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14.08.2017.

También conocido como: MNT, Micobacterias atípicas

¿En qué consiste?

Las micobacterias son unas bacterias en forma de bastoncillo de las que se conocen más de 100 especies diferentes. A excepción de Mycobacterium tuberculosis (que causa la tuberculosis (TB)), y Mycobacterium leprae (que causa la lepra), la mayor parte de micobacterias viven en el suelo y en el agua, tanto en entornos urbanos como rurales y en todo el mundo. Pueden encontrarse en aerosoles, ríos y pantanos, aguas tratadas, piscinas públicas, balnearios, humidificadores, acuarios, jardines, alimentos y en muchos otros sitios. Las micobacterias son resistentes a desinfectantes y a las medidas habituales de tratamiento de las aguas, debido a que poseen una pared celular muy rica en ceras y lípidos.

No existe una nomenclatura estándar para este grupo de microorganismos. Lo más frecuente es referirse a ellas como micobacterias no tuberculosas (MNT), aunque también se las conoce como micobacterias atípicas o micobacterias del entorno o medio ambiente.

Casi la mitad de las especies de micobacterias no tuberculosas identificadas se asocian a infecciones oportunistas en animales y en humanos, y muchas de ellas han ocasionado brotes esporádicos. Las infecciones por MNT se adquieren por la exposición a aguas, aerosoles, suelos y polvo, ya sea por inhalación, ingesta o por lesiones cutáneas, intervenciones quirúrgicas o catéteres intravenosos. Contrariamente a lo que sucede en el caso de M. tuberculosis, no se transmiten de persona a persona, a excepción de M. leprae que requiere de un contacto prolongado e íntimo, por ejemplo a través de familiares infectados. Las MNT pueden causar infecciones pulmonares que recuerdan a la tuberculosis, así como infecciones de ganglios linfáticos, huesos, abscesos e infecciones de la piel y partes blandas, ya sean localizadas o diseminadas por el organismo. M. leprae puede causar lesiones de nervios periféricos y de la piel. Muchas de las MNT se reproducen lentamente, lo que explica que la infección se manifieste después de semanas, meses o incluso años de la exposición.

A pesar de que todo el mundo puede infectarse, las personas inmunosuprimidas (como los pacientes con SIDA o los que han recibido un trasplante), las personas con lesiones pulmonares previas (por ejemplo, fumadores o infecciones tuberculosas ya pasadas) y aquéllas con enfermedades pulmonares (enfisema o fibrosis quística) son más susceptibles de padecer la infección. Las infecciones por micobacterias no tuberculosas pueden ser difíciles y largas de tratar, ya que los microorganismos pueden ser resistentes a los antibióticos más comúnmente prescritos.

Especies comunes

La tabla siguiente identifica diferentes especies de micobacterias no tuberculosas (MNT) y proporciona una breve descripción de cada una de ellas.

Micobacteria

Ejemplos

M. avium- intracellular complex (MAC)

MAC ha pasado a ser una de las infecciones más comunes en pacientes con SIDA; a menudo se localiza en pulmones y se disemina por el organismo; ampliamente hallada

M. kansasii

Acostumbra a ocasionar infecciones pulmonares

M. abscessus

Puede causar infecciones en implantes, como por ejemplo en marcapasos

M. chelonae

Puede causar infecciones post-quirúrgicas en válvulas cardíacas artificiales y en implantes protésicos

M. fortuitum

Puede causar infecciones post-quirúrgicas

M. xenopi

Hallada en sistemas calefactores de agua

M. scrofulaceum

Puede ocasionar adenitis cervical, especialmente en niños

M. marinum

Hallada en aguas frescas y saladas, acuarios y piscinas; causa infección a través de lesiones de la piel y puede ocasionar llagas persistentes

M. ulcerans

Endémica en los trópicos; ocasiona las lesiones de la úlcera de Buruli; es la tercera infección por micobacterias más común en personas sanas

M. leprae

Produce infección en membranas mucosas  y en áreas expuestas al frío como la piel; causa lesiones nerviosas, entumecimiento y nódulos cutáneos; pueden existir infecciones y lesiones en la piel.

Signos y Síntomas

Los síntomas asociados con las infecciones por micobacterias no tuberculosas (MNT) dependen de la zona del organismo afectada. Las infecciones pulmonares pueden ocasionar síntomas similares a los de la tuberculosis (TB), como:

  • Tos crónica, a veces con esputo sanguinolento
  • Fiebre
  • Escalofríos
  • Pérdida de peso
  • Debilidad

Las infecciones por MNT que afectan a la piel pueden causar llagas, ulceraciones y ampollas persistentes así como granulomas. Si se afectan los ganglios linfáticos, éstos se inflaman.

Todos estos síntomas pueden también verse en muchas otras situaciones. El diagnóstico de la mayor parte de las infecciones por MNT se basa en la identificación de la micobacteria en los tejidos o fluidos del organismo.

Pruebas

La finalidad de estas pruebas es la de detectar infecciones por micobacterias no tuberculosas (MNT) y distinguir entre las distintas especies de micobacterias. Es prácticamente imposible diferenciar una infección por MNT de una tuberculosis (TB) sin realizar ningún tipo de prueba.

Pruebas de laboratorio

  • Cultivo de micobacterias - primera prueba realizada para detectar infecciones por MNT. La muestra analizada dependerá de la zona del organismo que resulte infectada. En las infecciones pulmonares se recogen entre 3 y 5 esputos a primera hora de la mañana en diferentes días, ya que en este momento es cuando es más probable que se pueda aislar la micobacteria en este tipo de muestra. También se pueden obtener  muestras de otras partes del organismo mediante lavados o aspirados, o con torundas frotadas sobre la zona infectada, o bien muestras de fluidos o tejidos (biopsia).

Debido a la peculiaridad de su pared celular, todas las especies de micobacterias presentan al microscopio una apariencia característica cuando se tiñe la muestra con una tinción especial; son resistentes a una tinción ácida.

Los cultivos de micobacterias se realizan después de haber descontaminado la muestra (de la presencia de otras bacterias), de haber eliminado posibles restos de mucosidades y de haberla concentrado con la finalidad de aumentar la posibilidad de detectar en ella las micobacterias. Para conseguir que la micobacteria se desarrolle (aunque lentamente) en el cultivo es necesario enriquecerlo con nutrientes e incubarlo a una temperatura adecuada. Los resultados de los cultivos son concluyentes: permiten conocer qué microorganismos están presentes y qué fármacos son los idóneos para tratar la infección. Sin embargo, se trata de un estudio largo, ya que no se puede concluir que el resultado es positivo hasta transcurridas varias semanas. Así, los cultivos se mantienen entre seis u ocho semanas antes de poder ser informados como negativos definitivamente. Cabe destacar que M. leprae no puede detectarse con este procedimiento; en este caso, el diagnóstico es esencialmente clínico; este tipo de micobacteria no crece en los medios de cultivo.

Una vez identificada la micobacteria e iniciado el tratamiento, los frotis y los cultivos pueden utilizarse para monitorizar la eficacia del mismo.

  • Antibiograma - para determinar qué fármacos antimicrobianos serán los más efectivos para combatir la infección.
  • Pruebas moleculares - puede realizarse de manera rápida una detección molecular del material genético del microorganismo (ADN/ARN) en la muestra inicial; esta técnica también resulta útil para identificar las especies de micobacterias que han crecido en el medio de cultivo.

Otras pruebas ajenas al laboratorio
Las radiografías permiten detectar algunos signos característicos de las infecciones por micobacterias. Así, tanto en la TB como en infecciones por MNT pueden observarse cavidades y calcificaciones en pulmones y riñones.

Tratamiento

El objetivo del tratamiento es el de resolver la infección por micobacterias no tuberculosas (MNT) y prevenir daños tisulares u orgánicos adicionales. Ante una evidencia de una infección generalizada en la población debida a una exposición común, las autoridades sanitarias evalúan el brote infeccioso para  hallar y combatir la fuente de la infección. En el caso de M. leprae, es necesario realizar un tratamiento para prevenir la diseminación de la infección.

En el tratamiento de las infecciones por MNT se suele incluir más de un antibiótico y durante un período de tiempo prolongado. La duración del tratamiento varía en función de la respuesta al mismo, evaluada mediante frotis y cultivos. En algunos casos, como en las infecciones por M. ulcerans, es mejor tratar la infección mediante un desbridamiento de las úlceras cutáneas (se elimina la piel afectada), o bien si la infección es localizada, por ejemplo en un ganglio linfático, se procede a su resección quirúrgica.

A pesar de que los signos y síntomas mejoren después de algunas semanas de tratamiento es muy importante continuar el mismo durante todo el período de tiempo indicado por el médico (varios meses); solo de esta manera se consigue erradicar totalmente la infección ya que el número de micobacterias existentes es muy elevado.

Bibliografía

NOTA: Este artículo está basado en las fuentes bibliográficas que se citan a continuación, así como en la propia experiencia del Comité de expertos y revisores de Lab Tests Online. Además, este apartado es revisado periódicamente por el Consejo Editorial, con el fin de mantenerlo actualizado.

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Enlaces
National Jewish Medical and Research Center

National Institute of Allergy and Infectious Diseases: Mycobacteria

World Health Organization: Pathogenic mycobacteria in water - A guide to public health consequences, monitoring and management

Centers for Disease Control and Prevention: Mycobacterium abscessus in Healthcare Settings