También conocido como
Dependencia al alcohol
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10.06.2018.
¿En qué consiste?

Los problemas que pueden asociarse al consumo de alcohol son diversos, desde problemas debidos a un consumo ocasional hasta los relacionados con el abuso de alcohol y el alcoholismo. El alcoholismo, también conocido como dependencia alcohólica, puede considerarse como una enfermedad crónica primaria, en la que intervienen factores genéticos, psicosociales y ambientales, que contribuyen a su desarrollo y a sus manifestaciones. A menudo es una situación progresiva y fatal para el individuo. Según el National Institute on Alcohol Abuse and Alcoholism (NIAAA) las personas afectadas por esta enfermedad presentan:

  • Dependencia física - síndrome de abstinencia, con la aparición de náuseas, sudoración, agitación y ansiedad cuando se deja de beber
  • Tolerancia - necesidad de beber cantidades cada vez más importantes de alcohol para conseguir los mismos efectos
  • Necesidad imperiosa de consumo de alcohol - urgencia para beber alcohol
  • Pérdida del control - imposibilidad de poner fin al consumo de alcohol una vez se ha empezado a beber

Según los Centers for Disease Control and Prevention (CDC), el consumo abusivo de alcohol se asocia a situaciones problemáticas como incapacidad para cumplir con las tareas importantes en el trabajo, escuela o domicilio particular, y/o a problemas legales recurrentes, como arrestos por conducción bajo los efectos del alcohol.

Fuente del NIAAA estiman que aproximadamente un 20% de los individuos que acuden a las consultas médicas refiere beber de manera peligrosa o a unos niveles que suponen un riesgo para la salud.

El NIAAA establece el riesgo de consumo de alcohol mediante unos patrones estándar de consumo diario o semanal; así, una bebida estándar equivale a 400 mL de cerveza, 165 mL de vino o 50 mL de licores de alta graduación. En los hombres la conducta de riesgo se alcanza con 4 ó más bebidas estándar por día o bien con 14 ó más por semana, mientras que en mujeres el equivalente sería de 3 ó más por día o bien 7 ó más por semana.

Si bien el consumo de alcohol es una condición necesaria (por definición) para desarrollar alcoholismo, el consumo de alcohol no puede predecir por sí mismo si se desarrollará alcoholismo o no. La cantidad, frecuencia y regularidad en el consumo de alcohol necesarios para desarrollar alcoholismo varía ampliamente de persona a persona. La respuesta de una persona al alcohol puede variar en función de la edad, el peso, la talla, el estado de salud y de la toma de medicamentos. En algunos individuos, incluso cantidades menores de alcohol pueden ya originar problemas graves de salud. Como no se conoce un nivel de consumo de alcohol que sea totalmente seguro en embarazadas, se recomienda a todas aquellas mujeres que prevean concebir un hijo o que ya estén embarazadas que se abstengan de beber bebidas alcohólicas.

Riesgos para la salud a largo plazo

Según los CDC, los principales riesgos para la salud que conlleva el consumo de alcohol incluyen:

  • Trastornos neurológicos, como demencia, accidente vascular cerebral, neuropatías
  • Problemas cardiovasculares, como infarto agudo de miocardio, aumento del tamaño del corazón que además se debilita o pierde fuerza, arritmias e hipertensión
  • Trastornos psiquiátricos como depresión, ansiedad y suicidio
  • Cáncer de la boca, garganta, esófago, hígado, colon y mama; normalmente, a mayor consumo mayor riesgo
  • Enfermedades hepáticas como hepatitis (inflamación) alcohólica y cirrosis (fibrosis, cicatrización), que constituyen una causa importante de muerte
  • Enfermedades del tracto gastrointestinal, como pancreatitis y gastritis.

El hecho de haber contraido la infección por el virus de la hepatitis C y de consumir alcohol reduce la función hepática e interfiere con el tratamiento prescrito para combatir esta infección. Además, si coexisten ambas condiciones (hepatitis C y consumo de alcohol) es más probable que la afectación hepática progrese a cirrosis y acabe causando la muerte de la persona en cuestión.

Las mujeres tienden a ser más sensibles a los efectos del alcohol y pueden desarrollar problemas asociados al consumo de alcohol antes que los varones, incluso consumiendo menos alcohol que los varones. El consumo de alcohol en embarazadas puede ocasionar abortos, muerte fetal, parto prematuro, bajo peso al nacer y otros problemas en el recién nacido, como la presencia de anomalías faciales, malformación de órganos (cerebro y corazón), trastornos en el desarrollo (crecimiento) y problemas de la vista y la audición. Las lesiones cerebrales en el hijo debidas al consumo de alcohol por la madre pueden resultar en trastornos de la conducta, retraso del habla y del lenguaje y discapacidades del aprendizaje.

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Acerca de Alcoholismo
  • Pruebas relacionadas

    Normalmente, el abuso y la dependencia al alcohol se detectan mediante encuestas de cribado. Existen muchos tipos de encuesta y con multitud de preguntas acerca de la frecuencia del consumo, incapacidad para deshabituarse y problemas sociales asociados. Algunas de las que gozan de mayor prestigio son las Michigan Alcohol Screening Test (MAST), una versión de esta misma pero más breve, Alcohol Use Disorders Identification Test (AUDIT), y T-ACE especialmente dirigida a embarazadas.

    No existen pruebas de laboratorio definitivas que pueden ser utilizadas para identificar el alcoholismo. Las pruebas de laboratorio pueden utilizarse para detectar si existe un consumo crónico de alcohol o si se han producido recaídas en personas que niegan consumir alcohol, además de ser útiles para evaluar la función de los órganos principalmente afectados. Las pruebas incluyen:

    • GGT (gamma-glutamil transferasa), un enzima hepático que aumenta ante consumos de alcohol importantes, aunque también en muchas otras circunstancias que pueden afectar al hígado
    • Volumen corpuscular medio (VCM), que mide el tamaño de las células rojas de la sangre; normalmente solicitado formando parte de un hemograma; el VCM puede ir aumentando a lo largo del tiempo en bebedores importantes pero también puede aumentar como consecuencia de otras situaciones
    • AST (aspartato aminotransferasa) y ALT (alanina aminotransferasa), enzimas que pueden indicar lesión hepática
    • Transferrina deficiente en carbohidratos (CDT), utilizada a veces para identificar consumos crónicos y pronunciados de alcohol; puede ser menos sensible en mujeres y jóvenes

     

    Otras pruebas de laboratorio inluyen:

    • Estudio metabólico completo (grupos de pruebas utilizadas para evaluar las funciones de distintos órganos), como un perfil hepático
    • Magnesio, puede estar disminuido debido a una ingesta insuficiente y a pérdidas por los riñones

     

    Para averiguar si una persona ha estado tomando alcohol recientemente se puede recurrir a pruebas de alcoholemia (medida de etanol en sangre); estas pruebas sin embargo no permiten diagnosticar alcoholismo.

  • Tratamiento

    Igual que sucede en otras enfermedades crónicas, el acoholismo no puede curarse; sin embargo, se dispone de tratamientos efectivos que permiten que las personas alcohólicas consigan abstenerse del consumo de alcohol. El tratamiento se fundamenta en una terapia de grupo, en aconsejar al individuo y en una educación enfocadas a abandonar el consumo de alcohol. Las personas afectadas deben ser conscientes de que presentan un problema con la bebida y tienen que estar convencidas de la necesidad de dejar de beber. Una vez han tomado la decisión, pueden controlarse en un  centro específico de tratamiento mientras se van rehabilitando. El centro y/o el médico aconsejan al individuo en todo momento, animándole y ayudándole a superar los primeros síntomas que aparecen después del abandono del alcohol. En algunas ocasiones se emplean medicaciones como benzodiacepinas (como Valium®) durante períodos de tiempo cortos para atenuar algunos de los síntomas que se presentan a consecuencia de la dependencia alcohólica.

    La FDA (Food and Drug Administration - equivalente de la Agencia Española del Medicamento) ha aprobado el uso de tres medicamentos para ayudar a las personas a que persistan en su afán de abandonar el alcohol: disulfiram, naltrexona y acamprosato. Estos fármacos se prescriben a personas que están seguras de desear abstenerse del consumo de alcohol pero que necesitan un refuerzo o ayuda. El disulfiram hace que se presenten síntomas desagradables como náuseas, vómitos y rubores si se consume cualquier cantidad de alcohol, por pequeña que sea. La naltrexona anula la sensación de bienestar que genera el hecho de beber en una persona, si bien puede causar síntomas de abstinencia especialmente en individuos que además consumen y presentan dependencia a opiáceos. El acamprosato ayuda a reducir el deseo irrefrenable de consumir alcohol. En el caso de la naltrexona, existe una forma inyectable y de acción prolongada. Todos estos medicamentos deben utilizarse conjuntamente con la ayuda, el consejo y el soporte médico.

    Del mismo modo que no existe una prueba para detectar o para el diagnóstico del alcoholismo, tampoco existe un tratamiento que permita tratar a todas las personas. Igual que sucede con otras enfermedades crónicas, debe recordarse que se está ante una situación que no es fácil de resolver, de tal modo que muchos individuos recaerán y volverán a beber antes de conseguir una total abstinencia al alcohol. Algunas de las lesiones causadas por el alcohol pueden resolverse, pero otras pueden ser irreversibles. La colaboración durante años con el médico es muy importante para conseguir y asegurar una abstinencia alcohólica total, y para ir corregiendo las posibles complicaciones orgánicas derivadas del consumo de alcohol.

Bibliografía

NOTA: Este artículo está basado en las fuentes bibliográficas que se citan a continuación, así como en la propia experiencia del Comité de expertos y revisores de Lab Tests Online. Además, este apartado es revisado periódicamente por el Consejo Editorial, con el fin de mantenerlo actualizado.

Los enlaces dirigidos a páginas web pueden no estar disponibles por causas ajenas a nuestra voluntad, por lo que pedimos disculpas y agradeceremos que nos informe de estas anomalías para poder subsanarlas.

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