También conocido como
C. difficile, C. diff, Clostridioides difficile (nombre actual), Clostridium difficile (nombre clásico), toxina del C. difficile (gen NAAT o antígeno); Prueba de la glutamato deshidrogenasa
Nombre sistemático
Clostridioides difficile
Este artículo fue revisado por última vez el
Este artículo fue modificado por última vez el 02.01.2022.

Aspectos Generales

¿Por qué hacer el análisis?

Para detectar la presencia de una infección causada por la bacteria Clostridioides difficile (anteriormente llamada Clostridium difficile) productora de toxinas.

¿Cuándo hacer el análisis?

Cuando una persona tiene una diarrea leve, moderada o grave durante varios días, sin causa conocida, sobre todo después de un tratamiento con antibióticos.

¿Qué muestra se requiere?

Una muestra fresca de heces que no esté contaminada con orina o agua, recogida en un contenedor estéril. Una vez recogida, la muestra debe conservarse refrigerada y llevarse al laboratorio lo antes posible.

¿Es necesario algún tipo de preparación previa?

Para esta prueba no se necesita ninguna preparación especial.

¿Qué es lo que se analiza?

Clostridioides difficile (C. difficile), anteriormente llamada Clostridium difficile, es una bacteria que se asocia a diarrea tras el uso de antibióticos. Las pruebas para el C. difficile pueden detectar directamente a la bacteria, sus toxinas o los genes bacterianos asociados a la producción de las toxinas.

C. difficile forma parte de la flora bacteriana intestinal normal de aproximadamente el 65% de los niños y el 3% de los adultos. A veces, al utilizarse antibióticos de amplio espectro en el tratamiento de ciertas infecciones y durante un tiempo prolongado, se altera el equilibrio existente en la flora bacteriana normal del tracto digestivo. Por esta razón, se eliminarán del tracto gastrointestinal las bacterias sensibles al antibiótico, mientras que habrá un sobrecrecimiento de C. difficile resistentes al antibiótico o incluso aparecerán nuevas cepas de C. difficile.

C. difficile puede producir dos toxinas, la toxina A y la toxina B. La disminución de la flora bacteriana normal combinada con el sobrecrecimiento de C. difficile y la producción de toxinas puede ocasionar lesiones en la mucosa del colon, produciendo una inflamación grave asociada a diarrea prolongada. El acúmulo de células muertas, leucocitos y fibrina da lugar a una película (pseudomembrana) que recubre la superficie de la zona afectada, por lo que esta patología se denomina colitis pseudomembranosa.

La infección por C. difficile es la principal causa de diarrea en las personas hospitalizadas. Las toxinas de C. difficile se pueden detectar en las heces de aproximadamente el 20-30% de las personas con diarrea asociada al tratamiento antibiótico y en más del 95% de las personas con colitis pseudomembranosa. A pesar de que C. difficile es un microorganismo muy frecuente en la flora intestinal de los niños, no suele causar diarreas en este grupo de población.

El riesgo de diarrea por C. difficile es mayor en quienes lo han sufrido anteriormente y en personas de edad avanzada, inmunodeprimidas, con enfermedades o intervenciones quirúrgicas del colon o en tratamiento con quimioterapia. La diarrea asociada a C. difficile suele darse en los individuos que han tomado antibióticos durante varios días, pero puede aparecer varias semanas después de finalizar el tratamiento.

El cuadro clínico asociado a la diarrea por C. difficile puede variar considerablemente, desde diarrea leve a formas de colitis graves e incluso megacolon tóxico o perforación intestinal que pueden provocar una sepsis e incluso la muerte. Los signos o síntomas más frecuentes son diarrea, dolor abdominal y retortijones, náuseas, fiebre, deshidratación y recuento de leucocitos en sangre elevado. El tratamiento consiste en dejar de tomar el antibiótico recetado y sustituirlo por otro que sea efectivo frente a C. difficile. La mayoría de las personas mejora a medida que se restablece la flora normal del intestino, pero el 12-24% de los afectados puede presentar un nuevo episodio en el intervalo de unos 2 meses.

Preguntas Comunes

¿Cómo se utiliza?

Las pruebas para detectar C. difficile, sus toxinas o los genes que las codifican permiten establecer el diagnóstico de una diarrea u otras patologías relacionadas con esta bacteria. Existe un gran número de causas posibles para una diarrea, tanto infecciosas como no infecciosas, por lo que estas pruebas pueden ayudar a establecer el diagnóstico.

Existen varias pruebas para detectar la infección y para determinar si la cepa presente produce toxinas o no. 

Las diferentes sociedades científicas recomiendan el abordaje en una o varias etapas. El estudio en una etapa incluye: 

  • Detección del gen de la toxina de C. difficile: este método utiliza una prueba de ampliación de ácidos nucleicos, generalmente por el método de la reacción en cadena de la polimerasa (PCR). Se trata de una prueba rápida y sensible que permite confirmar la presencia en la muestra del gen que permite a la bacteria fabricar sus toxinas. No todos los laboratorios realizan este tipo de pruebas genéticas, pero su uso está cada vez más extendido. Existe un cierto riesgo de resultados falsamente positivos, aunque se puede minimizar realizando esta prueba únicamente a quienes presenten signos o síntomas y se sospeche que tenga una infección por C. difficile.

El estudio en varias etapas incluye:

  • Prueba de cribado inicial de la  glutamato deshidrogenasa (GDH): esta prueba detecta un antígeno producido en cantidades importantes por C. difficile, independientemente de que la cepa sea capaz de producir toxina o no. Se considera que la prueba es muy sensible a pesar de no ser específica para detectar C. difficile productor de toxinas. La prueba indica si en la muestra analizada existe C. difficile, pero no indica si la bacteria produce toxinas.
  • Prueba de confirmación para detectar la presencia de toxinas:
    • Detección de las toxinas por enzimoinmunoanálisis (EIA). Se trata de una prueba rápida pero poco sensible.
    • PCR en el caso de que la GDH sea positiva y el EIA sea negativo.
  • Como esquema alternativo en varias etapas se puede realizar la detección de toxinas por EIA en las personas que presenten una PCR positiva para confirmar que la bacteria está realmente produciendo toxinas.

Otras pruebas que pueden emplearse para detectar C. difficile son:

  • Perfil de patógenos gastrointestinales: permite detectar de forma simultánea múltiples microorganismos (virus, bacterias o parásitos) en las heces y realizar el diagnóstico de un cuadro gastrointestinal. Este perfil se puede utilizar por sí solo o en combinación con otras pruebas como el cultivo de heces o el estudio de parásitos en heces.
  • Prueba de citotoxicidad: esta prueba evalúa los efectos de la toxina de C. difficile (citotoxicidad) en células humanas que se hacen crecer en un cultivo tisular. Es un método sensible para detectar la toxina, pero se tardan 24-48 horas en obtener el resultado.
  • Cultivo de heces toxicogénico: se hace crecer la bacteria en un cultivo para detectar posteriormente la producción de toxinas. Es la prueba más sensible y es considerada el método de referencia (patrón de oro o gold standard). Sin embargo, se tardan 2-3 días en obtener los resultados. El cultivo no puede distinguir entre colonización por C. difficile y sobrecrecimiento de la bacteria. Actualmente es poco frecuente realizar esta prueba en entornos clínicos.

¿Cuándo se solicita?

Las pruebas para determinación de C. difficile y sus toxinas suelen solicitarse cuando un individuo hospitalizado tiene, durante más de tres días, diarreas frecuentes, dolor abdominal, fiebre o náuseas durante o después del tratamiento con antibióticos o después de la cirugía gastrointestinal. Pueden solicitarse también cuando una persona desarrolla estos signos o síntomas a las 6-8 semanas después de tomar antibióticos, varios días después de la quimioterapia o cuando el individuo ya tiene un trastorno gastrointestinal crónico y su médico sospecha que se ha empeorado por una infección por C. difficile. También pueden solicitarse las pruebas para C. difficile y su toxina cuando no ha sido posible encontrar otra causa de la diarrea (infecciosa o no).
Si una persona tratada con antibióticos para la diarrea o colitis recae y los síntomas reaparecen, pueden solicitarse las pruebas de determinación de C. difficile y su toxina para confirmar la presencia de dicha toxina. No se aconseja el uso de la prueba para el seguimiento del tratamiento ni en personas asintomáticas. El hecho de que los síntomas remitan (desaparición de la diarrea y emisión de heces consistentes) es indicativo de que la infección se ha resuelto. No es aconsejable repetir la prueba cuando ya se ha obtenido un resultado positivo ya que no proporciona ninguna información adicional. Las pruebas moleculares pueden seguir siendo positivas durante semanas, a pesar de que la infección se haya resuelto y el individuo esté asintomático.

¿Qué significa el resultado?

Si los resultados de la prueba del gen de la toxina de C. difficile o la detección de sus toxinas son positivos, es probable que la diarrea y los signos o síntomas que presenta el individuo se deban al sobrecrecimiento de C. difficile productor de toxinas.
Un resultado positivo  del cultivo para C. difficile o para el antígeno de C. difficile junto con un resultado negativo para la toxina indica que existen este tipo de bacterias en el tracto digestivo, pero que no producen toxina (o no la suficiente como para ser detectable).

Un resultado negativo de estas pruebas indica que probablemente los síntomas del paciente son debidos a otra causa distinta a C. difficile.Como las toxinas se degradan a temperatura ambiente en unas 2 horas, un resultado negativo para las toxinas puede indicar que la muestra no ha sido transportada, almacenada o procesada inmediatamente. Ante la duda de que la muestra de heces no se haya recogido, transportado ni analizado en las condiciones adecuadas, debe repetirse el estudio.

¿Hay algo más que debería saber?

Si el resultado de la prueba es positivo, el médico interrumpirá los antibióticos que en aquel momento esté tomando el individuo y recetará un tratamiento antibiótico oral adecuado, como metronidazol o vancomicina, para eliminar la bacteria C. difficile. Últimamente se han realizado numerosos estudios de investigación en los que se defiende la eficacia, en estos casos de infecciones por C. difficile, de un tratamiento consistente en un "trasplante de heces".
Para diagnosticar una colitis por C. difficile puede realizarse un estudio endoscópico. El especialista podrá así examinar el colon y tomar una biopsia de cualquier lesión pseudomembranosa característica que exista.

¿Qué otras causas de diarrea existen?

Una diarrea puede deberse a una infección bacteriana patógena (normalmente causada por Salmonella, Shigella, Campylobacter o Escherichia coli), a una infección vírica, a parásitos, a intolerancia a ciertos alimentos (como la intolerancia a la lactosa), a ciertas medicaciones, a trastornos digestivos crónicos (como el síndrome del colon irritable o la enfermedad inflamatoria intestinal) o a trastornos de malabsorción (como la enfermedad celíaca). La diarrea también puede aparecer o agravarse con el estrés psicológico.

¿Por qué la muestra de heces debe ser fresca?

Para la detección de las toxinas de C. difficile la muestra debe ser necesariamente fresca porque la toxina se degrada en unas 2 horas y el resultado podría ser un falso negativo.

¿Por qué no se debe tomar ningún antidiarreico si se tiene diarrea por C. difficile?

Los fármacos antidiarreicos ralentizan el paso de las heces a través del tracto gastrointestinal, aumentando el tiempo de exposición del colon a las toxinas e incrementando la lesión e inflamación tisular.

¿Es posible reinfectarse una vez se ha sufrido una infección por C. difficile?

Sí, aunque si los signos o síntomas reaparecen en poco tiempo suele deberse a una recurrencia, más que a una reinfección. Esto sucede porque todavía no se ha restablecido totalmente el equilibrio de la flora intestinal. Una persona que ha sufrido diarrea por C. difficile tiene un mayor riesgo de volverla a padecer en futuros tratamientos con antibióticos.

¿Existen antibióticos que se asocien con una mayor probabilidad de producir diarreas?

La mayoría de los antibióticos pueden provocar diarrea porque alteran la composición normal de la flora intestinal. Los antibióticos de amplio espectro, que eliminan muchos tipos de bacterias diferentes, son los que pueden alterar con mayor probabilidad la flora intestinal y permitir que C. difficile pueda crecer y producir sus toxinas.

Bibliografía

Este artículo está basado en las fuentes bibliográficas que se citan a continuación, así como en la propia experiencia del Comité de expertos y revisores de Lab Tests Online. Además, este apartado es revisado periódicamente por el Consejo Editorial, con el fin de mantenerlo actualizado.

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