También conocido como
VMA
AVM
Nombre sistemático
Ácido vanilmandélico en orina
Este artículo fue revisado por última vez el
Este artículo fue modificado por última vez el 05.06.2022.

Aspectos Generales

¿Por qué hacer el análisis?

Para diagnosticar o descartar un neuroblastoma, un feocromocitoma u otros tumores neuroendocrinos; para evaluar si el tratamiento está siendo eficaz.

¿Cuándo hacer el análisis?

Cuando un niño presenta una masa abdominal, hematomas alrededor de los ojos, problemas al caminar o dolor óseo; cuando se presentan signos o síntomas atribuibles a un aumento de la liberación de catecolaminas, como hipertensión arterial persistente o en episodios recurrentes, importantes dolores de cabeza, aumento de la frecuencia cardíaca y sudoración; cuando se ha recibido tratamiento por un tumor neuroendocrino, como un neuroblastoma o un feocromocitoma.

¿Qué muestra se requiere?

La determinación se realiza a partir de una muestra de orina de 24 horas; a veces se acepta una muestra de orina aleatoria.

¿Es necesario algún tipo de preparación previa?

Esta prueba se afecta por el consumo de cafeína, por ciertos fármacos y por el estrés. Es importante informar al médico acerca de cualquier medicación que se esté tomando, así como seguir estrictamente las instrucciones proporcionadas por los profesionales sanitarios.

¿Qué es lo que se analiza?

El ácido vanilmandélico (AVM) es uno de los metabolitos de las catecolaminas (adrenalina y noradrenalina). Esta prueba mide la cantidad de AVM excretada por la orina, normalmente en una muestra de orina de 24 horas, para detectar un exceso de producción de catecolaminas. Permite detectar tumores neuroendocrinos como el neuroblastoma.

Las catecolaminas son un grupo de hormonas similares entre sí que se producen en la porción central de las glándulas suprarrenales (médula adrenal). Las glándulas suprarrenales son unos órganos pequeños y triangulares localizados en la parte superior de cada riñón. Las principales catecolaminas que liberan son dopamina, adrenalina y noradrenalina. Estas hormonas se liberan hacia la circulación sanguínea en respuesta al estrés físico o emocional. Contribuyen a transmitir el impulso nervioso en el cerebro, aumentan la liberación de glucosa y de ácidos grasos para obtener energía, dilatan los bronquiolos de los pulmones y también las pupilas. Además, la noradrenalina produce la vasoconstricción de los vasos sanguíneos para aumentar la presión arterial y la adrenalina aumenta la frecuencia cardíaca y el metabolismo

Una vez ejercen su función, las catecolaminas se metabolizan para dar lugar a compuestos inactivos. La dopamina da lugar a ácido homovanílico (HVA), la noradrenalina da lugar a normetanefrina y AVM y la adrenalina da lugar a metanefrina y AVM. Tanto las hormonas completas como sus metabolitos se excretan por la orina. El AVM suele hallarse en orina en muy pequeñas cantidades y de forma intermitente, aumentando durante un corto período de tiempo tras someter al organismo a una situación de estrés. 

En ocasiones aparecen tumores del sistema neuroendocrino. Este sistema está formado por nervios y células que liberan hormonas, y se encuentra distribuido por todo el organismo, como por ejemplo en los pulmones o en el aparato digestivo. Los tumores que se forman a partir de estos grupos de células se denominan tumores neuroendocrinos.

Los tumores neuroendocrinos, como feocromocitomas o neuroblastomas, pueden producir grandes cantidades de catecolaminas y por lo tanto aumentar significativamente la concentración en sangre y orina de estas hormonas y de sus metabolitos. Pueden producir hipertensión arterial persistente, dolores de cabeza importantes, palpitaciones, sudoración, náuseas, ansiedad y sensación de hormigueo en las extremidades.

Según el Ministerio de Sanidad, a pesar de que los neuroblastomas constituyen un tipo de cáncer poco frecuente, los tumores neuroblásticos (neuroblastoma, ganglioneuroblastoma y ganglioneuroma) son los tumores sólidos extracraneales más frecuentes en la edad infantil. Representan el 10% de los tumores sólidos de los niños menores de 15 años, con una incidencia anual de alrededor de 1/70.000 niños en esa franja de edad. Prácticamente un 90% de los casos se diagnostican antes de los 5 años de edad. En ocasiones, es posible que el neuroblastoma se presente desde el nacimiento (neuroblastoma congénito). Este tumor deriva de células nerviosas primitivas y por ello el cáncer puede hallarse en el abdomen, glándulas suprarrenales, cuello, tórax o pelvis. Aproximadamente en los dos tercios de los casos el tumor ya tiene metástasis en el momento del diagnóstico. 

Una vez detectado, el neuroblastoma responde bien al tratamiento. Ocasionalmente, el cáncer puede desaparecer o sus células pueden madurar espontáneamente hacia células nerviosas normales, de manera que el neuroblastoma se convierte en un  ganglioneuroma o en un ganglioneuroblastoma, que son más benignos.

En cuanto a los feocromocitomas, son tumores poco frecuentes que se originan en las glándulas suprarrenales. Según el National Cancer Institute, afectan entre 2 a 8 personas por millón y año, principalmente entre la tercera y quinta década de la vida. Aunque los feocromocitomas suelen ser benignos y no se diseminan más allá de la localización en la que se han originado, en raras ocasiones pueden metastatizar y afectar a otros órganos. En ausencia de tratamiento, seguirán produciendo catecolaminas y los signos o síntomas asociados a las mismas irán empeorando. Con el tiempo, la hipertensión arterial asociada al feocromocitoma genera una lesión en órganos como los riñones y el corazón, con mayor riesgo de padecer un accidente vascular cerebral o un infarto agudo de miocardio. Es importante diagnosticar un feocromocitoma ya que se trata de una causa curable de hipertensión arterial. Normalmente se pueden extirpar quirúrgicamente o tratar, para reducir o eliminar los síntomas asociados y sus complicaciones.

La prueba del AVM junto con la determinación de catecolaminas y sus metabolitos (metanefrinas) es útil para detectar la presencia de neuroblastomas o feocromocitomas. Las pruebas diagnósticas de primera elección en el feocromocitoma son las catecolaminas en plasma y orina o bien las metanefrinas plasmáticas y las metanefrinas en orina, aunque el AVM también se suele solicitar junto con ellas  para confirmar o descartar la presencia de este tipo de tumores.

Preguntas Comunes

¿Cómo se utiliza?

El AVM se determina principalmente para confirmar o descartar la presencia de un neuroblastoma en los niños que presentan una masa abdominal o signos o síntomas sugestivos de la enfermedad. Puede solicitarse junto con el HVA, tanto para diagnosticar un neuroblastoma como para evaluar la efectividad del tratamiento o detectar las recurrencias de la enfermedad. 

En el caso de que se recoja una muestra de orina aleatoria suele solicitarse también la determinación de creatinina en orina y los resultados de la excreción de AVM y de HVA se expresan en forma de un cociente AVM/creatinina o HVA/creatinina. Como la creatinina pasa a la orina de forma constante, estos ratios permiten aproximar la concentración de HVA o AVM  a lo largo del día a partir de una muestra única.

Aunque en el pasado para detectar los feocromocitomas se solicitaba la determinación de AVM, actualmente las pruebas diagnósticas de primera elección en el feocromocitoma son las catecolaminas en plasma y orina o bien las metanefrinas plasmáticas y las metanefrinas en orina, aunque el AVM también se suele solicitar junto con ellas  para confirmar o descartar la presencia de este tipo de tumores.

¿Cuándo se solicita?

La determinación de AVM se solicita cuando el médico sospecha que un niño puede tener un neuroblastoma o cuando le interesa descartar que no lo tiene. Si el niño presenta una masa abdominal o signos o síntomas sugestivos de neuroblastoma, se suele solicitar el AVM junto con el HVA. Los signos o síntomas asociados al neuroblastoma son variables y dependen de la localización del tumor y del momento evolutivo de la enfermedad:

  • La mayoría de neuroblastomas se localiza en el abdomen y por ello lo más común es que se palpe una masa indolora en la zona. A veces sí existe dolor y cierta pérdida de apetito.
  • Si el tumor se localiza en el cuello, se observa una hinchazón de la zona que a veces dificulta la respiración y la deglución.
  • Si el tumor produce una compresión de los nervios cercanos a la columna vertebral puede verse afectada la capacidad de caminar.
  • En el caso de que el tumor se haya extendido (metástasis) a estructuras óseas, puede existir dolor óseo. 
  • También puede producirse una afectación de la producción de células de la sangre en el caso de que se afecte la médula ósea. En este caso, existirá cansancio, palidez y tendencia al sangrado.

Otras manifestaciones asociadas al neuroblastoma son los hematomas alrededor de los ojos, los párpados caídos (ptosis), la presencia de manchas cutáneas de color púrpura azulado o la disfunción intestinal y de la vejiga urinaria. A veces se producen espasmos musculares y movimientos oculares rápidos.

Por otra parte, cuando se ha diagnosticado y tratado el neuroblastoma, se puede solicitar la determinación de AVM cada cierto tiempo para detectar las recurrencias de la enfermedad.

Cuando el médico sospecha la existencia de un feocromocitoma, además del AVM, se solicitan las metanefrinas o las catecolaminas. Éstas pueden solicitarse cuando la hipertensión arterial es persistente o recurrente y no responde a los fármacos convencionales, cuando se quiere evaluar el tratamiento del feocromocitoma o de forma periódica para detectar posibles recurrencias de la enfermedad.

¿Qué significa el resultado?

Como los neuroblastomas y los feocromocitomas son poco frecuentes y como la determinación de AVM se ve afectada por varios factores externos, no es raro que se obtengan falsos positivos. Aunque un individuo excrete una gran cantidad de AVM  en orina, la prueba no es diagnóstica de la enfermedad; tan solo constituye una indicación de la necesidad de realizar estudios adicionales.
Las situaciones de estrés físico o emocional pueden originar aumentos transitorios de AVM . El médico debe evaluar el resultado de la prueba en el contexto clínico del individuo (estado físico, estado emocional y medicación). Una vez identificadas y eliminadas las posibles sustancias interferentes, se puede repetir el análisis para confirmar que el AVM  sigue elevado. También se pueden solicitar metanefrinas y catecolaminas, así como pruebas de imagen (resonancia magnética) que permitan localizar el tumor.
Cuando una persona está en tratamiento por un neuroblastoma o un feocromocitoma, la disminución del AVM constituye un indicador de la respuesta al tratamiento. Un AVM que se mantiene estable o que aumenta paulatinamente es sugestivo de que el tratamiento no esté resultando efectivo. Si la concentración de AVM era normal justo después del tratamiento y posteriormente aumenta, se debe pensar en que hay una recaída o recurrencia de la enfermedad.
Aproximadamente el 90% de los niños con neuroblastoma produce un exceso de AVM y de HVA. Por ello, si el AVM, las metanefrinas y las catecolaminas son normales, será poco probable que el niño tenga un neuroblastoma o que el adulto tenga un feocromocitoma, aunque no puede descartarse totalmente. Los tumores no producen necesariamente catecolaminas a un ritmo constante ni de forma regular, por lo que es posible que no estén aumentadas en la muestra de orina analizada. Esta situación es especialmente cierta si se ha recogido una muestra de orina aleatoria.

¿Hay algo más que debería saber?

La cantidad de AVM producida no permite predecir el tamaño del tumor en el momento del diagnóstico, sino que depende de cada caso concreto. Sin embargo, para un paciente concreto, la cantidad de AVM producida aumentará conforme aumente el tamaño de su tumor.
En los neuroblastomas se establece a veces un cociente entre el AVM y el HVA, de manera que un cociente disminuido se asocia a un peor pronóstico de la enfermedad.
Son varios los fármacos que pueden interferir en la determinación del AVM. Es muy importante que el médico esté informado acerca de toda la medicación que se está tomando. Con los datos aportados y junto con la valoración clínica, el médico decidirá si se pueden dejar de tomar ciertos medicamentos antes o durante la realización de la prueba. Entre los fármacos y sustancias que pueden interferir se incluyen los supresores del apetito, cafeína, clonidina, disulfiram, histamina, imipramina, insulina, adrenalina, levodopa, litio, morfina, inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO), nitroglicerina y alcaloides de rauwolfia. Sus efectos sobre el resultado del AVM no son predecibles y además varían de una persona a otra.

¿Por qué se debe recoger la orina durante 24 horas?

El motivo que justifica la recolección de una orina de 24 horas es que la cantidad de AVM que se excreta por la orina varía a lo largo del día. Al recoger la orina durante 24 horas, la cantidad de AVM medida proporciona mayor información acerca de la existencia de una producción incrementada.

¿Cuánto tardan los resultados?

Depende del laboratorio que realice el análisis. Esta prueba requiere disponer de un equipamiento y personal especializados que no están disponibles en todos los laboratorios. En algunos casos, es posible que la muestra se envíe a un laboratorio de referencia para su análisis, tardando varios días en obtener un resultado.

¿En caso de tener que seguir tomando la medicación, los resultados serán igual de fiables?

Si se trata de un fármaco que puede hacer aumentar o disminuir el AVM, los resultados se verán afectados. No obstante, el médico es quien debe decidir si la medicación puede interrumpirse antes y durante la obtención de la muestra. Aunque se deban tomar los fármacos obligatoriamente, el médico interpretará los resultados teniendo en cuenta esta circunstancia.

¿Existen factores que supongan mayor riesgo de tener feocromocitomas o neuroblastomas?

Las personas con antecedentes familiares de neoplasia endocrina múltiple tipo 2 (MEN2) presentan mayor riesgo de desarrollar tumores en el sistema endocrino, entre ellos el feocromocitoma; incluso pueden desarrollar más de uno y aparecer en personas más jóvenes de lo habitual. La mayoría de los neuroblastomas se considera de aparición esporádica, aunque entre un 1% y un 2% puede tener una base hereditaria, como es el caso del reordenamiento del gen ALK. Las personas con antecedentes familiares de neuroblastoma pueden tener mayor riesgo de desarrollarlo.

Bibliografía

Este artículo está basado en las fuentes bibliográficas que se citan a continuación, así como en la propia experiencia del Comité de expertos y revisores de Lab Tests Online. Además, este apartado es revisado periódicamente por el Consejo Editorial, con el fin de mantenerlo actualizado.

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