También conocido como
Hipotiroidismo
hipertiroidismo
cáncer de tiroides
bocio
tiroiditis
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¿Qué es el tiroides y qué son las glándulas tiroideas?

La glándula tiroides es una glándula pequeña en forma de mariposa, localizada en la base de la garganta, justo por debajo de la nuez. Esta glándula tiene un papel muy importante en el control del metabolismo del organismo mediante la producción de hormonas tiroideas. La mayor parte de las hormonas tiroideas producidas por el tiroides son la tiroxina o T4 libre en  primer lugar, y la triyodotironina o T3 en segundo lugar. 

Estas hormonas tiroideas les ordenan a las células del organismo la velocidad a la que deben utilizar la energía y sintetizar proteínas. Además, la glándula tiroides también sintetiza calcitonina, una hormona que contribuye a la regulación de los niveles de calcio en sangre inhibiendo la reabsorción ósea (destrucción) y aumentando la excreción de calcio a través de los riñones.

Tiroides

El organismo dispone de un complejo sistema de retroalimentación para controlar la cantidad de T4 libre y T3 en sangre. Dicho sistema de retroalimentación incluye la TSH (hormona estimulante del tiroides), sintetizada por la hipófisis, y su hormona reguladora que es la TRH (hormona liberadora de tirotropina), que se produce en el hipotálamo (área de la zona central del cerebro).

  • Cuando las concentraciones de hormonas tiroideas en sangre disminuyen, el hipotálamo libera la TRH, que a su vez actúa sobre la hipófisis para liberar la TSH.
  • La TSH estimula a la glándula tiroides para producir y liberar inicialmente la T4 y la T3. En el interior de la glándula la mayor parte de la T4 se une a una proteína llamada tiroglobulina (TG). Cuando aumentan las necesidades de estas hormonas, la glándula producirá más cantidad de T4 y/o liberará parte de la que tiene almacenada.
  • Cuando la cantidad de hormonas en sangre aumenta, el hipotálamo y la hipófisis producirán menos hormonas. Entonces el tiroides producirá menor cantidad de T4 y T3.

En circunstancias normales, este sistema de retroalimentación regula la actividad tiroidea para mantener estables las concentraciones de hormonas en sangre.

En la sangre la mayor parte de la T4 y T3 están unidas a una proteína llamada globulina fijadora de tiroxina (TBG). Las formas que se unen a la proteína se cree que son inactivas. Las cantidades pequeñas que no están unidas se llaman T4 libre y T3 libre, que son las formas activas de la hormona. La T4 se convierte en el hígado y otros tejidos en una forma mucho más activa que es la T3, que es la principal responsable de controlar la velocidad de las funciones del organismo.

Las enfermedades tiroideas afectan a la glándula y algunas de ellas influyen en la cantidad de hormonas que produce la tiroides. La American Thyroid Association considera que hay 20 millones de americanos con alguna enfermedad tiroidea, y aproximadamente el 60% lo desconoce. Las mujeres tienen problemas tiroideos con mayor frecuencia que los hombres, con una relación 8:1 de desarrollar una enfermedad de tiroides a lo largo de su vida.

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Acerca de Enfermedades tiroideas
  • Tipos y causas

    Las enfermedades tiroideas y sus causas se describen a continuación.

    Hipotiroidismo (tiroides hipoactivo): esta alteración se produce en aquellas enfermedades que producen pocas hormonas tiroideas, lo que produce un enlentecimiento de las funciones del organismo (posteriormente se explican los signos y síntomas característicos). Entre las causas específicas podemos citar:

    • Tiroiditis de Hashimoto: es la causa más frecuente de hipotiroidismo en los Estados Unidos. Es una enfermedad autoinmune crónica, en la que el sistema inmune que habitualmente protege al organismo frente a las infecciones, produce autoanticuerpos contra el tiroides, causando inflamación y lesiones en la glándula. 
    • Cuando se realiza una cirugía para eliminar una parte o toda la glándula: por ejemplo, para el tratamiento de los nódulos tiroideos, cáncer de tiroides o la enfermedad de Graves.
    • Tratamientos con radiaciones: al igual que la cirugía, se usa para tratar las enfermedades tiroideas como el cáncer de tiroides o la enfermedad de Graves. También se pueden usar para el tratamiento de ciertos tipos de cáncer, como el linfoma o el cáncer de cabeza y cuello. Los tratamientos con radiaciones pueden dañar la tiroides y afectar finalmente a su función.
    • Hipotiroidismo congénito: esta enfermedad afecta a los niños desde su nacimiento. Con frecuencia se debe a la ausencia de la glándula, al desarrollo parcial de la misma o a su localización en una parte anormal del cuerpo. En el resto de los casos se debe a una glándula de tamaño normal o aumentada que no funciona correctamente o bien que no produce suficiente cantidad de hormonas. Si la enfermedad no se trata, puede causar retraso en el desarrollo físico e intelectual. El cribado del hipotiroidismo se realiza en la mayoría de los países como parte de un programa de cribado de los recién nacidos, porque una detección temprana y un tratamiento precoz pueden evitar los daños a largo plazo.
    • Deficiencia o exceso de yodo: el tiroides necesita yodo para realizar la síntesis de las hormonas. La falta de este elemento (como yoduro), especialmente en la dieta, limita la capacidad de la glándula tiroides para sintetizar suficiente hormona tiroidea y puede contribuir al hipotiroidismo. Esta enfermedad es poco frecuente en Estados Unidos, pero varía entre los diferentes países en función de la ingesta de yodo. Por el contrario, si hay mucho yodo puede causar la reducción del tiroides y producir menor cantidad de hormonas.
    • Trastornos hipofisarios: son enfermedades muy raras que pueden hacer que la producción de TSH sea baja. El daño puede producirse por un tumor, radiación o cirugía.

    Hipertiroidismo (tiroides hiperactiva): la enfermedad se produce porque hay mucha cantidad de hormonas tiroideas lo que produce una aceleración de las funciones del organismo (posteriormente se explican los signos y síntomas característicos). Entre las causas específicas podemos citar:

    • Enfermedad de Graves:  es la causa más frecuente de hipertiroidismo. Se trata de un trastorno crónico autoinmune, de modo que el sistema inmune de la persona afectada, que habitualmente protege al organismo frente a las infecciones, sintetiza autoanticuerpos contra la tiroides, que actúan como la TSH y la estimulan para producir mucha hormona tiroidea. Este anticuerpo se denomina inmunoglobulina estimulante del tiroides (TSI).
    • Tumor de tiroides: un tumor pequeño, habitualmente benigno, puede producir un exceso de hormonas tiroideas.
    • Bocio multinodular: es una enfermedad que se desarrolla gradualmente en el tiempo, cuando el aporte de yodo es crónicamente insuficiente. Esto causa el aumento de tamaño del tiroides y el desarrollo de múltiples nódulos. Después de muchos años, cuando el aporte de yodo sea el adecuado, uno o más nódulos podrían sintetizar mucha hormona tiroidea.
    • Estimulación anormal del tiroides: un tumor formado a partir de las células que producen TSH, puede resultar en un exceso de producción de hormonas tiroideas. También, la gonadotropina coriónica humana (hCG), que es la hormona que facilita el crecimiento del feto durante el embarazo, puede actuar como si fuera la TSH y en ocasiones, producir un hipertiroidismo en las mujeres embarazadas, especialmente si los valores de hCG son muy elevados.

    Bocio: consiste en un agrandamiento del tiroides. Muchas enfermedades son capaces de causar un bocio, incluyendo la enfermedad de Graves, la tiroiditis de Hashimoto, el bocio multinodular y algunos tumores tiroideos. Aunque el bocio es habitualmente indoloro, puede comprimir las estructuras vitales del organismo, incluyendo la tráquea y el esófago, produciendo dificultades para respirar y tragar.

    Tiroiditis: es una inflamación del tiroides, que dependiendo de la causa, puede ser aguda o crónica. La inflamación puede hacer que se produzcan pocas hormonas y se desarrolle un hipotiroidismo, o bien que se libere una gran cantidad de hormonas y se produzca un hipertiroidismo. Puede ser doloroso, como un dolor de garganta, o indoloro. La tiroiditis puede deberse a una alteración autoinmune (especialmente una tiroiditis de Hashimoto), una infección por virus o bacterias, radiación (debida a un tratamiento por cáncer), medicamentos (como el interferón, amiodarona, litio) o bien de causa desconocida (idiopática). Aproximadamente el 10% de las mujeres pueden desarrollar una inflamación del tiroides después de dar a luz (tiroiditis postparto).

    Nódulos tiroideos: son crecimientos anormales del tejido tiroideo que produce una inflamación o bulto en la glándula tiroidea. Los nódulos se producen a cualquier edad, pero su incidencia aumenta con la edad y es más frecuente en las mujeres. La mayoría de los nódulos tiroideos no causan síntomas y se encuentran por azar, como por ejemplo durante la realización de un escáner por otra enfermedad, o bien durante una exploración del cuello por un examen rutinario de salud. Ocasionalmente, puedes notar la presencia de un bulto en el cuello y consultarlo con el médico, por lo que se necesitará evaluar el nódulo y el tiroides. Más del 90% de los nódulos tiroideos no son peligrosos (benignos), pero un pequeño porcentaje son cancerígenos. 

    Cáncer de tiroides: es un crecimiento descontrolado de las células tiroideas. El cáncer de tiroides es la sospecha más frecuente de tu médico cuando se observa un cambio en el tamaño o la forma de tu glándula tiroides, o bien cuando tú o tu médico observáis una inflamación o un bulto en el cuello durante una exploración física. Como muchas otras enfermedades pueden causar cambios en el tamaño de la glándula, forma o textura, harán falta evaluaciones posteriores como análisis de sangre para conocer la función tiroidea, o bien ecografías u otras pruebas que se puedan necesitar. La mayoría de los cánceres de tiroides se encuentran pronto, cuando son más tratables y tienen un buen pronóstico. Habitualmente se curan, especialmente si no se han extendido a otras partes del cuerpo. 

    La American Cancer Society considera que cada año en los Estados Unidos se diagnostican 52.000 casos nuevos cada año y unas 2.000 personas mueren a causa de la enfermedad. En España, según la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), el cáncer de tiroides es un tumor raro. Constituye menos del 1 % de las neoplasias malignas, con entre 2 y 20 casos por cada 100.000 habitantes al año. Es más frecuente en mujeres, concretamente 5 casos/100.000 en mujeres y 1,9/100.000 en hombres. 

    Los principales tipos de cáncer son cuatro:

    • Cáncer papilar de tiroides: es el más frecuente. Aproximadamente el 80% de los cánceres de tiroides son del tipo papilar. 
    • Cáncer folicular de tiroides: es el segundo más frecuente. Cerca de un 10% de los cánceres son de este tipo.
    • Cáncer medular de tiroides: constituye hasta un 4% de los cánceres de tiroides y se desarrolla a partir de las células que segregan calcitonina. Se puede extender más allá de la glándula tiroidea si no se descubre precozmente.
    • Cáncer anaplásico de tiroides: representa aproximadamente un 2% del total de los cánceres tiroideos, se suele extender con rapidez y es difícil de tratar.

    Para obtener más información se puede consultar en el siguiente enlace: cáncer de tiroides.

    Síndrome de resistencia a la hormona tiroidea: es una rara enfermedad genética producida por un cambio genético (mutación) en el receptor de la hormona tiroidea. En esta enfermedad, algunos tejidos del organismo no responden normalmente a las hormonas tiroideas. Puede no haber síntomas o bien presentar síntomas de hipotiroidismo o hipertiroidismo.

  • Signos y síntomas

    Los signos y los síntomas varían dependiendo del tipo de enfermedad tiroidea, además también varían de una persona a otra, e incluso pueden no ser específicos, ya que se pueden producir en otras enfermedades que no están relacionadas con la glándula tiroidea. 

    Algunos ejemplos de signos y síntomas de hipertiroidismo son:

    • Taquicardia.
    • Aumento de la sudoración.
    • Intolerancia al calor.
    • Ansiedad, nerviosismo.
    • Pérdida de peso.
    • Dificultad para dormir.
    • Temblor en las manos.
    • Debilidad muscular.
    • Fatiga.
    • A veces aumento en la movilidad intestinal.
    • Sensibilidad a la luz, alteraciones visuales.
    • En las mujeres, menstruaciones menos frecuentes o más leves.
    • Algunos problemas poco frecuentes que pueden afectar a la visión incluyen hinchazón alrededor de los ojos, sequedad, irritación, excesivo lagrimeo, sensibilidad a la luz, visión borrosa o doble, y en algunos casos ojos saltones.

    Algunos ejemplos de signos y síntomas de hipotiroidismo son:

    • Bradicardia.
    • Aumento de peso.
    • Piel seca.
    • Aumento del tiroides (bocio)
    • Estreñimiento.
    • Cara hinchada.
    • Cabello fino, pérdida de cabello.
    • Debilidad muscular.
    • Dolor en músculo y articulaciones.
    • En las mujeres, menstruaciones más frecuentes o irregulares.
    • Problemas de fertilidad.
    • Intolerancia al frío.
    • Fatiga.
    • Depresión.
    • Mala memoria.

    Si tú o tu médico notáis una inflamación o un bulto en tu glándula tiroidea puede ser un signo de que exista un nódulo tiroideo, que puede ser benigno o canceroso. Se necesitan realizar pruebas para conocer la causa de la inflamación o bulto.

    Otros signos y síntomas de cáncer de tiroides pueden incluir:

    • Cambios en la voz, incluyendo un aumento de la ronquera.
    • Dificultad para respirar.
    • Dificultad para tragar.
    • Inflamación de los ganglios linfáticos, sin que exista una infección del tracto respiratorio superior.
  • Pruebas relacionadas

    Una exploración física y una historia clínica completa son importantes para diagnosticar la enfermedad tiroidea. Una combinación de las pruebas de laboratorio y escáner pueden usarse para evaluar tu tiroides y ayudar a realizar el diagnóstico.

    Pruebas de laboratorio

    En general, la primera prueba que el médico solicita para diagnosticar una enfermedad tiroidea es la TSH. Si las concentraciones de TSH son anormales, lo habitual para confirmar el diagnóstico es determinar la T4 libre. También puede ser útil la medición de laT3.

    Dependiendo de los resultados de las pruebas y de la enfermedad tiroidea que se sospeche, se pueden realizar otras pruebas adicionales como:

    • Anticuerpos antitiroideos: para ayudar a diferenciar los diferentes tipos de tiroiditis e identificar las enfermedades tiroideas autoinmunes.
      • Anticuerpos antiperoxidasa (TPOAb): es la prueba más común para las enfermedades tiroideas autoinmunes. Se pueden detectar en la enfermedad de Graves o en la tiroiditis de Hashimoto.
      • Anticuerpos antitiroglobulina (TgAb): este anticuerpo se dirige contra la tiroglobulina, la forma de almacenamiento de las hormonas tiroideas.
      • Anticuerpos contra el receptor de la hormona estimulante del tiroides (TSHRAb): incluye dos tipos de autoanticuerpos, la inmunoglobulina estimulante del tiroides (TSI) y la inmunoglobulina inhibidora de la unión tiroidea (TBII).
    • Calcitonina: para detectar la presencia de una producción excesiva de calcitonina, que puede darse en el cáncer medular de tiroides.
    • Tiroglobulina: para monitorizar el tratamiento del carcinoma papilar y folicular de tiroides y detectar las recidivas.

    Biopsia: habitualmente lo que se realiza es una punción-aspiración con aguja fina (PAAF), procedimiento que consiste en insertar una aguja muy fina en el tiroides y extraer las células o el líquido de un nódulo tiroideo, o bien de otra zona que el médico considere importante estudiar; se utiliza un ecógrafo para guiar la aguja hasta la posición correcta. Si el diagnóstico (benigno o maligno) no está claro, se deberá examinar el material de la biopsia con pruebas moleculares, para estudiar las mutaciones en determinados genes (por ejemplo: BRAF, RAS) o bien los genes de fusión que también pueden ayudar (por ejemplo: RET/PTC, Pax8-PPARG). Si se desea más información consultar el artículo sobre Anatomía Patológica 

    Cribado

    El cribado del hipotiroidismo congénito se les realiza habitualmente a los recién nacidos en los primeros días después de su nacimiento. Para obtener más información se puede consultar el artículo: cribado de los recién nacidos

    No existe un consenso claro en la comunidad médica con respecto a la realización del cribado de las enfermedades tiroideas en personas asintomáticas, ni tampoco acerca de quién puede beneficiarse de dicho cribado, ni respecto al momento más adecuado para comenzar a realizarlo. El U.S. Preventive Services Task Force no encuentra suficiente evidencia científica para recomendar o no el cribado en los adultos asintomáticos. Sin embargo, la American Thyroid Association y la American Association of Clinical Endocrinologists, recomiendan el cribado del hipotiroidismo en los adultos mayores de 60 años. Como los síntomas del hipotiroidismo y el hipertiroidismo son similares a los que se observan en muchas enfermedades comunes, los médicos habitualmente necesitan descartar la enfermedad tiroidea, incluso aunque la persona tenga otro problema distinto.

    Otras pruebas diagnósticas no relacionadas con el laboratorio

    La ecografía de la glándula tiroides es una de las primeras pruebas utilizadas para evaluar el tiroides, en el caso de que tú o tu médico hayáis detectado un bocio o un nódulo tiroideo. Los resultados de la ecografía pueden indicarnos que existen algunas zonas sospechosas o bien confirmarnos que hay uno o más nódulos. También nos indicará la localización, tamaño, forma y otras características del nódulo.

    Escáner de tiroides:

    • Tomografía por emisión de positrones con 18F-fluorodesoxiglucosa (PET-FDG): la utilidad de esta prueba consiste en la evaluación del tiroides, aunque su papel en la detección del cáncer todavía permanece en estudio. Se utiliza una pequeña cantidad de glucosa marcada con radioactividad. En función de los resultados obtenidos, se realizará un seguimiento posterior con ecografía o PAAF.
    • Escáner con yodo radioactivo: ya no se realiza de manera rutinaria, porque la ecografía y la PAAF son técnicas muy buenas para evaluar los nódulos tiroideos. Sin embargo, se puede realizar en los casos en que el paciente tiene un nódulo e hipertiroidismo. Los nódulos tiroideos que producen un exceso de hormonas tiroideas y por lo tanto un hipertiroidismo captarán más yodo radioactivo que el tejido tiroideo normal, lo cual se mostrará en el escáner. También se puede realizar esta prueba después de la cirugía de tiroides por un cáncer, para comprobar que no ha quedado ningún resto de tejido tiroideo.

    Si desea más información, acceda a este enlace.

  • Tratamiento

    El tratamiento de las enfermedades tiroideas depende de la causa, de la gravedad de los síntomas y de la producción de hormonas tiroideas. 

    Tratamiento del hipertiroidismo: el tratamiento del hipertiroidismo se orienta principalmente a la disminución en la producción de las hormonas producidas por la glándula tiroidea y a disminuir la sintomatología. 

    Hay varias opciones de tratamiento:

    • Los betabloqueantes, como el propranolol, pueden atenuar los efectos de las hormonas tiroideas en el organismo, tales como la taquicardia, la sudoración y la ansiedad que produce el aumento de la actividad hormonal. Este medicamento funciona rápidamente y proporciona alivio, mientras el paciente espera los tratamientos que se le realicen a largo plazo. 
    • Los medicamentos antitiroideos disminuyen la producción de hormonas tiroideas. Se recetan como máximo durante 1 ó 2 años. En algunos pacientes se recuperará la función hormonal cuando se interrumpa el tratamiento, pero para la mayoría de los pacientes se precisará un tratamiento adicional.
    • Una dosis elevada de yodo radiactivo: se administra para destruir la mayor parte o la totalidad de la glándula tiroidea, reduciendo la cantidad de hormonas tiroideas y eliminando los síntomas del hipertiroidismo. En algunos casos, este tratamiento no es suficiente para curar la enfermedad y se tiene que repetir. Con el tiempo, la función de la glándula tiroidea va disminuyendo, de manera que la persona puede acabar desarrollando un hipotiroidismo, aunque es posible que transcurran varios años hasta que aparezca. Por este motivo, las personas que reciben este tratamiento tienen que ser controladas.
    • Cirugía: a veces se utiliza para eliminar toda la glándula tiroidea mediante una resección quirúrgica. 
    • Una vez que se ha destruido o extirpado la glándula, el paciente puede necesitar tomar una medicación sustitutiva con hormonas tiroideas (levotiroxina). Es una T4 sintética (artificial) que se administra como un comprimido diario, que posiblemente se deba tomar de por vida.

    Tratamiento del hipotiroidismo: el tratamiento es habitualmente directo. 

    • Si el paciente no tiene ningún síntoma, no se le indicará ningún tratamiento.
    • El tratamiento con las hormonas tiroideas es necesario cuando los valores de estas están muy disminuidos y el paciente comienza a tener síntomas, o bien empeoran los que ya tenía. El tratamiento consiste en administrar una T4 sintética (artificial) que se administra como un comprimido diario. Esta medicación reemplaza la T4 que el tiroides no puede producir, y posiblemente se deba tomar de por vida. Habrá que hacer un control cuidadoso (habitualmente con la prueba de TSH), de modo que se pueda ajustar el tratamiento con las hormonas tiroideas cuando sea preciso.

    La mayoría de los cánceres de tiroides, especialmente los del tipo papilar y folicular, tienen un buen tratamiento. En general, el tratamiento dependerá no solo del tipo, sino también de su extensión, así como de la salud individual del paciente y de sus preferencias.

    La mayoría de los cánceres de tiroides se tratan con cirugía para realizar la extirpación total o parcial del tiroides; posteriormente se indicarán uno o más tratamientos para eliminar o controlar las células cancerígenas. Si el carcinoma papilar es muy pequeño no se realiza la cirugía, excepto en el caso de que crezca hasta tener un gran tamaño. En el caso de que el tratamiento sea quirúrgico y se haya eliminado todo el tiroides, se precisará el tratamiento con hormonas (levotiroxina).

Bibliografía

NOTA: Este artículo está basado en las fuentes bibliográficas que se citan a continuación, así como en la propia experiencia del Comité de expertos y revisores de Lab Tests Online. Además, este apartado es revisado periódicamente por el Consejo Editorial, con el fin de mantenerlo actualizado.

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