Aspectos generales
¿Por qué hacer el análisis?
Para evaluar el riesgo de que una mujer embarazada sea portadora de un feto que tenga ciertas anormalidades cromosómicas, como el síndrome de Down (trisomía 21), el síndrome de Edwards (trisomía 18) o el síndrome de Patau (trisomía 13).
¿Cuándo hacer el análisis?
Se recomienda realizar el cribado combinado de anomalías cromosómicas entre las semanas 11 y 13 + 6 días de gestación.
¿Qué muestra se requiere?
La determinación de los marcadores bioquímicos: la proteína plasmática Aasociada al embarazo (PAPP-A) y la gonadotropina coriónica humana (hCG), se realiza a partir de una muestra de sangre venosa obtenida de la gestante.
La medición de la translucencia nucal (TN) del feto se realiza mediante una ecografía transabdominal especializada, aunque en algunos casos puede ser necesaria una ecografía transvaginal para obtener una medición precisa.
¿Es necesario algún tipo de preparación especial?
No es necesario ningún tipo de preparación previa para la gestante.
¿Qué es lo que se analiza?
El cribado de anomalías cromosómicas en el primer trimestre de embarazo consiste en la combinación de dos marcadores bioquímicos, la proteína plasmática A asociada al embarazo (PAPP-A) y la fracción libre de la β-HCG (gonadotropina coriónica humana), determinados a partir de una muestra de sangre venosa, y la medición de la translucencia nucal (TN) mediante ecografía transabdominal especializada.
Esta evaluación permite estimar el riesgo de que el feto presente síndrome de Down (trisomía 21), síndrome de Edwards (trisomía 18) o síndrome de Patau (trisomía 13).
Si los resultados del cribado sugieren riesgo de alguna anomalía cromosómica, se recomienda realizar pruebas adicionales, como, por ejemplo, la determinación de ADN fetal libre circulante en sangre materna, la amniocentesis o el estudio de vellosidades coriónicas.
Preguntas comunes
¿Cómo se utiliza?
La combinación de los marcadores bioquímicos (PAPP-A y β-hCG) junto con la medición de la translucencia nucal (TN), incluida en el cribado de anomalías cromosómicas del primer trimestre del embarazo, se utiliza para evaluar el riesgo de que el feto presente anomalías cromosómicas, como el síndrome de Down, el síndrome de Edwards o el síndrome de Patau.
¿Qué significa el resultado?
A partir de un cálculo matemático que integra los resultados de la PAPP-A, β-hCG y de la translucencia nucal (TN), se obtiene el riesgo numérico de que el feto presente una anomalía cromosómica.
Este valor se compara con un valor de decisión preestablecido. Si el riesgo calculado supera dicho valor de decisión, el resultado se considera positivo, indicando que existe un riesgo aumentado de que la gestante tenga un feto con una anomalía cromosómica, y se recomienda la realización de pruebas adicionales para confirmación diagnóstica.
En los embarazos en los que el feto presenta una anomalía cromosómica, los niveles de PAPP-A suelen estar disminuidos, los de β-hCG aumentados (principalmente en el síndrome de Down) y la TN por encima del valor esperado para la edad gestacional. La combinación de estos parámetros permite identificar a las gestantes con riesgo elevado de anomalías cromosómicas de manera temprana, facilitando la toma de decisiones sobre pruebas diagnósticas y seguimiento del embarazo.
Sin embargo, la interpretación de estos resultados debe realizarla un médico especialista con experiencia que pueda explicar el significado de los resultados y ofrecer diferentes opciones para el seguimiento. Es importante recordar que las pruebas de cribado no son diagnósticas, solamente indican un riesgo normal o aumentado de que el feto presente una anomalía cromosómica.
Aunque el cribado de anomalías cromosómicas del primer trimestre del embarazo puede identificar correctamente aproximadamente un 85% de los fetos con síndrome de Down y hasta un 75% con síndrome de Edwards, existe aproximadamente un 5-10% de embarazos normales que presentan un resultado falso positivo, es decir, un riesgo elevado detectado por el cribado sin que exista realmente una anomalía cromosómica.
Si el cribado es positivo, deben realizarse otras pruebas confirmatorias para determinar y confirmar un diagnóstico. Entre estas pruebas se incluyen: el estudio de vellosidades coriónicas o la amniocentesis. Aunque ambos procedimientos son más sensibles que el cribado, son invasivos y conllevan un pequeño riesgo de complicaciones, como daño fetal o aborto espontáneo.
Es importante tener en cuenta que los exámenes de cribado no detectan todos los casos de anomalías fetales; es decir, aunque identifican la mayoría de los casos de trisomías comunes, siempre existe la posibilidad de falsos negativos.
¿Hay algo más que debería saber?
Los resultados de esta prueba dependen mucho de las técnicas utilizadas para medir la translucencia nucal y de la precisión en la determinación de la edad gestacional del feto. Si la edad gestacional del feto no se determina con precisión, los resultados podrían estar falsamente elevados o disminuidos.
En los embarazos múltiples (gemelos, trillizos, etc.), en los que uno de los fetos no es evolutivo, no se deben utilizar los marcadores bioquímicos (PAPP-A y β-hCG) para el cálculo del riesgo de anomalías cromosómicas, ya que los niveles pueden verse alterados. En estos casos, el riesgo debería evaluarse únicamente mediante la medición de la traslucencia nucal (TN) de los fetos viables.
¿Qué es el síndrome de Down?
El síndrome de Down (trisomía 21) es una alteración cromosómica caracterizada por la presencia de tres copias del cromosoma 21. Esta condición provoca un retraso intelectual de leve a moderado y dificultades en el desarrollo psicomotor. Además, está asociado a defectos congénitos del corazón, problemas respiratorios y de audición, leucemia, y alteraciones tiroideas. Sin embargo, muchas de las complicaciones del síndrome de Down pueden tratarse, y la esperanza de vida de los afectados ha aumentado considerablemente en los últimos años. El riesgo de que una embarazada sea portadora de un feto con síndrome de Down u otra anomalía cromosómica aumenta con la edad de la madre. Aunque el riesgo es significativamente superior en las mujeres mayores de 35 años, la mayoría de los afectados de síndrome de Down (alrededor del 80%) nacen de mujeres menores de 35 años, porque en este grupo se produce un mayor número de embarazos. Por esta razón, el American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG) recomienda a todas las mujeres embarazadas realizarse un test de cribado del síndrome de Down.
¿Qué es el síndrome de Edwards?
El síndrome de Edwards (trisomía 18) es una alteración cromosómica caracterizada por la presencia de tres copias del cromosoma 18. Al igual que el síndrome de Down, el riesgo de ser portadora de un feto con el síndrome de Edwards aumenta con la edad de la madre. El síndrome de Edwards se asocia a múltiples anomalías y suele ser mortal, con niños afectos que raramente viven más allá de 1 año. La frecuencia de esta anomalía es mucho menor a la del síndrome de Down, afectando aproximadamente a 1 de cada 6.000 nacidos vivos.
¿Existen otras pruebas de cribado no invasivas para estas enfermedades?
Actualmente, se realiza la determinación de ADN fetal libre circulante en sangre materna (cfDNA, por sus siglas en inglés),que solo requiere una muestra de sangre de la mujer embarazada y puede utilizarse para el cribado de algunas anomalías cromosómicas fetales, incluyendo el síndrome de Down (trisomía 21), síndrome de Edwards (trisomía 18) y síndrome de Patau (trisomía 13). Esta prueba puede realizarse a partir de la semana 10 de gestación.
Diversas sociedades científicas y guías clínicas respaldan el uso de la determinación de ADN fetal libre circulante como herramienta de cribado prenatal, especialmente en gestantes con riesgo elevado de anomalías cromosómicas detectadas en el cribado combinado del primer trimestre.
Sin embargo, las pruebas diagnósticas invasivas, como el estudio de vellosidades coriónicas o la amniocentesis, continúan siendo necesarias para la confirmación de los resultados obtenidos mediante cribado no invasivo.
¿En una mujer embarazada, se realiza tanto el cribado del primer trimestre como el del segundo trimestre?
Siempre que sea posible, se debe realizar el cribado anomalías cromosómicas en el primer trimestre del embarazo. El cribado del segundo trimestre del embarazo se reserva para aquellos casos en los que la gestante no pudo someterse al cribado del primer trimestre.
Si el cribado del primer trimestre indica un riesgo aumentado de que el feto presente una anomalía cromosómica, se ofrece a la gestante la posibilidad de realizar una prueba de ADN fetal libre circulante en sangre materna. Si esta prueba también indica riesgo de anomalías cromosómicas, se recomienda realizar una prueba diagnóstica invasiva, como el estudio de vellosidades coriónicas o la amniocentesis, para confirmar diagnóstico.
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En otras webs:
Down España: El Síndrome de Down
Fundación Catalana Síndrome de Down (FCSD)
Asociación Trisomía 13, Trisomía 18 y otras malformaciones genéticas graves
National Down Syndrome Society (NDSS)
Guía de práctica clínica de atención en el embarazo y puerperio
También conocido como: HSV-1, HSV-2, HHV1, HHV2, VHS, herpes oral, herpes labial, herpes genital
Nombre sistemático: virus del herpes simple tipo 1 y tipo 2
Aspectos generales
¿Por qué hacer el análisis?
Para hacer un cribado o un diagnóstico de la infección por el virus del herpes simple (VHS).
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