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Este artículo fue modificado por última vez el 21.04.2018.
¿En qué consiste?

Las infecciones fúngicas representan la invasión de los tejidos por una o más especies de hongos. Estas infecciones pueden ser localizadas y de tipo superficial o afectar a tejidos más profundos, pudiendo producir infecciones pulmonares graves, infecciones de la sangre (septicemia) o enfermedades sistémicas. Algunos de estos hongos són oportunistas mientras que otros són patogenos, causando enfermedad en función de si el sistema inmunitario está sano o no.

Los hongos son uno de los cuatro grupos principales de microorganismos (bacterias, virus, parásitos y hongos). En la naturaleza pueden estar en dos formas: como levaduras unicelulares o como mohos filamentosos ramificados. Algunos son dimórficos - cambian de una forma a otra en función de su entorno. Mientras que las levaduras no pueden apreciarse a simple vista, el moho puede observarse en forma de manchas borrosas en la fruta madura o en el pan seco, en la ducha, o como setas que crecen en un tronco podrido. Aunque existen más de 50000 especies de hongos en el medio ambiente, menos de 200 están asociadas con enfermedades en el hombre. De éstas, sólo entre 20 y 25 especies causan infecciones.

La mayoría de las infecciones por hongos se producen por la exposición a una fuente que los contiene, como las esporas existentes en las superfícies, el aire, el suelo, o en los excrementos de las aves. Generalmente, hay un déficit del sistema inmunitario en el organismo y/o la persona proporciona un "buen entorno" para el crecimiento de los hongos. Aunque cualquier persona puede tener una infección por hongos, algunos grupos de población presentan un riesgo aumentado de presentar este tipo de infecciones y sus recurrencias. Entre estos grupos se encuentran las personas transplantadas, los individuos con VIH / SIDA, aquéllos que están recibiendo tratamiento quimioterápico, y aquéllos con una patología subyacente como diabetes o enfermedades pulmonares.

Las infecciones fúngicas pueden producirse en la superfície de la piel o en los pliegues así como en otras zonas que se mantienen calientes y húmedas por la ropa y el calzado. También pueden aparecer en el lugar de una lesión, en las membranas mucosas, los senos, y los pulmones. Estas infecciones activan el sistema inmunitario del organismo, pudiendo causar inflamación y daño tisular, y en algunas personas llegan a provocar una reacción alérgica.

Muchas de estas infecciones quedan limitadas a una pequeña zona, como entre los dedos de los pies, pero otras pueden extenderse por toda la piel y/o penetrar en tejidos más profundos. Las infecciones que se inician o se extienden hacia los pulmones pueden pasar a la sangre y llegar a todo el organismo. Algunas de las infecciones superficiales por hongos pueden resolverse por sí solas, pero la mayoría de las que son más graves requieren atención médica y de tratamientos  largos. Las que se desarrollan en el interior del organismo normalmente son las más graves y, si no se tratan, pueden causar daños permanentes y en algunos casos llegar a ser mortales. Afortunadamente, son pocas las infecciones fúngicas que pueden transmitirse fácilmente entre personas, por lo que lo habitual es que sólo afecten a la persona infectada.

Las infecciones por hongos pueden clasificarse en función de la parte del cuerpo que resulta afectada, por el grado de penetración en el mismo, por el organismo causante de la infección, y por la forma(s) que adopta el hongo. Algunos organismos pueden causar tanto infecciones superficiales como sistémicas.

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Acerca de Infecciones por hongos
  • Infecciones fúngicas superficiales de la piel, uñas y pelo

    Las infecciones fúngicas superficiales pueden ser causadas tanto por hongos en forma de levadura como en forma de moho. En condiciones normales, en la piel existe una mezcla de microorganimos llamados flora normal que no causa ninguna patología ni representa ningún estímulo para el sistema inmunitario. Pero si se produce una lesión en la piel o existe algún trastorno en el sistema inmunitario, entonces cualquiera de los microorganismos presentes puede ser el responsable de una infección en la herida o en la propia piel. Si se altera el equilibrio que los distintos microorganismos mantienen entre ellos, como una disminución de las bacterias presentes junto a un aumento del crecimiento de los hongos (en ocasiones a consecuencia de la administración de antibióticos de amplio espectro), el individuo puede sufrir una infección fúngica asociada a este desequilibrio.

    Infecciones por levaduras
    La candidiasis es una infección por levaduras muy común debida principalmente a la proliferación de Candida albicans y de otras especies de candida, que forman parte de la flora normal. En la boca, las candidiasis causan enrojecimiento y la aparición de unas manchas blanquecinas. En los bebés, las infecciones por candida pueden provocar la dermatitis del pañal. En mujeres, pueden causar prurito genital y flujo vaginal, lo que se conoce como "candidiasis vaginal". Según los Centers for Disease Control and Prevention (CDC), casi el 75% de las mujeres tendrá al menos una infección por levaduras a lo largo de su vida. Las candidiasis también son responsables de muchas otras infecciones, incluyendo las de las uñas, y pueden convertirse en sistémicas, especialmente en personas inmunodeprimidas. Actualmente, representa una de las causas más frecuentes de infección adquirida en el hospital.

    Infecciones fúngicas (dermatofitosis)
    El pie de atleta, la tiña inguinal, y las infecciones fúngicas de las uñas son infecciones frecuentes que pueden transmitirse entre personas. Estas infecciones fúngicas pueden causar enrojecimiento, exfoliación, ampollas, descamación de la piel, picor, deformación y fragilidad de las uñas afectadas, y cabello quebradizo. Este tipo de infecciones son causadas por dermatofitos, un grupo de hongos donde se incluyen las especies Trichophyton, Microsporum y Epidermophyton. Los dermatofitos se alimentan de queratina y raramente penetran bajo la piel. Las infecciones causadas por este tipo de hongos también se conocen con el nombre de tiña.

    • El pie de atleta (tiña del pie o tinea pedis) se localiza entre los dedos de los pies y algunas veces cubre la parte inferior del pie
    • La tiña inguinal (tinea cruris) puede extenderse desde la ingle hasta la parte interna del muslo
    • La tiña del cuero cabelludo y el cabello (tinea capitis) afecta al tallo del cabello, principalmente en niños
    • La infección del dedo o de la uña (tinea unguium) afecta típicamente a las uñas de los dedos de los pies pero también puede afectar a las de las manos
    • La tiña del cuerpo (tinea corporis) puede localizarse en cualquier parte del organismo
    • La tiña de la cara (tinea barbae) aparece en la zona de la barba

    Otras
    La tiña versicolor se asocia con manchas o lesiones en la piel multicoloreadas y no está causada por un dermatofito sino por una levadura, la Malassezia furfur. Es una enfermedad frecuente en adultos jóvenes. La esporotricosis es una enfermedad causada por el hongo Sporothrix schenckii, que no es un dermatofito. Es una infección de la piel y del tejido subcutáneo difundida por plantas espinosas, hojas de los pinos y el musgo, lugares donde este hongo suele habitar. Algunos hongos asociados a infecciones sistémicas, como Coccidioides immitis y Blastomyces dermatitidis, también pueden causar erupciones o lesiones cutáneas.

  • Infecciones fúngicas de sangre, pulmones, de tejidos profundos y sistémicas

    Las infecciones de tejidos internos y sistémicas pueden estar causadas por una gran variedad de hongos. Algunos de ellos se encuentran en cualquier región, mientras que otros sólo en regiones específicas. La gente se infecta con frecuencia al entrar en contacto con el entorno en el que crecen los hongos, como los suelos infectados.

    Así, las infecciones pulmonares típicamente empiezan con la inhalación de esporas de hongos. En las infecciones pulmonares y las infecciones por hongos que se extienden por debajo de la superfície de la piel, el hongo invasor tiene la capacidad de diseminarse desde el punto de origen de la infección hasta la sangre (septicemia) y/o a través de todo el cuerpo: órganos, tejidos, huesos y algunas veces meninges, que recubren la médula espinal, y en el interior del cerebro causando meningitis.

    En personas con un sistema inmunológico normal, las infecciones pulmonares por hongos pueden causar síntomas moderados, similares a los de una gripe como tos, fiebre, dolores musculares, dolor de cabeza y erupciones cutáneas. En otros individuos, los hongos pueden causar infecciones localizadas en el punto inicial de la infección y no se diseminan (se forman granulomas). Sin embargo, los individuos con estas infecciones localizadas pueden, en algún momento de su vida, presentar un estado de inmunodepresión y la infección fúngica crónica silente puede convertirse en una infección activa aguda.

    Algunas infecciones causadas por hongos pueden tardar meses o años en causar síntomas, empeorando de manera lenta y progresiva y propagándose por todo el organismo, provocando sudores nocturnos, dolor torácico, pérdida de peso, y aumento de tamaño de los ganglios limfáticos. Otras infecciones pueden progresar de manera rápida, causando neumonía y/o septicemia. Las infecciones pulmonares por hongos  generalmente tienen más probabilidad de ser graves en individuos con enfermedades pulmonares previas y/o con disfunción del sistema inmune, como las personas con VIH / SIDA. Tanto las infecciones fúngicas crónicas como agudas pueden causar daños permanentes en pulmones, huesos u órganos afectados, pudiendo llegar a ser mortales.

    Entre las infecciones de tejidos profundos o sistémicas más frecuentes se encuentran:

    • Aspergilosis, causada por Aspergillus fumigatus u otras especies de Aspergillus. Estos hongos se encuentran con frecuencia en el suelo, en las plantas y en el polvo del hogar. Pueden causar infecciones en los senos nasales y pulmones y, en algunos casos pueden diseminarse hacia el cerebro y los huesos
    • Blastomicosis, causada por Blastomyces dermatitidis, que se encuentra en los suelos húmedos ricos en materia orgánica
    • Coccidioidomicosis, causada principalmente por Coccidioides immitis
    • Criptococosis, causada por Cryptococcus neoformans o más raramente por otras especies de Cryptococcus; se encuentra en el suelo y se asocia con los excrementos de las aves. Aunque cualquier individuo puede padecer esta infección, existe una elevada prevalencia entre las personas con VIH / SIDA
    • Histoplasmosis, causada por Histoplasma capsulatum, que típicamente afecta a los pulmones
    • Candidiasis, causada por las especies de Candida, que en humanos forman parte de la flora normal; se encuentran en todo el mundo. Las infecciones afectan a las membranas mucosas húmedas del organismo
    • Neumonía por Pneumocystis, causada por Pneumocystis jiroveci (anteriormente conocido como Pneumocystis carinii); se encuentra por todo el mundo y principalmente afecta a individuos inmunodeprimidos, como por ejemplo los infectados por el VIH o con SIDA
  • Pruebas relacionadas

    Pruebas de laboratorio

    En este tipo de infecciones se pueden utilizar diferentes pruebas de laboratorio como ayuda en el diagnóstico y para la elección del tratamiento.

    Pruebas para infecciones superficiales
    Muchas infecciones fúngicas de la piel se diagnostican a través de una evaluación clínica y de la propia experiencia del médico. Además de los síntomas generales, muchas infecciones dérmicas tienen signos característicos, como la aparición de infección en las uñas y en otros lugares típicos del organismo -como el pie de atleta, entre los dedos de los pies. Sin embargo, a través de la evaluación clínica no se puede conocer el hongo causante de la infección. Por esta razón, algunas pruebas de laboratorio pueden ser útiles para detectar y confirmar una infección fúngica, y pueden servir de ayuda para la elección del tratamiento. Entre las pruebas se incluye:

    • Examen microscópico, utilizando la preparación con hidróxido de potasio (KOH) y tinción con blanco de calcofluor
    • Cultivo de hongos y pruebas de susceptibilidad

    Pruebas para infecciones profundas y sistémicas
    En las infecciones fúngicas pulmonares y sistémicas los síntomas son generalmente muy inespecíficos y pueden confundirse con los causados por otros microorganismos o por otras enfermedades. Las pruebas de laboratorio principalmente se utilizan para diagnosticar infecciones fúngicas graves, para identificar el microorganismo responsable, y determinar su susceptibilidad a agentes antimicrobianos específicos. En algunas ocasiones, estas pruebas también se utilizan para detectar e identificar bacterias que pueden causar una infección concurrente. La muestra que se recoge depende de la localización de la infección, y puede incluir una o más de las siguiente muestras: sangre, esputo, orina, líquido cefalorraquídeo (LCR) y/o tejido para realizar una biopsia. Las pruebas pueden incluir:

    • Examen microscópico de la muestra, utilizando técnicas como la preparación con KOH y tinción con blanco de calcofluor para determinar, de forma rápida, si la infección está causada por un hongo
    • Cultivo de hongos – Es la principal prueba utilizada para diagnosticar una infección fúngica. Muchos hongos son de crecimiento lento y en algunos casos se requieren varias semanas para su identificación
    • Antibiograma o pruebas de susceptibilidad – Es una prueba de seguimiento del cultivo de hongos que algunas veces se solicita como ayuda en la elección del tratamiento
    • Pruebas de detección de anticuerpos y de detección de antígenos – Aunque están disponibles para una gran variedad de hongos, sólo se utilizan en las infecciones profundas o sistémicas. Pueden realizarse en sangre o en otros fluidos corporales, como el LCR. En las pruebas de anticuerpos suele medirse el nivel o título de anticuerpos
    • Pruebas moleculares para detectar material genético de un organismo específico; pueden realizarse en sangre u otros fluidos corporales, o en muestras obtenidas de cultivos del microorganismo

    Junto con las anteriores pruebas se pueden solicitar otras como:

    • Tinción de Gram – una prueba rápida para detectar microscópicamente la presencia de bacterias y levaduras en la muestra
    • Cultivo bacteriano – utilizado para descartar una infección bacteriana o para determinar si existe una infección bacteriana concurrente
    • Cultivo de micobacterias – puede utilizarse para descartar una tuberculosis o una infección causada por una micobacteria no tuberculosa
    • Hemocultivo – se solicita cuando se sospecha una septicemia
    • Análisis de LCR - para detectar infección en el sistema nervioso central

     

    Otras pruebas diagnósticas (ajenas al laboratorio)

    En algunos casos pueden utilizarse algunas técnicas de imagen, como los rayos X, para detectar infecciones pulmonares y para evaluar la extensión del daño tissular.

  • Tratamiento

    Algunas infecciones fúngicas están causadas por flora normal y por hongos presentes en el ambiente; por lo tanto, no todas la infecciones fúngicas pueden prevenirse, y algunas de ellas incluso pueden reaparecer después del tratamiento.

    Aunque muchas de las infecciones fúngicas superficiales se resuelven sólo con un tratamiento antifúngico tópico, algunos casos pueden requerir tratamiento antifúngico por vía oral. Las personas con infecciones fúngicas sistémicas o pulmonares graves necesitan tratamientos por vía oral e incluso, en algunos casos, por vía intravenosa. La elección del antifúngico a utilizar debe realizarla el médico, en base a su experiencia, a los resultados del cultivo y a los resultados del antibiograma o pruebas de susceptibilidad, en caso de haberse realizado.

    La duración del tratamiento varía en función del tipo, localización y persistencia de la infección. Las infecciones vaginales por levaduras, por ejemplo, necesitan sólo unos días de tratamiento para resolverse, mientras que las infecciones fúngicas de la piel pueden necesitar un par de meses. Las infecciones sistémicas necesitan un tratamiento sistemático durante un par de años para quedar definitivamente resueltas y en algunos casos, como las personas inmunodeprimidas, es posible que el tratamiento se precise durante toda la vida. En algunas ocasiones, puede ser necesaria la cirugía para eliminar ciertas acumulaciones de hongos.

Bibliografía

NOTA: Este artículo está basado en las fuentes bibliográficas que se citan a continuación, así como en la propia experiencia del Comité de expertos y revisores de Lab Tests Online. Además, este apartado es revisado periódicamente por el Consejo Editorial, con el fin de mantenerlo actualizado.


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