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14.11.2017.

Aspectos generales

El embarazo es el período de tiempo en que el feto se desarrolla dentro del útero materno y que acaba con el parto. Existe gran diversidad de pruebas de laboratorio relacionadas con el embarazo, que pueden utilizarse desde el momento en que se tiene la certeza de que existe un embarazo hasta los primeros días de vida del recién nacido. Algunas de estas pruebas se realizan sistemáticamente a una mayoría de embarazadas en determinadas etapas del embarazo, mientras que otras se solicitan para detectar enfermedades o problemas que pueden surgir durante el embarazo. Algunas pruebas se dirigen a mujeres con mayor riesgo a causa de su edad o su estilo de vida, mientras que otras se eligen específicamente según la historia familiar y personal de la mujer y de su pareja.

El objetivo de estas pruebas es detectar o diagnosticar problemas existentes que pueden afectar a la salud de la madre o del bebé y determinar el riesgo de que el bebé tenga alteraciones cromosómicas o genéticas. Para estas pruebas normalmente se requiere una pequeña muestra de sangre, de orina o de células del cuello uterino.

En la tabla siguiente se resumen las principales pruebas que pueden realizarse durante el embarazo:

OBJETIVO PRUEBA ¿POR QUÉ REALIZARLA? ¿CUÁNDO REALIZARLA? ¿A QUIÉN?
ESTUDIO GENÉTICO DE ENFERMEDADES HEREDITARIAS Pruebas genéticas para enfermedades hereditarias Para detectar posibles portadores de ciertas enfermedades genéticas y determinar así el riesgo de tener un bebé con la enfermedad en cuestión Antes del embarazo o primer trimestre Ambos progenitores (muestra de sangre)
Pruebas genéticas para trastornos de la hemoglobina (hemoglobinopatías) Para detectar posibles portadores de ciertas hemoglobinopatías y determinar así el riesgo de tener un bebé con el trastorno en cuestión Antes del embarazo o durante el mismo Ambos progenitores (muestra de sangre)
Pruebas para la fibrosis quística Para detectar un estado de portador de la fibrosis quística Antes del embarazo o primer trimestre Ambos progenitores (muestra de sangre)
ESTUDIOS ASOCIADOS AL ESTADO DE SALUD DE LA MADRE CON POSIBLE REPERCUSIÓN SOBRE EL EMBARAZO Inmunidad a la rubéola Para detectar si existe inmunidad frente al virus de la rubéola, pues puede ocasionar anomalías congénitas Antes del embarazo o primer trimestre Madre (muestra de sangre)
Anticuerpos frente al virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) Para detectar si existe infección por VIH y tomar así las precauciones oportunas para reducir la probabilidad de transmisión al bebé Antes del embarazo o primer trimestre; puede repetirse durante el tercer trimestre Madre (muestra de sangre)
Pruebas para gonorrea, clamidia y sífilis Para detectar enfermedades de transmisión sexual, ya que pueden ocasionar abortos o causar infección del bebé durante el parto Antes del embarazo o primer trimestre; puede repetirse durante el tercer trimestre si existe un elevado riesgo Madre (células del cérvix uterino, muestra de orina o de sangre, según la prueba)
Citología vaginal (cérvico-vaginal) Para detectar  inflamación, enfermedades de transmisión sexual o células cervicales anómalas Antes del embarazo o primer trimestre Madre (células del cérvix o cuello uterino)
Cribado de la hepatitis B Para detectar infección por el virus de la hepatitis B Antes del embarazo o primer trimestre; puede repetirse durante el tercer trimestre si existe un elevado riesgo Madre (muestra de sangre)
Pruebas para el virus de la varicela zóster Para detectar si existe inmunidad frente al virus de la varicela, pues puede ocasionar anomalías congénitas Antes del embarazo o primer trimestre Madre (muestra de sangre)
TORCH Para detectar infección por Toxoplasma y otras infecciones que pueden ocasionar anomalías congénitas Antes del embarazo o primer trimestre, si se sospecha la existencia de tales infecciones Madre (muestra de sangre)
Vaginosis bacteriana Para detectar infección ya que puede ser causa de parto prematuro Antes del embarazo o cuando existan síntomas Madre (secreciones vaginales)
Cultivo de orina (urinocultivo) Para detectar infección bacteriana en el tracto urinario, pues puede ocasionar infección renal o aumentar el riesgo de parto prematuro y bajo peso al nacer Primera visita prenatal o entre las semanas 12 y 16 del embarazo; puede repetirse durante el tercer trimestre Madre (muestra de orina)
Streptococcus del grupo B Para detectar infección que puede afectar al bebé al nacer,  y en la madre causar infecciones del útero, del tracto urinario o de algún otro tejido si se realiza una cesárea Entre las semanas 35 y 37 del embarazo Madre (muestra del área vaginal y rectal)
MONITORIZACIÓN DEL EMBARAZO Prueba de embarazo Para confirmar el embarazo Primer trimestre Madre (muestra de orina o de sangre)
Análisis de glucosa y/o proteínas en orina Para detectar infección de la vejiga y/o del riñón, diabetes o diabetes gestacional, o preeclampsia En cada visita prenatal Madre (muestra de orina)
Hemoglobina Para detectar anemia Antes del embarazo o al principio del primer trimestre; se repite durante el tercer trimestre Madre (muestra de sangre)
Cribado de anticuerpos (tipaje sanguíneo) Para detectar posibles incompatibilidades materno-fetales (grupos sanguíneos, factor Rh) Primer trimestre; se repite durante la semana 28 del embarazo Madre (muestra de sangre)
Prueba de tolerancia oral a la glucosa Para detectar diabetes gestacional Entre las semanas 24 y 28 del embarazo Madre (muestra de sangre)
Recuento de plaquetas Para detectar una trombopenia u otros problemas relacionados con las plaquetas; las plaquetas son importantes para garantizar una buena coagulación en caso de sangrado durante el parto Tercer trimestre Madre (muestra de sangre)
DETECCIÓN DE ANOMALÍAS FETALES O RIESGO FETAL Cribado del síndrome de Down (durante el primer trimestre) Para establecer el riesgo de que el feto presente alguna anomalía cromosómica, como el síndrome de Down Normalmente, entre la semana 10 más 4 días y la semana 13 más 6 días Madre (muestra de sangre más ecografía)
Cribado del segundo trimestre del embarazo Para establecer el riesgo de que el feto presente alguna anomalía cromosómica y/o defectos del tubo neural Entre las semanas 15 y 20 del embarazo Madre (muestra de sangre)
ADN fetal en sangre materna Para establecer el riesgo de que el feto presente alguna anomalía cromosómica; recomendado a mujeres con elevado riesgo de tener bebés con estas anomalías Durante o después de la semana 10 del embarazo Madre (muestra de sangre)
Estudio de vellosidades coriónicas Para detectar alteraciones cromosómicas en el feto Entre las semanas 10 y 12, en caso de que estuviera recomendado Madre (células de la placenta)
Amniocentesis Para detectar ciertos trastornos congénitos y anomalías cromosómicas Entre las semanas 15 y 20 del embarazo, en caso de que estuviera recomendado Madre (líquido amniótico)
Cordocentesis Para detectar anomalías cromosómicas, trastornos sanguíneos y ciertas infecciones Entre las semanas 18 y 22 del embarazo, en caso de que estuviera recomendado Madre/feto (muestra de sangre fetal obtenida de una vena del cordón umbilical)
ESTUDIO DE LA MADUREZ FETAL Amniocentesis Para evaluar el grado de desarrollo pulmonar y madurez fetal Después de la semana 32 del embarazo, en caso de que exista riesgo de parto prematuro Madre (líquido amniótico)
Fibronectina fetal Para detectar fibronectina; un resultado negativo es altamente predictivo de que no se producirá un parto prematuro en los próximos 7-14 días Entre las semanas 26 y 34 del embarazo, si se presentan  síntomas Madre (muestra de fluido vaginal o cervical)

 

 

Accordion Title
Preconcepción (preembarazo)
  • Introducción

    Idealmente, cuando una pareja decide tener un hijo, debería consultar al médico quien, basándose en la historia médica personal y familiar, puede recomendar la realización de algunas pruebas para garantizar que el embarazo transcurra y llegue a término con normalidad. Puede tratarse de pruebas genéticas en el caso de que existan antecedentes de enfermedades hereditarias, o de pruebas para detectar infecciones que podrían suponer un riesgo para la futura madre y para el feto.

    Algunos ejemplos de pruebas interesantes para evaluar el riesgo de que la pareja tenga alguna enfermedad hereditaria son:

    • Estudio genético de los trastornos de la hemoglobina o hemoglobinopatías
    • Estudio del estado de portador de la fibrosis quística

     

    Otras pruebas de interés para la futura gestante o en el curso del primer control prenatal incluyen:

    • Inmunidad a la rubéola
    • VIH
    • Gonorrea, clamidiasis y sífilis
    • Citología vaginal
    • Cribado de la hepatitis B

     

    Es importante que las mujeres con diabetes o con hipertensión se controlen más estrictamente, si cabe, antes de quedarse embarazadas. Las mujeres con diabetes (cualquiera de los dos tipos de diabetes) deberían realizarse la prueba de la hemoglobina glicada unos 3 o 4 meses antes de prever un embarazo debido a que los defectos congénitos asociados a la diabetes se producen al principio del embarazo, a menudo antes de la primera visita prenatal. El hecho de controlar adecuadamente los niveles de glucosa en sangre antes de y durante el embarazo contribuye a prevenir trastornos fetales y abortos.


    Enlaces

    Centers for Disease Control and Prevention: Diabetes & Pregnancy
    March of Dimes: Preconception health care
    WomensHealth.gov: Embarazo - Salud antes de la concepción

  • Alteraciones genéticas de la hemoglobina: Hemoglobinopatías y Talasemias

    La hemoglobina es la proteína que transporta oxígeno hasta las células y los tejidos. Se encuentra en los glóbulos rojos. Cada persona hereda genes (de ambos padres) implicados en la síntesis de hemoglobina. Algunos genes pueden estar alterados y causar enfermedades relacionadas con la hemoglobina. En las talasemias, el gen de la hemoglobina sintetiza una hemoglobina normal pero en cantidad insuficiente para transportar todo el oxígeno necesario para el organismo. Si se hereda más de un gen de talasemia alterado de uno o de los dos progenitores se puede llegar a tener una anemia grave y los hematíes que se producen son pequeños y pálidos.

    En las hemoglobinopatías, se produce una hemoglobina alterada que no funciona bien. Normalmente es necesario que los dos genes, uno de cada progenitor, estén alterados para provocar la enfermedad. La hemoglobinopatía más conocida es la causante de la anemia de células falciformes; se trata de una hemoglobinopatía grave que causa anemia, susceptibilidad mayor a las infecciones y lesión o daño en algunos órganos. Los portadores de este tipo de anemia (los que sólo tienen un gen alterado) no tienen la enfermedad pero pueden transmitir el gen alterado a su descendencia. Si ambos progenitores son portadores, el hijo tendrá mayor riesgo de tener la enfermedad.

    Si la embarazada o su pareja tienen antecedentes familiares de talasemia o de una hemoglobinopatía, o si se forma parte de un grupo étnico con alta prevalencia, es interesante solicitar consejo genético antes de quedarse embarazada. Por ejemplo, la anemia de células falciformes es más frecuente en África. Las talasemias son más comunes en descendientes de áreas del Mediterráneo, África o Ásia.


    Enlaces

    KidsHealth. Consejo Genético
    Centers for Disease Control and Prevention: What You Should Know About Sickle Cell Disease and Pregnancy

  • Fibrosis quística

    Actualmente, los programas de cribado neonatal incluyen el cribado de la fibrosis quística en los recién nacidos (si desea más información acceda a este enlace). En los laboratorios se analizan unas 25 mutaciones de entre las mutaciones más frecuentes de la enfermedad. En caso de que algún familiar presente una mutación, debe analizarse esa mutación específica.

    La fibrosis quística es una alteración genética recesiva relativamente frecuente causada por una mutación de un gen. Cuando se hereda un gen alterado y el otro es normal el individuo es un portador de la enfermedad, de manera que no tendrá síntomas y no estará enfermo, pero podrá transmitir el gen alterado a su descendencia. Existen alrededor de 1000 mutaciones distintas relacionadas con la fibrosis quística, pero sólo unas pocas son frecuentes. La tasa más elevada de portadores de la enfermedad se encuentra entre Caucásicos del Norte de Europa y Judíos Ashkenazi y se estima que es de 1 por cada 20 a 25 personas.

    Si los dos progenitores son portadores y ambos pasan su gen alterado al hijo, éste tendrá fibrosis quística. Las personas con fibrosis quística tienen mucosidades densas y pegajosas en pulmones y páncreas. Esto les provoca frecuentemente infecciones respiratorias, obstrucción de los conductos pancreáticos y hepáticos y alteraciones en la digestión de las proteínas. La mayoría de varones con fibrosis quística son además infértiles por la falta de desarrollo de los conductos deferentes (conductos que transportan el esperma desde los testículos). Muchas personas con fibrosis quística desarrollan problemas respiratorios y pancreáticos muy pronto, aunque la gravedad depende de cada persona, incluso aunque la mutación sea la misma.

    Las parejas que planean quedarse embarazadas pueden pedir consejo genético para hacerse esta prueba y recibir información adicional para conocer el riesgo de tener un hijo con fibrosis quística. En caso de que ambos sean portadores de la enfermedad, puede realizarse una amniocentesis o una biopsia de vellosidades coriónicas a la embarazada para confirmar si el feto tiene fibrosis quística o no.


    Enlaces

    March of Dimes: Cystic fibrosis
    Cystic Fibrosis Foundation: Genetic Carrier Testing
    KidsHealth. Consejo Genético

  • Inmunidad a la rubéola

    La rubéola se produce por un virus que se transmite entre las personas por la tos y los estornudos. Cualquier contacto de las secreciones nasales o laríngeas con una persona infectada puede diseminar el virus. Las mujeres que hayan tenido la rubéola o que se hayan vacunado contra ella tendrán anticuerpos en su sangre que les prevendrán de una segunda infección. Este anticuerpo protege al bebé contra el virus. Esta protección se llama inmunidad.

    Durante la infancia la rubéola causa síntomas leves. No obstante, en mujeres infectadas durante el primer trimestre del embarazo y que no tienen inmunidad contra el virus, el bebé presenta mayor riesgo de desarrollar problemas importantes al nacer e incluso puede morir.

    Las mujeres que se quedan embarazadas por primera vez deberían comprobar su inmunidad contra la rubéola. Se mira si existe la suficiente cantidad de anticuerpos en la sangre materna para proteger a la madre y al bebé. Si la mujer no tiene suficiente cantidad de anticuerpos y no está todavía embarazada, puede recibir la vacuna y deberá esperar dos o tres meses antes de quedarse embarazada.

    La vacuna de la rubéola consiste en un virus atenuado y no debería darse a mujeres que ya están embarazadas. Si una mujer no tiene suficiente título de anticuerpos para protegerse a ella y a su bebé, deberá evitar el contacto con cualquier persona que tenga síntomas  o signos de rubéola hasta el final del embarazo. También es importante saber en qué momento se podrá vacunar después del nacimiento, para proteger al siguiente hijo.

  • VIH

    El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) es el responsable del SIDA (síndrome de inmunodeficiencia adquirida). Una mujer infectada por el VIH puede transmitir la infección al bebé.

    La prueba del VIH detecta los anticuerpos contra este virus en la sangre. Un 90-95 % de los individuos infectados por el VIH desarrolla anticuerpos frente al virus en los tres meses posteriores a la exposición y dará un resultado positivo a la prueba; a los seis meses de la exposición, este porcentaje asciende al 99%. La comprobación de que existe infección requiere de dos etapas: una primera prueba de cribado seguida de una prueba de confirmación.

    En caso de que una mujer padezca la infección, es importante que conozca los riesgos de transmisión de la misma al feto o los efectos que el embarazo puede representar para su salud. A pesar de que una mujer embarazada y con infección por VIH puede infectar a otras personas, los tratamientos que pueden administrarse durante el embarazo minimizan la posibilidad de que se transmita la infección al bebé.

    Un resultado negativo indica que no hay infección o que la cantidad de anticuerpos no es suficiente como para ser detectados. En mujeres con conductas que suponen un riesgo de transmisión del VIH, como tener relaciones sexuales sin protección o consumir drogas por vía intravenosa, se recomienda la realización de la prueba varias veces durante el embarazo.


    Enlaces

    National HIV and STD Testing Resources
    Centers for Disease Control and Prevention: Enfermedades de trasnmisión sexual y embarazo
    AIDSInfo: HIV and Pregnancy

  • Gonorrea, Clamidia y Sifilis

    Gonorrea, clamidiasis y sífilis son tres enfermedades de transmisión sexual (ETS) frecuentes, producidas por infecciones bacterianas. Pueden provocar aborto o infectar al bebé antes o durante el parto. Entre las complicaciones que puede presentar el bebé y que pueden poner en peligro su vida se incluyen infecciones oculares, articulares o sanguíneas así como ceguera o problemas respiratorios. La salud de la madre también puede verse afectada si padece una ETS. Por ello, lo mejor es administrar antibióticos a la futura madre para resolver la infección antes de que se quede embarazada.

    Las pruebas para clamidiasis y gonorrea detectan la bacteria en la muestra, que puede ser de orina o del cuello del útero. En caso de que la prueba sea positiva, la mujer tiene una infección activa que precisa tratamiento.

    La prueba para la sífilis se realiza en sangre y detecta anticuerpos producidos por el organismo en respuesta a la infección. Sin embargo, la prueba no distingue entre una infección activa (actual) o antigua, de manera que un resultado positivo debe confirmarse con otra prueba. Un resultado negativo suele indicar que la mujer no tiene una infección activa, aunque podría ser que la infección fuera demasiado reciente como para poderla detectar.

    Según los Centers for Disease Control and Prevention (CDC), son muchas las personas (ambos sexos) que desconocen tener una ETS. Es importante realizar las pruebas pertinentes a las futuras madres (antes de quedarse embarazadas) para saber si tienen estas enfermedades, ya que el tratamiento de estas infecciones reduce las posibilidades de que el bebé contraiga la infección. Otras ETS a tener en cuenta durante un embarazo son la hepatitis B, la hepatitis C y la infección por el VIH.


    Enlaces

    March of Dimes: Pregnancy complications - Sexually transmitted infections
    WomensHealth.gov: Sexually transmitted infections (STI) fact sheet

  • Citología vaginal

    La citología vaginal se emplea para realizar el cribado del cáncer de cuello de útero (cáncer cervical), de lesiones precancerosas cervicales, de inflamación y de algunas infecciones de transmisión sexual. Esta prueba se realiza regularmente según indica el médico. En caso de saber que el resultado de una citología reciente ha sido normal, no es necesario repetir la prueba en el momento de quedarse embarazada; en caso contrario, es posible que deba repetirse. El médico también indicará si se debe realizar la prueba del virus del papiloma humano (VPH).

    La detección y el tratamiento precoz de cualquier infección o anomalía cervical permite prevenir posibles complicaciones del embarazo y problemas asociados en el bebé.

  • Cribado de la hepatitis B

    La infección causada por el virus de la hepatitis B ocasiona inflamación hepática. Las personas con hepatitis B aguda presentan síntomas y signos como fatiga, náuseas e ictericia. Mucha gente mejora sin ningún tratamiento, pero entre 1% y un 3% de los afectados se convierte en portador. Algunas personas con infección crónica pueden progresar a cáncer hepático y morir.

    En el cribado de la hepatitis B se detecta el antígeno de superficie del virus de la hepatitis B. Se detecta una proteína producida por el virus incluso antes de que la infección empiece a causar síntomas. Las mujeres con un resultado positivo para la hepatitis B y que desean concebir deben consultar al médico el tiempo que deberían de esperar antes de quedarse embarazadas.

    Es importante detectar las infecciones activas por hepatitis B en las mujeres embarazadas porque los recién nacidos son especialmente susceptibles a desarrollar una infección crónica; un 90% de los fetos infectados se convertirá en portador. Si se detecta la infección en una mujer embarazada, se la monitorizará y se administrará tratamiento al bebé al nacer para minimizar el riesgo de que desarrolle hepatitis B.

    Un resultado negativo a la prueba indica que no hay infección en ese momento o que no hay suficiente cantidad de antígeno como para que sea detectado. En mujeres con conductas de riesgo para la transmisión de la hepatitis B, como tener relaciones sexuales sin protección o consumir drogas por vía intravenosa, se recomienda repetir la prueba a lo largo del embarazo.


    Enlaces

    March of Dimes: Pregnancy complications – Sexually transmitted infections
    Centers for Disease Control and Prevention: Hepatitis B and Your Baby

Accordion Title
Primer Trimestre (hasta las 12 semanas)
  • Introducción

    En la primera visita prenatal, que suele tener lugar durante el primer trimestre del embarazo, se solicitan varias pruebas de las que se exponen a continuación para detectar infecciones perjudiciales para el bebé y otras condiciones que podrían ser nocivas para el estado de salud de la madre. Estas pruebas se pueden realizar en el primer trimestre si no se realizaron antes de la concepción.

    • Inmunidad a la rubéola
    • VIH
    • Gonorrea, clamidiasis y sifilis
    • Citología vaginal
    • Cribado de la hepatitis B
    • Virus Varicela Zóster - para evaluar la inmunidad frente a la varicela; menos frecuente
    • Panel TORCH - en caso de sospecha de algunas infecciones
    • Vaginosis bacteriana - en caso de que existan síntomas

     

    Además de estas pruebas explicadas en la preconcepción, se deben realizar las siguientes:

    • Prueba de embarazo
    • Análisis de glucosa y/o proteínas en orina
    • Cultivo de orina
    • Hemoglobina  
    • Grupo sanguíneo y otros anticuerpos
    • Cribado del primer trimestre
     
     
    Las siguientes pruebas no se realizan de manera rutinaria aunque pueden ofrecerse a la embarazada cuando existe un riesgo elevado de tener un hijo con trastornos cromosómicos.
    • Biopsia de vellosidades coriónicas
    • ADN fetal en sangre materna

     


    Enlaces

    Centers for Disease Control and Prevention: Guidelines for Vaccinating Pregnant Women
    March of Dimes: Routine prenatal tests
    Womenshealth.gov: Prenatal care and tests

  • Virus Varicela Zóster

    El virus de la varicela-zóster (VVZ) es el agente causal de la varicela. Aunque la mayoría de embarazadas ya ha estado expuesta al virus y presenta inmunidad, en algunos casos es posible que no se haya padecido la infección. Debido a que el virus puede ocasionar enfermedades o trastornos congénitos (en función del momento en el que ocurre la infección durante el embarazo), se puede evaluar si la mujer (antes del embarazo o al principio del mismo) presenta anticuerpos frente al VVZ. En caso de que no tenga anticuerpos, se puede administrar la vacuna antes del embarazo; si la mujer ya está embarazada y se sospecha que haya estado expuesta al virus, se puede administrar tratamiento para prevenir la enfermedad y su severidad.


    Enlaces

    March of Dimes: Pregnancy complications – Chickenpox

  • Panel TORCH
    El panel TORCH se emplea para detectar algunas enfermedades infecciosas que pueden causar trastornos congénitos, en el caso de que la madre las contraiga durante el embarazo. Este panel está integrado por las siguientes pruebas en sangre:
    • Toxoplasma
    • Otras infecciones (sífilis, hepatitis B, virus coxsackie, virus de Epstein-Barr, virus varicela-zóster y parvovirus humano)
    • Rubéola
    • Citomegalovirus
    • Virus del herpes simple

     

    Habitualmente se solicitan algunas de estas pruebas individualmente, antes del embarazo o al principio del mismo.


    Enlaces

    March of Dimes: Pregnancy complications - Toxoplasmosis

  • Vaginosis bacteriana

    La vaginosis bacteriana consiste en un sobrecrecimiento de la flora normal de la vagina que se asocia a mayor emisión de flujo vaginal; es relativamente común, incluso en ausencia de embarazo. Una vaginosis bacteriana no tratada puede conllevar infección del líquido amniótico, rotura prematura de membranas, parto prematuro, bajo peso al nacer y en la madre enfermedad pélvica inflamatoria. La prueba se solicita en caso de que existan signos o síntomas, como:

    • Emisión de flujo vaginal amarillento
    • Presencia de un tipo específico de células al examen microscópico
    • Olor a pescado en una reacción química concreta
    • Disminución de la acidez vaginal

     

    Se diagnostica una vaginosis bacteriana cuando se cumplen 3 de estos 4 puntos, y se trata con antibióticos durante 7 días.


    Enlaces

    March of Dimes: Pregnancy complications – Bacterial Vaginosis

  • Prueba de embarazo

    Si se sospecha un embarazo se debe realizar una prueba de embarazo para confirmarlo.

    Todas las pruebas de embarazo evalúan la misma sustancia, la gonadotrofina coriónica humana (hCG), que es una hormona que se produce en la placenta cuando la mujer está embarazada. En el embarazo, la cantidad de hormona producida se duplica cada dos o tres días y luego disminuye en el segundo o tercer mes de embarazo. Las pruebas cualitativas en orina (positivo/negativo) o las que se hacen en sangre pueden detectar la hCG al cabo de pocos días o dos semanas tras la concepción.

    La prueba cuantitativa en sangre mide la cantidad de hCG presente. Cada mujer produce cantidades diferentes de hormona, pero está establecido un rango que se utiliza en embarazos normales; este rango varía para cada semana de gestación. Si se sospecha algún problema con el embarazo, se puede repetir la prueba cada dos días para verificar como evoluciona la concentración de la hormona.

    Un valor de hCG más bajo de lo debido podría ser debido a un cálculo incorrecto de la edad gestacional o a algún problema en el desarrollo del feto, que podría incluso provocar un aborto. Se puede repetir la prueba o hacer una ecografía para comparar el tamaño del feto con el esperado para el tiempo de gestación. En los embarazos ectópicos (localización diferente al útero, por ejemplo en las trompas de Falopio) los niveles de hormona son más bajos y aumentan más lentamente de lo esperado. En embarazos con riesgo de aborto, los valores de hormona no aumentan o incluso disminuyen.

  • Análisis de glucosa y/o proteínas en orina

    En cada visita prenatal durante el embarazo (primer, segundo y tercer trimestre), se evalúa la presencia de glucosa y/o proteínas en una muestra de orina mediante una tira reactiva (urianálisis). Aunque pueden existir pequeñas cantidades de glucosa o proteínas en la orina, niveles elevados pueden sugerir algunos trastornos que comportan la realización de pruebas adicionales.

    Proteínas
    La presencia de cantidades aumentadas de proteínas en orina puede indicar lesión o enfermedad renal; también puede ser consecuencia de una infección, medicación, o de estrés físico o emocional. En caso de detectarse aumento de los niveles de proteínas en orina se realizan pruebas adicionales, por ejemplo la determinación de proteínas en una orina de 24 horas o un cultivo de orina (para detectar infección).

    Durante el segundo y tercer trimestre del embarazo reviste especial importancia la preeclampsia (también conocida como toxemia o hipertensión inducida por el embarazo). La preeclampsia se caracteriza por aumento de la presión arterial y presencia de cantidades importantes de proteínas en orina; ocurre en aproximadamente un 8% de embarazos. Los signos y síntomas que produce son hinchazón, aumento de peso rápido, dolor de cabeza y trastornos en la vista. Entre los factores de riesgo se incluyen: primer embarazo, embarazo múltiple (más de un feto), edad (jóvenes o mujeres mayores de 40 años) y existencia previa de diabetes, hipertensión o enfermedad renal. Las consecuencias se traducen en que el feto recibe a través de la placenta menor cantidad de oxígeno y de nutrientes, ocasionando un bajo peso al nacimiento u otras complicaciones. No obstante, si la preeclampsia se detecta precozmente, los problemas asociados a ella tanto para la madre como para el bebé pueden prevenirse, controlando la presión arterial y la cantidad de proteínas que se pierden en la orina.

    Glucosa
    Un aumento de los niveles de glucosa en orina constituye un signo de una diabetes mal controlada en la embarazada o diabetes gestacional. Se trata de una forma de diabetes que se desarrolla durante el embarazo. Si con la tira reactiva (urianálisis) se detecta glucosa, se realiza la prueba de glucosa en sangre.


    Enlaces

    Mayo Clinic: Preeclampsia
    American College of Obstetricians and Gynecologists: Gestational Diabetes
    Centers for Disease Control and Prevention: Type 1 or Type 2 Diabetes and Pregnancy

  • Cultivo de orina

    Diversos organismos y sociedades científicas recomiendan la realización de un cultivo de orina en embarazadas para detectar posibles bacteriurias asintomáticas, entre las semanas 12 y 16 de la gestación (o en el curso de la primera visita prenatal) y durante el tercer trimestre del embarazo.

    Se dice que existe bacteriuria asintomática en el embarazo cuando en orina se detectan cantidades importantes de bacterias sin que la embarazada presente sintomatología asociada a infección del tracto urinario (dolor, necesidad imperiosa de orinar). Esta situación puede darse en un 2-14% de los embarazos, y conviene tenerla en cuenta pues puede asociarse a problemas infecciosos en el riñón así como a riesgo de parto prematuro y bajo peso al nacer. Para su tratamiento se prescriben antibióticos.

  • Hemoglobina

    La hemoglobina es una proteína que se encuentra en los glóbulos rojos o hematíes o eritrocitos y propociona el color rojizo a la sangre. En los pulmones se une a oxígeno y lo transporta por todo el organismo liberándolo a nivel de células y tejidos. Durante el embarazo, la hemoglobina tiene que poder transportar oxígeno suficiente para satisfacer las necesidades de la madre y del feto. Una embarazada está anémica si tiene poca hemoglobina. En embarazadas puede observarse cierto grado de anemia, que puede estar causada por una disminución de la producción de hematíes, por una aumento de su destrucción o por un aumento de las pérdidas de los mismos.

    Si la anemia no es muy importante la embarazada siente cansancio y debilidad. La anemia hará que el feto no reciba un aporte de oxígeno suficiente para asegurar un correcto desarrollo. Por este motivo, se analiza la concentración de hemoglobina ya desde el principio del embarazo y a lo largo del mismo.
    A menudo la hemoglobina se solicita formando parte de un hemograma, en el que también se evalúa el recuento de hematíes, el recuento de leucocitos y la fórmula leucocitaria, el recuento de plaquetas y el hematocrito.

    El déficit de hierro constituye la causa más común de anemia. Otras causas de anemia pueden ser un déficit de vitaminas, enfermedad renal, trastornos hereditarios de la hemoglobina o hemoglobinopatías y diversas enfermedades. También puede ser que los niveles de hemoglobina sean superiores a los esperados; esto suele obedecer a deshidratación (aunque pueden existir otras causas). El tratamiento variará en función del problema de base.


    Enlaces

    March of Dimes: Pregnancy complications – Anemia

  • Grupo sanguíneo y otros anticuerpos

    Los grupos sanguíneos son A, B, AB y O, con un Rh positivo o negativo. Debe conocerse el grupo sanguíneo de cualquier embarazada ya que en caso de que los grupos sanguíneos sean diferentes, tanto la madre como el bebé pueden desarrollar problemas graves; por ejemplo, si la madre presenta anticuerpos (antiglobulinas) que reaccionan con antígenos (proteínas o factores) de los hematíes del bebé. Esto se traduciría en una complicación grave conocida como enfermedad hemolítica del recién nacido.

    El ejemplo característico es cuando una embarazada es Rh negativa y el feto es Rh positivo. El sistema inmune de la madre puede desarrollar anticuerpos que se fijarán sobre el antígeno Rh positivo de los hematíes del feto, ocasionando su destrucción. A pesar de que es poco probable que en estos casos el primer bebé resulte afectado, los anticuerpos producidos durante el primer embarazo podrán afectar a los siguientes bebés Rh positivos.

    Para disminuir la probabilidad de que una madre Rh negativa desarrolle anticuerpos, se administra una inyección de globulina inmune Rh a la embarazada alrededor de la semana 28 de la gestación. Pueden ser necesarias inyecciones adicionales en caso de que la madre se someta a amniocentesis o se realice una biopsia de vellosidades coriónicas, y después del parto si el bebé es Rh positivo. Antes de cada inyección se realiza una evaluación de los anticuerpos maternos (prueba indirecta de antiglobulinas) para saber si la madre ya ha desarrollado los anticuerpos frente al grupo Rh.

    Además de lo expuesto anteriormente, cualquier mujer que haya recibido una trasfusión de sangre o con embarazos previos puede haber producido anticuerpos frente a factores sanguíneos distintos al Rh, que también podrían perjudicar al feto. La evaluación de anticuerpos maternos (prueba indirecta de antiglobulinas) durante el primer trimestre determina si existen anticuerpos potencialmente dañinos en la sangre materna. En caso afirmativo, debería analizarse la sangre del padre para comprobar si presenta anticuerpos que puedan reaccionar con los de la madre; si se produce reacción, el feto también podría experimentarla. En estos casos se monitorizarán los niveles de anticuerpos en madre y feto a lo largo del embarazo. Si se observan signos indicativos de sufrimiento o enfermedad fetal, se administra tratamiento antes del nacimiento (por ejemplo, trasfusión intrauterina) o se induce el parto.

    A pesar de que la incompatibilidad Rh comporta consecuencias graves, una de las causas más frecuentes de enfermedad hemolítica del recién nacido es la incompatibilidad entre los grupos sanguíneos de tipo ABO entre madre e hijo, y no el factor Rh. La prueba indirecta de antiglobulinas no permite predecir la enfermedad hemolítica del recién nacido, ya que es normal que existan anticuerpos frente a los grupos sanguíneos ABO (de manera natural).


    Enlaces

    March of Dimes: Rh disease

  • Cribado del primer trimestre

    Actualmente se dispone de pruebas bioquímicas que permiten estimar la posibilidad de que una mujer tenga un bebé con síndrome de Down, en combinación con medidas ecográficas. Estas pruebas también indican la posibilidad de que existan otros trastornos cromosómicos concretos, como el síndrome de Edwards. Este cribado proporciona la oportunidad de establecer la probabilidad de que existan dichos trastornos sin la necesidad de recurrir a pruebas más invasivas, como la biopsia de vellosidades coriónicas o la amniocentesis. Así, solo en las embarazadas en las que las pruebas de cribado indican mayor riesgo, se recomienda la realización de pruebas adicionales.

    El cribado del primer trimestre del embarazo se suele realizar entre la semana 10 más 4 días y la semana 13 más 6 días del embarazo e incluye la medida en sangre de la proteína plasmática asociada al embarazo (PAPP-A) y la fracción libre de la gonadotropina coriónica humana (hCG). Además, se realiza una ecografía en la que se mide la traslucencia nucal. Esta medida consiste en la evaluación del grosor de la piel y tejido de la parte posterior del cuello del feto. Se combinan los resultados de ambos tipos de pruebas y se calcula la probabilidad de que el bebé tenga un síndrome de Down u otra alteración cromosómica.

  • Biopsia de vellosidades coriónicas

    Entre las diez y doce semanas de gestación se pueden tomar muestras de las vellosidades coriónicas insertando una aguja por el abdomen o un dispositivo por la vagina y el cuello uterino, para obtener células de la placenta. Estas células tienen las mismas características genéticas que las del feto y en ellas se buscan alteraciones cromosómicas como las que existen en el síndrome de Down, y alteraciones genéticas responsables de alteraciones metabólicas como la enfermedad de Tay-Sachs o la fibrosis quística.

    Las indicaciones para la realización de esta prueba incluyen cualquiera de las siguientes situaciones:

    • Cribado que comporta un riesgo
    • Mujeres mayores de 35 años
    • Antecedentes familiares de alguna alteración genética
    • Ambos progenitores presentan un gen asociado a un trastorno hereditario
    • Uno de los progenitores ya tiene un hijo con un trastorno congénito

     

    Si se escogen previamente las pruebas de cribado adecuadas la embarazada puede ahorrarse este procedimiento invasivo, que se asocia a riesgo de aborto e infección.


    Enlaces

    March of Dimes: Chorionic villus sampling

  • ADN fetal en sangre materna

    El análisis de ADN fetal en sangre materna o cffDNA (por sus siglas en inglés) es una prueba no invasiva que permite establecer el riesgo de que una embarazada tenga un bebé con determinadas anomalías cromosómicas, en fases tempranas de la gestación. Para esta prueba solo se requiere una muestra de sangre obtenida por punción de una vena del antebrazo y se evalúa el material genético fetal que circula en la sangre de la madre.

    Actualmente, la prueba permite realizar el cribado de tres alteracions cromosómicas en las que existe un cromosoma de más (trisomías): síndrome de Down (trisomía 21), síndrome de Edwards (trisomía 18) y síndrome de Patau (trisomía 13). También pueden detectarse algunas situaciones en las que existe un cromosoma adicional o en las que falta alguna parte de cromosoma (microdeleción). La prueba del ADN fetal en sangre materna puede realizarse a las 10 semanas del embarazo, y pueden obtenerse resultados en el plazo de unos siete días.

    Se ha demostrado en diversos estudios que el análisis de ADN fetal en sangre materna permite detectar hasta un 98% de casos de síndrome de Down, con una tasa de resultados falsamente positivos menor al 0.5%; no obstante, estos estudios solo han incluido embarazadas de alto riesgo. El cribado del primer trimestre del embarazo establece el riesgo de síndrome de Down y de síndrome de Edwards.

    Recomendaciones
    El American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG) declara que el análisis de ADN fetal en sangre materna (cff-DNA) debe emplearse como herramienta de cribado pero no es diagnóstica. De momento, la prueba debería tan solo ofrecerse a embarazadas de alto riesgo, entre las que se incluyen mujeres mayores de 35 años, mujeres con embarazos previos en los que se ha detectado una trisomía y mujeres en las que la ecografía indica hallazgos sugerentes de riesgo elevado. En caso de que el resultado de cff-DNA sea positivo, la mujer debe recibir consejo genético y se le debe ofrecer la posibiildad de realizarse una biosia de vellosidades coriónicas o una amniocentesis para confirmar el diagnóstico.

    ACOG recomienda no realizar esta prueba en embarazadas con bajo riesgo ya que el análisis no ha sido validado suficientemente en este grupo poblacional.

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Segundo Trimestre (13 – 27 semanas)
  • Introducción

    Las pruebas que se realizan durante el segundo trimestre proporcionan información sobre los problemas actuales o futuros que pueda tener el bebé, además de permitir la monitorización de la embarazada.

    Pruebas rutinarias:

    • Análisis de glucosa y/o proteínas en orina
    • Cultivo de orina
    • Glucosa y prueba de tolerancia oral a la glucosa

     

    Pruebas selectivas:

    • Cribado del segundo trimestre
    • Amniocentesis
    • Cordocentesis
    • ADN fetal en sangre materna

     

    Es frecuente realizar una ecografía entre las semanas 18 y 20 de la gestación, aunque esta prueba puede ser útil anteriormente o posteriormente, e incluso en más de una ocasión.

  • Glucosa sanguínea

    Durante el embarazo, hasta un 3% de mujeres sin diabetes conocida desarrollará diabetes gestacional (aumento de la glucosa sanguínea). Aunque puede pasar en cualquier momento, muchos casos se centran en la última parte del embarazo. Unos niveles no controlados de azúcar en la madre pueden provocar en el feto un aumento de tamaño y peso, y en el bebé hipoglicemias (niveles disminuidos de glucosa en sangre) y dificultad respiratoria al nacer.

    El estudio de una diabetes gestacional suele realizarse entre las semanas 24 y 28 del embarazo, aunque puede realizarse antes si se sospecha que la mujer tenga una diabetes previa o si presenta un alto riesgo de desarrollarla.

    Entre los factores de riesgo para que una embarazada desarrolle diabetes se incluyen:

    Entre los factores de riesgo para que una embarazada desarrolle diabetes se incluyen:

    • Edad avanzada
    • Obesidad
    • Historia familiar de diabetes
    • Antecedentes personales de diabetes gestacional en un embarazo anteriorRaza (algunas etnias más propensas que otras)

     

    Recomendaciones

    Diversos organismos y sociedades científicas recomiendan el cribado de la diabetes gestacional en todas las embarazadas.

    El cribado suele realizarse según se indica a continuación:

    • Medición de la glucosa en sangre una hora después de haber tomado un preparado de 50 gramos de glucosa. En caso de que esta prueba resulte alterada, se realiza una nueva prueba en la que la embarazada debe tomar un preparado de 100 gramos de glucosa y se mide posteriormente la glucosa en muestras seriadas de sangre (cada hora); también se mide la glucosa basal (antes de tomar el preparado). Si dos de los resultados (basal, 1 hora, 2 horas, 3 horas) están alterados, se diagnostica una diabetes gestacional
    • Medición de la glucosa basal, al cabo de 1 hora y al cabo de 2 horas después de que la embarazada haya tomado un preparado de 75 gramos de glucosa. Si uno de los resultados está alterado se diagnostica diabetes gestacional.

     

    El American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG) recomienda el primer procedimiento mientras que la American Diabetes Association (ADA) recomienda emplear indistintamente uno u otro.

    Para controlar los niveles de glucosa en una diabetes gestacional, suele ser necesario seguir una dieta y/o inyectarse insulina durante el resto del embarazo. En muchos casos la diabetes gestacional desaparece tras el parto, pero en las mujeres que la hayan padecido, existe más riesgo de que se repita en los siguientes embarazos o de que se desarrolle una diabetes en el futuro. Por este motivo se recomienda realizar un nuevo cribado de la diabetes a las 6 - 12 semanas del parto para asegurarse de si persiste o no la diabetes.


    Enlaces

    National Diabetes Information Clearinghouse: What I Need to Know about Gestational Diabetes
    American College of Obstetricians and Gynecologists: Gestational Diabetes
    Centers for Disease Control and Prevention: Type 1 or Type 2 Diabetes and Pregnancy

  • Cribado del segundo trimestre

    Entre las semanas 15 y 20 de la gestación, se realiza el cribado del síndrome de Down y de defectos del tubo neural como la espina bífida. Las pruebas incluidas en este cribado son alfa-fetoproteína (AFP), gonadotrofina coriónica humana (hCG), estriol no conjugado y a veces inhibina A (un nuevo marcador que convierte la triple prueba en cuádruple). Este panel permite establecer el riesgo de que el feto sufra alguna de estas alteraciones sin necesidad de realizar una amniocentesis, que es una prueba invasiva. La mayor parte de las veces, sólo se realiza la amniocentesis cuando el cribado indica algún problema.

    Durante el segundo trimestre, lo normal es que los niveles de AFP y de estriol no conjugado aumenten; los de la hCG disminuyen y los de inhibina A se mantienen relativamente constantes. La AFP la produce el feto y llega a la sangre materna. Un niño con un defecto del tubo neural tiene una apertura en su columna o cabeza que facilita que pase más AFP hacia la sangre materna. También puede observarse un aumento de AFP en embarazos múltiples, errores en el cálculo de la edad gestacional, defectos en la pared abdominal del feto o en otras circunstancias. Una ecografía permite saber la edad gestacional y el número de fetos que lleva la embarazada. En niños con síndrome de Down, en este cribado del segundo trimestre del embarazo se observa una disminución de la AFP y del estriol no conjugado, y un aumento de hCG e inhibina A.

    Para establecer el riesgo de que el feto tenga defectos en el tubo neural o problemas cromosómicos, los resultados de estas pruebas se interpretan teniendo en cuenta la edad de la madre, su peso y el grupo étnico al que pertenece. De todos los casos con aumento de AFP, en muy pocos existe verdaderamente un defecto. Pero si el resultado es anormal, es interesante ofrecer consejo genético a la embarazada y discutir la necesidad de realización de una amniocentesis para conocer la probabilidad de que el bebé tenga un trastorno congénito.

  • Amniocentesis

    Esta prueba detecta algunos trastornos congénitos y enfermedades hereditarias, entre las que se incluyen alteraciones cromosómicas (como el síndrome de Down) y defectos del tubo neural (espina bífida, anencefalia).

    Se realiza entre las semanas 15 y 20 de la gestación (normalmente la 16) cuando se cumple cualquiera de las siguientes condiciones:

    • Embarazada mayor de 35 años
    • Antecedentes familiares de alteraciones genéticas en los progenitores
    • Ambos progenitores poseen un gen asociado a un trastorno hereditario
    • Niveles de alfa-fetoproteína (AFP) más bajos o altos de lo esperado
    • Presencia de un trastorno congénito o alteración cromosómica en un hijo

     

    La amniocentesis se puede practicar después de la semana 32 para conocer el grado de maduración del pulmón del bebé y el riesgo de que se produzca un parto prematuro.

    En la amniocentesis, se inserta una aguja a través de la pared abdominal y del útero hasta alcanzar el saco que envuelve al feto. Se obtiene una pequeña cantidad de líquido amniótico que contiene AFP producida por el feto y células fetales en las que se buscan alteraciones genéticas y cromosómicas. Los genes se analizan considerando los antecedentes familiares (por ejemplo, un hijo anterior con una hemoglobinopatía) o basándose en los resultados de pruebas realizadas a los padres (por ejemplo, fibrosis quística). El resultado se obtiene en aproximadamente dos semanas.

    Existe el riesgo de que la aguja insertada en el saco amniótico pinche al feto, provoque una pequeña pérdida de líquido amniótico, cause una infección o más raramente que se produzca un aborto.


    Enlaces

    March of Dimes: Amniocentesis

  • Cordocentesis

    Por este procedimiento percutáneo de obtención de sangre de cordón umbilical se consigue analizar una pequeña muestra de sangre fetal en la que se evalúan ciertas anomalías como síndrome de Down y trastornos de la sangre como anemias e infecciones. Se recurre a la cordocentesis cuando la amniocentesis, la biopsia de vellosidades coriónicas o la ecografía no proporcionan la información deseada o cuando los resultados no son concluyentes. Este procedimiento también es útil para administrar tratamiento al feto en caso de que sea necesario.

    La técnica de la cordocentesis es similar a la de la amniocentesis: se inserta una aguja a través del abdomen de la embarazada hasta la vena del cordón umbilical; dura aproximadamente una hora y se puede realizar entre las semanas 18 y 22 de la gestación.

    La tasa de abortos es cercana al 2% y existen otros efectos secundarios indeseados como pérdida de sangre, infección, disminución de la frecuencia cardíaca del feto o ruptura prematura de membranas.


    Enlaces

    American Pregnancy Association: Cordocentesis - PUBS

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Tercer Trimestre (28 semanas – parto, alrededor de la semana 40)
  • Introducción

    Las pruebas que se realizan en este trimestre del embarazo están encaminadas a la preparación del parto y pueden incluir:

    • Análisis de glucosa y/o proteínas en orina
    • Cultivo de orina
    • Estreptococo del grupo B
    • Hemoglobina y recuento de plaquetas

    Otras pruebas realizadas menos frecuentemente incluyen:

    • Grupo sanguíneo y otros anticuerpos
    • Fibronectina fetal
    • Amniocentesis - para valorar el grado de madurez pulmonar fetal cuando existe un alto riesgo de parto prematuro

     

    En los casos en los que existe un alto riesgo de que la mujer adquiera infecciones por VIH o por el virus de la hepatitis B (como mantener relaciones sexuales sin protección o consumir drogas por vía intravenosa), es aconsejable repetir los estudios durante el tercer trimestre del embarazo para detectar estas infecciones. En algunos países se recomienda repetir las pruebas para detectar enfermedades de transmisión sexual como gonorrea, clamidiasis y sífilis.

    En algunos embarazos se monitoriza la frecuencia cardíaca fetal. Si el médico considera que las contracciones uterinas pueden afectar la frecuencia cardíaca fetal, pueden monitorizarse también las contracciones uterinas y si se considera apropiado, puede administrarse medicación a la embarazada.

  • Estreptococo del grupo B

    El streptococcus del grupo B es una bacteria presente en la flora normal de la vagina y del tracto gastrointestinal en cerca del 25% de mujeres. Normalmente no constituye un problema, a no ser que esté presente en la vagina durante el parto ya que puede entonces infectar el útero, líquido anmiótico, tracto urinario y la incisión que se realiza durante la cesárea. El bebé puede inhalar o ingerir la bacteria al pasar por el canal del parto.

    Los síntomas en los bebés infectados pueden aparecer en las primeras seis horas tras el parto o incluso al cabo de dos meses. Si no se trata puede provocar sepsis (infección de la sangre), neumonía, pérdidas de visión y/o audición o discapacidad física e intelectual en grado variable.

    Los Centers for Disease Control and Prevention (CDC) recomiendan la realización de un cribado para estreptococo del grupo B a todas las embarazadas entre las semanas 35 y 37 de la gestación. Se recogen muestras de la vagina y del área rectal de la madre y en 24 o 48 horas al laboratorio puede establecer si existe o no estreptococo del grupo B. Si la bacteria está presente o si la mujer se pone de parto antes de la obtención de los resultados, se recomienda administrar antibióticos por vía intravenosa durante el parto. Los antibióticos por vía oral antes del parto no han demostrado ser efectivos para la protección de la infección en el bebé.

    Esta bacteria es distinta a otra más común y conocida como estreptococo del grupo A, causante de faringoamigdalitis estreptocócicas.


    Enlaces

    March of Dimes: Group B strep infection
    Centers for Disease Control and Prevention: Group B Strep (GBS)

  • Hemoglobina y recuento de plaquetas

    Todas las mujeres pierden una pequeña cantidad de sangre durante el parto. No es peligroso en una mujer sana pero sí puede serlo en una mujer anémica y por eso es importante conocer los niveles de hemoglobina antes del parto.

    Las plaquetas son fragmentos celulares que se encuentran en la sangre e intervienen en la coagulación. Si el nivel de plaquetas es más bajo de lo normal o éstas no funcionan bien (no favorecen la formación del coágulo), existe riesgo de sangrado grave durante el parto. Se realizan entonces pruebas adicionales para seleccionar el tratamiento más apropiado.

  • Fibronectina fetal

    Se determina la fibronectina fetal entre las semanas 24 y 34 de la gestación si existe riesgo de parto prematuro con el objetivo de intervenir para prevenir posibles complicaciones graves en el bebé prematuro.

    En esta prueba se recoge una muestra de fluido vaginal. La fibronectina fetal es una glicoproteína que se encuentra en el límite entre el saco amniótico y el útero. Niveles altos pueden atribuirse a otras causas distintas a la amenaza de un parto prematuro. Sin embargo, un resultado de fibronectina fetal negativo es altamente predictivo de que no se va a producir el parto en los siguientes 7-14 días. Como el tratamiento que se administra en caso de que se prevea un parto prematuro comporta riesgos, un resultado de fibronectina fetal negativo permite obviar el tratamiento y ahorrar hospitalizaciones innecesarias.


    Enlaces

    March of Dimes: Signs and symptoms of preterm labor

Bibliografía

NOTA: Este artículo está basado en las fuentes bibliográficas que se citan a continuación, así como en la propia experiencia del Comité de expertos y revisores de Lab Tests Online. Además, este apartado es revisado periódicamente por el Consejo Editorial, con el fin de mantenerlo actualizado.

Los enlaces dirigidos a páginas web pueden no estar disponibles por causas ajenas a nuestra voluntad, por lo que pedimos disculpas y agradeceremos que nos informe de estas anomalías para poder subsanarlas.

Womenshealth.org. Prenatal care and tests. http://www.womenshealth.gov/pregnancy/you-are-pregnant/prenatal-care-tests.html

March of Dimes. Rubella (German Measles). http://www.marchofdimes.com/pregnancy/complications_rubella.html

March of Dimes. Fetal Fibronectin (fFN): A Test for Premature Delivery. http://www.marchofdimes.com/prematurity/1149.asp

Centers for Disease Control and Prevention. STD Facts – STDs & Pregnancy. http://www.cdc.gov/std/pregnancy/STDFact-Pregnancy.htm

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