También conocido como
Linfoma de Hodgkin
LH
enfermedad de Hodgkin
linfoma no Hodgkin
LNH
trastornos linfoproliferativos
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Este artículo fue modificado por última vez el 26.07.2021.
¿Qué es el linfoma?

El linfoma es un cáncer que se produce en uno o más ganglios del sistema linfático. Comienza en el momento en que un tipo de glóbulos blancos de la sangre conocidos como linfocitos, comienzan a crecer y dividirse sin control.

Los linfocitos son una parte importante de las defensas naturales del cuerpo (inmunidad) y entre otras funciones sirven de ayuda contra las infecciones que se originan en los ganglios linfáticos. Los linfocitos circulan a través del cuerpo por la sangre y por el sistema linfático. 

El sistema linfático está constituido por una serie de ganglios y vasos linfáticos que drenan los fluidos de los tejidos y los transportan en forma de linfa hasta la circulación sanguínea. 

Los ganglios linfáticos pueden encontrarse de manera aislada o formando cadenas alrededor de los vasos linfáticos, en áreas como el cuello, las axilas, el pecho, el abdomen y las ingles. Los ganglios son pequeños órganos del sistema linfático que filtran la linfa cuando esta pasa por su interior, destruyendo los microorganismos y células anormales que puedan estar presentes. Los ganglios linfáticos contienen diferentes tipos de linfocitos:

  • Los linfocitos T son las células que controlan el sistema inmune. Son las células encargadas de iniciar la respuesta inmune, controlando la magnitud de la respuesta que debe desencadenarse y su duración, terminándola cuando sea necesario. Además, los linfocitos T pueden neutralizar distintos tipos de agentes extraños y procesarlos para eliminarlos.
  • Los linfocitos B sintetizan anticuerpos. Los anticuerpos son proteínas que se producen en respuesta a las infecciones, como el sarampión, paperas o hepatitis
  • Las células asesinas (NK: siglas del inglés natural killer), es otra variedad de linfocitos que representan entre un 10% y un 15% del total de los linfocitos de la sangre. Las células NK atacan y matan las células anormales, como las células cancerosas y aquellas células que han sido infectadas por virus.

En un linfoma se pueden ver afectados cualquiera de estos tipos de linfocitos o varios de ellos. Estas células se reproducen de manera descontrolada y empiezan a superar en número al resto de las células de los ganglios linfáticos, produciendo un aumento del tamaño de los mismos; además pueden propagarse hacia otros ganglios linfáticos y hacia órganos relacionados con el sistema inmune como el bazo, la médula ósea, las amígdalas, las adenoides y el timo. Además de desarrollarse en los ganglios linfáticos, el linfoma también se puede desarrollar en otros tejidos y órganos internos diferentes como el estómago, intestino y cerebro. 

Hay dos tipos principales de linfomas. Los linfomas de células B y los de célula T. Los B son más frecuentes que los de células T. Los linfomas de células NK son muy infrecuentes.

Los linfomas se pueden clasificar por el tipo de célula, pero también por las características de dichas células y por la velocidad de crecimiento y expansión (formación de metástasis). La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha clasificado muchos tipos de linfomas.

En las siguientes secciones se explicarán algunos ejemplos. Para tener una lista completa se puede consultar la revisión de la OMS de la clasificación de las neoplasias linfoides del año 2016.

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Acerca de Linfoma
  • Linfoma de Hodgkin (enfermedad de Hodgkin)

    Existen diferentes tipos de linfoma de Hodgkin (también conocido como LH o enfermedad de Hodgkin) que crecen y se extienden de forma diferente. Los dos tipos principales de linfoma de Hodgkin en los adultos son la forma clásica y el que tiene predominio linfocítico nodular.

    • El 90% de los casos de linfoma de Hodgkin son del tipo clásico. El linfoma clásico de Hodgkin se caracteriza por la presencia de células grandes y cancerosas conocidas como células de Reed-Sternberg. Estas células son habitualmente un tipo anormal de linfocitos B. El linfoma clásico se divide en 4 subgrupos según la localización de los nódulos linfáticos afectados y su aspecto al ser observados al microscopio.
    • El tipo que tiene un predominio linfocítico nodular constituye el 5% de los linfomas de Hodgkin. Las células cancerosas del linfoma son habitualmente muy grandes y tienen un núcleo con forma de “palomita de maíz” (llamadas “células en palomitas de maíz”). Este tipo es más frecuente en las personas jóvenes, su crecimiento es más lento y el tratamiento es diferente al del tipo clásico.

    El linfoma de Hodgkin puede afectar a personas de cualquier edad, pero es más prevalente en dos grupos de edad: en los adultos jóvenes en la veintena y en los mayores de 55 años. Su frecuencia es ligeramente mayor en hombres que en mujeres. Según la American Cancer Society (ACS) se estima que en los Estados Unidos se diagnostican anualmente unos 8.500 casos de linfoma de Hodgkin, de los cuales 970 fallecen.

    Según la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), el número de casos nuevos diagnosticados cada año (incidencia) de linfoma de Hodgkin en diversos países y regiones de Europa es de 2,5 a 3 casos por cada 100.000 habitantes. Si se extrapolan los datos a la población española, significa que cada año se producen unos 1.400 casos nuevos. 

    Se cree que la causa del linfoma de Hodgkin es un cambio (mutación) en el ácido desoxirribonucleico (ADN) de un linfocito. Los expertos todavía desconocen las causas que producen estos cambios en los linfocitos para convertirlos en las células de Reed-Sternberg. Algunos científicos consideran que la reacción a una infección producida por el virus de Epstein-Barr (virus que produce la mononucleosis) sería capaz de provocar una mutación en los linfocitos B, lo cual podría causar el desarrollo de las células de Reed-Sternberg. Hay otras infecciones que también podrían actuar como el desencadenante que produjera estas células. Se necesitan más investigaciones para averiguar la causa del linfoma de Hodgkin.

  • Linfoma no Hodgkin

    Según la American Cancer Society (ACS) se estima que en los Estados Unidos el LNH constituye el 4% de todos los cánceres. Anualmente se diagnostican en este país unos 74.000 casos de linfoma no Hodgkin, de los cuales 20.000 fallecen. La composición celular observada en el microscopio y el comportamiento clínico del LNH son muy diferentes de los del linfoma de Hodgkin.

    De acuerdo a la SEOM, la incidencia en España es de 12,3 casos por cada 100.000 varones/año y 10,8 en el caso de las mujeres. El LNH ocupa el séptimo lugar en incidencia por tipo de cáncer, tanto en hombres como en mujeres, y permanece estable en los últimos años. La probabilidad de desarrollar un LNH en la vida es de 1 de cada 43 hombres y 1 de cada 51 mujeres. En España se diagnostican unos 3.100 casos nuevos al año en hombres y 2.400 en mujeres, siendo la tasa ajustada por edad de 15,25 y 8,19 respectivamente.

    • El LNH puede darse a cualquier edad, pero el riesgo de que crezca aumenta conforme la persona envejece. Más de la mitad de los pacientes diagnosticados con LNH tienen una edad igual o mayor de 65 años.
    • El riesgo de padecer un LNH es ligeramente mayor en los hombres, pero algunos tipos de LNH son más frecuentes en las mujeres. 
    • En los Estados Unidos las personas de raza blanca (caucásicos) pueden desarrollar el LNH con más probabilidad que los afroamericanos y asiático-americanos.

    Los expertos consideran que los cambios en el ADN (genes y/o cromosomas de los linfocitos que producen el LNH, habitualmente suceden durante la vida de la persona. La exposición a la radiación, ciertos productos químicos o medicamentos y ciertas infecciones pueden aumentar el riesgo de desarrollar un LNH. Las personas que tienen un sistema inmune débil y enfermedades autoinmunes (como la artritis reumatoide o el lupus) pueden tener un riesgo aumentado de desarrollar el LNH.

    En general los LNH se clasifican según el tipo y las características celulares, así como por la velocidad de crecimiento y su capacidad de extenderse (producir metástasis). La OMS ha clasificado hasta 80 tipos diferentes de LNH. En los Estados Unidos los LNH de tipo B son mucho más frecuentes que los de células T o de células NK.

    Aproximadamente el 85-90% de los LNH involucran a linfocitos B maduros. Ejemplos de ello son:

    • Linfomas difusos de células B grandes (DLBCL): es el tipo más común en los Estados Unidos, representando aproximadamente un tercio de los casos de LNH. Son linfomas de crecimiento rápido y pueden presentarse en cualquier edad, aunque son más frecuentes en las personas mayores.
    • Linfomas foliculares: representan 1 de cada 5 linfomas en Estados Unidos. Son linfomas de crecimiento muy lento, pero con el tiempo se pueden transformar en uno de rápido crecimiento del tipo DLBCL.
    • Leucemia linfocítica crónica (LLC) y linfoma linfocítico de células pequeñas (LLCP): se trata de dos enfermedades estrechamente relacionadas. La diferencia entre ambas es que la LLC afecta principalmente a la médula ósea y la sangre, mientras que el LLCP afecta más a los ganglios linfáticos. Ambas son enfermedades con crecimiento lento y el tratamiento que se aplica es el mismo.
    • La macroglobulinemia de Waldenström (MW): en esta enfermedad, el crecimiento de las células cancerosas se produce principalmente en la médula ósea, pero también pueden crecer en el hígado, bazo y ganglios linfáticos. Las células cancerosas producen cantidades excesivas de una proteína grande (inmunoglobulina del tipo IgM) que se concentran en sangre provocando su espesamiento. La MW es un linfoma de crecimiento lento que afecta típicamente a las personas con edades en la sesentena.

    Algunos otros ejemplos incluyen:

    • Linfoma de la zona marginal (LZM).
    • Linfoma de células del manto (LCM).
    • Linfoma del tejido linfoide asociado a la mucosa gástrica (MALT).
    • Linfoma linfoblástico (LL), que puede progresar a MW.
    • Linfoma de Burkitt (LB).
    • Linfoma primario del mediastino (timo) de células grandes.
    • Linfoma de células peludas.

    Aproximadamente el 10-15% de los LNH afectan a los linfocitos T maduros y a las células NK. Algunos ejemplos incluyen:

    • Linfoma linfoblástico de tipo T (leucemia): puede considerarse como un linfoma o como una leucemia linfoblástica aguda, en función del grado de afectación de la médula ósea. Representa un 1% de todos los linfomas. Es más frecuente en los adolescentes y adultos jóvenes y afecta más a los hombres que a las mujeres.
    • Linfoma de células T periféricas (LTP) no especificado: existen muchas variedades de este linfoma, que no se ajusta a las otras categorías definidas, representando entre un 4% y 5% de todos los linfomas.
    • Linfoma cutáneo de células T (micosis fungoides, síndrome de Sézary y otros): es una forma menos frecuente de linfoma, que se diferencia de los otros en que su inicio es cutáneo, no en el tejido linfoide u órganos internos. Forma parte de un grupo de cánceres de la piel que representan el 4% de todos los linfomas.

    Otros ejemplos incluyen:

    • Linfoma anaplásico de células grandes (LACG).
    • Leucemia/linfoma de células T del adulto (LLCTA).
    • Linfoma de células T angioinmunoblástico (LTAI).
  • Signos y síntomas

    El linfoma puede ser difícil de diagnosticar porque los signos y síntomas son a menudo de tipo medio. Al principio, incluso puedes no tener signos o síntomas, pero pueden aparecer al crecer el linfoma. Habitualmente hay un crecimiento de los ganglios linfáticos, pero pueden no ser visibles o detectados ni por la persona ni por su médico.

    Algunos de los principales signos y síntomas del linfoma incluyen:

    • Inflamación indolora de uno o más ganglios linfáticos en la axila, cuello o ingle; hay otras enfermedades que producen un aumento de los ganglios linfáticos, como las infecciones, pero son habitualmente dolorosos al tacto.
    • Aumento del bazo.
    • Aumento de linfocitos anormales en sangre.

    Otros signos y síntomas podrían incluir:

    • Fiebre sin tener una infección (intermitente durante semanas).
    • Sudoración nocturna.
    • Pérdida de peso inexplicable (un 10% o incluso más).
    • Infecciones frecuentes y graves.
    • Facilidad para producir hemorragias.

    Hay otros signos y síntomas generales presentes, pero muchos de ellos pueden ser debidos a otras enfermedades. Algunos ejemplos incluyen:

    • Fatiga (cansancio extremo).
    • Pérdida de apetito.
    • Picor.
    • Dolor en el costado o en el cuello.

    Dependiendo de si tienes el linfoma, también se pueden ver otros signos y síntomas graves:

    • Si el linfoma se encuentra en un ganglio linfático de la zona torácica, puede provocar dolor en el pecho o presión. Puede afectar a la respiración, causando dificultad respiratoria o incluso tos.
    • Si el linfoma se encuentra en el abdomen puede ocasionar distensión abdominal y/o dolor.
  • Pruebas relacionadas

    El médico realizará una exploración física y una adecuada historia clínica. Las pruebas de laboratorio se pueden usar para ayudar a diagnosticar el linfoma, determinar el tipo exacto y controlar la efectividad del tratamiento. Después de realizar un adecuado tratamiento (remisión), las pruebas se pueden usar para saber si el linfoma ha recidivado.

    Pruebas de laboratorio

    La biopsia del ganglio linfático afectado o del tejido linfoide es la prueba diagnóstica considerada como ideal, tanto para los linfomas de Hodgkin como para los no-Hodgkin. Un patólogo (especialista) utiliza un microscopio para examinar las muestras del tejido linfoide, para determinar si existe un cáncer. La muestra suele obtenerse mediante cirugía del ganglio afectado, o mediante una punción aspiración con aguja fina. Se pueden realizar pruebas de inmunohistoquímica en el tejido obtenido por biopsia, para ayudar a diagnosticar y clasificar el linfoma. Para más información puede leer el artículo de Anatomía patológica.

    Hay varias pruebas de laboratorio que pueden considerarse útiles para diagnosticar y monitorizar el linfoma.

    Las pruebas generales de laboratorio son:

    • Hemograma: se puede solicitar para evaluar los hematíes, leucocitos y plaquetas. Se usa para descartar otras enfermedades que no son linfomas (como las leucemias) y/o para ver si existe anemia. En el hemograma podemos encontrar valores bajos de plaquetas y/o leucocitos, lo que podría indicar que el linfoma se encuentra presente en la médula ósea y/o la sangre.
    • Estudio de la médula ósea: para evaluar las células de la médula ósea. En un linfoma pueden observarse células linfoides anormales.
    • Extensión de sangre periférica: para observar al microscopio y valorar la forma de los hematíes, leucocitos y plaquetas, así como la presencia de células anormales.

    Las pruebas especiales de laboratorio son:

    • Inmunofenotipado por citometría de flujo: esta prueba puede identificar las células afectadas por la presencia o ausencia de marcadores de superficie en la membrana o en el interior de las células. Estos marcadores se utilizan para ayudar a diagnosticar el linfoma y determinar el tipo.
    • Análisis genético molecular: se evalúan los cambios genéticos en el ADN de las células cancerosas, especialmente para conocer si todas las células proceden de un único clon celular (si desea más información acceda al artículo titulado: Reordenamiento de los genes de las inmunoglobulinas en células B.
    • Si se considera que el linfoma se ha extendido (ha producido metástasis) a otras partes del cuerpo, se deberá estudiar el líquido cefalorraquídeo u otros líquidos biológicos
    • Beta-2 microglobulina marcador tumoral: se utiliza para determinar la carga de la enfermedad y predecir el pronóstico.
    • Lactato deshidrogenasa (LDH): ayuda a valorar el pronóstico de la enfermedad.
    • Hepatitis B: esta prueba se debe realizar a los pacientes que serán tratados con rituximab, porque el medicamento tiene efectos secundarios asociados (reactivación de la hepatitis B).

    Otras pruebas diagnósticas que no son de laboratorio

    Entre las pruebas de imagen que se pueden realizar se incluyen:

    • Tomografía computarizada (TC).
    • Tomografía por emisión de positrones (PET).
    • Radiografía de tórax.
    • Resonancia magnética nuclear (RM).

    Para obtener más información se puede consultar el artículo de radiología para pacientes.

  • Estadio

    Puede afectarse uno o más ganglios linfáticos, por esta razón es muy importante conocer los ganglios afectados y su localización. Este proceso recibe el nombre de estadiaje. En la siguiente tabla se describe una clasificación de los linfomas según su diseminación por el organismo. El sistema de estadiaje de Ann Arbor es más utilizado para los LNH en los adultos.

    Estadios de los linfomas

    Estadio Descripción
    I

    El estadio I implica la afectación de una única área linfoide (como un ganglio), de un par de áreas (amígdalas) o de un grupo de áreas relacionadas (amígdalas y adenoides). También cuando el cáncer se localiza solo en un área de un órgano fuera del sistema linfático.

    II

    El estadio II se establece cuando hay afectación de dos o más áreas linfoides, pero que se encuentran en el mismo lado del diafragma (músculo de la parte inferior de la caja torácica que interviene en la respiración y separa el tórax del abdomen); un ejemplo serían las amígdalas y un ganglio axilar. Esto implica que el linfoma se ha extendido desde un ganglio linfático a un órgano cercano, o cuando afecta a un grupo de ganglios linfáticos, pero en el mismo lado del diafragma.

    III

    En el estado III existe afectación en ambos lados del diafragma (arriba y abajo), por ejemplo, un ganglio en el cuello y otro en el abdomen. El cáncer se ha extendido al área de un órgano cercano a los ganglios linfáticos, el bazo, o ambos.

    IV

    El estadio IV significa que hay afectación de todo el organismo, y particularmente de la médula ósea y/o el hígado.

    Establecer el estadio puede ayudar para establecer el tratamiento. Por ejemplo, si tienes un estadio I de un linfoma y solamente hay un ganglio implicado, se puede eliminar con cirugía y se puede conseguir la curación. Pero si se está en un estadio IV, posiblemente no se pueda aplicar un tratamiento quirúrgico.

    Las pruebas de laboratorio más usadas para controlar el estadio son el hemograma, los estudios de función hepática y renal, y el estudio de la médula ósea. Otras pruebas que no son de laboratorio son el TC, la RM y las pruebas de radiología.

  • Tratamiento

    Cada linfoma es único, siendo algunos más agresivos que otros. El médico considerará el cáncer en función de su grado de agresividad. Esta información, junto al tipo y la localización del linfoma, proporciona una guía para el tratamiento. Algunos pacientes sin síntomas molestos o graves pueden ser controlados estrechamente y tratarlos solamente si sus síntomas empeoran.

    El objetivo final es conseguir la curación del paciente. Si esto no es posible, el objetivo será alcanzar la remisión del linfoma durante el mayor tiempo posible, enlentecer o prevenir el progreso de la enfermedad, aliviar los síntomas, así como minimizar y tratar las posibles complicaciones.

    El tratamiento del linfoma a menudo incluye combinaciones de varias opciones, esto puede incluir:

    • Quimioterapia.
    • Radioterapia. 
    • Quimioterapia a elevadas dosis seguida de un trasplante de células madre
    • Terapia dirigida: son medicamentos que se dirigen contra los cambios específicos que se producen en las células del linfoma y que le hacen crecer fuera de control.
    • Inmunoterapia: es un tratamiento que puede ayudar a estimular tu sistema inmune para luchar contra el cáncer o bien partes del sistema inmune sintéticas que ayudarán a eliminar o enlentecer el cáncer.
    • Cirugía: se usa raramente para eliminar los órganos afectados por el linfoma.

    La elección del tratamiento depende del pronóstico de la enfermedad, del tipo, del estadio, del grado de la enfermedad y de tu estado general de salud. El linfoma de Hodgkin se trata principalmente con quimioterapia y radioterapia. También se podría utilizar una o más opciones de las descritas anteriormente.

    Las personas diagnosticadas con un linfoma, incluso aquellas cuyo linfoma se ha “curado” o bien que esté en remisión, deberán monitorizarse durante el resto de su vida. A pesar de que hay pacientes que no vuelven a desarrollar el linfoma, otros presentan una recurrencia de la enfermedad después de años de realizar el diagnóstico inicial.

    Para tener más información se pueden consultar los diferentes apartados del contenido relacionado.

Bibliografía

Este artículo está basado en las fuentes bibliográficas que se citan a continuación, así como en la propia experiencia del Comité de expertos y revisores de Lab Tests Online. Además, este apartado es revisado periódicamente por el Consejo Editorial, con el fin de mantenerlo actualizado.

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