También conocido como
Metales tóxicos
Nombre sistemático
Perfil de metales pesados
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Este artículo fue modificado por última vez el 13.06.2021.
Aspectos generales

¿Por qué hacer el análisis?

Para el cribado, diagnóstico y seguimiento de una sobreexposición a ciertos metales pesados.

¿Cuándo hacer el análisis?

De forma periódica en las personas que trabajan con metales pesados, o cuando el médico sospecha que una persona puede haber estado expuesta a ellos.

¿Qué muestra se requiere?

La determinación se realiza a partir de una muestra de sangre venosa  del brazo o de orina de 24 horas. Excepcionalmente se pueden utilizar muestras de tejidos o líquidos biológicos.

¿Es necesario algún tipo de preparación previa?

Es importante no consumir marisco en las 48 horas previas a la toma de la muestra. En el caso de haberse sometido a alguna prueba que utilice un contraste con gadolinio o yodo, habrá que esperar 96 horas antes de tomar la muestra para este análisis.

¿Qué es lo que se analiza?

El perfil de metales pesados consiste en una serie de pruebas que establecen la presencia o concentración de metales potencialmente tóxicos en sangre, orina o, más raramente, en pelo, otros líquidos biológicos u otros tejidos del organismo. Estos metales pesados se pueden medir de forma aislada o como un perfil, que puede variar en función del laboratorio. La combinación más común incluye:

Algunos perfiles también pueden incluir metales como el cadmio, el cobre o el zinc. El médico solicita los metales en función de los signos y síntomas que presente el paciente o de los metales a los que haya estado expuesto.

El término “metal pesado” no está muy definido, y se utiliza para hablar de elementos que presentan propiedades metálicas o alta densidad en la tabla periódica de los elementos. En general, estos metales están presentes en el medio ambiente y también se emplean en la industria para fabricar una gran variedad de productos de uso diario. Algunos de estos metales, como el hierro, el cobre, el selenio, el molibdeno o el zinc, se denominan elementos traza y son necesarios para un correcto funcionamiento del organismo, pero pueden ser tóxicos si están en altas concentraciones en el organismo. 

Intoxicación por metales pesados

Las concentraciones elevadas de cualquiera de los metales pesados pueden causar irritación o lesiones en el organismo. Por otra parte, estos metales pueden contaminar el suelo, el aire, los alimentos y el agua, persistiendo además de manera indefinida en el entorno. Por esta razón, es común referirse a los metales pesados también como “metales tóxicos”.

Los signos y síntomas que se presentan ante una exposición excesiva dependen del metal concreto, la cantidad a la que se expone el paciente y el tiempo de exposición, además de la edad y el estado de salud general del individuo. Algunos metales son más tóxicos que otros y alguna forma de un metal también puede ser más tóxica que otra (por ejemplo, los compuestos metálicos orgánicos suelen ser más tóxicos que los inorgánicos). El tipo de exposición puede repercutir sobre la cantidad de metal que absorbe el organismo y sobre los órganos o tejidos que resultan afectados. Por ejemplo, un mismo metal puede ser inocuo cuando se toca con las manos, tener una absorción escasa y una toxicidad moderada si se ingiere y resultar muy tóxico y ocasionar daño pulmonar en el caso de que se inhalen sus vapores.

Una exposición aguda y grave puede llegar a ser mortal, pero una exposición moderada prolongada en el tiempo también debe vigilarse. El organismo tan solo puede procesar pequeñas cantidades de estos metales pesados, por lo que el exceso se acumula en los riñones, el hígado, los huesos o el sistema nervioso central. Algunos metales pesados se consideran carcinógenos (aumentan el riesgo de desarrollar cáncer) o bien pueden afectar a la capacidad de producción de los hematíes y leucocitos. Los fetos y los niños pequeños son los que presentan mayor riesgo ya que una exposición, incluso a concentraciones bajas o moderadas, afectan al desarrollo físico y mental, pudiendo ocasionar daños permanentes en los órganos y el cerebro. Muchos metales pesados pueden pasar de la madre hacia el feto a través de la placenta y algunos también pueden pasar al bebé a través de la lactancia.

Preguntas Comunes

¿Cómo se utiliza?

El análisis de los metales pesados se emplea con varios fines:

  • Cribado o diagnóstico de intoxicaciones o envenenamientos por metales pesados en las personas que han sido expuestas de manera aguda o crónica a uno o varios de ellos.
  • Control del tratamiento para la intoxicación por metales pesados.
  • Vigilancia de los profesionales expuestos de forma continua a metales pesados, para detectar un exceso de los mismos. Entre las profesiones que pueden ocasionar exposición ocupacional se encuentran la construcción, la minería, la mecánica o los campos de tiro.
  • Seguimiento del tratamiento quelante instaurado para eliminar del organismo el exceso de metal.

El médico solicita el análisis de determinados metales en función de la profesión y aficiones del individuo, de la exposición que sospecha o de los signos y síntomas. Si se sospecha la exposición a un metal concreto, como puede ser el plomo, el médico solicitará la determinación aislada de ese metal o bien lo añadirá al perfil solicitado. Es frecuente solicitar la medida de plomo cuando se realizan cribados de exposición a metales pesados, especialmente en niños, debido a que son especialmente susceptibles a sus efectos. Además, en el caso de existir indicación, se pueden solicitar otras pruebas para complementar el diagnóstico, como los perfiles de función renal o hepática, pruebas radiológicas o un electrocardiograma.

¿Cuándo se solicita?

El médico solicita un perfil de metales pesados cuando el paciente presenta signos y síntomas compatibles con una exposición aguda o crónica a uno o varios metales pesados. También se puede solicitar durante el tratamiento de una intoxicación por metales pesados.

Los signos y síntomas asociados a la exposición a metales pesados varían en su naturaleza e intensidad en función de la cantidad y  tipo de metal. Como al inicio los síntomas son inespecíficos, la intoxicación puede pasar desapercibida. No obstante, a pesar de que los síntomas sean escasos e inespecíficos, se puede haber producido daño en diversos órganos. Entre los signos y síntomas de un envenenamiento por metales pesados se incluyen:

  • Dolor abdominal, náuseas, vómitos y diarrea.
  • Afectación del sistema nervioso central: entumecimiento, hormigueo en manos y pies, debilidad.
  • Anemia.
  • Lesión renal.
  • Lesión hepática.
  • Irritación y edema pulmonar (acumulación de líquido en los pulmones).
  • Afectación cerebral, pérdidas de memoria.
  • Líneas de Mees (líneas transversales en las uñas).
  • Alteraciones del comportamiento.
  • Malformaciones óseas en niños y fragilidad ósea.
  • Retraso del desarrollo en niños.
  • Abortos, partos prematuros.

Cuando existe riesgo de exposición laboral, se realiza de forma periódica un seguimiento de los trabajadores. La intensidad de este seguimiento dependerá de la intensidad de la exposición inicial, la presencia de exposición continuada o los procedimientos realizados. La Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo regula el uso y seguimiento de los metales pesados a los que pueden verse expuestos los trabajadores. Si se detecta una concentración excesiva, la persona afectada es sometida a seguimiento y se realizarán los procedimientos adecuados para reducir su exposición.

¿Qué significa el resultado?

Los resultados del perfil de metales pesados deben interpretarse cuidadosamente. El médico realizará la interpretación teniendo en cuenta el riesgo de exposición, los signos y síntomas del paciente, su historia clínica y la exploración física.

Una concentración baja de un metal determinado en sangre no siempre significa que no haya existido una exposición excesiva. Los metales pesados no circulan indefinidamente en sangre, ni permanecen en orina durante mucho tiempo. Por ejemplo, el plomo pasa de la sangre hacia los órganos y posteriormente se deposita en los huesos. Es posible que una persona expuesta de manera crónica al plomo tenga presente plomo en la sangre, orina, órganos y huesos.

Pueden detectarse concentraciones muy bajas de varios metales pesados a la vez en personas aparentemente sanas debido a que son sustancias presentes en el medio ambiente. La cantidad máxima detectada en sangre que no se considera perjudicial varía en función de la edad y también puede modificarse a medida que aumentan los conocimientos sobre la seguridad de cada uno de estos metales.

Según los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC), en un estudio del año 2004 se detectó la presencia de mercurio en más de 8.000 participantes. Los CDC llegaron a la conclusión de que la concentración de mercurio, tanto en sangre como en orina, aumenta con la edad y que la detección de cierta concentración en personas sanas no implica la existencia de una exposición con riesgo para la salud. Los estudios de seguimiento de la presencia de mercurio en el organismo de la población general permiten a los médicos y organismos sanitarios obtener un intervalo de referencia para decidir a partir de qué concentración puede haber existido una exposición de riesgo.

¿Cuánto tardan los resultados?

La determinación de metales pesados no es una prueba rutinaria y suele realizarse en un laboratorio de referencia, por lo que los resultados se suelen informar al cabo de varios días.

¿Cómo puede alguien verse expuesto a metales pesados?

Los metales pesados se pueden absorber por contacto directo con la piel, por inhalación o por ingesta de alimentos o líquidos contaminados. La toxicidad tiene lugar cuando los metales pesados desplazan a los elementos esenciales del organismo y empiezan a afectarse las funciones de distintos órganos. La mayor parte de la población jamás estará tan expuesta a los metales como para desarrollar lesiones o precisar de esta determinación.

La mayoría de las exposiciones agudas o crónicas son consecuencia del desempeño laboral, especialmente en trabajadores de industrias que fabrican productos con metales; es el caso del cadmio, plomo y mercurio empleados en la producción de pilas, y del arsénico en algunos pesticidas. También pueden sufrir una exposición laboral los agricultores, las personas encargadas de limpiar espacios contaminados, los trabajadores de ciertas áreas de la industria de automoción y las personas con aficiones que supongan el empleo de metales, por ejemplo el plomo utilizado por los artesanos de vitrales.

Las embarazadas expuestas a los metales pesados como puede ser el plomo, pueden transmitir estas sustancias al feto en desarrollo, ya que el plomo es un metal capaz de atravesar la placenta. Además, el plomo también es capaz de pasar a la leche materna. Si la concentración de plomo hallada en la sangre de la madre es elevada, se deberá discontinuar la lactancia materna.

La mayor parte de las exposiciones de la población general a los metales pesados se deben a la presencia de metales en concentración elevada en el agua o los alimentos, o por contaminación del suelo del domicilio o de los alrededores del mismo.

¿Cómo se puede saber si el agua, el suelo o la pintura de una casa tiene metales pesados?

El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico es el responsable de realizar la evaluación y seguimiento de estas situaciones y tomar las acciones necesarias para evitar la exposición a metales pesados de la población general.

¿Qué metales pesados pueden analizarse además de plomo, mercurio, arsénico, cadmio y cromo?

Otros metales que pueden analizarse en los casos de sospecha de toxicidad son:

  • Aluminio
  • Berilio
  • Cobalto
  • Cobre
  • Hierro
  • Manganeso
  • Níquel
  • Platino
  • Selenio
  • Sílice
  • Plata
  • Talio

¿Hay algo más que debería saber?

Los efectos de la exposición a cantidades similares de un metal pesado no son necesariamente los mismos en todas las personas, debido a que la tasa de absorción y eliminación del metal son variables. A igual exposición, los individuos con enfermedades de base son más vulnerables que la población sana.

Aunque las concentraciones bajas de metales pesados se vigilan y se tratan de reducir al máximo, resulta imposible evitar por completo la exposición. Por ejemplo, el arsénico es un contaminante que se encuentra en las fuentes naturales de agua de todo el mundo. 

Se pueden encontrar pequeñas cantidades de mercurio en los fluorescentes y algunos termómetros antiguos que pueden romperse y liberar su contenido. Los peces pueden acumular metilmercurio, que es una forma orgánica de mercurio producida por las bacterias del agua. Las concentraciones de metilmercurio varían en función del tamaño del pez y de la zona geográfica, siendo superiores en los peces grandes y de mayor edad. Normalmente, los beneficios de comer pescado pesan más que el riesgo de ingerir un exceso de mercurio, aunque se suele recomendar que durante el embarazo no se exceda la ingesta de este tipo de pescado. 

El plomo es un metal que se utilizó durante muchos años en pinturas, tuberías y como aditivo en la gasolina. Actualmente, su uso con estas finalidades ha disminuido aunque en los edificios y construcciones antiguas puede seguir estando presente. Al deteriorarse la pintura de las paredes, se pueden crear escamas o polvo que se acaban depositando en el suelo de la casa o del exterior. A pesar de que la exposición al plomo es perjudicial a cualquier edad, los niños son especialmente vulnerables.

Además, se pueden hallar otros metales como cadmio y arsénico en las joyas e incluso en los juguetes. 

Todos los países disponen de organismos reguladores de las fuentes de exposición a metales pesados en el aire, agua, alimentos o medio ambiente. Estos organismos evalúan los efectos de la exposición, regulan las emisiones industriales y establecen los niveles máximos de contaminantes, como el arsénico en agua potable.

Bibliografía

Este artículo está basado en las fuentes bibliográficas que se citan a continuación, así como en la propia experiencia del Comité de expertos y revisores de Lab Tests Online. Además, este apartado es revisado periódicamente por el Consejo Editorial, con el fin de mantenerlo actualizado.

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