También conocido como
Meningitis meningocócica
Este artículo fue revisado por última vez el
Este artículo fue modificado por última vez el
07.12.2017.
¿En qué consiste?

La meningitis es una inflamación de las tres membranas (meninges) que recubren el cerebro y la médula espinal. La encefalitis consiste en una inflamación del cerebro. En la meningoencefalitis existe una inflamación tanto de las membranas como del cerebro.

Las meninges son membranas o capas de tejido que protegen el sistema nervioso central (SNC), constituido por el cerebro y la médula espinal. El SNC también queda protegido por el líquido cefalorraquídeo (LCR), que circula entre las meninges, por las cavidades del cerebro conocidas como ventrículos y a lo largo de la médula espinal.

La meningitis y la encefalitis resultan de infecciones del SNC causadas por bacterias, virus, hongos o parásitos. Estas infecciones pueden ser agudas o crónicas y su severidad variable, desde casos que pueden autolimitarse hasta casos que pueden resultar mortales. La inflamación asociada ocasiona un aumento de la presión sobre el cerebro que puede afectar transitoriamente o de manera persistente a la función nerviosa y a todos los sistemas del organismo que dependen de esa función. Algunos fármacos pueden esporádicamente ocasionar meningitis y algunas enfermedades autoinmunes encefalitis.

La meningitis y la encefalitis pueden distorsionar el normal funcionamiento de la barrera hematoencefálica (BHE) que separa el cerebro de la sangre y que regula la distribución de sustancias entre la sangre y el LCR. La BHE impide que moléculas de gran tamaño, sustancias tóxicas o células sanguíneas entren en el SNC. Cuando la BHE se altera, pueden encontrarse en LCR hematíes o eritrocitos, leucocitos, sustancias tóxicas, proteínas, además de los microorganismos que generan la inflamación. El LCR es un líquido límpido que circula libremente alrededor del cerebro y de la médula espinal. En meningitis y encefalitis, la circulación de LCR puede enlentecerse o quedar totalmente obstruida. Un aumento de presión en el espacio por el que circula el LCR ocasiona un aumento de presión a nivel del SNC y una dificultad a la normal circulación de la sangre.

Accordion Title
Acerca de Meningitis y Encefalitis
  • Causas de meningitis

    La mayoría de meningitis es debida a infecciones bacterianas o víricas. La infección puede originarse en las meninges (infección primaria) o proceder de otro foco infeccioso de otras zonas del organismo (infección secundaria).

    Las meningitis víricas, también conocidas como meningitis asépticas, constituyen la forma más frecuente de meningitis y su gravedad suele ser entre leve y moderada.

    Las meningitis víricas suelen ser debidas a infecciones por enterovirus. A pesar de que los enterovirus constituyen una de las causas principales de meningitis víricas, raramente ocasionan una enfermedad grave.

    Otras causas menos frecuentes de meningitis víricas son:

    Las meningitis bacterianas constituyen una emergencia médica. Las formas agudas se desarrollan súbitamente, con un empeoramiento de los signos y síntomas en pocas horas o en un par de días. Una identificación rápida del microorganismo y un tratamiento inmediato son cruciales de cara a la evolución de la enfermedad. En caso de no tratarse, las meningitis bacterianas suelen ser fatales. A pesar de que múltiples bacterias pueden causar una meningitis bacteriana, las causas más frecuentes incluyen:

    • Streptococcus pneumoniae – produce la meningitis neumocócica y suele ser la forma más frecuente de meningitis bacteriana en menores de 2 años de edad; las personas inmunocomprometidas tienen mayor riesgo de desarrollarla.
    • Neisseria meningitidis - produce la meningitis meningocócica y suele observarse durante la etapa escolar o universitaria, en viajeros y en individuos con afectación del sistema inmune. Es la principal causa de meningitis bacteriana en niños y adultos jóvenes, y es altamente contagiosa.
    • Haemophilus influenza de tipo b – a pesar de que era una causa frecuente de meningitis bacteriana, su incidencia ha disminuido desde la introducción de la vacunación en niños.
    • Streptococcus del grupo BEscherichia coli Listeria monocytogenes son las causas más frecuentes de meningitis en el recién nacido y puede ser la madre la que transmita la infección.

    Las meningitis crónicas duran más de 4 semanas y pueden estar ocasionadas por bacterias como Mycobacterium tuberculosis(microorganismo causante de la tuberculosis), por Treponema pallidum (microorganismo causante de la sífilis) o por hongos.

    Las meningitis fúngicas, aunque pueden afectar a cualquiera, son raras pero pueden observarse en personas con afectación del sistema inmune (inmunodeprimidas), como individuos con infección por VIH o con SIDA.

    • La causa más frecuente la constituye el Cryptococcus neoformans (meningitis criptocócica), hallado en entornos sucios y en excrementos de aves.

    Otras causas pueden ser:

    • Coccidioides immitis
    • Histoplasma capsulatum
    • Candida sp.

    La meningitis fúngica no es contagiosa; no se transmite entre personas y aparece cuando un individuo inmunocomprometido inhala esporas del ambiente.

    Las meningitis parasitarias son raras y pueden ser mortales. Un ejemplo lo constituye la meningitis causada por la ameba Naegleria fowleri, que es un parásito unicelular que puede hallarse en agua templada de lagos y ríos. La infección se desarrolla cuando el parásito accede al sistema respiratorio por la nariz, al nadar en aguas contaminadas. Otro ejemplo de meningitis parasitaria es la causada por Schistosoma; este tipo de infección es frecuente en África, Sudamérica y el sur de China.

  • Causas de encefalitis

    La encefalitis es una infección aguda del cerebro caracterizada por fiebre, dolor de cabeza y alteración del nivel de conciencia, acompañándose o no de convulsiones. La mayoría de encefalitis está causada por virus. Pueden ser localizadas (limitadas a una zona muy concreta del cerebro) o difusas (generalizadas). Como algunas veces la afectación puede ser moderada, se cree que en realidad se producen más casos que los documentados.

    Las encefalitis víricas pueden estar causadas por una serie de virus, entre los cuales:

    • Virus del herpes simple (VHS)
    • Enterovirus
    • Virus de la rabia (a partir de la mordedura de un animal)
    • Arbovirus – los que se transmiten por mosquitos y garrapatas

    A menudo las personas infectadas solo presentan síntomas moderados y tan solo en un porcentaje reducido de casos se desarrolla una encefalitis.

    Una de las causas más frecuentes de encefalitis por arbovirus la produce el virus del Nilo Occidental (VNO), aunque el tipo de arbovirus implicado varía en función del área geográfica del planeta. Los tipos de arbovirus causantes de encefalitis incluyen:

    • Virus del Nilo Occidental (VNO) – según los Centers for Disease Control and Prevention (CDC), una de cada 150 personas infectadas por este virus desarrolla una enfermedad grave.
    • Encefalitis equina occidental – según los CDC, aproximadamente un 3% de los afectados muere, siendo la enfermedad más grave en niños que en adultos.
    • Encefalitis equina oriental – una de las formas más severas; los CDC estiman que en un 30% de los casos es mortal, y en caso de sobrevivir, las secuelas cerebrales son importantes.
    • Encefalitis de LaCrosse – la mayoría de casos se producen en menores de 16 años de edad.
    • Encefalitis de St. Louis – infección rara, más grave en ancianos.
    • Encefalitis japonesa – endémica (natural) de Asia y asociada a entornos rurales; existe una vacuna para prevenir la infección.
    • Encefalitis equina venezolana – causó miles de muertes en una epidemia en Sudamérica.

    La encefalitis vírica puede ser secundaria a una infección vírica y aparecer al cabo de unas semanas de esa infección.

    Las encefalitis bacterianas, fúngicas y parasitarias son raras. Las meningoencefalitis bacterianas pueden desarrollarse a partir de las bacterias que producen meningitis. La enfermedad de Lyme transmitida por garrapatas puede producir una encefalitis bacteriana. Toxoplasma gondiiparásito asociado a los gatos, puede producir encefalitis parasitarias en personas inmunodeprimidas.

  • Signos y síntomas

    Las meningitis y las encefalitis pueden empezar a manifestarse con signos y síntomas similares a los de una gripe, que en las siguientes horas o días se intensifican. Entre los signos y síntomas característicos de meningitis y encefalitis destacan.

    • Fiebre
    • Dolor de cabeza importante y persistente
    • Rigidez de la nuca
    • Hipersensibilidad (intolerancia) a la luz
    • Alteraciones mentales
    • Letargia

    Otros síntomas incluyen confusión, náuseas, erupción y convulsiones. Las personas con afectación del sistema inmune pueden presentar otros signos y síntomas. Los niños pueden presentarse irritables, con vómitos, rigidez generalizada, convulsiones, intolerancia a los alimentos y con protrusión de las fontanelas (espacios membranosos que hay en el cráneo antes de se complete la osificación).

    En la encefalitis pueden existir problemas neurológicos como dificultad con el habla o la audición, pérdida de sensibilidad, parálisis parciales, alucinaciones, debilidad muscular, trastornos de la personalidad y coma.

    Complicaciones y pronóstico
    La evolución de meningitis y encefalitis depende de su causa, de la severidad, del estado de salud previo del individuo y de su estado inmunitario, y de la precocidad con la que se identifica la situación y se establece el tratamiento. En algunos casos la recuperación es total (en unas semanas) y en otros quedan secuelas permanentes.

    La mortalidad de la meningitis bacteriana en recién nacidos y en adultos es cercana al 15-25% y 15%, respectivamente, a pesar de que se haya instaurado el tratamiento adecuado. Entre los que sobreviven pueden quedar secuelas neurológicas en un 25% de los casos, como hidrocefalia, sordera, ceguera, convulsiones y/o alteración de las funciones cognitivas. Estas complicaciones pueden darse a cualquier edad, aunque el riesgo es mayor en recién nacidos.

  • Pruebas relacionadas

    En primer lugar el médico realiza una historia clínica y una exploración física exhaustivas. Es importante que el médico esté informado acerca de si han existido enfermedades recientes, exposición a animales, mosquitos, garrapatas, contactos con otras personas enfermas y viajes hacia otras zonas geográficas. El médico prestará especial atención a posibles signos y síntomas asociados a meningitis y encefalitis. También es importante la exploración neurológica para evaluar la función sensorial y motora, la coordinación, vista, audición, fuerza muscular y estado mental.

    Pruebas de laboratorio
    Son útiles para detectar, identificar, evaluar y monitorizar las meningits y encefalitis. Las pruebas se solicitan para:

    • Distinguir estas infecciones de otras enfermedades con signos y síntomas similares
    • Determinar lo más rápidamente posible si la causa es bacteriana, vírica, fúngica, parasitaria e instaurar el tratamiento adecuado
    • Evaluar el grado de afectación del individuo, su estado inmunitario y las posibles complicaciones
    • Determinar la fuente de la infección; esto es especialmente importante cuando el microorganismo implicado puede transmitirse a otras personas y constituir un problema de salud pública.

    Entre las pruebas de laboratorio se incluyen:
    Estudio del líquido cefalorraquídeo (LCR) – es la prueba  diagnóstica principal en meningitis y encefalitis. En el análisis de LCR se agrupan una seria de pruebas en una muestra de LCR obtenida por punción lumbar.

    Pruebas iniciales en LCR – entre las pruebas que se realizan en primer lugar en LCR en casos de infección del sistema nervioso central (SNC) se incluyen:

    • Evaluación de las características físicas del LCR – el LCR normal es transparente e incoloro. Si existe infección, la muestra de LCR puede ser turbia por la presencia de leucocitos o de microorganismos.
    • Proteínas en LCR – las proteínas se encuentran normalmente a baja concentración en LCR debido a que, obedeciendo a su tamaño, no atraviesan fácilmente la BHE. En meningitis, la concentración de proteínas en LCR aumenta.
    • Glucosa en LCR – normalmente la concentración en LCR suele ser 2/3 de la concentración de la sangre. La concentración de glucosa puede disminuir por la presencia de células que habitualmente no se encuentran en LCR, como leucocitos por la inflamación existente o de bacterias; en ambos casos consumen glucosa.
    • Células en LCR – en infecciones del SNC pueden aumentar los leucocitos
    • Recuento diferencial de leucocitos en LCR – en un LCR normal pueden existir algunos linfocitos, monocitos y en recién nacido, neutrófilos. Se puede observar:
      • Aumento de neutrófilos en infecciones bacterianas
      • Aumento de linfocitos en infecciones víricas
      • Aumento a veces de eosinófilos en infecciones parasitarias
    • Tinción Gram de LCR – para observar directamente microorganismos
    • Cultivo de LCR y antibiograma

    Otras pruebas en LCR – en caso de que las primeras pruebas hayan resultado alteradas, se pueden solicitar las siguientes pruebas adicionales:

    • Detección de virus por estudios moleculares (reacción en cadena de la polimerasa o PCR) – se detecta material genético del virus (ADN, ARN), por ejemplo en infecciones por virus del Nilo Occidental, virus del herpes simple y enterovirus
    • Antígeno criptocócico en LCR – para detectar un tipo específico de infección fúngica
    • Otras pruebas de detección de antígeno en LCR – en función del microorganismo sospechoso de causar la infección
    • Detección de anticuerpos - en función del microorganismo sospechoso de causar la infección

    Más raramente pueden solicitarse:

    • Cultivo de micobacterias en LCR – en caso de que se sospeche tuberculosis; el resultado puede ser positivo para Mycobacterium tuberculosis y para otras micobacterias
    • Pruebas moleculares específicas para Mycobacterium tuberculosis
    • VDRL (sífilis) en LCR – positivo en casos de sífilis que se acompañen de afectación del sistema nervioso central (neurosífilis). Un resultado negativo no descarta definitivamente la infección.

    Además, para distinguir entre meningitis víricas y bacterianas, puede solicitarse:

    • Lactato en LCR – las concentraciones suelen aumentar en meningitis bacterianas y fúngicas, pero no aumentan o muy poco en las víricas
    • Lactato deshidrogenasa en LCR
    • Proteína C reactiva en LCR – esta proteína es un reactante de fase aguda y aumenta en la inflamación. Su concentración aumenta de manera marcada en meningitis bacterianas.

    Pruebas de laboratorios en otras muestras distintas al LCR

    • Hemograma, glucosa y proteínas en sangre
    • Procalcitonina – la evidencia científica sugiere que su concentración en sangre permite distinguir entre meningitis bacterianas y víricas; niveles marcadamente elevados sugieren una causa bacteriana
    • Detección de anticuerpos frente a múltiples virus, como arbovirus y en particular el virus del Nilo Occidental; un incremento de más del cuádruple en el título (niveles) de anticuerpos entre dos muestras obtenidas con un mes de diferencia es indicativo de infección reciente por este microorganismo
    • Pruebas moleculares que permiten detectar directamente el virus en sangre
    • Hemocultivo – para detectar e identificar a la bacteria en sangre
    • Cultivos de otros tejidos o fluidos del organismo – para detectar la fuente o el origen de la meningitis o encefalitis
    • Pruebas diversas que permitan evaluar la función de órganos

    Otras pruebas ajenas al laboratorio
    Las pruebas de imagen pueden realizarse para intentar detectar signos de inflamación del sistema nervioso central, aunque en la encefalitis pueden ser prácticamente inapreciables. Se pueden detectar lesiones cerebrales, tumores, sangrados y abscesos mediante las siguientes pruebas.

    • Tomografía computarizada (TAC)
    • Resonancia magnética nuclear (RMN)
    • Ultrasonidos (ecografías)
    • Electroencefalograma (EEG)

    Si desea más información acerca de estas pruebas, acceda a este enlace.

  • Prevención y tratamiento

    Se dispone de vacunas frente a:

    • Haemophilus influenzae de tipo b – con la vacunación extensiva de los niños se ha conseguido disminuir de manera marcada la incidencia de este tipo de infección
    • Streptococcus pneumoniae
    • Neisseria meningitidis

    A las personas que han estado en contacto con individuos con meningitis meningocócica se les administra tratamiento antibiótico durante unos días, para así disminuir el riesgo de desarrollar una infección en toda regla.

    El riesgo de una infección por arbovirus puede minimizarse limitando la exposición a mosquitos, limitando las actividades al aire libre al atardecer o por la noche, llevando manga larga y pantalones largos, usando repelentes y evitando el estancamiento de aguas en los alrededores de las viviendas.

    Tratamiento

    El tratamiento de meningitis, encefalitis y meningoencefalitis es específico en función de la causa de la infección o inflamación. En todos los casos se realiza un tratamiento dirigido a minimizar el daño tisular y las complicaciones, y a aliviar los síntomas. El reposo absoluto en cama (en un ambiente poco iluminado), la reposición de fluidos y el alivio del dolor de cabeza son importantes. Se prescriben fármacos antiinflamatorios de diversa índole, anticonvulsivantes, sedantes y antiheméticos (contra las náuseas y el vómito).

    Tratamiento de las causas bacterianas
    Las meningitis y encefalitis agudas de causa bacteriana o fúngica constituyen una emergencia médica. Las infecciones bacterianas se tratan con antibióticos de amplio espectro, incluso antes de que se haya identificado la causa. Posteriormente y si se considera oportuno en función de los resultados de los cultivos y antibiograma, se puede modificar esta medicación. Los antibióticos prescritos tienen que poder atravesar la barrera hematoencefálica (BHE) y alcanzar una concentración suficiente en el líquido cefalorraquídeo (LCR). Se suelen administrar por vía intravenosa para así alcanzar niveles elevados en sangre rápidamente. Se monitoriza a los enfermos para poder detectar posibles toxicidades debidas a los fármacos y para controlar las funciones de los órganos. En función del tipo de infección y del estado inmunitario del individuo, el tratamiento se prolongará más o menos.

    A veces se requieren procedimientos quirúrgicos para drenar abscesos.

    Tratamiento de las causas víricas
    Muchas encefalitis y meningitis víricas pueden ser de gravedad moderada y por ello a veces solo requieren una monitorización, reposo y alivio de los síntomas. En los casos graves es necesaria la hospitalización. En las encefalitis víricas por virus del herpes simple o por virus de la varicela-zóster, se prescriben antivíricos como aciclovir. Si la causa es la infección por VIH, se administra tratamiento antiretrovírico.

    Tratamiento de las causas fúngicas
    Las infecciones fúngicas se tratan con fármacos antifúngicos por vía intravenosa. El tratamiento puede ser muy largo. En personas inmunodeprimidas puede ser necesario prolongar el tratamiento con fármacos por vía oral indefinidamente, para prevenir recurrencias de la infección.

    Tratamiento de las causas parasitarias
    La meningoencefalitis aguda causada por la ameba Naegleria fowleri suele ser mortal debido a que no se dispone de fármacos efectivos frente a esta infección. Las infecciones por Toxoplasma gondii y por otros agentes parasitarios pueden resolverse con los fármacos antiparasitarios apropiados.

  • Preguntas comunes

    1. ¿Las meningitis y las encefalitis siempre se deben a infecciones?
    Raramente las meningitis y encefalitis pueden obedecer a una causa no infecciosa. Algunos ejemplos incluyen el caso de las enfermedades autoinmunes en las que se producen anticuerpos frente a estructuras del sistema nervioso, o reacciones adversas a fármacos o algunos cánceres.

    2. ¿Existen otras situaciones o enfermedades que produzcan signos y síntomas similares?
    Algunos otros trastornos graves pueden ocasionar signos y síntomas similares a los de meningitis y encefalitis, aunque sus causas y el tratamiento serán distintos. Constituyen ejemplos los abscesos cerebrales, lesiones diversas del cerebro, fármacos, traumatismos o empiemas subdurales (acumulación de pus en el espacio delimitado entre unas membranas del cerebro, en concreto entre la duramadre y la aracnoides).

    3. ¿Las meningitis y las encefalitis se inician siempre en el cerebro?
    La meningitis puede ser debida a una infección de la sangre o de una estructura próxima al cerebro, que favorece el paso del microorganismo hacia el líquido cefalorraquídeo (LCR); también puede deberse a un traumatismo que favorece el paso de bacterias desde los senos faciales hacia el LCR. Las encefalitis  pueden deberse a infecciones de origen respiratorio, gastrointestinal o sanguíneo.

    4. ¿Se puede contagiar una meningitis?
    Depende del microorganismo causante de la meningitis. A los que han estado expuestos a personas con meningitis meningocócica se les administra antibióticos durante unos días para minimizar las posibilidades de que desarrollen también la enfermedad. Se dispone de vacunas frente a Streptococcus pneumoniae, Haemophilus influenza de tipo b y Neisseria meningitidis; estas son las causas más frecuentes de meningitis bacteriana y pueden trasmitirse entre personas por las secreciones respiratorias.

    5. ¿Se puede volver a contraer una meningitis o una encefalitis si ya se ha padecido una vez?
    Sí. Las personas con una inmunosupresión (afectación del sistema inmune) necesitan seguir tratándose con el agente antimicrobiano apropiado para evitar que la infección recidive.

Bibliografía

Este artículo está basado en las fuentes bibliográficas que se citan a continuación, así como en la propia experiencia del Comité de expertos y revisores de Lab Tests Online. Además, este apartado es revisado periódicamente por el Consejo Editorial, con el fin de mantenerlo actualizado.

Los enlaces dirigidos a páginas web pueden no estar disponibles por causas ajenas a nuestra voluntad, por lo que pedimos disculpas y agradeceremos que nos informe de estas anomalías para poder subsanarlas.

Forbes BA, Sahm DF, Weissfeld AS. Bailey & Scott's Diagnostic Microbiology, 12th Edition: Mosby Elsevier, St. Louis, MO; 2007 Pp 822-831.

Henry's Clinical Diagnosis and Management by Laboratory Methods. 21st ed. McPherson R, Pincus M, eds. Philadelphia, PA: Saunders Elsevier: 2007. Pp 435-437, 989-991.

Kasper DL, Braunwald E, Fauci AS, Hauser SL, Longo DL, Jameson JL eds, (2005). Harrison's Principles of Internal Medicine, 16th Edition, McGraw Hill, Pp 2471-2494.

National Institute of Neurological Disorders and Stroke. Meningitis and Encephalitis Information Page. http://www.ninds.nih.gov/disorders/encephalitis_meningitis/encephalitis_meningitis.htm

National Institute of Allergy and Infectious Diseases. Pneumococcal Disease. http://www.niaid.nih.gov/topics/pneumococal/Pages/PneumococcalDisease.aspx

Razonable R, et al. Meningitis. http://emedicine.medscape.com/article/232915-overview

Wan C, et al. Viral Meningitis. http://emedicine.medscape.com/article/1168529-overview

Howe D, et al., Encephalitis. http://emedicine.medscape.com/article/791896-overview

Centers for Disease Control and Prevention. Meningitis. http://www.cdc.gov/meningitis/index.html

Centers for Disease Control and Prevention. Traveler's Health: Japanese Encephalitis. http://www.cdc.gov/japaneseencephalitis/index.html

Centers for Disease Control and Prevention. Eastern Equine Encephalitis. http://www.cdc.gov/easternequineencephalitis/

Centers for Disease Control and Prevention. St. Louis Encephalitis. http://www.cdc.gov/sle/technical/epi.html

Dugdale D. National Center for Biotechnology Information. Meningitis. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmedhealth/PMH0001700/

Centers for Disease Control and Prevention. Parasites: Schistosomiasis FAQs. http://www.cdc.gov/parasites/schistosomiasis/gen_info/faqs.html