También conocido como
Test de orina
Análisis de orina
Estudio sistemático de la orina
Tira de orina y sedimento
Nombre sistemático
Urianálisis
Este artículo fue revisado por última vez el
Este artículo fue modificado por última vez el 22.11.2021.
Aspectos Generales
¿Por qué hacer el análisis?

Para detectar o realizar el seguimiento de diferentes enfermedades, como las enfermedades renales o las infecciones del tracto urinario (ITU).

 

¿Cuándo hacer el análisis?

Cuando se padecen síntomas como dolor abdominal, dolor lumbar, necesidad de orinar frecuentemente o dolor al orinar; a veces durante una revisión médica, en el embarazo o antes de un ingreso hospitalario o de una intervención quirúrgica.

¿Qué muestra se requiere?

Unos 20 mL de orina son suficientes para obtener resultados fiables. En ocasiones se puede solicitar una “recogida limpia” (las mujeres deben separar los labios menores de la vagina y limpiar la zona de delante hacia atrás; los hombres deben limpiar la punta del pene). Es importante comenzar a orinar, dejar que la porción inicial de la orina caiga al inodoro y recoger solamente unos 20 mL de orina intermedios en el contenedor, expulsando el resto con normalidad.

 

¿Es necesario algún tipo de preparación previa?

Para esta prueba no se necesita ninguna preparación especial.

Quizás pueda encontrar los resultados de los análisis que se le han realizado en la página web de su laboratorio. Sin embargo, actualmente está en Lab Tests Online. Es posible que haya sido dirigido aquí por el sitio web de su laboratorio para que así pueda conseguir información útil sobre la (s) prueba (s) que se realizó.

Lab Tests Online es un sitio web de educación para el paciente que ofrece información sobre pruebas de laboratorio y que fue galardonado en el año 2009 con el Premio a las Mejores Iniciativas de Servicio al Paciente que convoca la Fundación Farmaindustria en el apartado correspondiente a sociedades científicas y profesionales.

El contenido de esta página ha sido revisado por especialistas del laboratorio. En ella, se proporcionan explicaciones generales de lo que podrían significar los resultados para cada una de las pruebas aquí desarrolladas. Por ejemplo, lo que podría significar obtener un valor alto o bajo en el contexto de su estado de salud.

Para conseguir los resultados de su análisis, deberá dirigirse al sitio web de su laboratorio o comunicarse con su médico.

Los rangos de referencia de las pruebas que se le han realizado los encontrará seguramente en su informe de laboratorio. Normalmente se encuentran a la derecha de los resultados.

Si no dispone del informe de laboratorio y desea obtener un rango de referencia, consulte a su médico o al laboratorio que realizó los análisis. Los resultados de las pruebas de laboratorio no tienen sentido por sí mismos. Toman significado cuando se comparan con los rangos de referencia. Los rangos de referencia son los valores esperados para una persona sana. A veces se les llama también valores "normales". Al comparar el resultado de una prueba con los valores de referencia, se puede ver si el resultado se encuentra fuera del rango de valores esperados. Los valores que están fuera de los rangos esperados pueden proporcionar pistas para ayudar a identificar posibles enfermedades o trastornos. Si bien la precisión de las pruebas de laboratorio ha evolucionado significativamente en las últimas décadas, puede existir cierta variabilidad entre laboratorios debido a las diferencias en los reactivos químicos empleados, las técnicas de medida y los analizadores o instrumentos que se utilizan. Esta es la razón por la que se proporcionan tan pocos rangos de referencia en esta página web. Es importante saber que, para evaluar si los resultados están "dentro de los límites normales", se debe aplicar el rango de referencia proporcionado por el laboratorio que realizó el análisis. Si desea obtener más información, refiérase al artículo Intervalos de referencia y su significado.

¿Qué es lo que se analiza?

El urianálisis combina un examen macroscópico (visual), bioquímico y microscópico que permiten detectar y medir diferentes sustancias en la orina, incluyendo los productos de desecho del metabolismo normal o patológico, células, bacterias y fragmentos celulares.

La orina es producida por los riñones, unos órganos del tamaño de un puño localizados a ambos lados de la columna vertebral, por debajo de la caja torácica. Los riñones filtran los productos de desecho para eliminarlos de la sangre, a la vez que ayudan a regular la cantidad de agua del organismo, conservando al mismo tiempo proteínas, electrolitos y otros compuestos que el organismo puede reutilizar. Todo lo que no es necesario para el organismo se elimina en la orina, que viaja hasta la vejiga y se expulsa al exterior a través de la uretra. La orina suele ser amarillenta y relativamente transparente, pero la cantidad, concentración y contenido de la orina pueden variar ligeramente en función de los productos que la constituyan.

Son muchos los trastornos que pueden detectarse de manera precoz a través del hallazgo de anomalías en la orina. Entre estos hallazgos se incluyen la presencia de concentraciones elevadas de componentes como glucosa, proteínas, bilirrubina, hematíes, leucocitos, cristales y bacterias. Es posible que estas sustancias se hallen en la orina por distintos motivos:

Un urianálisis completo consiste de tres fases diferenciadas:

  1. Examen macroscópico, en el que se evalúa de forma visual el aspecto de la orina, su color y transparencia.
  2. Examen bioquímico, que evalúa unos 9 componentes con utilidad clínica para valorar los estados de salud y de enfermedad.
  3. Examen microscópico, que identifica y cuenta el tipo de células, cilindros, cristales, y otros componentes como bacterias y moco, que podrían estar presentes en orina.

El examen microscópico normalmente se realiza en el caso de hallar alguna anomalía en los exámenes macroscópico o bioquímico, aunque también puede realizarse directamente si el médico lo solicita.

Un hallazgo anormal del urianálisis suele continuar con la repetición de la prueba para confirmar los resultados, o bien la realización de pruebas adicionales en orina o en sangre para establecer un diagnóstico.

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Preguntas Comunes
  • ¿Cómo se utiliza?

    El urianálisis se utiliza como una herramienta de cribado o de diagnóstico que ayuda a detectar en la orina aquellas sustancias o material celular asociados a distintas patologías como la infección del tracto urinario, enfermedad renal, enfermedad hepática, diabetes y otras enfermedades metabólicas.

    El urianálisis combina un examen macroscópico (visual), bioquímico y microscópico para detectar células, fragmentos celulares y sustancias como cristales o cilindros que pueden estar asociadas con alguna de las patologías citadas anteriormente. Se pueden detectar alteraciones que precisen de un seguimiento posterior o de la realización de más pruebas para establecer el diagnóstico. Es frecuente que sustancias como las proteínas o la glucosa aparezcan en la orina antes de que el individuo sea consciente de que puede presentar algún problema de salud.

    En las personas con enfermedades agudas o crónicas, como puede suceder en la enfermedad renal o la diabetes, el urianálisis puede solicitarse regularmente, en conjunto con otras pruebas como la albúmina en orina, para valorar la función del órgano, el estado de la enfermedad y la respuesta al tratamiento.

  • ¿Cuándo se solicita?

    Se suele realizar un urianálisis como parte de un control de salud rutinario, en las embarazadas, al ingresar en un hospital o antes de una cirugía.

    También es probable que se realice un urianálisis a los pacientes con signos o síntomas propios de una infección del tracto urinario o de una enfermedad renal. Entre los signos o síntomas se incluyen:

    • Dolor abdominal.
    • Dolor de espalda o lumbar.
    • Necesidad de orinar frecuentemente (polaquiuria), dolor al orinar (disuria).
    • Presencia de sangre en orina (hematuria).

    El urianálisis también se puede solicitar de forma seriada, para valorar la evolución de una enfermedad conocida.

  • ¿Qué significa el resultado?

    Los resultados del urianálisis pueden tener distintas interpretaciones. Un resultado anormal es señal de que hay algo que puede estar alterado y es necesario realizar una evaluación adicional. El médico se encarga de establecer la correlación entre los resultados del urianálisis y los signos o síntomas del paciente para solicitar pruebas adicionales dirigidas, como un hemograma, un perfil renal, un perfil hepático o un urocultivo.

    Generalmente, cuanto mayor sea la cantidad de sustancia anómalas detectadas (glucosa, proteínas, hematíes, etc), más probable será que realmente exista un problema de salud importante. Sin embargo, los resultados no permiten saber cuál es la causa exacta del hallazgo, ni tampoco si se trata de un trastorno agudo o crónico.

    El hecho de presentar un urianálisis normal tampoco garantiza que no exista enfermedad. Es posible que en los estadíos precoces de una enfermedad no se expulsen concentraciones elevadas de una sustancia determinada, o puede que haya individuos que sólo las excreten esporádicamente en algún momento del día, lo que significa que podrían no detectarse con el análisis de una muestra aislada de orina. Si la orina se encuentra muy diluida es posible que no se lleguen a detectar ciertas sustancias.

  • ¿Hay algo más que debería saber?

    Existen una serie de factores que pueden interferir con los resultados del urianálisis. Es muy importante realizar la “recogida limpia” en el caso de que esté indicado en las instrucciones facilitadas con el contenedor de recogida de la muestra. El médico debe conocer la historia clínica completa del paciente, incluyendo cualquier medicamento con o sin receta, suplemento alimentario o producto de parafarmacia que esté tomando. También es importante saber, en el caso de las mujeres, si la muestra se ha obtenido durante la menstruación.

  • ¿Debe tenerse en cuenta el momento del día en el que se recoge la muestra de orina para el urianálisis?

    Debido a que se trata de una prueba de cribado, el momento en el que se recoge la muestra no suele ser importante, aunque la muestra preferida es la correspondiente a la primera micción de la mañana por ser la más concentrada. Sin embargo, si el médico está investigando algún aspecto especial, puede que indique recoger la orina a una hora determinada del día.

  • ¿Se puede realizar el urianálisis en la consulta del médico?

    En la mayoría de las consultas médicas se puede realizar el estudio macroscópico y bioquímico de la orina. Si se obtiene un resultado anómalo en el estudio macroscópico o bioquímico, la muestra podría ser enviada a un laboratorio para la realización del estudio microscópico. En ocasiones, la muestra se envía directamente al laboratorio para realizar el urianálisis completo.

  • ¿Existen pruebas de uso casero para el urianálisis?

    No existen dispositivos caseros para realizar un urianálisis completo porque la prueba requiere una instrumentación especial y cierta habilidad técnica.  Sin embargo, existen tiras reactivas comercializadas y de venta en farmacias que permiten realizar parte del examen bioquímico como medir el pH urinario, la glucosa o los cuerpos cetónicos en la orina.

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Examen macroscópico (visual)
  • Resumen

    Durante el examen macroscópico, el especialista de laboratorio observa el color y turbidez de la orina, que pueden indicar el tipo de sustancias que la componen. El resultado se interpreta en conjunto con los datos del examen bioquímico y microscópico que permiten confirmar las sustancias presentes.

  • Color

    La orina puede ser de muchos colores, aunque generalmente tiene diferentes tonos de amarillo, variando desde un amarillo pálido casi transparente hasta un amarillo oscuro o ámbar. Un color inusual puede deberse a enfermedades, medicamentos (por ejemplo, los complejos vitamínicos pueden dar un color amarillo brillante a la orina) o al consumo de ciertos alimentos. Por ejemplo, algunas personas pueden emitir orina rojiza tras comer remolacha,  debido al pigmento que contiene y no es un dato preocupante. Sin embargo, la orina rojiza también aparece cuando contiene sangre y puede ser indicativa de una enfermedad o una lesión en algún punto del sistema urinario. Otro ejemplo podría ser la orina de color marrón o verdoso por presencia de bilirrubina.

  • Turbidez

    Generalmente los laboratorios informan este parámetro con los términos “clara y transparente”, “ligeramente turbia” o “turbia”. La orina “normal” debe ser clara o ligeramente turbia. Las sustancias que pueden aumentar la turbidez pero no se consideran patológicas son el moco, el esperma, el líquido prostático, las células epiteliales, los cristales y contaminantes como cremas o polvos. Otras sustancias que pueden aumentar la turbidez y hacen necesario un estudio posterior son los hematíes, los leucocitos o las bacterias.

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Examen bioquímico
  • Resumen

    Para la realización del examen bioquímico, la mayoría de los laboratorios utilizan tiras reactivas formadas por una serie de almohadillas que contienen diferentes sustancias químicas. El especialista de laboratorio sumerge la tira en la orina para que reaccione con los productos químicos de las almohadillas y éstas cambien de color. Estas reacciones pueden durar entre segundos y varios minutos. Para evitar errores en el manejo de los tiempos y reducir las variaciones en la interpretación del color por parte de diferentes observadores, los laboratorios suelen utilizar equipos automatizados para la lectura de las tiras.

    La intensidad del cambio de color de algunas de las almohadillas permite aproximar la cantidad de sustancia presente. Por ejemplo, una variación ligera del color en la almohadilla de las proteínas indica que hay poca cantidad de proteínas, mientras que un cambio brusco indicará que la concentración de proteínas es alta.

    El examen bioquímico se suele realizar en conjunto o seguido de un examen microscópico de la orina si aparecen resultados alterados. Los resultados de ambas pruebas se interpretan en conjunto. Un resultado alterado puede producir la solicitud de nuevas pruebas de sangre u orina, para establecer el diagnóstico.

  • Gravedad específica (densidad)

    La medición de la gravedad específica permite aproximar la concentración de la orina. La gravedad específica consiste en comparar la cantidad de sustancias disueltas en la orina respecto al agua destilada. Si no hay sustancias presentes, la gravedad específica de la orina correspondería a 1.000 (equivalente al agua destilada). Como cualquier orina tiene sustancias disueltas en ella, una gravedad específica de 1.000 no es posible. Si una persona bebe mucha agua en poco tiempo o recibe mucha cantidad de fluidos intravenosos, tendrá una gravedad específica de la orina similar al agua. El límite superior de las almohadillas es de 1.035, que indica que la orina está concentrada (gran cantidad de sustancias en un volumen pequeño de orina).

    La concentración de la orina es una herramienta que ayuda a decidir si la muestra recibida es la idónea para detectar una sustancia concreta. Por ejemplo, si se están buscando concentraciones muy bajas de proteínas, lo ideal es contar con una muestra muy concentrada, que es la orina de primera hora de la mañana.

  • pH

    Al igual que con la gravedad específica, existen valores típicos pero no existen valores “anormales” de pH. La orina suele ser ligeramente ácida, con un pH alrededor de 6,0 pero puede variar de 4,5 a 8,0. Los riñones juegan un papel muy importante en el equilibrio ácido-base del organismo. Por ello, cualquier enfermedad o alimento que altere la cantidad de ácidos (acidosis) o de bases (alcalosis) del cuerpo se reflejará en el pH de la orina.

    Algunas de las sustancias disueltas en la orina pueden precipitar y formar cristales cuando la orina tiene un pH bajo, y otras lo harán cuando el pH es alto. Si estos cristales se forman cuando la orina está en los riñones, darán lugar a piedras o cálculos renales. Es posible modificar el pH de la orina mediante fármacos o una dieta especial, de manera que la formación de estos cristales se reduzca o desaparezca por completo. Para más información, consultar los artículos sobre Cálculos renales o Perfil de riesgo de cálculos renales.

  • Bilirrubina

    Esta prueba sirve de cribado para detectar la bilirrubina en la orina, que no debería estar presente en la orina de las personas sanas. Se trata de un producto de desecho generado por el hígado a partir de la hemoglobina de los hematíes que se rompen y se eliminan de la circulación. El hígado incorpora la bilirrubina a la bilis, un fluido que llega al intestino y participa en la digestión, siendo expulsado finalmente con las heces.

    En algunas enfermedades hepáticas, como la obstrucción biliar o la hepatitis, el exceso de bilirrubina se puede acumular en la sangre y eliminarse por la orina. La presencia de bilirrubina en la orina es un indicador precoz de enfermedad hepática y puede aparecer antes de que se desarrollen signos o síntomas, como la ictericia.

    Los resultados de esta prueba se deben valorar en conjunto con el resultado del urobilinógeno (que se explica a continuación, en el siguiente apartado). Si son positivos, el médico puede solicitar otras pruebas para establecer el diagnóstico, como un perfil hepático.

    Para más información, consultar los artículos sobre Bilirrubina o Enfermedad hepática.

  • Urobilinógeno

    Esta prueba sirve como cribado para detectar el urobilinógeno en la orina. Los resultados se deben valorar en conjunto con la bilirrubina (que se explicó en el apartado anterior).

    El urobilinógeno se puede encontrar en la orina en bajas concentraciones en condiciones normales. Esta sustancia se forma en el intestino a partir de la bilirrubina y parte de ella es absorbida por las paredes intestinales, entrando en la sangre. Un resultado positivo puede ser indicativo de la presencia de una enfermedad hepática como la hepatitis vírica, la cirrosis, daño hepático secundario a medicamentos o productos tóxicos, o patologías que se asocian a un aumento de la destrucción de los hematíes (anemia hemolítica). Cuando en la orina se detecta una concentración alta de bilirrubina acompañada de urobilinógeno bajo o indetectable en un paciente con signos o síntomas de disfunción hepática,  puede ser indicativo de la presencia de una obstrucción hepática o en los conductos biliares.

  • Proteínas

    La almohadilla de las proteínas indica de forma estimada la cantidad de albúmina en orina. La albúmina constituye alrededor del 60% de las proteínas de la sangre. Normalmente, no debería haber proteínas en la orina, o estar presentes en pequeñas cantidades. Cuando la cantidad de proteínas en la orina está elevada, se denomina proteinuria.

    La proteinuria puede aparecer en ocasiones en los individuos sanos, de forma temporal o persistente, debido a estrés, ejercicio, fiebre, el uso de medicamentos como la aspirina o la exposición al frío, entre otros factores. Por ello, es importante repetir la prueba cuando han desaparecido estos factores, para confirmar el resultado.

    Si se detectan concentraciones bajas de proteínas, en función de los signos o síntomas del paciente y su historia clínica, es posible también que se repita el urianálisis pasado un tiempo, para valorar si se trata de una situación transitoria y las proteínas vuelven a ser indetectables.

    Si se detectan concentraciones muy elevadas o se mantienen tras repetir la prueba, se puede solicitar una prueba de proteínas en orina de 24 horas. Esta prueba también se puede solicitar si el médico sospecha la presencia de otras proteínas diferentes de la albúmina, que es la que detecta la tira reactiva del urianálisis.

    La presencia de proteínas en orina puede ser indicativa de una enfermedad renal. En los estadíos iniciales pueden aparecer pequeñas concentraciones de albúmina en la orina. Existe una prueba llamada albúmina en orina que detecta y mide las pequeñas concentraciones de albúmina en la orina, y que es más sensible que la tira reactiva del urianálisis. Esta prueba permite realizar el cribado de los pacientes con enfermedades crónicas que supongan un alto riesgo de desarrollar enfermedad renal, como la diabetes o la hipertensión. Para más información, consultar el artículo sobre la Albúmina en orina.

    La proteinuria también puede estar asociada con otras enfermedades. El médico podría solicitar una serie de pruebas adicionales para establecer la causa de la presencia de proteínas en la orina. Para más información, consultar los artículos sobre Proteinuria y Enfermedad renal.

  • Glucosa

    La glucosa no se detecta en la orina en condiciones normales. Cuando existe glucosa en la orina, se denomina glucosuria. Puede ser debido a:

    1. Exceso de glucosa en la sangre, como puede suceder en los pacientes con diabetes que no está bien controlada.
    2. Reducción del límite de reabsorción renal. Cuando la glucosa en sangre alcanza cierto límite de concentración, los riñones comienzan a eliminar la glucosa por la orina, para reducir su concentración en sangre. Este límite puede reducirse y entonces la glucosa llega a la orina con concentraciones más bajas en sangre.

    Otras situaciones que pueden causar glucosuria incluyen síndromes endocrinos, enfermedad hepática, fármacos o el embarazo. Cuando aparece glucosuria, se pueden realizar otras pruebas como la glucosa en ayunas  para establecer la causa.

  • Cuerpos cetónicos

    Los cuerpos cetónicos no se deberían encontrar en la orina en condiciones normales. Se trata de productos intermediarios del metabolismo, generados cuando las células del organismo no tienen glucosa para obtener energía. Pueden aparecer cuando la persona no ingiere suficientes hidratos de carbono (por ejemplo, en los casos de ayuno, desnutrición o dietas ricas en proteínas) o cuando no puede utilizarlos correctamente. Cuando no hay disponibles hidratos de carbono, el cuerpo metaboliza la grasa para obtener la energía que necesita para seguir funcionando. El ejercicio intenso, la exposición al frío, los vómitos y algunas enfermedades graves del sistema digestivo también pueden aumentar el metabolismo de la grasa y por tanto la cetonuria.

    En las personas diabéticas, los cuerpos cetónicos en orina pueden servir como indicadores precoces de la falta de insulina. Sin insulina, una persona diabética no puede procesar la glucosa y por lo tanto metaboliza la grasa. Esto puede causar la acumulación de cuerpos cetónicos en la sangre, dando lugar a cetosis y posteriormente a cetoacidosis, un tipo de acidosis metabólica. Los riñones, en un intento de reducir su concentración en la sangre, expulsan a la orina el exceso de cuerpos cetónicos y de glucosa. Esta alteración, denominada cetoacidosis diabética, se puede encontrar principalmente en los pacientes con diabetes tipo 1 sin controlar y se trata de una emergencia médica. Para más información, consultar los artículos sobre Cuerpos cetónicos en sangre y Diabetes.

  • Sangre (hemoglobina) y mioglobina

    Esta prueba permite detectar la hemoglobina en la orina (hemoglobinuria). La hemoglobina es una proteína transportadora de oxígeno que se encuentra normalmente en el interior de los hematíes. Un resultado positivo puede indicar que hay sangre en la orina (hematuria).

    En condiciones normales puede haber una pequeña cantidad de hematíes en la orina, que darían un resultado “negativo” en la tira reactiva. Un aumento de la hemoglobina o del número de hematíes daría lugar a un resultado “positivo”. Los resultados de esta prueba se suelen interpretar en conjunto con el examen microscópico, para valorar si existen hematíes en la orina. Un resultado positivo en esta prueba sin presencia de hematíes puede indicar la presencia de hemoglobina en la orina (sucede cuando los hematíes se rompen) o mioglobina (debida a una lesión muscular). Para más información, consultar el artículo sobre Mioglobina.

    La presencia de sangre en la orina, aunque no es normal, no es algo infrecuente ni tiene por qué ser alarmante. El médico estudiará las posibles causas de este hallazgo y puede repetir la prueba, para saber si se trata de una alteración persistente.

    Para más información, consultar el artículo sobre Hematuria.

  • Esterasa leucocitaria

    La esterasa leucocitaria es un enzima presente en los leucocitos. La presencia de algunos leucocitos en la orina es normal y daría lugar a un resultado “negativo” de la tira reactiva. Cuando la cantidad de leucocitos está aumentada de forma significativa, esta prueba resultará “positiva”. Los resultados de esta prueba se suelen evaluar en conjunto con el examen microscópico, que permite observar los leucocitos en la orina.

    Cuando la prueba es positiva o el recuento microscópico es alto, puede indicar la presencia de inflamación del tracto urinario o de los riñones. La causa más frecuente de leucocituria (presencia de leucocitos en la orina) es una infección del tracto urinario, como la cistitis (infección de la vejiga) o la pielonefritis (infección de los riñones). Además de leucocitos, se pueden observar al microscopio bacterias y hematíes. Los resultados de esta prueba se suelen evaluar en conjunto con el examen microscópico y con los nitritos.

  • Nitritos

    Esta prueba se basa en el hecho de que muchas bacterias son capaces de transformar los nitratos (componente normal de la orina) en nitritos. Normalmente, el tracto urinario y la orina están libres de bacterias y de nitritos. Cuando las bacterias entran en el tracto urinario pueden causar una infección. Un resultado de nitritos positivo puede indicar la presencia de una infección del tracto urinario. Sin embargo, como no todas las bacterias son capaces de transformar los nitratos en nitritos, es posible tener una infección del tracto urinario a pesar de un resultado de nitritos negativo. Los resultados de esta prueba se suelen valorar en conjunto con el examen microscópico y con la esterasa leucocitaria.

  • Ácido ascórbico (vitamina C)

    En ocasiones, las personas que toman vitamina C o complejos multivitamínicos pueden tener una gran cantidad de ácido ascórbico en la orina. Cuando se sospecha esta ingesta, en el laboratorio se realizará una prueba de ácido ascórbico, ya que se cree que puede interferir con la fiabilidad de los resultados de la tira reactiva, pudiendo dar falsos negativos. Algunas de las pruebas que pueden verse afectadas son la glucosa, la sangre, la bilirrubina, los nitritos y la esterasa leucocitaria.

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Examen microscópico
  • Resumen

    El examen microscópico puede realizarse o no como parte del urianálisis. Generalmente se realiza cuando se detecta algún resultado anormal en el examen visual o bioquímico, y posteriormente se evalúa en conjunto con ellos.

    El examen microscópico se realiza sobre el sedimento urinario. La orina se centrifuga para concentrar las sustancias en el fondo del tubo. Posteriormente, se desecha el fluido salvo unas gotas del fondo, y el resultado se observa al microscopio. Se realiza un recuento de células, cristales y otras sustancias en función de su número por campo de bajo aumento o por campo de alto aumento. Además, algunos elementos se contabilizan como “escasos”, “aumentados” o “incontables”. Es el caso de las células epiteliales, las bacterias o los cristales.

  • Hematíes

    En condiciones normales, es posible encontrar algunos hematíes en el sedimento urinario (alrededor de 0-5 hematíes por campo de alto aumento). Un resultado positivo para la hemoglobina en el examen bioquímico y un aumento de los hematíes al microscopio, significa que hay sangre en la orina.

    Sin embargo, esta prueba no es útil para saber de dónde viene la sangre. Por ejemplo, la contaminación de la orina por sangre procedente de hemorroides o de la menstruación no se puede diferenciar de la sangre que viene de las vías urinarias. Por ello, es importante recoger la orina correctamente e informar al médico si se está menstruando.

    La presencia de sangre en la orina, aunque no es normal, no es algo infrecuente ni tiene por qué ser alarmante. El médico estudiará las posibles causas de este hallazgo y puede repetir la prueba, para saber si se trata de una alteración persistente. Como parte del estudio, el médico evaluará la historia clínica del paciente, realizará una exploración física y es posible que solicite pruebas adicionales en sangre o en orina.

    Muchas de las causas de hematuria son benignas, situaciones temporales que no producen daño a largo plazo y que se resuelven por sí solas o con algún tratamiento específico. Si además de encontrar sangre se observan leucocitos y bacterias, es posible que se deba a una infección del tracto urinario, que se trata con antibióticos. Algunas causas de hematuria, sin embargo, pueden ser graves o señal de una patología crónica que necesita tratamiento y seguimiento.

    Para más información, consultar el artículo sobre Hematuria.

  • Leucocitos

    En condiciones normales el número de leucocitos en el sedimento urinario es bajo (0-5 leucocitos por campo de gran aumento). Por ejemplo, los leucocitos observados pueden ser debidos a la contaminación de la orina por fluidos vaginales.

    Un recuento de leucocitos aumentado al microscopio y un resultado positivo de la esterasa leucocitaria en el examen bioquímico son indicativos de que exista una infección o inflamación en algún punto del tracto urinario. Si se acompañan de bacterias, es probable que se trate de una infección del tracto urinario.

  • Células epiteliales

    Las células epiteliales se suelen informar como “escasas”, “aumentadas” o “incontables”. En condiciones normales es posible encontrar algunas células epiteliales en el sedimento urinario. En las alteraciones del tracto urinario como infecciones, inflamación o procesos malignos, se puede observar un aumento del recuento de las células epiteliales. Diferenciar el tipo de células que se observan en el microscopio puede ayudar al diagnóstico de ciertas patologías. Por ejemplo, las células epiteliales que contienen gran cantidad de restos de hemoglobina (llamados hemosiderina) pueden indicar que ha habido sangre o hemoglobina en la orina, aunque en el momento del análisis no esté presente.

  • Bacterias, levaduras y parásitos

    En condiciones normales, el tracto urinario es estéril y si la muestra se recoge con la técnica de “recogida limpia”, no debería haber microorganismos en el sedimento. Es importante ser cuidadoso en la recolección de la muestra para prevenir que las bacterias que viven en la piel o en las secreciones vaginales contaminen la muestra de orina.

    Si se observan microorganismos, pueden informarse como “escasos”, “aumentados” o “incontables”.

    • Las bacterias de la piel pueden entrar en el tracto urinario a través de la uretra y llegar hasta la vejiga, causando una infección del tracto urinario (ITU). Si no se trata, puede seguir avanzando hasta los riñones y causar una pielonefritis. Los pacientes con una ITU no complicada pueden recibir tratamiento antibiótico sin necesidad de realizar un cultivo. Sin embargo, en el caso de las ITUs recurrentes, sospecha de infección complicada o en los pacientes hospitalizados, se recomienda realizar un cultivo de la orina con un antibiograma para guiar el tratamiento. Para más información, consultar el artículo sobre Urocultivo.
    • Las levaduras son unos hongos que también pueden estar presentes en la orina. Esta situación es más frecuente en las pacientes con una vaginitis por levaduras en las que la orina ha sido contaminada con fluidos vaginales durante la recogida. Si se observan levaduras en la orina, se trata al paciente con antifúngicos.
    • Trichomonas vaginalis es un parásito que también puede aparecer en la orina. Al igual que con las levaduras, lo más frecuente es que su presencia en la orina sea consecuencia de la contaminación con fluidos vaginales durante la recogida. En el caso de visualizarse en el urianálisis, se realizará una prueba específica de tricomonas para confirmar la infección vaginal.
  • Cilindros

    Los cilindros son partículas que se pueden encontrar en la orina y que están formados por proteínas coaguladas que han sido liberadas por los riñones. Los cilindros se forman dentro de los túbulos renales, unas estructuras huecas, finas y alargadas por las que viaja la orina. Cuando se miran por el microscopio, tienen una forma de salchicha y son transparentes en las personas sanas. Este tipo de cilindro transparente se denomina “cilindro hialino”. En condiciones normales, puede haber algunos (0-5 cilindros hialinos por campo de bajo aumento), que pueden aumentar después de un ejercicio intenso.

    Otros tipos de cilindros pueden estar asociados a diferentes condiciones clínicas, permitiendo orientar la patología del paciente. Cuando una patología afecta al riñón, las células u otras sustancias se pueden quedar atrapadas en el interior de los cilindros. De esta forma, los cilindros se denominan en función de su contenido. Los cilindros celulares, formados por leucocitos o hematíes, son señal de una enfermedad renal. Otros tipos de cilindros son los granulares, los grasos o los céreos.

    Para más información, consultar el artículo sobre Enfermedad renal.

  • Cristales

    La orina contiene gran número de sustancias disueltas (solutos), que pueden formar cristales (solidificación de una sustancia concreta) en la orina, si:

    1. El pH urinario aumenta o disminuye de forma importante.
    2. La concentración de la sustancia aumenta.
    3. La temperatura de la orina propicia su formación.

    Los cristales se identifican mediante su forma, color y el pH de la orina. Pueden ser partículas pequeñas sin una forma concreta (amorfos) o tener una morfología característica (en forma de aguja). Los cristales se consideran “normales” si proceden de solutos que se encuentran en la orina en condiciones fisiológicas. En estos casos, los cristales se suelen formar por el enfriamiento de la orina después de la recogida y no están presentes en el organismo. Algunos ejemplos de cristales que se pueden observar en los individuos sanos son:

    • Uratos amorfos.
    • Cristales de ácido úrico.
    • Cristales de oxalato cálcico.
    • Fosfatos amorfos.

    Si los cristales están formados por sustancias que no se encuentran en la orina en condiciones normales, se consideran “anormales”. La presencia de cristales anormales puede indicar que un proceso metabólico esté alterado. Algunos de ellos son:

    • Cristales de carbonato cálcico.
    • Cristales de cistina.
    • Cristales de tirosina.
    • Cristales de leucina.

    Tanto los cristales normales como los anormales se pueden formar en el interior de los riñones en el momento en que se fabrica la orina y agruparse entre sí para formar “piedras” o cálculos renales. Estas piedras pueden atascarse en el riñón o en los uréteres (tubos que transportan la orina desde el riñón hasta la vejiga), causando un dolor muy intenso. Para más información, consultar los artículos sobre Cálculos renales y Perfil de riesgo de cálculos renales.

    Ciertos medicamentos, drogas o contrastes radiológicos pueden cristalizar también en la orina. Por ello, es importante que los profesionales del laboratorio estén bien entrenados en el reconocimiento de los cristales de la orina.

Bibliografía

Este artículo está basado en las fuentes bibliográficas que se citan a continuación, así como en la propia experiencia del Comité de expertos y revisores de Lab Tests Online. Además, este apartado es revisado periódicamente por el Consejo Editorial, con el fin de mantenerlo actualizado.

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