También conocido como
VPH ADN, VPH mARN, VPH, HPV, VPH de alto riesgo, VPH de genotipos 16 y 18
Nombre sistemático
Virus del papiloma humano genital
Este artículo fue revisado por última vez el
Este artículo fue modificado por última vez el 28.09.2021.

Aspectos Generales

¿Por qué hacer el análisis?

Para realizar un cribado de la infección por los subtipos de riesgo del VPH, relacionados con la aparición de cáncer de cuello de útero, o después de una citología de cuello uterino si se han encontrado alteraciones diversas.

¿Cuándo hacer el análisis?

  • Entre los 25 y 34 años se recomienda el estudio del VPH a partir de una citología de cuello uterino (de elección) o mediante una prueba molecular de VPH (alternativa) cada 3 años.
  • Entre los 35 y 65 años se recomienda el estudio del VPH a partir de una citología de cuello uterino (de elección) o mediante una prueba molecular de VPH (alternativa) cada 5 años.
  • En las personas más jóvenes, en el caso de que existan factores de riesgo, como puede ser un sistema inmunitario debilitado o la presencia de lesiones precancerosas, es posible que el cribado comience a una edad más temprana.
  • Entre los 21 y 29 años, si previamente se han encontrado anomalías en la citología de cuello uterino.
  • Si la prueba de detección del VPH ha sido positiva, se recomienda realizar la citología y repetir la determinación al año.

¿Qué muestra se requiere?

Se emplea una muestra de las células de la zona del cuello uterino, obtenidas utilizando una torunda en la exploración ginecológica. La muestra se transporta en un contenedor específico con un medio líquido de conservación. La misma muestra se puede utilizar tanto para la citología como para el estudio del VPH.

¿Es necesario algún tipo de preparación previa?

Los dos días previos a la realización de la prueba es importante evitar las duchas vaginales, relaciones sexuales, tampones, cremas vaginales, desodorantes o medicaciones de aplicación vaginal. Es importante seguir las instrucciones que se proporcionan en el momento de solicitar la prueba. En el caso de estar con la menstruación se recomienda aplazar la prueba. Es posible que se le indique vaciar completamente la vejiga urinaria antes de someterse a la exploración.

¿Qué es lo que se analiza?

Los papilomavirus humanos (VPH) son un grupo de aproximadamente 150 virus relacionados entre sí. Algunos tipos de VPH se consideran de elevado riesgo ya que se asocian a la posibilidad de desarrollar un cáncer. La prueba del VPH detecta el material genético (ADN o ARN) de los VPH de alto riesgo, principalmente como cribado del cáncer de cuello de útero o para determinar si una persona tiene riesgo de desarrollar ciertos tipos de cáncer.

Algunos tipos de VPH producen verrugas en la piel y otros producen verrugas genitales (también llamadas condilomas). La infección genital por el VPH constituye una de las enfermedades de transmisión sexual (ETS) más frecuentes. Se estima que aproximadamente un 50% de personas sexualmente activas de ambos sexos se infecta por el VPH en algún momento de su vida. 

  • VPH de bajo riesgo: algunos tipos causan únicamente condilomas genitales, pero es raro que aumenten el riesgo de cáncer. El VPH 6 y el VPH 11 son los  responsables del 90% de las verrugas, pero se consideran de bajo riesgo porque no suelen estar relacionados con el cáncer. Estas infecciones se diagnostican visualmente, no siendo necesarias las pruebas de detección. 
  • VPH de alto riesgo: existen 14 tipos de VPH considerados de alto riesgo y que pueden originar cáncer (16, 18, 31, 33, 35, 39, 45, 51, 52, 56, 58, 59, 66 y 68). De ellos, hay dos tipos (16 y 18) presentes en el 80% de los casos de cáncer de cuello de útero. Estos tipos de alto riesgo son los que se detectan en la prueba del papiloma.

La mayoría de las infecciones del VPH se resuelven por sí solas sin necesidad de aplicar ningún tratamiento, ya que el organismo es capaz de eliminar el virus. Sin embargo, las infecciones persistentes y duraderas producidas por los virus de alto riesgo son la causa de la mayor parte de los casos de cáncer de cuello de útero.

Además, existen estudios que han demostrado que las infecciones persistentes producidas por los tipos de alto riesgo en la zona orofaríngea (boca y garganta) también se asocian a cáncer orofaríngeo. Por otra parte, los VPH 16 y 18 también están asociados con otros tipos de cáncer menos frecuentes, en localizaciones como la vagina, pene y ano.

Preguntas Comunes

¿Cómo se utiliza?

La prueba del VPH se utiliza principalmente para detectar el cáncer de cuello de útero o para identificar a las mujeres que puedan tener un riesgo elevado de desarrollar un cáncer de cuello de útero. La prueba determina si las células de la muestra están infectadas por alguno de los tipos de VPH de alto riesgo. Si esta infección perdura en el tiempo, pueden producirse alteraciones en las células del cuello del útero que finalmente pueden conducir al desarrollo de un cáncer. 

Como las infecciones por el VPH son muy frecuentes en las personas menores de 25 años y la mayoría desaparecen solos sin necesidad de tratamiento, el cribado del VPH no se recomienda hasta esa edad. Sin embargo, la prueba se puede realizar en las personas más jóvenes si en la citología de cuello uterino se observan “células epiteliales atípicas de significado incierto” (ASCUS, según sus siglas en inglés). El resultado de la determinación del VPH servirá para tomar la decisión respecto a realizar o no una colposcopia.

Para más información, consultar los cribados en adultos y adultos mayores de 50 años.

¿Cuándo se solicita?

Actualmente el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social recomienda la prueba del VPH para el cribado rutinario del cáncer de cuello de útero cada 3 años en las personas con edades comprendidas entre los 25 y 34 años, y posteriormente cada 5 años junto a la citología de cuello uterino en las personas entre 35 y 65 años.

Se recomienda un cribado más frecuente en las personas con factores de riesgo para desarrollar este tipo de cáncer, como pueden ser: 

  • Exposición intrauterina a DES (dietilestilbestrol).
  • Diagnóstico previo de una lesión de cuello de útero precancerosa o cáncer de cuello de útero.
  • Infección por VIH.
  • Alteraciones del sistema inmunitario.

La prueba del VPH puede realizarse en personas más jóvenes cuando se han obtenido resultados anómalos en la citología de cuello uterino.

¿Qué significa el resultado?

Los resultados de la prueba del VPH suelen interpretarse conjuntamente con los de la citología de cuello uterino, cuando se pretende establecer el riesgo de que una mujer desarrolle un cáncer de cuello de útero. La realización simultánea de ambas pruebas permite conocer si las células de cuello de útero están infectadas con alguna de las variedades de alto riesgo del VPH, a la vez que se pueden identificar las alteraciones en las propias células.

El resultado de la prueba de detección del VPH se suele informar como “positivo” o “negativo”. Por otra parte, el informe de la citología suele consistir en una descripción e interpretación de los resultados. Para más información, consultar el artículo sobre la citología de cuello uterino.

La tabla siguiente es un resumen de los resultados más frecuentes y su interpretación. Es importante recordar que la realización simultánea de ambas pruebas (VPH y citología de cuello uterino) está recomendada en las mujeres cuyas edades están comprendidas entre los 35 y 65 años de edad.

Resultados

Posible interpretación

Recomendación

VPH negativo, citología de cuello uterino normal

Bajo riesgo de cáncer de cuello de útero.

Repetición de ambas pruebas a los 5 años.

VPH positivo, citología de cuello uterino normal

Las células del cuello del útero están infectadas con una variedad de alto riesgo del VPH, aunque no se observan anomalías en las células

Realización de una prueba para determinar si existe presencia de las variedades 16 o 18 del VPH:

  • Si está presente el VPH 16 o 18, se recomienda la colposcopia para examinar el cuello uterino, tomar muestras mediante biopsia o aplicar tratamiento.
  • Si no hay presencia del VPH 16 o 18, repetir VPH y citología de cuello uterino a los 12 meses.

VPH negativo, citología de cuello uterino no concluyente (ASCUS)

No existe infección por el VPH; las alteraciones de las células pueden ser debidas a infecciones, inflamaciones o cambios hormonales y probablemente desaparecerán sin tratamiento.

Repetición de ambas pruebas a los 3 años.

VPH positivo, citología de cuello uterino no concluyente (ASCUS)

Las células del cuello del útero están infectadas por un tipo de VPH de elevado riesgo. Es probable que la infección sea la causa de las alteraciones en las células.

Colposcopia.

VPH negativo, citología de cuello uterino anómala (LSIL o HSIL)

No existe infección por el VPH; se desconoce la causa de las alteraciones observadas en las células del cuello uterino.

Opción 1 - repetición de ambas pruebas a los 12 meses.

Opción 2 - colposcopia.

VPH positivo, citología anómala (LSIL o HSIL)

Infección de las células del cuello uterino con un tipo de VPH de alto riesgo que probablemente es la causa del crecimiento anómalo observado en las células.

Colposcopia.

Cuando la citología del cuello uterino detecta células con anomalías y no se ha hecho la prueba del VPH, es necesario realizarla para determinar si una infección por el VPH puede ser la causa de las anomalías celulares observadas.

¿Hay algo más que debería saber?

La mayoría de las personas que contraen la infección por los tipos del VPH de alto riesgo no desarrollará nunca lesiones precancerosas ni cáncer.

El hecho de tener la infección por el VPH no implica que en el momento actual se estén manteniendo relaciones sexuales. El VPH puede permanecer latente en las células del cuello uterino durante años. Por lo tanto, cualquier persona que haya tenido relaciones sexuales sin protección en algún momento a lo largo de su vida puede haberse infectado y transmitir la infección.

A pesar de ser muy raro, una embarazada puede transmitir la infección por el VPH al bebé en el momento del parto, resultando en la aparición de verrugas en la garganta o en la laringe (papilomatosis laríngea o papilomatosis recurrente respiratoria).

La infección por el VPH no dificulta el poder tener un embarazo o que este llegue a término. Sin embargo, algunas opciones terapéuticas para tratar las lesiones precancerosas derivadas de una infección por el VPH, pueden hacer que sea más difícil quedarse embarazada o que se produzca algún problema en el momento del parto.

¿Cómo se trata una infección por el virus del papiloma humano (VPH)?

No existe un tratamiento propiamente contra el VPH, aunque normalmente el sistema inmunitario del organismo es capaz de combatir la infección y erradicarla en pocos años. Se dispone de tratamientos para tratar las alteraciones causadas por el virus. Las lesiones precancerosas en el cuello uterino pueden tratarse de varias maneras, como con criocirugía para congelar y destruir las células anómalas del cuello del útero u optando por extirpar quirúrgicamente el tejido alterado. Lo más importante es detectar cuanto antes cualquier cambio en la zona de cuello de útero, para evitar la aparición del cáncer de cuello de útero que es mucho más difícil de tratar.

Las verrugas pueden eliminarse con productos químicos, aplicando frío o calor, extirpándolas quirúrgicamente o con láser. Si las verrugas reaparecen, el médico puede inyectar en el interior de las mismas un fármaco conocido como interferón. En el caso de no tratarlas, es posible que las verrugas desaparezcan por sí solas sin tratamiento alguno, que mantengan su tamaño o bien que crezcan y se extiendan por toda la zona afectada.

¿Cómo se puede prevenir la infección por el VPH?

Vacunación

La vacunación puede prevenir la mayoría de los cánceres y enfermedades asociadas al VPH.

La Asociación Española de Pediatría (AEP) recomienda vacunar a toda la población, sin distinción de sexo, entre los 11 y 12 años de edad; también recomienda la vacunación de todos los adolescentes que no hubiesen recibido la vacuna por superar la edad fijada por cada comunidad autónoma para la vacunación sistemática.

Sin embargo, actualmente el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS) tiene establecida la vacunación de las personas de sexo femenino a la edad de 12 años, con una pauta de dos dosis. La AEP considera que se debe informar y recomendar también en la consulta la vacunación a las personas de sexo masculino, por los beneficios directos demostrados, preferentemente a los 12 años, en espera de que el CISNS lo incorpore en el calendario vacunal.

Educación sexual

A pesar de que la  monogamia no evita la infección por el VPH (podría haberse adquirido la infección por mantener relaciones sexuales con una pareja estable anterior e infectada), el hecho de limitar el número de parejas sexuales reduce el riesgo de infección.

El uso de condones puede reducir la propagación del VPH aunque tan solo la piel que queda recubierta por el condón o que entra en contacto con él es la que queda realmente protegida de la infección. El virus puede infectar cualquier otra zona de los genitales, ingles, muslos, ano, recto y posiblemente la boca.

¿Debe realizarse el cribado de la infección por el VPH en personas sin cuello uterino?

No, no se realiza el cribado rutinario de la infección por el VPH en estas personas, excepto si pertenecen a alguna categoría de riesgo de desarrollar cáncer, como sería el caso de las personas con alteraciones del sistema inmunitario. Sin embargo, algunos laboratorios especializados disponen de pruebas de ADN validadas, que permiten analizar las muestras anales para detectar el virus y también realizar la citología. En el caso de que se obtenga un resultado positivo, debe ampliarse el estudio con pruebas adicionales, posiblemente con una biopsia.

¿Debe realizarse un cribado del cáncer de cuello de útero en las personas que han recibido la vacuna frente al VPH?

Sí, debido a que las vacunas disponibles en la actualidad no protegen frente a todos los tipos de cáncer de cuello de útero.

¿Cuáles son los otros factores de riesgo del cáncer de cuello de útero además del VPH?

Según la American Cancer Society (ACS), existen otros factores que pueden hacer aumentar el riesgo de desarrollar un cáncer de cuello de útero en las personas infectadas por un VPH de alto riesgo: haber tenido más de tres embarazos, el uso prolongado de anticonceptivos orales y el tabaquismo.

Además, hay otros factores que también se asocian a un riesgo aumentado para desarrollar el cáncer de cuello de útero:

  • Alteración del sistema inmunitario (por ejemplo, por un trasplante o por la infección por VIH).
  • Sobrepeso.
  • Dieta pobre en fruta y verdura.
  • Exposición intrauterina a DES (dietilestilbestrol), sustancia que se proporcionaba a las embarazadas para evitar los abortos espontáneos.
  • Historia familiar de cáncer de cuello de útero.
  • Infección por clamidia.
Bibliografía

Este artículo está basado en las fuentes bibliográficas que se citan a continuación, así como en la propia experiencia del Comité de expertos y revisores de Lab Tests Online. Además, este apartado es revisado periódicamente por el Consejo Editorial, con el fin de mantenerlo actualizado.

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