También conocido como
deficiencia de lactasa, deficiencia de disacaridasas, alactasia congénita
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Este artículo fue modificado por última vez el 13.07.2022.

¿En qué consiste?

La intolerancia a la lactosa es la disminución de la capacidad para digerir la lactosa, un tipo de azúcar que se encuentra en la leche de mamíferos como las vacas y cabras, así como en la leche materna humana. También es un ingrediente en otros productos lácteos como el queso, el requesón, el yogur, el helado y la mantequilla. Las personas que son intolerantes a la lactosa pueden desarrollar síntomas abdominales entre 30 minutos y 2 horas después de consumir productos lácteos. La gravedad de los síntomas depende del tipo y la cantidad de producto lácteo consumido y, a menudo, varía de persona a persona, cambiando a medida que la persona envejece.

La lactosa es un azúcar con una estructura compleja (un disacárido). Antes de que el cuerpo la pueda absorber y utilizar, la lactosa debe descomponerse en los azúcares más simples de glucosa y galactosa (monosacáridos). Este paso de la digestión lo inicia la lactasa, una enzima producida por las células que recubren el intestino delgado. Si un individuo no produce suficiente lactasa, entonces la lactosa no digerida pasa a través del intestino delgado al intestino grueso, donde las bacterias descomponen la lactosa, produciendo un exceso de gas hidrógeno y ácido láctico, lo que inhibe la absorción de sal y agua. Esto producirá diarrea y calambres abdominales.

La producción de la enzima lactasa comienza en el feto durante el embarazo y alcanza su punto máximo cerca del nacimiento. Casi todos los bebés pueden digerir la leche, aunque los prematuros pueden presentar inicialmente algún grado de intolerancia. La producción normal de lactasa refleja el consumo de leche de un bebé como fuente principal de nutrición. El nivel de lactasa disminuye después de los primeros años y continúa disminuyendo a medida que el individuo envejece.

Sin embargo, alrededor del 35% de los adultos en el mundo continúan produciendo lactasa durante la edad adulta y, por lo tanto, son capaces de digerir la lactosa sin síntomas o con síntomas mínimos. Esto se conoce como persistencia de lactasa (LP) y está asociado con un desarrollo evolutivo entre razas y etnias específicas. Los grupos del norte de Europa tienen la tasa más alta de persistencia de lactasa y, por lo tanto, la incidencia más baja de intolerancia a la lactosa, mientras que los asiáticos y los nativos americanos tienen la incidencia más alta de intolerancia a la lactosa en adultos:

Raza o grupo étnico

% de adultos con intolerancia a la lactosa

Asiáticos del sudeste

98%

Asiático-americanos

90%

Adultos indios

50%

Descendientes del norte de Europa

5%

Adultos afroamericanos

79%

Hombres mexicoamericanos

55%

Acerca de la intolerancia a la lactosa

Tipos

Además de la disminución natural de la producción de lactasa con la edad, una variedad de enfermedades pueden causar una forma secundaria de intolerancia a la lactosa. El daño al intestino delgado y/o las causas de malabsorción general pueden conducir a la incapacidad de absorber la lactosa adecuadamente. La enfermedad celíaca, la radioterapia, la quimioterapia, la enfermedad inflamatoria intestinal (EII) y las infecciones causadas por parásitos o un crecimiento excesivo de bacterias pueden provocar una disminución de la digestión de la lactosa. En algunas personas, el contenido del estómago se mueve más rápido de lo habitual a través del intestino delgado. Ellos también pueden experimentar intolerancia a la lactosa debido al tiempo insuficiente para que se produzca la digestión de la lactosa.

La deficiencia de lactasa se puede dividir en tres síndromes clínicos: deficiencia congénita de lactasa (alactasia), deficiencia primaria de lactasa en adultos (hipolactasia) y deficiencia secundaria de lactasa.

Deficiencia congénita de lactasa

Dos genes están asociados con la producción de la enzima lactasa: el gen LCT controla la producción de lactasa y el gen MCM6 controla la expresión del gen LCT. Las mutaciones del gen LCT dan como resultado una deficiencia congénita de lactasa y se transmite mediante una herencia autosómica recesiva, por lo que requieren un gen mutado de cada padre. Esta es una forma rara de intolerancia a la lactosa que comienza al nacer e inhibe gravemente la capacidad del bebé para digerir la leche o las fórmulas a base de leche.

Deficiencia primaria de lactasa en adultos

Esta es la forma más común de intolerancia a la lactosa y está asociada con la disminución de la producción de lactasa en los adultos. La disminución de la producción de esta enzima hace que sea menos probable que un individuo digiera adecuadamente la lactosa; la intensidad varía según la distribución racial y étnica. El gen MCM6 regula el gen LCT, lo que da como resultado una disminución en la producción de lactosa con el tiempo (falta de persistencia) y se considera un gen de "tipo salvaje" normal. Algunas personas, principalmente los europeos del norte, tienen una mutación heredada del gen MCM6 que conduce a la persistencia en la capacidad de digerir la lactosa hasta la edad adulta. Las personas sin esta mutación pierden la capacidad de producir lactasa a medida que envejecen, lo que provoca intolerancia a la lactosa.

Intolerancia secundaria a la lactosa

Muchos de los síntomas de la intolerancia a la lactosa también se pueden observar con otras afecciones gastrointestinales generalmente causadas por enfermedades o daños en el intestino delgado que resultan en una pérdida de lactasa. Las pruebas son importantes para diferenciar entre las diversas afecciones que tienen signos y síntomas similares, pero tienen diferentes pronósticos y tratamientos. El tratamiento de la afección primaria puede revertir la intolerancia a la lactosa. Otras situaciones que pueden incluir síntomas similares son:

  • Celiaquía.
  • Enfermedad de Crohn.
  • Síndrome de sobrecrecimiento bacteriano.
  • Enfermedad de Whipple.
  • Esprúe tropical.
  • Síndrome de intestino corto.
  • SIDA.
  • Fibrosis quística.
  • Infecciones por Giardia.
  • Síndrome de Zollinger Ellison.
  • Quimio o radioterapia.

Signos y síntomas

Los signos y síntomas asociados con la intolerancia a la lactosa se deben principalmente a que la lactosa no digerida llega al intestino grueso. Los fluidos adicionales se introducen en el intestino grueso, donde las bacterias descomponen la lactosa y producen gas hidrógeno y ácido láctico. Esto puede causar:

  • Calambres y dolores abdominales.
  • Distensión abdominal.
  • Exceso de gases, flatulencia.
  • Náuseas.
  • Diarrea.

El tipo y la gravedad de los síntomas varían según el individuo y la cantidad y el tipo de productos lácteos consumidos. Muchas personas con intolerancia a la lactosa pueden consumir pequeñas cantidades de productos lácteos con pocos o ningún síntoma.

La intolerancia a la lactosa no debe confundirse con una alergia a la leche de vaca. Una alergia a la leche implica una reacción del sistema inmunitario y está dirigida contra una proteína de la leche, no contra un azúcar. Aunque algunos de los síntomas pueden ser similares, una persona con alergia a la leche puede tener una reacción de leve a grave o incluso potencialmente mortal minutos u horas después de beber leche. Además de los síntomas digestivos, las personas con alergia a la leche pueden experimentar urticaria y sibilancias. La intolerancia a la lactosa es más común en adultos que en niños. Las alergias a la leche son comunes en los niños pequeños.

Tests

Pruebas de laboratorio

Los objetivos de las pruebas son diagnosticar la intolerancia a la lactosa y distinguirla de otras afecciones con síntomas similares. Las pruebas pueden incluir:

  • Pruebas de tolerancia a la lactosa, que incluyen:
    • Prueba del aliento con hidrógeno: actualmente, esta es la prueba más comúnmente utilizada para diagnosticar la intolerancia a la lactosa. Las muestras de aliento se toman antes y en intervalos de tiempo después de que un paciente beba un líquido que contiene una cantidad estándar de lactosa. Con la intolerancia a la lactosa, las bacterias del intestino grueso descomponen la lactosa no digerida, lo que produce un exceso de gas hidrógeno. El hidrógeno pasa a la circulación y finalmente es exhalado por los pulmones. El aumento de los valores de hidrógeno en las muestras de aliento a lo largo del tiempo indica claramente una intolerancia a la lactosa.
    • Análisis de sangre de tolerancia a la lactosa: a veces se realiza para ayudar a diagnosticar la intolerancia a la lactosa; las muestras de sangre se recogen y analizan para determinar la glucosa a intervalos de tiempo después de administrar una dosis oral estándar de lactosa. Si los niveles de glucosa no aumentan, entonces puede haber intolerancia a la lactosa. Esta prueba rara vez se realiza en la práctica clínica.
  • Prueba de acidez de las heces (pH): se realiza ocasionalmente, generalmente en bebés o niños que no pueden someterse a otros tipos de pruebas; las heces pueden ser ácidas en la intolerancia a la lactosa.
  • Las posibles pruebas que rara vez se solicitan clínicamente incluyen:
    • Actividad de lactasa realizada en una biopsia del intestino delgado.
    • Pruebas genéticas del gen LCT (lactasa).
Pruebas que no son de laboratorio

Un profesional de la salud puede pedirle a un paciente que se abstenga de todos los productos lácteos durante un par de semanas para ver si los síntomas desaparecen (eliminación de la dieta), y luego volver a introducir los productos lácteos para ver si los síntomas reaparecen. Esto no es diagnóstico de intolerancia a la lactosa, pero es consistente con ella.

Tratamiento

La intolerancia a la lactosa no se puede prevenir ni “curar”, pero se puede controlar. La mayoría de las personas que tienen intolerancia a la lactosa pueden tolerar pequeñas cantidades de productos lácteos. Las personas afectadas deben hablar con su médico sobre las medidas que se pueden tomar para evitar los síntomas. Ejemplos incluyen:

  • Comer cantidades más pequeñas de productos lácteos repartidos a lo largo del día.
  • Comer productos lácteos con otros alimentos para retardar su paso por el intestino.
  • Comer productos lácteos que tengan concentraciones más bajas de lactosa, como yogures y quesos duros.
  • Beber leche y comer productos lácteos reducidos en lactosa.
  • Las píldoras y los líquidos que contienen la enzima lactasa están disponibles y se pueden tomar antes o con las comidas, para ayudar a digerir la lactosa presente y evitar los síntomas.
  • Sustituir la leche de vaca por leche de soja o de arroz, que no contienen lactosa.
  • Obtener el calcio de otras fuentes además de los productos lácteos, como la espinaca, el brócoli, el salmón, las sardinas y los frijoles secos; considerar la posibilidad de hablar con su médico sobre la necesidad de tomar suplementos de calcio.

Aquellos que no pueden tolerar ni siquiera pequeñas cantidades de lactosa deben saber que está presente en muchas formas en los alimentos procesados ​​y puede aparecer como aditivos como suero, sólidos lácteos en polvo y subproductos lácteos.

Para las personas con situaciones subyacentes que causan intolerancia a la lactosa, el tratamiento y/o resolución de la causa subyacente puede mejorar o revertir la intolerancia.

Los bebés que han sido diagnosticados con una rara intolerancia congénita a la lactosa pueden necesitar fórmulas especiales que no contengan leche.

Bibliografía

Este artículo está basado en las fuentes bibliográficas que se citan a continuación, así como en la propia experiencia del Comité de expertos y revisores de Lab Tests Online. Además, este apartado es revisado periódicamente por el Consejo Editorial, con el fin de mantenerlo actualizado.

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(Actualizado el 4 de diciembre de 2019) Roy PK. 2015. Medscape. Lactose Intolerance. Disponible online en http://emedicine.medscape.com/article/187249-overview. Último acceso el 4 de mayo de 2022.

(Actualizado el 30 de abril de 2020) Zieve D and Eltz D. Intolerancia a la lactosa. MedlinePlus Medical Encyclopedia. Disponible online en https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000276.htm. Último acceso el 4 de mayo de 2022.