También conocido como
Artritis postinfecciosa
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19.06.2018.
¿En qué consiste?

La artritis reactiva forma parte de las denominadas enfermedades autoinmunes y suele derivar de una reacción del organismo a consecuencia de una infección. Se trata de una artritis inflamatoria no muy frecuente y dolorosa, que afecta a talones, dedos de manos y pies, parte baja de la espalda y articulaciones como rodillas o tobillos. Se asocia a inflamación de la uretra, de los ojos y a veces de las membranas mucosas y de la piel.

La infección que más comúnmente desencadena una artritis postinfecciosa es la infección por Chlamydia trachomatis. También puede ser consecuencia de enfermedades de transmisión sexual (ETS) así como de ciertas infecciones intestinales. Entre los patógenos intestinales más comunes se encuentran Campylobacter, Shigella, Salmonella y Yersinia, que por otra parte, pueden existir en alimentos contaminados.

No todas las personas que contraen estas infecciones desarrollan posteriormente una artritis reactiva. Los factores de riesgo para desarrollarla incluyen el sexo y una cierta predisposición genética. La artritis postinfecciosa es más frecuente en varones de entre 20 y 50 años de edad; sin embargo, también puede darse en mujeres. Algunas personas presentan mayor riesgo por ser HLA-B27 positivas, es decir, tienen una proteína HLA (por sus siglas en inglés, human leukocyte antigen) específica en la supeficie de las células. HLA-B27 se emplea también para referirse al gen que codifica para la síntesis de la proteína HLA-B27. Se estima que aproximadamente entre 65% - 95% de las personas afectas de artritis reactiva tiene un resultado positivo para HLA-B27. Es posible ser HLA-B27 negativo y padecer igualmente una artritis reactiva; es posible que existan otros factores genéticos.

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Acerca de Artritis reactiva
  • Síntomas

    Los síntomas de una artritis reactiva pueden aparecer entre 2 y 6 semanas después de una infección, pueden persistir entre 3 y 12 meses y ser de intensidad variable. Los primeros en aparecer suelen ser los síntomas urinarios, seguidos de fiebre, síntomas oculares y finalmente los propios de una artritis. Sin embargo, no puede generalizarse y no todas las personas presentan todos los síntomas ni aparecen siempre en el orden citado.

    1. Uretritis - consiste en la inflamación de la uretra o conducto por el que la orina se vierte de la vejiga urinaria hacia el exterior. Suele observarse una secreción en el pene o en el área vaginal y ocasiona dolor o sensación de quemazón al orinar. En varones puede existir inflamación de la próstata (prostatitis) y en las mujeres inflamación del cuello o cérvix uterino (cervicitis); en mujeres a menudo no existe uretritis.

    2. Conjuntivitis o uveítis - la primera consiste en una inflamación de la membrana que reviste el globo ocular y el interior de los párpados, y la segunda en una inflamación de la membrana que reviste el interior del globo ocular. La conjuntivitis causa picor y enrojecimiento mientras que la uveítis es más grave y causa dolor, visión borrosa, sensibilidad a la luz y también enrojecimiento ocular.

    3. Artritis - aparece enrojecimiento, dolor e hinchazón articular, característicamente en rodillas, tobillos y pies. A menudo produce dolor en el talón y en dedos de manos y pies (que se hinchan). Se asocia a dolor en nalgas y parte inferior de la espalda. Puede ocasionar espondilitis (inflamación de las articulaciones de la columna vertebral).

    La artritis reactiva también puede asociarse a signos y síntomas cutáneos, como úlceras orales, erosiones y erupciones en palmas de las manos y plantas de los pies, y lesiones indoloras en el pene.

  • Pruebas relacionadas

    El diagnóstico de artritis reactiva se establece en base a los signos y síntomas, a la historia clínica y la exploración física. Algunas pruebas de laboratorio puede resultar de utilidad:

    • Antígeno HLA-B27 - para detectar una proteína específica hallada en la superficie de las células; si el resultado es positivo, existe un mayor riesgo de desarrollar ciertas enfermedades autoinmunes, entre las cuales la artritis reactiva
    • Velocidad de sedimentación globular (VSG) - para detectar inflamación; aumenta en la artritis reactiva así como en muchas otras situaciones
    • Proteína C reactiva (PCR) - para detectar inflamación; aumenta en la artritis reactiva así como en muchas otras situaciones

    El médico también puede solicitar otras pruebas para intentar identificar la infección que ha desencadenado la reacción, como por ejemplo:

    • Líquido sinovial, análisis - para detectar una infección en la articulación
    • Clamidia - para detectar infección por la bacteria Chlamydia trachomatis; en caso de obtener un resultado positivo, un tratamiento precoz puede reducir la progresión de la artritis
    • Cultivo de heces - para detectar Salmonella, Shigella, Campylobacter, E. coli o Yersinia
    • VIH anticuerpos - para determinar si se es VIH-positivo; no obstante, la artritis reactiva se relaciona más bien con otras infecciones que pueden desarrollar las personas VIH-positivas más que con la propia infección por el VIH

    Pueden solicitarse otras pruebas para descartar otras posibles causas de los signos y síntomas:

    • Factor reumatoide (FR) - para descartar otras enfermedades como artritis reumatoide; el resultado en la artritis reactiva será en principio negativo
    • ANA (anticuerpos antinucleares) - para descartar enfermedades como lupus eritematoso sistémico

    Entre las pruebas ajenas al laboratorio se incluyen radiografías, que pueden resultar útiles para evaluar si existe lesión o inflamación articular, o para descartar otros tipos de artritis.

  • Tratamiento

    El tratamiento de la artritis reactiva supone tratar la enfermedad subyacente con antibióticos y añadir fármacos como ibuprofeno y acetaminofeno para aliviar los síntomas.

    Se pueden inyectar corticosteroides en las articulaciones inflamadas; ocasionalmente se drena el líquido que haya podido acumularse en la articulación afectada. Si la afectación es grave y se prolonga más de un par de meses, se puede considerar la prescripción de fármacos antireumáticos modificadores de la enfermedad, como sulfasalazina o metotrexato. También pueden resultar efectivos los inhibidores del factor de necrosis tumoral (TNF).

    Para las lesiones cutáneas resultan útils los corticosteroides tópicos.

    A menudo, al inicio, para calmar el dolor es necesario guardar reposo. La fisioterapia es útil para garantizar la conservación de la amplitud de los movimientos articulares.

Bibliografía

NOTA: Este artículo está basado en las fuentes bibliográficas que se citan a continuación, así como en la propia experiencia del Comité de expertos y revisores de Lab Tests Online. Además, este apartado es revisado periódicamente por el Consejo Editorial, con el fin de mantenerlo actualizado.

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