individuo sea menos infeccioso si se toman dentro de las primeras 48 horas desde el inicio de los síntomas. Estos medicamentos pueden acortar la duración y la gravedad de la infección.

Los Centers for Disease Control and Prevention (CDC) recomiendan el tratamiento en los casos graves de gripe o los que se acompañan de complicaciones o en pacientes hospitalizados, así como en los que presentan mayor riesgo de tener complicaciones si contraen la infección. En estos últimos casos se puede administrar el tratamiento como medida de prevención de la infección (quimioprofilaxis antiviral) si ha existido contacto con otra persona con gripe.

También deben administrarse antibióticos a las personas que desarrollan complicaciones secundarias, como por ejemplo una neumonía bacteriana.

Prevención
  • Constituye la mejor medida para controlar la gripe. Se dispone de la vacuna anual y es también importante minimizar la propagación de la gripe. Lavarse las manos, limpiar las superficies u objetos potencialmente contaminados, utilizar pañuelos al toser y estornudar, y quedarse en casa para limitar el contacto con otras personas, son acciones importantes que ayudan a prevenir la transmisión de la infección.
  • Los CDC recomiendan que todas las personas mayores de 6 meses se vacunen contra la gripe cada temporada. En particular, las personas que corren un alto riesgo de sufrir complicaciones por la gripe deben recibir la vacuna. Esto incluye niños pequeños, ancianos, residentes en hogares de ancianos y otros centros de atención a crónicos, mujeres embarazadas y personas con afecciones preexistentes como asma, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), enfermedad cardíaca y trastornos hepáticos o renales. Para obtener más información, consultar el artículo en la web de los CDC: Datos clave de la vacuna contra la influenza.
  • El Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social establece las Recomendaciones de vacunación acordadas en el Consejo Interterritorial, tanto en la infancia como en condiciones de riesgo.

Bibliografía

Este artículo está basado en las fuentes bibliográficas que se citan a continuación, así como en la propia experiencia del Comité de expertos y revisores de Lab Tests Online. Además, este apartado es revisado periódicamente por el Consejo Editorial, con el fin de mantenerlo actualizado.

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