También conocido como
Toxemia; HIE (hipertensión inducida por el embarazo); gestosis EPH (edema, proteinuria, hipertensión)
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Este artículo fue modificado por última vez el 10.03.2019.
¿En qué consiste?

Se trata de uno de los estados patológicos más graves que puede llegar a afectar a una mujer embarazada. Aproximadamente 5 de cada 100 mujeres embarazadas terminará desarrollando preeclampsia, ésta suele ocurrir a partir de la semana 20 de gestación.

Se diagnostica cuándo una mujer embarazada presenta presión arterial elevada (hipertensión), concentración incrementada de proteínas en orina (proteinuria) y/o hinchazón de manos, pies o cara debido a la aparición de edemas. En los casos más graves se pueden llegar a afectar ciertos órganos cómo los riñones o el hígado, acumularse líquido en los pulmones o incluso llegar a tener afectaciones a nivel de sistema nervioso central. No tratar adecuadamente la preeclampsia puede conllevar graves consecuencias para la mujer embarazada ya que puede dañar sus órganos e incluso provocar-le convulsiones. Cuando ya han aparecido las convulsiones ya no hablamos de preeclampsia sino de eclampsia y si no es tratada con rapidez puede ser fatal tanto para la madre como para el bebé. La preeclampsia y la eclampsia pueden también provocar un parto prematuro, retraso en el crecimiento del feto o un desprendimiento de placenta (la placenta se desprende del útero antes del nacimiento del bebé causando un sangrado intenso). Una de cada 200 mujeres con preeclampsia no tratada acaba desarrollando eclampsia. Mayoritariamente la eclampsia se da en el tercer trimestre de embarazo o incluso en los 4 primeros días post parto; es muy raro que aparezca más allá de las 6 semanas después de haber dado a luz. La preeclampsia también puede progresar al denominado Síndrome de HELLP, también muy grave y que pone en peligro la vida de la madre y del bebé. Este síndrome se llama así por las siglas en inglés (Hemolysys, Elevated Liver enzymes, Low Platelet count), hemólisis (rotura de los eritrocitos), elevación de las enzimas hepáticas y plaquetopenia (número de plaquetas bajo).

Los síntomas que causa la preeclampsia no son muy claros y comúnmente pueden confundirse con los típicos de cualquier embarazo o incluso la mujer puede no presentar síntoma alguno. Por esto es tan importante que las embarazadas acudan a revisiones periódicas para poder detectar cuanto antes si hay preeclampsia. En estas revisiones a través de pruebas físicas y de laboratorio se intentara detectar estos signos “silenciosos” de preeclampsia cómo son la hipertensión y la proteinuria.

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Acerca de Preeclampsia
  • Factores de riesgo

    Las causas exactas de la aparición de preeclampsia aún no están del todo claras y por lo tanto aún falta mucho por descubrir. Es difícil establecer factores de riesgo propiamente dichos pero sí que se han visto que algunos factores de riesgo se asocian comúnmente a la preeclampsia, entre ellos:

  • Signos y síntomas

    Se trata de una complicación seria asociada al embarazo que puede desarrollarse sin que la mujer tenga algún síntoma obvio. Los síntomas, en el caso de que aparezcan, pueden llegar a confundirse con los de cualquier embarazo normal como por ejemplo aumento de peso e hinchazón. La elevación de la presión arterial es el signo clásico de preeclampsia que suele pasar inadvertido hasta que el médico la detecta durante una visita rutinaria.

    Es de gran importancia que las embarazadas que tengan algún síntoma que pueda ser sugestivo de preeclampsia lo comuniquen rápidamente a su ginecólogo para que pueda hacer un seguimiento adecuado. De no ser tratada puede ser fatal para el bebé y para la madre por lo que toda mujer embarazada tiene que cumplir rigurosamente con todas las visitas programadas durante la gestación.

    Los síntomas de la preeclampsia incluyen:

    • Aumento de peso repentino en un periodo corto de tiempo
    • Hinchazón en manos y cara (edema)
    • Dolores de cabeza persistentes
    • Problemas de visión: pérdida temporal, visión borrosa, flashes de luz o sensibilidad a la luz
    • Piel azulada como consecuencia de una pobre circulación sanguínea
    • Nauseas o vómitos, especialmente si aparecen de repente en el segundo trimestre de embarazo
    • Disminución de la cantidad de orina
    • Falta de aire al respirar a consecuencia de líquido en los pulmones o por el aumento de la presión sanguínea
    • Dolor en el hombro o en la zona abdominal, sobretodo en la parte superior derecha que es donde se encuentra el hígado

     

    De entre todos los síntomas los que más seriamente hacen sospechar preeclampsia son la visión borrosa, el dolor de cabeza agudo, el dolor abdominal y la falta de aire al respirar. Por lo tanto, en caso de presentar uno de estos la mujer embarazada debería de acudir inmediatamente a un centro médico.

    Algunos de los signos relacionados con la preeclampsia que pueden ser detectados durante una exploración médica son:

    • Elevación de la presión arterial
    • Reflejo exagerado de la pierna al golpear la rodilla con un martillo de goma
  • Complicaciones

    Si no se trata adecuadamente, la preeclampsia puede desembocar en complicaciones serias tanto para la madre como para el feto:

    • Convulsiones (eclampsia)
    • Fallo hepático 
    • Accidente vascular cerebral
    • Parto prematuro
    • Desprendimiento de placenta (la placenta se separa parcial o completamente del útero antes del nacimiento del bebé causando sangrados)

     

    Las mujeres con antecedentes de haber padecido preeclampsia son más propensas a padecer:

  • Pruebas relacionadas

    No existe en la actualidad ninguna prueba para el diagnóstico de la preeclampsia en estadios iniciales del embarazo. La Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia recomienda realizar una entrevista exhaustiva en el primer trimestre de embarazo para poder realizar una historia clínica completa de la mujer y así poder llevar a cabo el mejor seguimiento posible.

    El personal médico durante las revisiones del embarazo examinará a la mujer con la finalidad de hallar signos y síntomas de preeclampsia (hipertensión arterial, hinchazón, aumento de peso). En el segundo y tercer trimestre se realiza una determinación de proteínas en orina.

    En caso de detectar algún signo o síntoma el médico solicitará las pruebas convenientes.

    Pruebas de laboratorio

    La proteinuria se consideraba como signo indispensable de preeclampsia pero con los años se ha visto que esta patología puede presentarse sin que haya proteinuria por lo que según los expertos ya no es un criterio necesario para el diagnóstico. Actualmente los criterios diagnósticos se basan en el hallazgo de hipertensión arterial, acompañada o no de proteinuria, o de hipertensión arterial más un signo o síntoma clásico como plaquetopenia, deterioro renal, daño hepático, problemas de visión o edema.

    Las siguientes pruebas son de ayuda en el diagnóstico, para determinar la severidad, monitorizar la enfermedad y para detectar progresión:

     

    Si su médico sospecha un síndrome de HELLP se deben realizarse las siguientes pruebas para su diagnóstico:

    • Extensión de sangre para investigar al microscopio posibles anomalías o malformaciones de los glóbulos rojos
    • LDH – las elevaciones en esta enzima nos indican daño a nivel tisular o a nivel celular como ocurre cuando hay una rotura de los hematíes
    • Bilirubina total – elevaciones de la bilirrubina son indicativas de afectación hepática o de hemólisis

     

    Otras pruebas

    Ultrasonografia – se usa para verificar que el bebé se encuentra sano, asegurarse de que la preeclampsia no está causando retrasos en el crecimiento y comprobar que la sangre circula correctamente por el cordón umbilical.

    Prueba sin estrés – consiste en una prueba no invasiva utilizada para monitorizar el estado del bebé y comprobar que el corazón late correctamente y que el aporte de oxigeno es correcto.

  • Tratamiento

    La única cura para la preeclampsia es el parto, por lo que el médico tiene que asesorar a la embarazada sobre cuando es el mejor momento para dar a luz minimizando los riesgos para la madre y dando tiempo suficiente al feto para madurar.

    En aquellos embarazos ya suficientemente desarrollados (por encima de la semana 37) se recomienda inducir el parto para evitar riesgos de eclampsia para la mujer. Normalmente suelen realizarse mediante cesárea o inducción farmacológica.

    Si aún es pronto para inducir el parto la embarazada puede estar en su casa siguiendo unas pautas para controlar la preeclampsia como estar en reposo, hidratarse bien y comer con poca sal. A veces también el médico/a puede prescribir alguna medicación para controlar la hipertensión arterial.

    En aquellos casos que se considere necesario la embarazada será hospitalizada para que tanto ella como el bebé estén monitorizados. El médico podría prescribir algún fármaco para la hipertensión arterial y/o para prevenir las convulsiones. En aquellos embarazos que no superen las 34 semanas el tratamiento con inyecciones de esteroides puede ayudar al desarrollo pulmonar del feto por si se debiera de inducir el parto.

  • Prevención

    La mayoría de los factores de riesgo de la preeclampsia no pueden ser controlados pero se pueden realizar acciones preventivas para reducir el riesgo de hipertensión arterial cómo: comer sin sal, beber de 6 a 8 vasos de agua durante el día, evitar los fritos y la comida procesada y realizar ejercicio moderado regularmente.

    Actualmente se está investigando mucho sobre la Preeclampsia y hay suficiente evidencia para que en aquellas embarazadas que se consideren de riesgo y sin historia de reacciones adversas a la aspirina, se les paute una dosis baja de aspirina al día a partir de la semana 12 de embarazo.

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Protocolo: Hipertensión y gestación. Hospital Clínic de Barcelona y Hospital Sant Joan de Déu

Transtornos hipertensivos del embarazo. Guía práctica de asistencia actualizada en 2006. Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia