Artritis reactiva

5/3/2026

También conocido como: artritis postinfecciosa, espondiloartritis reactiva.

¿En qué consiste?

La artritis reactiva es una artritis inflamatoria que puede aparecer después de una infección (sobre todo intestinal o genitourinaria) y forma parte del grupo de las espondiloartritis. Se trata de una artritis inflamatoria no muy frecuente y dolorosa, que afecta a talones, dedos de manos y pies, parte baja de la espalda y articulaciones, como rodillas o tobillos. En la artritis reactiva, la articulación suele inflamarse como reacción del sistema inmunitario, pero no está infectada directamente.

La infección que más comúnmente desencadena una artritis postinfecciosa es la infección por Chlamydia trachomatis. También puede ser consecuencia de enfermedades de transmisión sexual (ETS), así como de ciertas infecciones intestinales. A veces la infección inicial suele ser leve o ya se ha resuelto cuando aparecen los síntomas articulares.

No todas las personas que contraen estas infecciones desarrollan posteriormente una artritis reactiva. Los factores de riesgo para desarrollarla incluyen el sexo y una cierta predisposición genética. La artritis postinfecciosa es más frecuente en varones jóvenes, sobre todo entre los 20 y 40 años; aunque también puede aparecer en mujeres y en otras edades. Algunas personas presentan mayor riesgo por ser HLA-B27 positivas, es decir, tienen una proteína HLA (por sus siglas en inglés, human leukocyte antigen) específica en la superficie de las células. HLA-B27 se emplea también para referirse al gen que codifica para la síntesis de la proteína HLA-B27. Se estima que aproximadamente entre un 50% y un 80% de las personas con artritis reactiva son HLA-B27 positivo. Aun así, tener HLA-B27 no confirma el diagnóstico por sí solo: hay personas sanas que lo tienen. y también se puede tener artritis reactiva siendo HLA-B27 negativo.

Acerca de la artritis reactiva

Síntomas

Los síntomas de una artritis reactiva pueden aparecer entre 2 y 6 semanas después de una infección, pueden persistir entre 3 y 12 meses y ser de intensidad variable. Los primeros en aparecer suelen ser los síntomas urinarios, seguidos de fiebre, síntomas oculares y finalmente los propios de una artritis. Sin embargo, no puede generalizarse y no todas las personas presentan todos los síntomas ni aparecen siempre en el orden citado.

  • Uretritis: consiste en la inflamación de la uretra o conducto por el que la orina se vierte desde la vejiga urinaria hacia el exterior. Suele observarse una secreción en el pene o en el área vaginal y ocasiona dolor o sensación de quemazón al orinar. En los varones puede existir inflamación de la próstata (prostatitis) y en las mujeres inflamación del cuello o cérvix uterino (cervicitis); en las mujeres a menudo no existe uretritis.
  • Conjuntivitis o uveítis: la primera consiste en una inflamación de la membrana que reviste el globo ocular y el interior de los párpados, y la segunda en una inflamación de la membrana que reviste el interior del globo ocular. La conjuntivitis causa picor y enrojecimiento, mientras que la uveítis es más grave y causa dolor, visión borrosa, sensibilidad a la luz y también enrojecimiento ocular. Si hay dolor ocular intenso, visión borrosa o mucha sensibilidad a la luz, conviene consultar de forma preferente.
  • Artritis: aparece enrojecimiento, dolor e hinchazón articular, característicamente en rodillas, tobillos y pies. A menudo produce dolor en el talón y en los dedos de manos y pies (que se hinchan). El dolor en el talón suele deberse a inflamación donde se insertan los tendones o ligamentos (por ejemplo, el tendón de Aquiles). Se asocia a dolor en nalgas y parte inferior de la espalda. Puede ocasionar espondilitis (inflamación de las articulaciones de la columna vertebral).

La artritis reactiva también puede asociarse a signos y síntomas cutáneos, como úlceras orales, erosiones y erupciones en palmas de las manos y plantas de los pies, y lesiones indoloras en el pene.

Pruebas de laboratorio

El diagnóstico de artritis reactiva se basa en los síntomas, la historia clínica y la exploración física. No existe una única prueba que la confirme al 100%. Las pruebas de laboratorio pueden ser útiles, ya que ayudan sobre todo a: (1) medir la inflamación, (2) buscar la infección que pudo desencadenarla y (3) descartar otras causas de artritis.

  • Antígeno HLA-B27: para detectar una proteína específica hallada en la superficie de las células; si el resultado es positivo, existe un mayor riesgo de desarrollar ciertas enfermedades autoinmunes, entre las cuales se encuentra la artritis reactiva.
  • Velocidad de sedimentación globular (VSG): son análisis generales que indican si hay inflamación en el organismo. Suelen aumentar en la inflamación, pero también pueden ser normales, especialmente si el cuadro es leve o ya han pasado semanas. Se usan también para controlar la evolución: lo esperable es que bajen cuando hay mejora.
  • Proteína C reactiva (PCR): para detectar inflamación; aumenta en la artritis reactiva, así como en muchas otras situaciones.

El médico también puede solicitar otras pruebas para intentar identificar la infección que ha desencadenado la reacción, como por ejemplo:

  • Análisis del líquido sinovial: consiste en estudiar el líquido de la articulación inflamada. Se solicita para descartar una infección dentro de la articulación y también puede ayudar a descartar otras causas como la gota (cristales).
  • Clamidia: busca una infección genital producida por Chlamydia trachomatis, una causa frecuente de artritis reactiva. Si se detecta una infección, se trata con antibióticos. A veces la infección inicial ya se ha resuelto cuando aparece la artritis, por lo que la prueba puede salir negativa.
  • Cultivo de heces: para detectar Salmonella, Shigella, Campylobacter, E. coli o Yersinia, que pueden desencadenar la artritis reactiva. Igual que ocurre con Chlamydia, si la gastroenteritis ya pasó hace semanas, el resultado puede ser negativo.
  • Pruebas para el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH): para determinar si la persona es VIH-positivo; no obstante, la artritis reactiva se relaciona más bien con otras infecciones que pueden desarrollar las personas VIH-positivas más que con la propia infección por el VIH.

Pueden solicitarse otras pruebas para descartar diferentes posibles causas productoras de los signos y síntomas:

  • Factor reumatoide (FR) y Anticuerpos Antinucleares (ANA): se utilizan para descartar otras enfermedades autoinmunes que pueden causar síntomas parecidos (como artritis reumatoide o lupus). En artritis reactiva suelen ser negativos
    Entre las pruebas ajenas al laboratorio se incluyen radiografías, que pueden resultar útiles para evaluar si existe lesión o inflamación articular, o para descartar otros tipos de artritis.

Tratamiento

El tratamiento de la artritis reactiva se basa en aliviar el dolor y la inflamación y, cuando se identifica, tratar la infección que la desencadenó.

  • Antiinflamatorios como ibuprofeno o naproxeno suelen ser el primer paso para reducir dolor e inflamación. En algunos casos se asocia un analgésico como paracetamol.
  • Si se detecta una infección activa (por ejemplo, por Chlamydia trachomatis), se pautan antibióticos.
  • Si una o varias articulaciones están muy inflamadas, pueden usarse corticoides (por ejemplo, en infiltración dentro de la articulación) y, en ocasiones, se extrae líquido acumulado en la articulación.
  • Si los síntomas se prolongan o son intensos, el especialista puede indicar fármacos antirreumáticos (por ejemplo, sulfasalazina o metotrexato).
  • En casos persistentes o graves, y según criterio del reumatólogo, pueden utilizarse tratamientos biológicos (por ejemplo, anti-TNF).

A menudo, al inicio, para calmar el dolor es necesario guardar reposo. La fisioterapia es útil para garantizar la conservación de la amplitud de los movimientos articulares.

Enlaces

Pruebas relacionadas:

HLA-B27

Velocidad de sedimentación globular (VSG)

Proteína C reactiva (PCR)

Factor Reumatoide (FR)

Estados fisiológicos y enfermedades:

Artritis

Enfermedades autoinmunes

Enfermedades de trasmisión sexual (ETS)

En otras webs:

Sociedad Española de Reumatología (Inforeuma): Artritis reactiva

Instituto Nacional de Artritis y Enfermedades Musculoesqueléticas de la Piel (NIH): Artritis reactiva

MayoClinic: Artritis reactiva

Medline: Artritis reactiva

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