También conocido como
enfermedad de la sobrecarga de hierro, enfermedad del almacenamiento de hierro
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Este artículo fue modificado por última vez el 09.01.2022.
¿En qué consiste?

La hemocromatosis es un trastorno del metabolismo del hierro que puede ser hereditario o adquirido. Las personas con hemocromatosis acumulan más hierro del que su organismo necesita. Como el organismo no tiene una manera de eliminar el exceso de hierro, se produce una acumulación progresiva de hierro en los tejidos y órganos. 

En algunos casos la sobrecarga de hierro puede conducir a una disfunción o insuficiencia de varios órganos, principalmente el corazón, el hígado y el páncreas endocrino. Entre las posibles complicaciones, se encuentran la artritis, la diabetes, la cirrosis hepática, las arritmias y la insuficiencia cardiaca y un aumento de la pigmentación de la piel que adquiere un tono bronceado.

Existen dos tipos de hemocromatosis: la hemocromatosis primaria que es una forma hereditaria que pasa de generación a generación, y la hemocromatosis secundaria que es debida a otras enfermedades o causas subyacentes.

Hemocromatosis primaria o hereditaria (HH)

La hemocromatosis hereditaria (HH), también conocida como hemocromatosis primaria, es uno de los trastornos genéticos más frecuentes en los Estados Unidos, afectando a 1 millón de personas, principalmente a la raza caucásica.  La enfermedad se debe a una mutación que se produce en el gen HFE. Cada persona tiene dos copias de dicho gen, uno heredado de la madre y otro del padre.

La mutación produce cambios en los aminoácidos, que después forman las proteínas y con frecuencia se hace referencia a los cambios que provocan en los aminoácidos. Por ejemplo, la mutación más frecuente, implica cambiar un aminoácido llamado cisteína (C) por otro llamado tirosina (Y) en el lugar 282 de la proteína que codifica el gen HFE; esta mutación se llama C282Y.

Hay varias mutaciones en el gen HFE que causa la hemocromatosis. La probabilidad de desarrollar una sobrecarga de hierro depende de una combinación de genes heredados. Después se explican más detalles del gen HFE.

La HH es un trastorno autosómico recesivo, es decir, se asocia a dos copias del gen anómalas. Aproximadamente 1 de cada 10 personas de raza caucásica presenta una copia anómala (o mutada) del gen asociado a la HH, el gen HFE, lo que confiere a la persona en cuestión el rasgo de portador. Contrariamente, aproximadamente 1 de cada 300 caucásicos presenta ambas copias del gen HFE mutadas y tiene riesgo de acumular hierro y de presentar síntomas y signos. 

Hemocromatosis secundaria o adquirida

En la hemocromatosis secundaria o adquirida se produce una acumulación de hierro por diversos trastornos y enfermedades; como ejemplos se pueden citar:

  • La enfermedad hepática crónica, tales como la infección crónica por hepatitis C, la enfermedad alcohólica hepática, o la esteatohepatitis no alcohólica (EHNA).
  • Alcoholismo.
  • Transfusiones múltiples de sangre.
  • Raramente, suplementación excesiva oral de hierro.

Acerca de la hemocromatosis

Signos y síntomas

Según el National Heart Lung and Blood Institute, no todos los afectados por hemocromatosis presentan signos y síntomas y aunque la estimación varía, aproximadamente la mitad de los que tienen la enfermedad no tienen síntomas iniciales. A medida que la enfermedad progresa, los signos y síntomas empiezan a aparecer y tienen tendencia a empeorar con el tiempo, pudiendo parecerse a los que se presentan en otras enfermedades. 

Típicamente, los hombres no serán sintomáticos hasta los 40-60 años. La mayoría de las mujeres no tendrán síntomas hasta varios años después de la interrupción de sus periodos menstruales debido a la menopausia (alrededor de los 50 años).

Además, los signos y síntomas pueden variar notablemente de persona a persona. Entre ellos se incluyen:

  • Fatiga, debilidad.
  • Dolor abdominal.
  • Dolor articular
  • Aumento de las concentraciones de glucosa en sangre y diabetes.
  • Alteraciones de la función hepática y/o perfil hepático alterado.
  • Disminución del apetito sexual y en varones impotencia.
  • Pérdida de la menstruación en mujeres.
  • Hipotiroidismo.
  • Cambios en la coloración de la piel, que toma un tono grisáceo o bronceado.

Pruebas relacionadas

El objetivo de las pruebas de laboratorio es detectar y diagnosticar la hemocromatosis, evaluar la función de los distintos órganos para conocer la gravedad de la sobrecarga de hierro y monitorizar el tratamiento. Las pruebas genéticas se usan para confirmar el diagnóstico, pero como muchas personas tienen mutaciones genéticas asociadas con la enfermedad y nunca tendrán síntomas, las pruebas realizadas en sangre se consideran la forma más fiable de diagnóstico.

Pruebas de laboratorio

Habitualmente se incluyen:

  • Hierro: para conocer la concentración de hierro en sangre.
  • Saturación de la transferrina: se realiza el cálculo usando el hierro y la transferrina; representa el porcentaje de saturación de la transferrina. Está elevada en la HH, aunque no es específica de la misma.
  • Ferritina: para evaluar cómo están los depósitos de hierro del organismo. Puede estar aumentada en las personas con HH, pero tampoco es específica de dicha enfermedad. En las personas que tienen los genes de la HH, unas concentraciones normales de ferritina suponen un menor riesgo de desarrollar la enfermedad.
  • Perfil hepático: para evaluar la función del hígado.
  • Pruebas genéticas: pueden ser útiles para confirmar el diagnóstico de una HH. La mayoría de los casos de HH, entre un 80% y un 90%, se deben a tener dos copias de la mutación C282 del gen HFE. Sin embargo, la presencia de esta mutación no significa que la persona desarrolle la enfermedad, aunque le confiere mayor riesgo, siendo este mayor en los varones (25%) que en las mujeres (1%). A veces, la HH puede estar causada por tener dos copias de las mutaciones H63D o S65C del gen HFE, o por una combinación de las tres mutaciones citadas. Raramente la enfermedad se debe a alguna otra anomalía genética.
  • Biopsia hepática: habitualmente, el diagnóstico no se confirma por la observación de hierro y de lesiones hepáticas en la biopsia de hígado, pero serviría para valorar la extensión del daño hepático.

Otras pruebas ajenas al laboratorio

Aunque no es lo habitual, a veces se emplea una resonancia magnética (RM) para evaluar la cantidad de hierro que existe en el hígado.

Tratamiento

La finalidad del tratamiento es reducir la cantidad de hierro en el organismo y mantenerlo en unas concentraciones cercanas a las normales, minimizar la aparición de lesiones permanentes en los órganos y corregir las posibles complicaciones. En el caso de que la hemocromatosis sea secundaria, debe tratarse el trastorno subyacente. No todas las personas que tienen cambios genéticos precisan llevar un tratamiento, solamente los que tienen alteraciones en sus órganos por el exceso de hierro.

Normalmente, el tratamiento de la hemocromatosis consiste en realizar extracciones de una cantidad determinada (flebotomías) de sangre a intervalos frecuentes y posteriormente periódicamente para reducir los depósitos de hierro. La frecuencia de estas extracciones y la duración del tratamiento dependerá de la causa y del grado de sobrecarga férrica. Por ejemplo, en aquellos pacientes con sobrecarga grave se deberán hacer 1 ó 2 flebotomías por semana, pero una vez que se ha eliminado el exceso de hierro se puede reducir hasta realizar unas pocas anualmente.

La hemocromatosis hereditaria no tiene curación, aunque se puede controlar con éxito a lo largo de la vida del individuo. 

Es posible que algunas personas con hemocromatosis secundaria no necesiten el realizarse extracciones de sangre como tratamiento durante mucho tiempo, siempre y cuando se pueda corregir la causa subyacente. Si la sobrecarga se debe a un exceso de transfusiones, es posible que no se puedan hacer las flebotomías si la necesidad de las transfusiones persiste. También se dispone de fármacos administrados oralmente que fijan el exceso de hierro y facilitan su excreción por la orina (fármacos quelantes del hierro); fármacos que reducen la producción de ácido en el estómago (inhibidores de la bomba de protones) y reducen la cantidad de hierro de los alimentos que se absorbe. Estos medicamentos se pueden usar en aquellas personas a las que no se les pueden realizar las flebotomías con seguridad.

La Food and Drug Administration (FDA) de los Estados Unidos ha aprobado recientemente que la sangre de los pacientes con hemocromatosis pueda ser utilizada para donaciones de sangre.

El gen HFE 

La siguiente lista incluye las posibles combinaciones para el gen HFE:

  • Tener dos copias del gen C282Y o una copia del C282Y junto con una copia de los genes mutados H63D o S65C suponen un elevado riesgo para la persona de padecer hemocromatosis hereditaria.
  • Dos copias del H63D, S65C, o una copia de cada uno H63D y S65C implica que la persona tendrá un riesgo bajo y raramente se asociará con la hemocromatosis hereditaria.
  • Una copia simple de C282Y, H63D o S65C significa que la persona es un portador. El portador no desarrolla la enfermedad, pero puede pasarla a sus hijos si se empareja con alguien que también sea portador.

Además, otros genes además del HFE pueden afectar a la capacidad de una persona para metabolizar el hierro, por ello la combinación de los genes no garantiza que alguien desarrollará o no la enfermedad. Por ejemplo, se estima que solo el 25% de los hombres y aproximadamente el 1% de las mujeres que tienen dos copias de la mutación del gen C282Y tendrán alguna vez una alteración en sus órganos relacionado con el exceso de hierro.

La hemocromatosis hereditaria afecta más a hombres que a mujeres y los síntomas de la enfermedad aparecen relativamente pronto en los hombres, aproximadamente entre los 30 y los 50 años. Otras dos formas raras de hemocromatosis hereditaria son la hemocromatosis neonatal y la juvenil que provocan graves sobrecargas de hierro en niños y jóvenes. Estas enfermedades se deben a las mutaciones que se producen en otro gen, llamado HJV que produce cambios en una proteína llamada hemojuvelina, que también afecta al metabolismo del hierro. De hecho, un porcentaje pequeño de los casos de HH se deben a mutaciones en los genes que codifican otras proteínas que afectan al metabolismo del hierro, incluyendo la hemojuvelina, así como el receptor 2 de la transferrina, la ferroportina y la hepcidina. Sin embargo, actualmente las pruebas para detectar estas mutaciones no están totalmente disponibles.

Algunos trastornos que cursan con afectación hepática, como la hemocromatosis y la enfermedad de Wilson, son hereditarios y pueden causar una afectación progresiva del órgano. La detección precoz de estos trastornos permite tratarlos adecuadamente.

Bibliografía

Este artículo está basado en las fuentes bibliográficas que se citan a continuación, así como en la propia experiencia del Comité de expertos y revisores de Lab Tests Online. Además, este apartado es revisado periódicamente por el Consejo Editorial, con el fin de mantenerlo actualizado.

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