También conocido como: cloro, Cl, Cl-
Nombre sistemático: ion cloruro
Aspectos generales
¿Por qué hacer el análisis?
Se utiliza para evaluar el equilibrio hidroelectrolítico y el estado ácido-base (en relación con bicarbonato/CO₂ total), y para el seguimiento de pacientes con riesgo de alteraciones por: deshidratación o sobrehidratación, vómitos/diarrea, enfermedad renal, insuficiencia cardiaca/hepática, tratamientos con diuréticos o sueroterapia intravenosa, y otros contextos clínicos.
También es útil en la interpretación de acidosis metabólica hiperclorémica (anión gap normal) y en la evaluación de alcalosis metabólica mediante cloruro en orina.
¿Cuándo hacer el análisis?
Habitualmente se solicita dentro de un perfil de electrolitos o perfil bioquímico (metabólico), y especialmente cuando hay sospecha de desequilibrio electrolítico o ácido-base.
Situaciones frecuentes: vómitos o diarrea persistentes, deshidratación, edemas/retención de líquidos, alteraciones respiratorias con compensación metabólica, insuficiencia renal, cambios en perfusión y uso de diuréticos, corticoides/mineralocorticoides o grandes volúmenes de suero fisiológico.
¿Qué muestra se requiere?
Sangre venosa (suero o plasma) obtenida por venopunción. En algunos casos se puede utilizar una muestra de orina aleatoria o una orina de 24 horas.
¿Es necesario algún tipo de preparación previa?
Para esta prueba no se necesita ninguna preparación especial.
Intervalos de referencia biológicos
Suero/plasma (nmol/L)
Niños: 98-110
Adultos: 98-107
Orina de 24h (nmol/24h)
Adultos: 100-250
Niños: (0-5 años): No establecido. (6-17 años): 27–210.
La excreción urinaria de cloruro en 24 h depende de forma importante de la ingesta de sal (NaCl) y del estado de hidratación. Los intervalos pueden variar entre laboratorios; para la interpretación clínica debe priorizarse el intervalo de referencia del propio laboratorio y la tendencia del paciente.
¿Qué es lo que se analiza?
El cloruro (Cl⁻) es el principal anión del líquido extracelular. Actúa de forma coordinada con sodio (Na⁺), potasio (K⁺) y bicarbonato (HCO₃⁻) para mantener: (1) la osmolaridad y distribución de agua corporal, (2) la electroneutralidad, y (3) el equilibrio ácido-base.
La prueba cuantifica la concentración de cloruro en sangre (suero/plasma) o en orina.
El cloruro está presente en todos los compartimentos, con mayor concentración en el espacio extracelular. A menudo se correlaciona con el sodio porque ambos reflejan, en parte, el balance de agua y sal. Sin embargo, en alteraciones ácido-base el cloruro puede variar “en espejo” con el bicarbonato para mantener electroneutralidad (p. ej., cuando disminuye HCO₃⁻puede aumentar Cl⁻ y viceversa). Este fenómeno está relacionado con el intercambio Cl⁻/HCO₃⁻en distintos tejidos y con la regulación renal de aniones.
El cloruro entra en el organismo a través de la dieta y de la sal de mesa, que está constituida por iones de sodio y cloruro (NaCl). La mayor parte del cloruro se absorbe a nivel intestinal y el exceso se elimina por vía urinaria. La concentración de cloruro en la sangre se mantiene estable, con una ligera disminución después de las comidas, momento en el que el estómago produce ácido clorhídrico, para lo cual precisa utilizar el cloruro de la sangre.
Preguntas comunes
¿Cómo se utiliza?
El cloruro en sangre se solicita casi siempre junto con otros electrolitos (Na⁺, K⁺) y bicarbonato/CO₂ total para valorar el estado hidroelectrolítico y ácido-base.
Se usa para investigar síntomas compatibles con alteraciones electrolíticas o ácido-base (p. ej., vómitos/diarrea prolongados, debilidad, cambios en el patrón respiratorio) y para monitorizar tratamientos o enfermedades con riesgo de descompensación. Si se sospecha un trastorno ácido-base, se interpreta junto con gases en sangre, bicarbonato, anion gap y función renal, lo que ayuda a identificar la causa y valorar gravedad.
La determinación de cloruro en orina permite valorar si la causa de una alcalosis se debe a una pérdida de sal (deshidratación, vómitos, uso de diuréticos, en cuyo caso el cloruro en orina será muy bajo) o por un exceso de ciertas hormonas como el cortisol o la aldosterona, que pueden alterar la excreción de cloruro.
¿Cuándo se solicita?
El cloruro en sangre casi nunca se solicita de forma aislada. Normalmente forma parte de un perfil de electrolitos o de la analítica de un examen médico de rutina.
Se solicita cuando se sospecha acidosis oalcalosis, o en situaciones agudas con
- Vómitos o diarrea prolongados
- Debilidad, fatiga, alteraciones respiratorias (p. ej., hiperventilación/compensación)
- Signos de deshidratación o sobrecarga de volumen
- Riesgo de alteración renal o por fármacos (diuréticos, sueros, etc.)
Los electrolitos también pueden solicitarse a intervalos regulares cuando el paciente tiene alguna patología o está tomando algún tipo de medicación que pueda afectar al equilibrio electrolítico. Los perfiles de electrolitos se usan frecuentemente para el seguimiento de ciertas patologías como la hipertensión, la insuficiencia cardíaca, la enfermedad renal o la enfermedad hepática.
El cloruro en orina puede determinarse, a la vez que el sodio en la orina o en la sangre, cuando se evalúa la causa de una concentración elevada o disminuida de cloruro en la sangre. El médico valorará si los cambios en la concentración de cloruro correlacionan con los de sodio. Esto ayuda a determinar si hay un desequilibrio ácido-base y poder seleccionar el tratamiento adecuado.
¿Qué significa el resultado?
La interpretación del cloruro debe hacerse junto con sodio, potasio, bicarbonato/CO₂ total, creatinina, osmolalidad y, cuando proceda, gases en sangre y anión gap. Valores aislados tienen menor utilidad que el patrón global y la evolución temporal.
Una concentración elevada de cloruro (conocida como hipercloremia), normalmente indica deshidratación, pero puede darse también con cualquier otro problema que curse con una concentración elevada de sodio en la sangre, como un síndrome de Cushing o una enfermedad renal. La hipercloremia también puede darse cuando hay una pérdida excesiva de bases (produciendo una acidosis metabólica), o cuando una persona hiperventila (causando alcalosis respiratoria).
Una concentración disminuida de cloruro en sangre (conocida como hipocloremia) se observa cuando hay algún problema que curse con una concentración disminuida de sodio en la sangre. La hipocloremia también puede ocurrir en la insuficiencia cardíaca congestiva, la cetoacidosis diabética, los vómitos prolongados o tras una aspiración gástrica, la enfermedad de Addison, el enfisema u otras enfermedades pulmonares crónicas (causando acidosis respiratoria) y cuando existen pérdidas de ácido del organismo (causando alcalosis metabólica).
Un aumento de las concentraciones de cloruro en orina pueden indicar la existencia de deshidratación, ayuno, enfermedad de Addison o aumento de la ingesta de sal.
Una disminución de las concentraciones de cloruro en orina pueden observarse en el síndrome de Cushing, el hiperaldosteronismo primario (síndrome de Conn), la insuficiencia cardíaca congestiva, en los síndromes de malabsorción y en las diarreas.
¿Qué puede significar una pequeña alteración de la concentración de cloruro?
Pequeñas desviaciones pueden deberse a variación biológica, hidratación, toma de muestras o cambios transitorios. Por eso, el valor aislado se interpreta con el contexto clínico, el resto de analítica (especialmente bicarbonato/CO₂ total y sodio) y la tendencia respecto aresultados previos.
Si la alteración persiste o se acompaña de síntomas o de cambios ácido-base, puede requerir evaluación clínica dirigida.
¿Existen recomendaciones dietéticas para la ingesta de cloruro?
Sí. Normalmente se recomienda que el consumo de cloruro en adultos sanos hasta los 50 años de edad sea aproximadamente de 2,3 gramos (3,8 gramos de sal) al día. Las recomendaciones pueden variar en función de la edad, del sexo y de otros factores. Esta cantidad reemplaza el cloruro que se pierde diariamente a través del sudor. El cloruro está presente en muchos vegetales y en otros alimentos como las algas, mantequilla, tomates, lechugas, apio y aceitunas. La sal de mesa y los alimentos precocinados contribuyen a que la población probablemente consuma más cloruro del necesario.
¿Cuál es el tratamiento recomendado ante un resultado de cloruro anormal?
No existe un “tratamiento del cloruro” como tal: se corrige la causa subyacente y el trastorno hidroelectrolítico/ácido-base asociado (p. ej. pérdidas gastrointestinales, diuréticos, fluidoterapia, función renal o alteraciones hormonales).
¿Hay algo más que debería saber?
Muchos fármacos y tratamientos influyen en el cloruro al modificar sodio, bicarbonato o el balance de agua: diuréticos, sueroterapia (especialmente soluciones ricas en cloruro), mineralocorticoides/corticoides, y fármacos que alteran el equilibrio ácido-base.
La ingesta excesiva de bicarbonato/antiácidos puede contribuir a alcalosis metabólica y a una disminución relativa del cloruro.
Consideraciones preanalíticas/analíticas
La extracción desde una vía con sueros puede alterar resultados; y algunas interferencias poco frecuentes (p. ej., bromuro/yoduro en determinados métodos) pueden producir lecturas falsamente elevadas.
Enlaces
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¿Por qué hacer el análisis?
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