También conocido como
AL; Inhibidor lúpico; TTP sensible a AL; TTP-AL; Test de Russell; Prueba de Russell (DRVVT); Prueba de Russell modificada (MRVVT); prueba del veneno de víbora
Nombre sistemático
Anticoagulante lúpico
Este artículo fue revisado por última vez el
Este artículo fue modificado por última vez el 02.01.2022.

Aspectos Generales

¿Por qué hacer el análisis?

Para evaluar la causa de un estado de hipercoagulabilidad sanguínea, una prolongación del tiempo de tromboplastina parcial (TTP), la presencia de abortos de repetición o como parte de la evaluación de un síndrome antifosfolípido. Esta prueba no se emplea para diagnosticar la enfermedad autoinmune conocida como lupus eritematoso sistémico (LES).

¿Cuándo hacer el análisis?

Cuando se han presentado signos o síntomas de trombosis o tromboembolismo; cuando el TTP está prolongado; cuando se han presentado abortos de repetición.

¿Qué muestra se requiere?

La determinación se realiza a partir de una muestra de sangre venosa del brazo.

¿Es necesario algún tipo de preparación previa?

Para esta prueba no se necesita ninguna preparación especial.

¿Qué es lo que se analiza?

Se conoce como anticoagulante lúpico a una serie de autoanticuerpos producidos por el sistema inmunitario que van dirigidos contra estructuras propias del organismo. En concreto estos autoanticuerpos se dirigen contra fosfolípidos y proteínas asociadas a fosfolípidos que se encuentran en las membranas celulares. A pesar de que no se conoce con exactitud el mecanismo de acción, estos autoanticuerpos interfieren con el proceso de la coagulación y aumentan el riesgo de formación de coágulos sanguíneos. La prueba del anticoagulante lúpico incluye una serie de pruebas que detectan la presencia de AL en sangre.

El nombre de anticoagulante lúpico (AL) puede generar confusión por dos motivos:

  • Inicialmente se adoptó esta terminología porque el AL se descubrió en personas con lupus eritematoso sistémico (LES), pero esta prueba no se emplea para diagnosticar dicha enfermedad autoinmune. El AL también se puede detectar en otras patologías y en personas que toman ciertos medicamentos. Los anticuerpos pueden detectarse en aproximadamente un 2-4% de la población general y en personas sin factores de riesgo conocidos.
  • Se habla de “anticoagulante” porque el AL interfiere con las pruebas de coagulación que se realizan en el laboratorio. Por ejemplo, el AL inhibe las reacciones químicas que conducen a la formación de un coágulo en el tiempo de tromboplastina parcial (TTP), prueba frecuentemente solicitada en la evaluación de la coagulación. No obstante, la presencia de AL en sangre se asocia a un estado de hipercoagulabilidad sanguínea. Es importante recordar que el AL no genera sangrados.

No se dispone de una única prueba que permita evaluar el AL, ya que no puede medirse directamente. Normalmente la presencia de AL se establece con la utilización de una serie de pruebas secuenciales que no están estandarizadas.

  • En el estudio inicial se realizan pruebas que emplean reactivos de tipo fosfolipídico, normalmente TTP, TTP-AL o la prueba de Russell diluida (DRVVT). Todas estas pruebas evalúan el tiempo (segundos) que tarda la muestra en formar un coágulo. La presencia de AL hará que se prolongue este tiempo.
  • En función de los resultados de las pruebas anteriores se realizan otros estudios, ya sea para confirmar o descartar la presencia de AL.

El AL aumenta el riesgo de formación de coágulos de sangre tanto en las arterias como en las venas, con mayor frecuencia en las venas de las extremidades inferiores (trombosis venosa profunda). Estos coágulos bloquean el flujo sanguíneo en cualquier parte del organismo, ocasionando un accidente vascular cerebral, infarto agudo de miocardio o embolismo pulmonar. El AL también se asocia con abortos de repetición. Se piensa que por una parte el AL favorece la formación de coágulos que bloquean el flujo de sangre a nivel de los vasos sanguíneos de la placenta y por otra actúa directamente atacando al tejido placentario.

El AL es uno de los tres principales anticuerpos antifosfolípidos que se asocian con un mayor riesgo de desarrollar trombosis y el síndrome antifosfolípido, que es una enfermedad autoinmune caracterizada por un exceso de formación de coágulos sanguíneos y causar complicaciones en el embarazo. Los otros dos tipos son los anticuerpos anticardiolipina y los anticuerpos beta-2 glicoproteína I, que de manera individual o conjunta causan hipercoagulabilidad sanguínea. En las personas con síndrome antifosfolípido y con resultados positivos a las tres pruebas, el riesgo de trombosis es mayor.

No todas las personas con anticuerpos antifosfolípidos presentan signos o síntomas. Los anticuerpos antifosfolípidos se detectan en aproximadamente un 5% de individuos sanos.

Preguntas Comunes

¿Cómo se utiliza?

Se conoce como anticoagulante lúpico (AL) a una serie de pruebas que detectan el AL en sangre. El AL es un autoanticuerpo que se asocia a un estado de hipercoagulabilidad sanguínea y se puede utilizar para determinar la causa de:

  • Trombosis en venas o arterias sin causa conocida.
  • Abortos de repetición.
  • Prolongación del TTP: el TTP mide el tiempo (en segundos) que una muestra de sangre tarda en coagular en un tubo de ensayo, cuando se le añaden unos reactivos específicos. Esta prueba es de utilidad para saber si un TTP prolongado se debe a la presencia de un inhibidor específico (como un anticuerpo frente a un factor de la coagulación) a un inhibidor inespecífico (como el AL) o bien a la deficiencia de factores de la coagulación.

También puede emplearse la prueba del AL:

El AL no se puede medir directamente y tampoco se dispone de una única prueba o método estandarizado para detectarlo. Se emplean una serie de pruebas para confirmar o descartar la presencia del autoanticuerpo:

  • Prueba de cribado: se recomienda emplear dos pruebas para detectar el AL. Las más sensibles son la prueba de Russell diluida (DRVVT) y la prueba del TTP sensible a AL (TTP-AL) que emplea reactivos con poca cantidad de fosfolípidos. Posteriormente, deben realizarse otras pruebas adicionales para confirmar o excluir la presencia de AL. Entre ellas se incluyen:
  • Prueba de mezclas: en esta prueba se mezclan a partes iguales plasma del paciente y un pool (combinación) de plasmas de individuos sanos; sobre esta mezcla se realiza un TTP o un DRVVT.
  • Prueba de confirmación: se realiza una prueba de corrección o de neutralización en la que se añade a la muestra en estudio un exceso de fosfolípidos, y posteriormente se realiza un TTP o un DRVVT. En el caso de que se realice un TTP-AL, la prueba se denomina ensayo de neutralización fosfolipídica en fase hexagonal. Los resultados de la prueba se comparan con los del cribado y se interpretan por el médico.

¿Cuándo se solicita?

El anticoagulante lúpico (AL) se solicita junto con otras pruebas cuando:

  • Se forman trombos de manera inexplicable en venas o arterias. Los signos o síntomas pueden abarcar desde dolor, hinchazón, palidez de la pierna en caso de trombosis venosa profunda (TVP), hasta fatiga, sudoración y dificultad para respirar en los casos de embolismo pulmonar.
  • Se presentan signos o síntomas sugerentes de un síndrome antifosfolípido, que pueden ser similares a los expuestos anteriormente.
  • Se presentan abortos de repetición.
  • El TTP se encuentra prolongado de forma inexplicable.

Si los resultados indican la presencia de AL, las pruebas se repiten al cabo de unas 12 semanas para confirmar si sigue existiendo el anticoagulante, especialmente en las personas con sospecha de síndrome antifosfolípido.
En el caso de que el resultado inicial sea negativo para AL, pero el individuo tiene una enfermedad autoinmune como un LES, puede ser interesante repetir las pruebas, normalmente el TTP, para determinar si se han desarrollado anticuerpos. El individuo en cuestión puede empezar a generar AL en cualquier momento.

¿Qué significa el resultado?

Los resultados de todas las pruebas asociadas al anticoagulante lúpico (AL) indican la probabilidad de tener o no dicho autoanticuerpo. El informe de laboratorio suele ser complejo, aunque incluye la interpretación de los resultados realizada por el especialista de laboratorio o el hematólogo, estableciendo la presencia o ausencia del AL. Igual que sucede con otras pruebas de la coagulación, lo ideal es que los resultados del AL los interprete un profesional especializado en estados de hipercoagulabilidad sanguínea.
A pesar de que la prueba inicial puede variar, lo habitual es empezar el estudio una vez se detecta un TTP prolongado. Un TTP normal indica que no existe anticoagulante lúpico (AL). No obstante, podría ser que la prueba no fuera suficientemente sensible y que tuviera que realizarse una prueba de TTP-AL.
Un resultado que sugiera que existe AL, significa que los signos o síntomas del paciente se pueden deber, al menos en parte, a dicho AL.

Un resultado que indique que no existe AL significa que los signos o síntomas del paciente, como puede ser la prolongación del PTT, se deben a otra patología como puede ser la deficiencia de alguno de los factores de la coagulación.

Por ejemplo, si el AL es positivo en dos o más ocasiones con al menos 12 semanas de diferencia, los resultados pueden sugerir la presencia de un síndrome antifosfolípido. Para diagnosticar un síndrome antifosfolípido, las pruebas del AL suelen realizarse junto con otras pruebas como los anticuerpos anticardiolipina o los anticuerpos beta-2 glicoproteína I. Los resultados se interpretan de manera conjunta y teniendo en cuenta criterios clínicos.

Otras pruebas que también pueden solicitarse para descartar otras causas de prolongación del TTP incluyen:

  • Factores de la coagulación: pueden solicitarse para descartar deficiencias de factores concretos que pueden ocasionar TTP prolongados y episodios de sangrado. Su determinación puede ser de ayuda en el diagnóstico diferencial entre anticoagulante lúpico y déficit de factores.
  • Hemograma: incluye un recuento de plaquetas, no es raro detectar trombocitopenias entre leves y moderadas junto con la presencia de AL. Las personas que siguen tratamiento anticoagulante (heparina) debido a una trombosis asociada a AL pueden desarrollar trombocitopenias moderadas o graves.
  • Tiempo de trombina (TT): si es normal, se excluye la contaminación por heparina como causa de prolongación del TTP.

¿Qué otra información sobre los resultados puede ser útil?

La siguiente tabla resume algunos resultados de las pruebas de AL que se pueden obtener.

 

Prueba

Resultado 

Interpretación

Paso 1

Cribado: TTP-AL o DRVVT

Normal

No es necesario realizar más pruebas, excepto si hay una elevada sospecha de la presencia de un inhibidor.

 

 

Alargado

Posible presencia de inhibidor. Ver paso 2.

Paso 2

Prueba de mezclas: mezclar a partes iguales plasma del paciente con un pool de plasmas normales y repetir TTP-AL o DRVVT.

Normal

El resultado positivo del paso 1 probablemente se debió a la deficiencia de factores de la coagulación.

 

 

Alargado

Si la mezcla no “corrige” el resultado, es probable que exista un inhibidor. Ver paso 3.

Paso 3

Confirmación: repetir TTP-AL o DRVVT con exceso de fosfolípidos. Calcular el cociente entre el resultado del paso 3 dividido entre el resultado del paso 1.

Positivo (cociente elevado)

Si el cociente supera cierto límite, es indicativo de la presencia de AL.

 

 

Negativo (cociente bajo)

Es posible que exista un inhibidor diferente al AL. Se recomienda realizar pruebas de otros anticuerpos frente a factores de la coagulación, como el factor VIII. Estos anticuerpos, al contrario que el AL, se asocian a trastornos hemorrágicos.

Existen cuatro criterios que deben cumplirse para confirmar la presencia de AL:

  • Resultado alargado, al menos en una de las dos pruebas dependientes de fosfolípidos (TTP-AL o DRVVT).
  • Resultado alargado en la prueba de mezclas (evidencia la presencia de un inhibidor).
  • Acortamiento del tiempo de coagulación cuando la prueba se realiza con exceso de fosfolípidos (evidencia que la potencia del inhibidor depende de la cantidad de fosfolípidos).
  • Descartar la presencia de inhibidores de factores de la coagulación, como los del factor VIII, que podrían causar una hemorragia masiva si no se diagnostican.

¿Hay algo más que debería saber?

La causa más frecuente de prolongación del TTP después de la debida a contaminación por heparina, es la presencia de anticoagulante lúpico (AL).
Como los anticuerpos anticardiolipina pueden ser la causa de resultados falsamente positivos para las pruebas de la sífilis, ocasionalmente se puede solicitar la prueba de AL cuando dan positivas.
Puede detectarse AL en las personas con enfermedades autoinmunes, con infección por VIH o SIDA, en estados de inflamación, cáncer y en personas que toman fármacos como fenotiacinas, penicilina, quinina, hidralacina y procainamida, entre otros.
Pueden darse resultados falsamente positivos a AL en las personas en tratamiento con heparina o tratamiento sustitutivo anticoagulante (como hirudina, danaparoide o argobatrán). En las personas en tratamiento con acenocumarol (Sintrom®) o warfarina, si los factores de la coagulación II, VII, IX y X están disminuidos de manera significativa, también pueden darse resultados falsamente positivos a AL. En la medida de lo posible, la determinación de AL debe realizarse antes de iniciar un tratamiento anticoagulante.
Si una persona con trombosis tiene AL, será seguramente necesario prolongar y aumentar la intensidad del tratamiento anticoagulante.
En el caso de que se confirme la presencia de AL en una persona que precisa tratamiento anticoagulante, el seguimiento de la anticoagulación (TTP en el caso de heparina y TP/INR en el caso de acenocumarol o warfarina) no es fiable, y por lo tanto debe recurrirse a alguna prueba alternativa. Por ejemplo, podrían emplearse anti-Xa cromogénico y Xa-cromogénico para los tratamientos con heparina y acenocumarol, respectivamente.

¿Son muy importantes las condiciones de recogida de la muestra para esta prueba?

Sí. Además de la contaminación por heparina, existen otros factores preanalíticos que pueden afectar a la prueba del AL. La muestra de sangre debe recogerse en un tubo especial con citrato, que debe centrifugarse para obtener el plasma con el que se va a trabajar en el laboratorio. El tubo debe rellenarse con una cantidad de sangre determinada y no puede coagularse. Si la muestra se centrifuga adecuadamente, la mayoría de las plaquetas queda separada del plasma que se va a analizar. Si quedan demasiadas plaquetas en la muestra de plasma, podrían existir interferencias con la prueba porque las plaquetas constituyen una fuente de fosfolípidos. Por otra parte, un hematocrito elevado puede afectar a los resultados de la prueba.

¿Se puede hacer desaparecer el AL?

No existen hábitos de vida o medicamentos que reduzcan la concentración del AL. Sin embargo, en el caso de que existan signos o síntomas asociados a AL, se puede administrar un tratamiento que reduzca la hipercoagulabilidad sanguínea.

¿Cómo se trata a las personas con resultados positivos de AL?

Si no existen signos o síntomas no es necesario ningún tratamiento. En el caso de que se hubieran formado coágulos de sangre, se suele administrar tratamiento anticoagulante como heparina (que se inyecta subcutáneamente o por vía intravenosa) y posteriormente acenocumarol o warfarina por vía oral durante unos meses. Es posible que se requieran dosis de anticoagulante superiores a las habituales o que se tenga que prolongar el tratamiento durante bastante tiempo. Cuando el AL es positivo, el riesgo de recurrencia de episodios trombóticos arteriales o venosos es relativamente elevado. Hay personas que requieren un tratamiento anticoagulante de por vida. En el caso de tratamientos a largo plazo, es posible que se administre alguno de los nuevos anticoagulantes orales.

¿Qué personas presentan riesgo de desarrollar un síndrome antifosfolípido?

El síndrome antifosfolípido puede afectar a cualquier persona, aunque es más frecuente en mujeres jóvenes o en personas con enfermedades autoinmunes. Según las estimaciones, el síndrome antifosfolípido constituye la causa más común de los estados de hipercoagulabilidad sanguínea, afectando aproximadamente a un 5% de las embarazadas.

¿Qué otras pruebas además del AL pueden realizarse en caso de que se sospeche la existencia de estados de hipercoagulabilidad sanguínea?

Otras pruebas que pueden realizarse son la mutación del factor V Leiden y mutación G20210A del gen de la protrombina, otros anticuerpos antifosfolípidos, homocisteína, proteína C y proteína S y antitrombina.

Bibliografía

Este artículo está basado en las fuentes bibliográficas que se citan a continuación, así como en la propia experiencia del Comité de expertos y revisores de Lab Tests Online. Además, este apartado es revisado periódicamente por el Consejo Editorial, con el fin de mantenerlo actualizado.

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