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¿En qué consiste?

En mujeres la infertilidad se define como la incapacidad de quedarse embarazada o la incapacidad de que el embarazo acabe con un alumbramiento de un recién nacido. En varones la infertilidad se corresponde con la incapacidad de fertilizar a una mujer. La infertilidad se diagnostica cuando después de mantener relaciones sexuales durante 12 meses sin protección alguna o métodos de anticoncepción no se consigue un embarazo. También puede diagnosticarse en caso de que una mujer no consiga mantener un embarazo hasta el final (aborto).

sistema reproductivo femenino

La fertilidad depende de la interacción de varios factores. Las hormonas producidas por el hipotálamo, la hipófisis (pituitaria) y las glándulas tiroideas así como las producidas por ovarios y testículos juegan un papel determinante en el control y mantenimiento de la reproducción.

Para que se produzca un embarazo con éxito, la mujer tiene que ser capaz de producir y liberar un óvulo de alguno de sus ovarios. Las mujeres nacen ya con un número determinado de folículos (cavidades con líquido en su interior que contienen ovocitos) en sus ovarios. Al nacer existen aproximadamente entre 1 y 2 millones de folículos; sin embargo, al alcanzar la pubertad, la mayoría ha degenerado, quedando finalmente entre 200.000 y 400.000 folículos. A lo largo de la etapa reproductiva de la mujer, el número de folículos va disminuyendo de tal manera que tan solo se podrán liberar unos 400 ovocitos maduros, a razón de uno por mes aproximadamente.

Al inicio de cada ciclo menstrual, la FSH favorece la maduración de varios folículos; no obstante, normalmente dominará uno exclusivamente. Durante esta etapa del ciclo, la producción de estrógenos aumenta, alcanzando un máximo el día 14 del ciclo (en un ciclo típico de 28 días). Este pico estrogénico causa un engrosamiento de la cara interna del útero y estimula la producción de GnRH (factor hipotalámico liberador de gonadotrofinas), LH y FHS. La acción conjunta de estas hormonas conduce a la liberación del huevo u ovocito a partir del folículo maduro, iniciándose así el proceso de la ovulación.

Una vez liberado, el óvulo se desplaza hacia las trompas de Falopio y puede quedar fertilizado por esperma de varón formando un embrión. Este embrión se desplaza hacia el útero anidando o implantándose en su cara interna (endometrio). A medida que el embrión se desarrolla, se va formando la placenta para asegurar la alimentación del feto durante todo el embarazo. La infertilidad puede asociarse a cualquiera de los pasos descritos anteriormente.

Se estima que cerca de un 10% de parejas sufre problemas de fertilidad. Algunas causas de infertilidad son fáciles de identificar y de resolver pero otras son más complejas y pueden afectar a uno o a ambos miembros de la pareja. Se estima que la infertilidad se debe a problemas en la mujer en aproximadamente un 60% de los casos y a problemas en los varones en cerca del 25% de los casos. El porcentaje restante no muestra una razón claramente identificable que justifique la infertilidad.

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Acerca de Infertilidad
  • Causas

    La edad constituye un factor importante en ambos sexos, especialmente desde que se tiende a retrasar la maternidad hasta los 30 o 40 años de edad. La edad se ha asociado a lesiones en el ADN de óvulos y/o del esperma. Además, a lo largo del tiempo se pueden desarrollar trastornos o desequilibrios hormonales. El nivel máximo de fertilidad en las mujeres se alcanza alrededor de los 20 años de edad, declina alrededor de los 35 años y sustancialmente a partir de los 40. Cuando se alcanza la menopausia ya no quedan prácticamente óvulos funcionantes. En los varones la cantidad de esperma disminuye con la edad, así como la movilidad de los espermatozoides, reduciéndose las posibilidades de fecundación del óvulo. Otros problemas relacionados con la edad incluyen una disminución de la producción de testosterona y problemas prostáticos o con la erección y/o la eyaculación.

    A pesar de que a veces la causa precisa de la infertilidad no llega a conocerse, existen algunos problemas comunes entre los que la padecen. Entre los factores de infertilidad femenina se incluyen:

    • Obstrucción de las trompas de Falopio, por ejemplo por enfermedades de transmisión sexual (ETS)
    • Síndrome del ovario poliquístico, que puede interferir en la liberación del óvulo
    • Fibroides uterinos
    • Endometriosis
    • Trastornos autoinmunes
    • Diabetes
    • Hipotiroidismo
    • Trastornos alimentarios
    • Consumo excesivo de tabaco
    • Consumo excesivo de alcohol y consumo de drogas
    • Obesidad; un IMC (índice de masa corporal) extremo, ya sea elevado o bajo, se asocia a infertilidad y a morbilidad durante el embarazo
    • Intolerancia al gluten (enfermedad celíaca)

    La fertilidad de una mujer también se afecta por fluctuaciones (o disminuciones) hormonales, ovulaciones inconsistentes o por un entorno reproductivo empobrecido que puede interferir con el transporte de esperma o que impide la correcta fertilización y/o implantación del huevo fertilizado.

    En varones la fertilidad puede ser consecuencia de factores relacionados con los espermatozoides como disminución del número, de su movilidad, de su morfología, existencia de fenómenos de aglutinación que impiden que los espermatozoides alcancen el óvulo; también puede ser consecuencia de un engrosamiento de las venas de los testículos (varicocele), de obstrucciones que impiden la liberación del esperma durante la eyaculación, y de trastornos congénitos o adquiridos que alteran el entormo reproductivo. La infertilidad masculina primaria se produce ante niveles disminuidos de testosterona, de LH y FSH. Una de las causas más frecuentes de infertilidad masculina la constituye la disfunción eréctil. Otras posibles causas son:

    • Haber tenido paperas (parotiditis)
    • Lesiones testiculares
    • Exposición a sustancias o productos químicos tóxicos
    • Enfermedad aguda o fiebre prolongada
    • Exposición de los testículos a calor excesivo
    • Fármacos y drogas (cimetidina, corticosteroides, metotrexate, antineoplásicos, opioides, cannabis) o consumo excesivo de alcohol
    • Uso de esteroides anabolizantes
    • Desequilibrios hormonales
    • Síndrome de Klinefelter

    El estudio de la infertilidad puede ser complejo, caro y largo. A menudo los dos miembros de la pareja deben someterse a exámenes físicos exaustivos y análisis de sangre; además es importante evaluar los estilos de vida y realizar ecografías para determinar el origen del problema.

  • Pruebas de fertilidad femenina

    La evaluación inicial de la fertilidad femenina empieza por una historia personal y familiar juntamente con una exploración física exhaustiva. Se dispone de una gran variedad de pruebas que pueden ayudar al diagnóstico y a tratar el problema.

    Pruebas realizables en casa que ayudan a predecir la ovulación
    Existen tres tipos de pruebas que pueden realizarse en casa para predecir la ovulación.

    • Temperatura basal - se puede medir en casa, utilizando un termómetro especial para predecir los días más fértiles del ciclo menstrual, calculando el momento de la ovulación. La temperatura basal del organismo (tomada antes de levantarse de la cama) disminuye justo antes de la ovulación y aumenta en la ovulación, manteniéndose elevada durante unos 3 días. Si se realizan estas medidas durante 3 o 4 meses, se puede establecer un patrón para mantener relaciones sexuales. A pesar de que se ha demostrado que el esperma mantiene su funcionalidad unos 5 días dentro del tracto genital femenino, el período más fértil se corresponde con las 48 horas previas a la ovulación. Este método no es fiable al 100% pero es fácil y barato
    • Autoexamen del flujo vaginal - también está sujeto a errores. Antes de la ovulación el moco cervical es más extensible, claro, fino y escurridizo para asegurar un buen entorno para la supervivencia y el transporte del esperma. Cuando el flujo puede estirarse entre el dedo gordo y el índice entre unas 2 o 3 pulgadas de largo, es que está a punto de ocurrir la ovulación y por lo tanto la mujer está en su momento de máxima fertilidad. Después de la ovulación el moco se vuelve más espeso dificultando la supervivencia del esperma
    • Prueba que predice la ovulación - es la más precisa de los tres métodos. Esta prueba detecta niveles aumentados de LH en una muestra de orina de primera hora de la mañana 1 o 2 días antes de la ovulación

    Pruebas de laboratorio
    Las pruebas en sangre para determinar diversas hormonas son de gran ayuda para determinar la causa de la infertilidad. Algunos ejemplos son:

    • LH
    • FSH
    • Prolactina
    • Estradiol (estrógenos)
    • Progesterona
    • Hormona antimulleriana

    Debido a que los cambios en la función de la hipófisis y del tiroides también pueden afectar a los ciclos menstruales y a la ovulación, también son útiles las pruebas en las que se determina la función tiroidea (TSH y/o T4) y los esteroides como la testosterona y el DHEAS.

    Pruebas de imagen
    Las técnicas de imagen se suelen utilizar para determinar si existen problemas físicos que impiden la correcta fecundación o mantener un embarazo normal. La endoscopia por fibra óptica, los rayos X y las ecografías se utilizan para visualizar defectos anatómicos, crecimientos anormales (pólipos, abscesos o tumores), cicatrices (adherencias) en las paredes uterinas e infecciones. La prueba postcoital se usa con frecuencia. Esta prueba evalúa la eficiencia del moco cervical en un microscopio. El moco cervical filtra bacterias y aumenta la capacidad de supervivencia del esperma de manera que pueda acceder a las partes superiores del aparato reproductor.

  • Pruebas de fertilidad masculina

    En los varones, para diagnosticar un problema de infertilidad, deben realizarse una historia clínica y un examen físico médico exhaustivo para así detectar posibles anomalías anatómicas. A veces se puede requerir un examen transrectal mediante ultrasonidos para detectar anomalías específicas como las obstrucciones que impiden la liberación de esperma durante la eyaculación. La falta de conductos deferentes y/o de vesículas seminales puede explicar una azoospermia (falta de esperma).

    Pruebas de laboratorio

    Estudio del semen - es el principal análisis para estudiar la fertilidad masculina. Una correcta recogida de la muestra y una evaluación inmediata del eyaculado permiten detectar de manera rápida cualquier anomalía en el número de espermatozoides, su forma y su movilidad. Para determinar la funcionalidad espermática suele utilizarse la tecnología informática.

    Entre las pruebas sanguíneas se incluyen:

    • Testosterona total y libre
    • LH
    • FSH
    • Prolactina
    • SHBG
    • Anticuerpos antiesperma

    Biopsia

    En algunos casos se requiere una biopsia testicular para identificar problemas en la producción espermática, o para detectar crecimientos anormales, tumores, o desarrollo o maduración incompleta de los órganos reproductores.

  • Tratamiento

    Las medidas antes de la concepción y el consejo médico son recomendables en cualquier pareja que se está planteando un embarazo. En muchos casos, estas recomendaciones pueden aumentar las posibilidades de concebir, de evitar un aborto y de dar a luz a un bebé sano.

    Una pareja que no consigue un embarazo después de tener relaciones sexuales sin protección durante 6-12 meses, debería de empezar a plantearse otras estrategias. Se suele empezar con una visita al ginecólogo, al urólogo epecialista en infertilidad (andrólogo), al endocrinólogo especializado en temas de reproducción o a una clínica de fertilidad. A las mujeres mayores de treinta años de edad se les suele recomendar que se realicen las pruebas pronto, puesto que las probabilidades de éxito después de los 40 son bajas. La exploración médica en el caso de los varones suele efectuarla el andrólogo.

    Cuando se solicita asistencia médica para tratar problemas de infertilidad, se debe gestionar sin gran demora la implicación y compromiso emocional a largo plazo. La pareja debe asumir desde el principio que, a pesar de todas las pruebas realizadas, el resultado puede no ser el esperado. Debido a que el tratamiento no siempre es efectivo deben considerarse otras alternativas como renunciar a tener hijos, considerar una adopción, utilizar esperma u óvulos de donantes o incluso otras posibilidades.

    Un plan de tratamiento de fertilidad debe implicar tanto al hombre como a la mujer y puede incluir cambios en los hábitos nutricionales, el estilo de vida y los factores ambientales. Dependiendo del problema y del diagnóstico, se pueden utilizar terapias farmacológicas (como bromocriptina o citrato de clomifeno), terapias hormonales, intervenciones quirúrgicas o técnicas de reproducción asistida. Las técnicas de reproducción asistida incluyen la inseminación artificial, la fecundación in vitro (FIV), la transferencia de gametos (GIFT), la combinación de GIFT y FIV, la transferencia de cigotos (ZIFT) y la inyección espermática intracitoplasmática (ICSI).

Bibliografía

NOTA: Este artículo está basado en las fuentes bibliográficas que se citan a continuación, así como en la propia experiencia del Comité de expertos y revisores de Lab Tests Online. Además, este apartado es revisado periódicamente por el Consejo Editorial, con el fin de mantenerlo actualizado.

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Medical/technical advisor: Anthony Kurec, MS, DLM(ASCP), Administrator, University Pathologists Laboratories, LLP, SUNY Upstate Medical University.