Hepatitis C

29/3/2026

También conocido como: VHC, anti-VHC, RIBA-VHC, PCR-VHC, ARN-VHC, carga vírica VHC, genotipo VHC

Nombre sistemático: virus de la hepatitis C

Aspectos generales

¿Por qué hacer el análisis?

Para detectar y diagnosticar una infección por el virus de la hepatitis C (VHC) y para monitorizar el tratamiento de la infección.

¿Cuándo hacer el análisis?

Se puede realizar con fines de cribado en caso de presentar factores de riesgo para contraer el VHC, también con fines de control ante determinadas situaciones como es el embarazo, un postoperatorio, etc.

Por último, puede realizarse con fines diagnósticos si se sospecha la exposición al virus de la hepatitis C, como podría ser por contacto con la sangre de un paciente infectado (accidente laboral en un hospital, por ejemplo) o si se presentan síntomas asociados a la enfermedad hepática.

¿Qué muestra se requiere?

La determinación se realiza a partir de una muestra de sangre venosa. Las muestras más indicadas son el suero o el plasma (en tubos con anticoagulante de ácido etilendiaminotetraacético (EDTA) o heparina de litio).

¿Es necesario algún tipo de preparación previa?

Para esta prueba no se necesita ninguna preparación especial.

¿Qué es lo que se analiza?

El VHC es un virus que tiene ARN (ácido desoxirribonucleico) como material genético, que ocasiona una infección del hígado caracterizada por inflamación y daño tisular del órgano. Para su detección se utiliza un conjunto de pruebas basadas en distintas estrategias. La más común es la que detecta en sangre anticuerpos producidos en respuesta a la infección por el VHC. Otras pruebas detectan la presencia del ácido ribonucleico (ARN) del virus, cuantifican este ARN vírico presente o determinan el subtipo específico del virus. Existen test rápidos (30 minutos) que detectan anticuerpos anti-VHC en distintos tipos de muestra, como sangre, plasma e incluso saliva.

El VHC es uno de los cinco virus identificados hasta la actualidad causantes de hepatitis víricas (A, B, C, D y E). El VHC se propaga a través del contacto con sangre infectada, generalmente por contacto cutáneo con material contaminado o fluidos corporales infectados. Por ejemplo, el uso de jeringuillas contaminadas (drogas de administración parenteral), maquinillas de afeitar, exposición laboral en un ambiente sanitario, etc. Es menos probable la infección por vía sexual (2% de los casos). La transmisión de madre a hijo durante el embarazo en el momento del parto es la forma más frecuente de infección en niños.

A pesar de que el VHC no es tan contagioso como el de la hepatitis B, no se dispone todavía de vacunas para prevenir su infección.  Hasta hace pocos años, consistía en la principal causa de enfermedad hepática crónica, pero a día de hoy, gracias a los nuevos fármacos, está disminuyendo mucho su prevalencia, ya que es una enfermedad con tratamiento curativo en muchos casos. Los fármacos más usados son los antivirales de acción directa (AAD) como el sofosbuvir, ledipasvir o velpatasvir, entre otros.

En cuanto a los síntomas relacionados con la infección por el VHC, estos suelen ser inespecíficos y leves por lo que la persona suele ignorar que presenta la infección. La infección aguda presenta síntomas leves y la infección crónica  puede tardar tiempo en producir lesiones hepáticas que comprometan la función hepática, hasta una o dos décadas.

Antes de los nuevos fármacos, aproximadamente el 70% de los pacientes infectados desarrollaba enfermedad hepática crónica. Sin embargo, a día de hoy, siempre y cuando haya una detección y acceso al tratamiento adecuados, ese porcentaje es mucho menor (aproximadamente 20%).

Las pruebas diagnósticas de hepatitis C que se basan en la detección de anticuerpos frente al virus, son útiles para realizar un cribado de la infección, por ejemplo: en personas con factores de riesgo pero sin síntomas, en personas con síntomas de afectación hepática o en personas expuestas al virus. Como los niveles de anticuerpos (IgG) se mantienen en sangre una vez superada la infección, en caso de que el resultado sea positivo debe realizarse una prueba adicional en la que se analiza el ARN del virus (se detecta material genético vírico).  Si éste se detecta, quiere decir que el virus está presente en el organismo, es decir, que la infección no se ha resuelto y el paciente necesita tratamiento.

¿Cómo se obtiene la muestra para el análisis?

Extracción de la muestra de sangre por punción de una vena del antebrazo.

¿Se requiere alguna preparación previa para asegurar la calidad de la muestra?

Para esta prueba no se requiere ninguna preparación especial.

Preguntas comunes

¿Cómo se utiliza?

Para el cribado de la infección por el VHC se evalúa si existen anticuerpos frente al virus (anti-VHC). Si se detectan anticuerpos el resultado es indicativo de que se ha estado expuesto al VHC. No obstante, esta prueba no permite diferenciar entre una infección activa y una infección previa. Los Centers for Disease Control and Prevention (CDC) recomiendan que todos los resultados de detección de anticuerpos del VHC positivos se comprueben mediante el análisis del ARN vírico en sangre; si el resultado es positivo, es indicativo de que existe una infección activa.

Para diagnosticar una infección activa y para establecer el tratamiento y monitorizarlo, se pueden utilizar las pruebas diagnósticas siguientes:

  • ARN del VHC: se trata de una prueba cualitativa útil para distinguir entre infección activa y previa. Se expresa como “positivo” o “detectable” cuando se detecta ARN del virus de la hepatitis C; en caso contrario, el informe será “negativo” o “no detectable”.
  • Carga vírica o análisis cuantitativo del ARN del VHC: detecta y mide el número de partículas de ARN vírico en la sangre. Se suele utilizar antes y durante el tratamiento como ayuda para valorar la respuesta, comparando la cantidad de virus antes y después del tratamiento (habitualmente varias veces durante los tres primeros meses). Algunos nuevos procedimientos analíticos pueden detectar cantidades ínfimas de ARN del virus.
  • Genotipado del virus: determinación del tipo o genotipo.

En esta infografía se resumen las pruebas para diagnosticar la hepatitis C:

Interfaz de usuario gráfica, Texto, Aplicación, Chat o mensaje de textoEl contenido generado por IA puede ser incorrecto.

¿Cuándo se solicita?

Los Centers for Disease Control and Prevention (CDC) recomiendan el cribado de las infecciones por el VHC mediante la detección de los anticuerpos frente al virus (anti-VHC) en los siguientes casos:

  • Diálisis
  • Uso de drogas de abuso inyectables.
  • Receptores de una transfusión sanguínea o de un trasplante de órgano.
  • Receptores de concentrados de factores de coagulación elaborados antes del año 1987.
  • Niños nacidos de madres con resultado positivos en los análisis del virus de la hepatitis C.
  • Exposición al virus o contacto con otras personas infectadas por el VHC.
  • Profesionales sanitarios o de seguridad cuya sangre o mucosas hayan estado en contacto mediante pinchazos, cortes o salpicaduras con sangre contaminada con el virus de la hepatitis C.
  • Personas infectadas por el VIH.

El suministro de sangre se supervisa en España desde el año 1990 (Orden del Ministerio de Sanidad y Consumo del 3 de octubre de 1990); si desea más información acceda a este enlace y todas las unidades de sangre que dan positivo para VHC son rechazadas. El riesgo actual de infección por VHC por transfusión sanguínea está cerca de 1 caso por cada dos millones de unidades transfundidas.

El análisis de los anticuerpos frente al VHC se realiza cuando existen alteraciones de las pruebas que conforman el perfil hepático o cuando existen signos o síntomas asociados a hepatitis. La mayoría de personas infectadas por el VHC no presentan síntomas o, si los presentan, son tan leves que no constituyen motivo para acudir al médico y realizar los estudios pertinentes. No obstante, entre un 10% y un 20% de individuos infectados presenta síntomas como fatiga, dolor abdominal, disminución del apetito e ictericia.

La prueba del ARN del virus de la hepatitis C se utiliza a menudo cuando la determinación de anticuerpos es positiva, para establecer si la infección aún está presente. Aunque los nuevos antivirales de acción directa (ADD) como el sofosbuvir son pangenotípicos, es decir, actúan frente a todos los genotipos del virus, sigue siendo importante la determinación del genotipo, especialmente en casos de fallo terapéutico asociado a la aparición de resistencias. La determinación de la carga viral debe realizarse al principio y al final del tratamiento, además de llevar una monitorización periódica de la respuesta

¿Qué significa el resultado?

Los resultados de la detección de anticuerpos se suelen informar como "positivos" o "negativos". El análisis del ARN del VHC se informa con un resultado numérico. En caso de que no exista virus en sangre o que la cantidad de virus sea muy baja como para poder ser detectada, el resultado se informa como "negativo" o "no detectable".

La interpretación de las pruebas de la hepatitis C se muestra en la tabla siguiente.

En general, si la prueba de los anticuerpos frente al VHC (anti-VHC) es positiva, se puede concluir que existe  infección o que probablemente ha existido en algún momento infección por el virus de la hepatitis C.

Un resultado de la determinación del ARN del virus positivo confirma que existe una infección actual por el virus de la hepatitis C. Si no se detectan partículas víricas (ARN) puede ser que el individuo no tenga una infección activa o que el virus se encuentre en muy poca cantidad.

La carga vírica del VHC puede indicar si el tratamiento está siendo eficaz o no. Una carga vírica elevada o en aumento indica que el tratamiento no es efectivo mientras que una carga viral baja, en disminución o indetectable es indicativa de que el tratamiento funciona. Si el tratamiento  es óptimo, se produce una disminución del 99% o más de la carga vírica al poco tiempo de haberse iniciado el tratamiento (entre 4 y 12 semanas).

El genotipado del VHC identifica qué tipo de virus de la hepatitis C produce la infección en el individuo y es de ayuda para instaurar el mejor tratamiento y la duración del mismo. Existen como mínimo siete tipos distintos (genotipos) del VHC, numerados del 1 al 7; además, se han identificado al menos 50 subtipos adicionales. El genotipo 1 es el más común en España.

¿Hay algo más que debería saber?

Los anticuerpos frente al virus de la hepatitis C habitualmente no aparecen hasta varios meses después de una infección, pero se siguen manteniendo en sangre en las etapas posteriores de la enfermedad. Por ello, si la prueba se realiza inmediatamente tras el contacto con sangre infectada con VHC, es posible que no se detecten los anticuerpos (periodo ventana) ya que no positivizan hasta varios meses después.

Si la enfermedad es muy leve, ¿por qué debería hacerme la prueba?

La hepatitis C a menudo conduce a un hepatitis crónica, que puede progresar a cirrosis y cáncer de hígado (carcinoma hepatocelular).  Aunque cada vez son menos los casos que progresan a carcinoma gracias a los fármacos actuales, La detección temprana del virus puede alertar al médico para que controle el funcionamiento de su hígado con mayor frecuencia de lo habitual y lo trate si tiene una infección crónica.

¿Se pueden utilizar otras pruebas para seguir la evolución enfermedad?

Sí, se utilizan pruebas de daño hepático, como la alanina aminotransferasa (ALT) y la aspartato aminotransfersa (AST), para valorar la evolución de la lesión hepática. Las personas que están permanentemente infectadas por el virus de la hepatitis C (VHC), pero presentan siempre valores de ALT y AST normales, tienen probablemente una enfermedad hepática muy leve y es posible que no necesiten tratamiento. Es probable que se realicen pruebas de hepatitis A y hepatitis B, porque la infección con estos virus puede dañar aún más su hígado.

También pueden emplearse otras pruebas hepáticas como albúmina, bilirrubina y tiempo de protrombina (TP); generalmente el resultado de estas pruebas es normal a menos que la persona haya desarrollado ya cirrosis. Algunas veces, puede realizarse una biopsia hepática para establecer la gravedad de la lesión hepática. Aunque tiende a evitarse al máximo porque es una prueba muy invasiva. Existen otras pruebas como la elastografía de transición o FibroScan que pueden ser útiles para conocer la gravedad del daño hepático.

¿Existe alguna vacuna contra el virus de la hepatitis C?

No, actualmente no se dispone de vacuna aunque se sigue investigando al respecto.

¿Es posible reinfectarse por el VHC una vez se ha superado una infección previa?

Sí, una infección previa por el virus de la hepatitis C (VHC) no protege frente a otra infección; una persona no se vuelve inmune al VHC. La mayoría de personas no presenta una respuesta inmune efectiva frente al virus. El hecho de que el virus de la hepatitis C sufra modificaciones a medida que se replica dificulta que el organismo pueda combatirlo.

¿Existe tratamiento para la infección por el virus de la hepatitis C?

Sí, actualmente se dispone de fármacos que pueden utilizarse para tratar la infección por el virus de la hepatitis C. Su tratamiento ha cambiado radicalmente en los últimos años, donde se usaban principalmente ribavirina e interferón. A día de hoy, se usan antivirales de acción directa como el sofosbuvir, entre otros, que consiguen la práctica curación de la enfermedad. Antes del año 2000, la infección crónica por el VHC se curaba solo en el 10% de los casos. Con la ribavirina y el interferón se curaban hasta el 60-70% y actualmente la cifra asciende casi al 90%.

¿Puede realizarse algún tipo de análisis del virus en casa?

Actualmente no puede realizarse ninguna determinación en casa. En EEUU existe un dispositivo aprobado con la Food and Drug Administration (FDA) que permite recoger las muestras y enviarla a un laboratorio donde las analizan. Los resultados de la prueba son confidenciales y proporcionados telefónicamente.

¿Cómo puede avisarse de que se puede transmitir la infección a otras personas?

Una persona que presenta el ARN del virus de la hepatitis C detectable en sangre tiene la capacidad de transmitir la enfermedad a otras personas. La hepatitis C se transmite mediante la exposición a sangre contaminada. Entre las conductas que favorecen la exposición al virus y su transmisión se encuentran: usar dispositivos o jeringuillas contaminados, exposición ocupacional de personal sanitario a jeringas u otros objetos punzantes contaminados y más raramente por relaciones sexuales con personas infectadas que supongan desgarros tisulares. También está la transmisión vertical de madre a hijo en el canal del parto en caso de madre infectadas.  

Enlaces

Pruebas relacionadas:

Aspartato aminotransferasa (AST)

Alanina aminotransferasa (ALT)

Albúmina

Hepatitis A 

Hepatitis B 

Bilirrubina

Gamma-glutamil transferasa (GGT)

Perfil hepático

Perfil hepatitis aguda

Tiempo de protrombina (TP) y ratio internacional normalizado (INR)

Estados fisiológicos y enfermedades: 

Enfermedad hepática

Carcinoma hepatocelular

Cirrosis

Hepatitis

Artículos relacionados:

Las personas con hepatitis C e infección por el VIH presentan mayor riesgo de desarrollar complicaciones de la enfermedad hepática

Documento de consenso de la SEIMC del diagnóstico de la hepatitis C en un solo paso.

Documento de SEIMC sobre Diagnóstico Microbiológico de hepatitis víricas

En otras webs:

Organización Mundial de la Salud (OMS): Hepatitis C

Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC): Hepatitis C

Familydoctor: Hepatitis C

Medline: Hepatitis C

MayoClinic: Hepatitis C

U.S. Department of Veterans Affairs: Hepatitis C

U.S. Department of Health and Human Services: Hepatitis Basic Information


También conocido como:
HSV-1, HSV-2, HHV1, HHV2, VHS, herpes oral, herpes labial, herpes genital
Nombre sistemático: virus del herpes simple tipo 1 y tipo 2

Aspectos generales
¿Por qué hacer el análisis?
Para hacer un cribado o un diagnóstico de la infección por el virus del herpes simple (VHS).                  

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